Estoy en la cama retorciéndome del dolor. No puedo creer lo que hizo Ana. Con ayuda de Taylor logre llegar hasta mi cama pero no puedo más con el dolor, me trae una pastilla fuerte que dice que me lo hará pasar en menos de una hora. Le creo, el no mentiría con esto

-¿De qué iba eso entre tú y Ana de matar a Elena y arrojarla al océano?- no me responde

-Taylor responde

-Me deje llevar por el momento

-¿No te agrada Elena no es así?

-No tiene por qué agradarme, no es alguien de importancia en mi vida

-Pero tienes tu opinión acerca de ella

-Si

-¿Cuál es?

-Prefiero no decirla

-¿Acaso puedo molestarme?

-Absolutamente

-O sea que estas del lado de Ana

-En este caso al cien por cien señor

-Comprendo- él se retira sin decir una palabra y yo trato de encontrar un posición en donde no sienta tanto dolor. Una hora después estoy recuperado por lo que le pregunto a Taylor si sabe dónde está Ana. Me responde que fue a casa de mis padres. Le pido que me lleve hasta ahí. Entro en mi casa buscando a la causa de todo mi dolor y de toda mi felicidad. Mia, Ethan, Elliot y la pesada de Kate están en la sala… al parecer papá no está. Del estudio veo salir a mamá

-¿Dónde está Ana?- me mira impasible y me besa la mejilla

-Vamos a hablar al estudio

-¿Dónde está Ana?

-No lo voy a volver a repetir Christian… al estudio- noto rigidez y autoridad en sus palabras por lo que de mala gana camino al estudio. Mi padre está ahí. Y su cara no es la de buenos amigos.

-Christian

-Papá- miro a mi madre-

-Mamá solo quiero ver a Ana y volveré para hablar contigo todo lo que quieras

-Ana está dormida, le di un calmante porque llego como un manojo de nervios y no dejo de llorar un solo momento. Y voy a cuidar de esa chica Christian así que ahora vamos a hablar los tres.- tengo perdida la batalla. Me siento.

-Quiero que me digas que hace que defiendas tanto a Elena por encima de cómo pone a Ana y quiero la verdad Christian-

-Es algo que ocurrió en el pasado… que ya no tiene importancia para mí. Pero Ana no deja de sentir que es una parte de mí que todavía no puedo olvidar- no puedo contarle a mis padres toda la verdad

-No entiendo Christian… ¿Qué tiene que ver Elena con tu pasado?- pregunta mi padre

-Es algo que no lo sabe nadie y que a ella y a mí nos da mucha vergüenza… más a ella porque siente que fue una traición hacia tu amistad con ella mamá

-¿De que estas hablando hijo?

-¿Recuerdan cuando tenía 15 años verdad? Lo complicada que hacía las cosas- los dos asienten

-Y luego tú me mandaste a trabajar después del colegio a lo de Linc Lincoln ¿Recuerdas?

-Si, lo recuerdo, yo se lo pedí como un favor a Elena

-Pues… yo tenía mis hormonas alteradas, quería tener… sexo con alguna chica pero bueno, con la cuestión de mi ira y de mis cicatrices, tenía mucho miedo de que se rieran de mí y todo acabara mal. Cuando la conocí a Elena yo… bueno… ella a mi modo de ver era tan hermosa, rubia, delicada, elegante… me gustaba mucho y ella me hacía hablar del colegio, de las cosas que me molestaban… en fin, sin darme cuenta lo único que quería era besarla… tocarla…

-Christian…

-Elena y yo… tuvimos una relación oculta por seis años- mis padres me miran con horror

-Y ella se siente muy mal por eso al igual que yo… pero en esos momentos, se sentía bien… fue con ella con quien perdí mi virginidad. Cada vez que teníamos relaciones, ella sonreía y luego lloraba. Me decía que… nunca se había sentido así con su marido pero que sabía que si tú mamá te enterabas, jamás se lo perdonarías… no voy a justificarme, fue un error por ambas partes, pero fue por ella que yo cambie y ustedes lo saben bien. Mi carácter cambio por completo y comencé a hacer las cosas como era debido. No quiero que sepa que yo les conté esto… ella jamás me lo perdonaría… le conté a Ana de esta situación, ella dice que Elena abusó de mí y no la soporta, yo no lo siento de esa forma, ella me encamino y me salvó de terminar como la puta adicta al crack

-¡Era tu madre Christian!

-¡NO! Tu eres mi madre- grito

-Tú te ocupaste de mí, me cuidaste, me tuviste paciencia a pesar de todo lo jodido que estaba, luchaste por mi aun cuando debiste bajar los brazos. Estas a mi lado incondicionalmente… ella dejo que me pegaran, que me insultaran, que me quemaran… solo le preocupaba su pipa de crack, no le importaba si yo comía, si dormía ¡si hablaba! No digas que ella era mi madre, mi madre eres tú- le digo acariciando su mejilla

-Hijo- ella me toma de los hombros y besa mi frente

-Sé que estuvo mal pero ya es pasado, Ana no soporta que de vez en cuando nos veamos y nos pongamos al día con nuestras cosas. Ella fue durante muchos años mi confidente… ¿entienden verdad?

-Entiendo pero no justifico hijo, Ana tiene razón, ella abuso de ti

-Papá por favor

-Fue algo consensuado, al parecer, pero eras menor de edad, al menos hasta que cumpliste 18, ya no hay nada que podamos hacer…

-Siento no habérselos dicho, pero no es algo de lo que me enorgullezca

-No puedo creerlo, Elena y tú

-Mamá por favor… si tú dejas de tratarla o de verla ella lo sabrá y no va a perdonármelo

-¿Acaso te importa más que Ana?

-No, son dos cosas totalmente distintas, es como Flynn… ella me escucha y me da otra perspectiva, les juro que no volví a tocarla nunca más- ellos asienten y hablamos un poco más. Media hora después subo a mi cuarto. A oscuras y apenas iluminada por la luz de la noche esta mi princesa dormida. Se ve tan hermosa y yo me siento tan tranquilo ahora. Cierro la puerta sin hacer un ruido y me apoyo en ella y la observo dormir durante un largo rato. Bajo cuando huelo comida. Le pregunto a mi mamá cuando Ana se va a despertar y ella me dice que lo hará cuando sienta que lo necesita. Yo no puedo esperar a besarla y a enterrarme en ella y a decirle dos millones de veces que lo siento, que la amo, que la necesito, que sin ella mi mundo explota y se parte. Comemos tranquilos y sonriendo. Vuelvo al cuarto y la miro. Ella abre los ojos y parece asustada. Prendo la luz para que vea que soy yo. Me acerco a la cama y la beso. Suavemente como toda princesa merece ser despertada.

-Hola mi amor- le digo con dulzura

-Hola- me responde ella con la voz ronca

-¿Estas afónica?

-De tanto gritar

-Siento que no haya sido de placer- se sonroja. Amo cuando pasa eso

-Me hubiera gustado terminar así por tantos orgasmo no por putas abusadoras- la abrazo y ella se retuerce de dolor

-¿Qué ocurre?- se levanta la camiseta que tiene puesta y yo me horrorizo. Debo haber apretado muy fuertes sus senos para que estén casi violetas en algunos lados. ¡que bruto he sido, he dañado su hermosa piel con mi violencia y mi ira desatada e incontenible! ¡merezco más dolor del que pase tirado en mi cama, en nuestra cama! Se me llenan de lágrimas los ojos ¿Cómo podrá perdonarme? ¿Cómo podré perdonarme yo? Comienzo a besarlos. Con mucho amor y cuidado. Los acaricio. Voy hasta mi antiguo baño y saco una crema con un ingrediente raro que mi madre me explico alguna vez. Unto mis manos y los acaricio de nuevo. Ana esta acostada mientras lo hago. Sigo haciéndolo hasta que se me termina la crema entonces ella parece un poco más aliviada. Vuelvo a colocarle la camiseta y por encima de ella y muy despacio vuelvo a acariciarlo y a pedirle por milésima vez que me perdone. Y entonces veo que los pezones levantan la camiseta. La miro y ella tiene ese brillo especial en esos hermosos y maravillosos ojos azules.

-Oh amor, qué más quisiera yo que hacerte el amor en este mismo instante pero Ana, mira como estas por mi culpa. No puedo, lo siento- Bajo la cabeza y ella se acerca a mí. Siento sus dedos en mi cabello. No puedo mirarla. Ella me besa la frente

-Vas a quedar en deuda- dice con voz ronca

-Y te conviene que la saldes pronto o me buscaré otro- la miro asustado y ella se ríe-

-Eres un celoso obsesivo… sabes que no haría eso ni en broma… yo te amo a ti Christian Grey- la beso, despacio, suave

-Dime que tienes hambre

-Tengo hambre…-

-Ana tuve que decirles una mentira a mis padres con respecto a Elena- ella me mira y tuerce el gesto

-No podía contarles todo Ana, entiende

-¿Qué les dijiste?- le cuento y ella me mira con desaprobación y tratando de no darle importancia me dice que de verdad tiene hambre, entonces la tomo en mis brazos y la llevo hasta el comedor. Todos se alegran al ver que Ana está bien y que yo también lo estoy.

-¿Cómo te sientes querida?- le pregunta mi madre

-Mucho mejor Grace, gracias

-Por dios, esa voz… enseguida vuelvo- una de las muchachas se acerca

-Tráele a Ana lo que comimos por favor y trae también una jarra grande de jugo de naranja

¿Algo más Sr Grey?

-No gracias- le acaricio el pelo mientras le sonrío. Mi madre llega con un blíster de pastillas y le indica a Ana como tomarlas. Come tranquila y nos vamos a casa. Esa noche dormimos abrazados. No irá a la oficina hasta que se recupere. No se siente bien. Prometo llamarla pero me dice que con la voz así sería mejor que no. No pienso discutir más con ella. La beso y me voy. Falta apenas dos semanas para que lo de la editorial esté listo por lo que llamo a Elliot para ver cómo va todo y responde que en tiempo y forma. Llego a la oficina y Andrea y Olivia preguntan por Ana. Les comento brevemente del tema de su voz y ambas le mandan sus saludos. Me pongo a trabajar. Tengo mucho atraso, pero cerca de las 14 me voy a comer algo. Voy al "ostentoso" restaurante de Paul. Taylor se quedó con Ana por lo que siento a Sawyer caminar a unos metros mío. Cuando llego me decido por una entrada de jamón crudo y ananá y por el lomo a la pimienta con papas y crema holandesa. Iba a tomar vino pero prefiero una botella de agua. Le mando un mensaje a mi novia

"El día se me está haciendo insoportablemente largo sin tu compañía. ¿Cómo están tus senos? Dime que mejor. Cuando llegue a casa lo único que quiero es hacerte el amor. Te extraño. Te amo".

Me están trayendo la entrada cuando mi móvil vibra. Mensaje de Ana

"Es bueno saber que me extraña Sr Grey, mis pechos están mejor, extrañando tus caricias y tus besos. No veo la hora que vuelvas, yo también quiero hacer el amor contigo. Te extraño más. Te amo más"

Sonrío para mí mismo. Que maravillosa mujer tengo a mi lado. Estoy muy concentrado en mi lomo cuando siento una presencia que me mira. Levanto mi mirada y allí esta, despampanante como la recuerdo la hermosa Samanta Stone. No me habla, solo me observa. Me limpio la boca y me paro. Ella sonríe tímidamente. Me hago señas de que se siente y me siento yo también

-Susanah, que agradable sorpresa. ¿Cómo estás?- ella no dice nada, una sumisa siempre es una sumisa y porque más que hace ya ¿tres años que no la veo? sabe respetar nuestros lugares. Hago una seña con la cabeza y ella habla

-Pensé que eras tú cuando te vi por primera vez, pero luego lo dude y mejor me saque la duda… estas muy guapo Christian

-Gracias, lo mismo digo… solo que hay algo más exuberante en ti ahora ¿o me equivoco?

-Sí, me operé los pechos

-Ya veo…

-Siempre los tuve pequeños pero cuando comencé a trabajar y junte dinero, puede pagarlos

-Comprendo

-¿Estas almorzando solo?

-¿Lo hice alguna vez acompañado?

-Últimamente si, vi tus fotos con tu prometida en el periódico varias veces

-Mi Ana es genial

-¿Ella lo sabe?

-SI, lo sabe

-O sea que es tu sumisa

-No, ella es mi mujer, a veces jugamos a eso pero no, definitivamente Ana no es mi sumisa

-Vaya, que sorpresa…

-Si, te comprendo… tú ¿sigues en lo mismo?

-Si, para mí de momento es difícil dejar esa vida, supongo que hasta que encuentre el hombre indicado… ¿no lo extrañas?

-Si claro, fue mi vida sexual desde los quince hasta hace muy poco, pero amo a Ana y quiero que se quede para siempre

-Si, el pulso siempre esta ¿verdad amo Christian?- mi reacción me sorprende, en los labios de esta mujer, AMO es sinónimo de sumisión total. Recuerdo cuando ella era mía. Las cosas que hacíamos juntos, lo entregada y obediente que era. El placer que me brindaba. Y por supuesto mi erección se hace presente. Trato de mantener la calma, pero me encuentro nervioso

-¿Estás trabajando ahora?

-No, vine a almorzar y luego voy a mi casa.

-¿No tienes novio?

-No

-¿Y amo?

-Por el momento, no y es una pena

-¿Por qué?

-Porque finalmente tengo mi propio cuarto de juegos- suspiro- ¿le gustaría conocerlo?- estoy intrigado ¿una sumisa con cuarto de juegos propio?

-¿Tú dominas ahora?

-No, solo que no quiero ir a otro lado sin conocer a mi amo lo suficiente y es mejor tener uno en casa- estoy intrigado de verdad

-Me gustaría verlo

-Por supuesto

-Pero debo ser claro, solo quiero verlo. Nada mas

-Claro que si- Sawyer me mira por el espejo no entendiendo mi actitud.