Este capítulo estará cargado de ternura XD También será un capítulo con… "Canción de fondo" por así decir XDD

Capítulo 10: Mi todo.

— ¡OYE, HONDA! ¡ESA ERA MI HAMBURGUESA! — Le gritó molesto.

— ¡Por favor, Jonouchi! ¡Todas son iguales!

— ¡Claro que no! ¡LA MÍA ERA CON QUESO EXTRA! — Le arrebató la hamburguesa.

— ¡Regrésamela! ¡ES MÍA!

Atem, Anzu y Yugi miraban la escena divertidos con la pelea de ambos tratando de robarse la comida. La ojiazul dio un sorbo a su bebida, pero terminó escupiéndolo al ser empujada al suelo por sus dos amigos mastodontes.

— ¡JONOUCHI! — Le dio un golpe en el brazo molesta. Honda se rio. — ¡Tú tampoco te escapas, Honda! — Le lanzó el refresco.

— ¡AAAH! ¡ANZU! — La aludida les sonrió victoriosa.

Ambos hermanos soltaron un suspiro. Estaban aliviados que hayan comprado las cosas para luego comerlas en casa del rubio, pues si hubiera sido en el local donde las compraron, ya los hubieran echado de patadas de allí.

— Oye, Atem. — El aludido miró a Jonouchi. — Tú trabajas, ¿por qué sigues aquí?

El faraón le dirgió una mirada asesina al rubio, quien se dio cuenta de su error: Nadie sabía de su trabajo, así que, indirectamente, le había delatado. El resto el miró con sorpresa.

—… ¿Es eso cierto, Atem? — Preguntó su hermano.

—… Yo…— Se mordió el labio, evadiendo la mirada de todos, sobre todo la de Anzu. —… Sí, es cierto. — Contestó entre dientes dándole una mirada de reproche a su amigo. — Gracias, Jonouchi. — Ironizó.

—… Lo siento…— Se rascó la nuca.

—… Bueno, pero no importa, de todos modos, hoy no tengo que trabajar, es solo día por medio porque aun soy un estudiante.

—… ¿Por eso has estado tan cansado? — Preguntó la ojiazul. — ¿Cuándo lo conseguiste…?

—... Hace dos días.

— ¿El domingo?

Él asintió. Se levantó, usando la excusa que necesitaba aire y caminó al balcón del departamento del rubio. Maldecía a su amigo, no tenía planeado contarles un tiempo, pero el rubio abrió la boca. Se giró al notar que había alguien a sus espaldas. Ahí estaba ella, su expresión no daba buena señal…

—… ¿Qué pasa?

— ¿Por qué no me lo dijiste? Eso significa que el trabajar de noche…— Entonces se dio cuenta y le vio dolida y molesta. — ¡Me mentiste! No tienes ningún lugar donde quedarte, ¿verdad? ¡No tienes a dónde ir…!

— Anzu, por favor… Yo…-

— ¡Me mentiste! — Repitió. — De las personas que conozco… La última que creí que me mentiría eras tú…—Miró el suelo.

—… No quería que te preocuparas…

— ¡Entonces debiste ser sincero! ¡Yo sé que eres muy reservado…! ¡Pero no te da el derecho de estar mintiendo…-!

— ¡No lo hice porque quería! — Le interrumpió. Tenía la ligera sospecha que esta conversación terminaría mal.

— ¡Yo tampoco quiero verte sufrir en silencio por estar exhausto y ser dañado por el rompecabezas! — Elevó la voz.

— ¿De qué estás hablando, Anzu?

Ambos se giraron para mirar a Jonouchi, que se vio bastante sorprendido por la revelación. Sabía lo del empleo… Pero… ¿Acaso el rompecabezas del milenio tenía que ver con la salud de su amigo?

Atem miró a Anzu un poco molesto, ¿cuántos más abrirían la boca sobre sus secretos? Todo estaba de maravilla… Hasta que a todos les dio un ataque de honestidad, cosa muy poco usual en la edad moderna. La ojiazul aún estaba molesta por anterior, pero no pudo evitar sentirse culpable al darse cuenta de lo que había dicho, más aun cuando Atem le dirigió esa mirada de reproche.

—… Lo siento, Jono. — Se apartó de la castaña. — No me siento bien, me voy.

— Pero…

— Estoy bien. — Interrumpió. —… Olvida lo que oíste, no es cierto.

Salió de la habitación del rubio donde estaban todos, que le dirigieron una mirada de desconcierto, sin embargo no miró atrás, estaba demasiado ofuscado.

Salió del departamento de su rubio amigo y caminó sin rumbo. Vio una lata y comenzó a patearla mientras caminaba, al menos eso lograba relajarlo un poco. Pateó con fuerza, hasta que no volvió a ver el objeto. Soltó una maldición.

— Aunque me haya molestado contigo, no me duró el fastidio casi nada…— Murmuró para sí mismo. — Demonios, Anzu… de verdad pusiste de cabeza mi mundo. — Alzó la vista para el cielo.

No hay palabras en este mundo

Que puedan describir…

Mis sentimientos hacia ti

Que siguen surgiendo

Así es, el enojo que sintió en ese momento por su querida castaña había desaparecido cuando apenas dio un paso fuera del departamento, pero no volvería como perro arrepentido. Su orgullo no se lo permitía.

Sin embargo…

Suspiró, era cierto. Definitivamente esa hermosa joven de mirada zafiro había puesto su mente en un gran lío, provocando pensar el 90% del día en ella… Solo en ella. Todo en ella lo volvía la persona más estúpida de la Tierra. Sus sonrisa, sus lágrimas, sus gritos, sus palabras suaves, su rostro, su cabello, simplemente… TODO.

Maldijo nuevamente al cielo cuando recordó que al día siguiente Anzu y él habían planeado juntarse después de clases para que él le enseñara matemáticas.

— Supongo que ya no podrá ser. — Murmuró fastidiado.

No hay cálculo en este mundo

Que pueda medir

No importa si hago más,

Mi amor no tiene límite.

Cuando volvió a la casa del rubio, todos se habían ido, para su alivio, pero Jonouchi lo esperaba con una seria mirada.

— Explícame.

— ¿Explicarte qué?

— No te hagas.

— Ve sin rodeos, Jou.

—… ¡Me estás confundiendo! — Se revolvió el cabello. — ¡MUY BIEN! ¡Discutiste con Anzu por…-!

— Por TU culpa…

—… Cierto, por MI culpa. — Admitió con la cabeza gacha. — Lo siento, viejo. No tenía planeado eso para ti, yo creí que ella sabía…— Se detuvo. — ¡Pero ese no es el punto! Ahora… ¡Lo que YO quiero saber es…! ¿Qué quiso decir Anzu con el rompecabezas? ¿No se supone que es tuyo? ¡Explícate! ¿Acaso te quita vida como lo hacen los juegos de las Sombras?

—… Juego de las Sombras…— Repitió. Nunca se había planteado ese punto de vista. — ¿Tú crees que tenga que ver con las Sombras?

—… ¿Por qué? ¿Tú no piensas igual?

—… Nunca lo vi de esa forma. — Contestó sinceramente al sentarse en la cama del rubio. — Solo creí… Bueno, pensaba que eso dependía de Yugi como una autodefensa psicológica… Pero ahora ya no sé qué pensar.

— Atem, ¿qué te hace el rompecabezas cuando te hace… daño?

El faraón lo miró en semblante serio.

— Desangramiento tanto interno como externo, convulsiones, descargas eléctricas recorren todo tu cuerpo, como si destruyeran tus entrañas, causando horribles presiones en el pecho. — Contestó tranquilamente, aunque el solo recordar aquel semejante dolor, le daba escalofríos. Al parecer, Jonouchi también sintió miedo de la idea de sentir semejante cosa.

—… ¿Hablas enserio? — El ojivioleta asintió. —… ¿Solo Anzu lo sabía?— Volvió a asentir. — ¿Por qué no nos contaste?

— Se lo dije a Anzu y ahora te lo repito a ti: No quiero preocupar a nadie. — Miró el suelo con tristeza. — Ya suficientes problemas tuve con Anzu, ¿ahora tú, Jonouchi?

—… No estoy molesto, amigo… Solo que un poco sorprendido, es comprensible tu situación, pero a la vez muy crítica. — Su expresión se volvió seria. — Sea lo que esté pasando con el rompecabezas, implica que habrá una última aventura para nosotros. — sonrió para calmar al faraón, que le correspondió la sonrisa un poco más animado. — Y así… ¡Los "Jono's siguen su destino! — Dramatizó.

—… ¿Los "Jono's"? — Se rio. El rubio se rascó la nuca, avergonzado. — Muy bien, lamento haberte causado molestias, Jonouchi. Supongo que me iré…-— Dijo al dirigirse a la salida de la habitación.

— ¡Un momento! ¡¿A dónde dijo el conde?! — Se interpuso en su camino.

— Hacia el frente. — Contestó simple. — Ahora muévete.

—… ¡Diablos! ¡Siempre me arruinas mis frases! ¡PERO NO! — Gritó. — ¡No me moveré! Tú vivirás conmigo. — Atem abrió los ojos incrédulo. — ¡No bromeo! ¡Vive conmigo, viejo! ¡Será divertido! Y si quieres… Te muestro unos cuantos videos para seducir a las chicas. — Le susurró con picardía lo último. El faraón frunció el ceño sin entender. —… ¡No me digas que Yugi no te ha compartido sus experiencias conmigo al ver esos videos…!— Atem siguió en silencio sin entender, causando que Jonouchi se sonrojara. —… Olvídalo, creo que perturbaré tu mente inocente.

—… ¿Qué?

— ¡Olvídalo, amigo! — Rio nerviosamente. — Pero… ¡Vamos, vive conmigo!

— ¿Qué hay de tu padre?

— Estuvo en rehabilitación respecto a su obsesión por el alcohol y las drogas. Para despejarse de sus adicciones, salió de la ciudad. Me parece que nos estamos llevando mejor. — Sonrió. — Así que me siento muy solo. ¡Venga, hermano! — Le suplicó.

Atem sostuvo su mirada con su amigo unos segundos, hasta que finalmente sonrió.

— Muy bien, pero no me verás todos los días…-

— ¡GRACIAS! — Se abalanzó sobre él. — ¡Ah, y sí, comprendo…! ¡Por tu trabajo de medio tiempo y…!

— ¡MALDICIÓN, JONOUCHI! ¡QUÍTATE DE ENCIMA!

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o- o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

— ¡MASAKI, PRESTE ATENCIÓN!

— ¿Eh? — Dio un respingo. Había olvidado que estaban en clases.

Atem levantó perezosamente su cabeza al escuchar el apellido de la castaña ser mencionado por el profesor.

— Si le aburre mi clase, debe ser porque comprende los logaritmos… Muy bien, si es así, haga este ejercicio: ¿cuánto es el logaritmo de base dos de la raíz séptima de ocho al cubo, más, el logaritmo de base tres de la raíz quinta de doscientos cuarenta y tres, todo eso, elevado al logaritmo de cien?

Silencio, Anzu no sabía qué hacer, el ejercicio apenas lo había escuchado y no lograba congeniar con la materia que estaban pasando en el subsector, pues tenía mejores cosas que prestarle atención a ese odioso hombre, pero tenía razón, necesitaba estar más atenta. Se mordió el labio al escuchar unos susurros a su alrededor, burlándose de ella. Bajó la vista apenada, mientras que el profesor sonreía con burla hacia ella. Yugi, Jonouchi y Honda miraron molestos al profesor, no podían creer que estuviera humillando de esa forma a su amiga, no lo podrían permitir. Iban a interferir cuando las risas se hicieron más notorias, pero…

— Si tanto se burlan, supongo que deben saber la respuesta del ejercicio.

Todos miraron al dueño de esa voz, que estaba en el rincón del salón: Atem. Su mirada dejaba mucho que desear, pues irradiaban ira e indignación por lo imprudentes que eran con su adorada castaña. Se colocó de pie bruscamente, golpeando la mesa.

— ¡Vamos, contesten, imbéciles! ¡Si tanto se ríen de Anzu…! ¡Deben aunque sea saber la respuesta de eso!

Entre el salón, logró ver a alguien ponerse de pie. Entrecerró los ojos: Era Akira. Ambas miradas desafiantes por el otro chocaron con violencia y orgullo.

— Yo sé la respuesta, Muto. — Sonrió con burla al lograr que ya nadie se sintiera presionado por el tricolor, haciendo verlo como un idiota.

— ¿Ah, sí? — Sonrió desafiante. — Pues, dila.

— Son cuarenta y nueve partido por doscientos cincuenta y seis.

El profesor miró en semblante serio a ambos jóvenes que estaban puestos de pie. Los ojos marrones de Akira destilaban su triunfo silenciosamente, pero fue borrada y sustituida por una de confusión al oír al ojivioleta reírse de él.

— ¡¿Qué te hace tanta gracia?!

— Que eres un idiota. — Contestó simple sin borrar su sonrisa. — Supongo que debe ser la primera vez que estás en una clase de matemáticas, ¿me equivoco? — El resto se rio, logrando que Akira apretara los puños mientras soltaba un gruñido. — Tu respuesta hubiera sido correcta su lo hubieses tomado con calma sin importarte quedar como el mejor. La verdadera respuesta es doscientos cincuenta y seis partido en cuarenta y nueve. En otras palabras, dieciséis partido en siete, al cuadrado. — Miró al profesor. — ¿Es correcto?

El hombre miró el libro de ejercicios y luego lo miró sorprendido.

—… Correcto.

— ¡Ajá! ¡¿Cómo te quedó el ojo, Akira?! — Se burló Jonouchi, logrando que se escuchara una carcajada grupal del salón.

El timbre de recreo sonó, todos salieron a tomar un gran descanso por la ardua clase. Jonouchi, Honda y Yugi fueron a comprar algo para beber, mientras que Atem se quedaba en su asiento, viendo a la castaña que estaba sentada delante de él, quien parecía no poder moverse.

Finalmente, Anzu se giró para mirar a Atem, con quien no cruzaba palabra desde la noche anterior. Este le sonrió con calidez, causando confusión y nerviosismo en la ojiazul. Sonrió tímidamente.

—… Gracias. — Murmuró.

— No es nada. — Se acomodó en su pupitre. — Quería hacerlo.

— ¿El ejercicio o burlarte de Akira?

— Ninguna de las anteriores. — Ensanchó su sonrisa.

— ¿Entonces qué querías lograr?

— Defenderte. — Anzu se sonrojó y por primera vez, Atem lo notó. Se rio con suavidad. — Lamento lo de ayer, Anzu. No debí escondértelo. — La ojiazul negó enseguida con la cabeza para luego mirarlo a los ojos.

— Te equivocas, fue mi culpa. Me exalté y… Dije algo que no debía. — Se mordió el labio. — No quise hacerlo y lo lamento mucho.

— Todos alguna vez tienden a escapárseles un secreto de las manos, aunque sea sin querer. — Habló sabiamente cerrando los ojos. Sintió algo en su mejilla y volvió a abrirlos para encontrarse con el termo de Anzu rozando su rostro.

— Una promesa es una promesa. Hice café para ti, lo hice de todos modos, aunque creí que seguirías molesto…— Rio nerviosamente.

Él también se rio.

No hay nadie en este mundo

Que pueda hacerme reír como tú lo haces

No hay nadie que pueda hacerme llorar como tú lo haces

Aun cuando no me gusta…

—… Últimamente… Bueno… Desde que ingresaste con nosotros a la escuela, pareces un chico de verdad… Ríes con sinceridad. — Comentó con una sonrisa.

Atem se acercó a ella hasta quedar sus rostros frente a frente.

— Tú me haces reír. — Anzu parpadeó confundida, logrando que reprimiera volver a reírse.

—… No sé si sentirme ofendida o alagada por eso. — Esta vez no lo contuvo y soltó una carcajada, mientras que Anzu inflaba las mejillas, indignada. — Es una ofensa, ¿verdad?

— Claro que no. — Aclaró tratando de controlar su risa, encontraba adorable sus gestos de molestia. — Me hace reír tu sencillez.

—… ¿Qué quieres decir? — inclinó la cabeza sin entender.

— Me haces reír… Porque eres especial, Anzu… Estoy seguro que cuando alguien piensa en ti, sonríe sin poder evitarlo. — Aseguró.

Muy bien, palabras simples, pero nuevamente… llenas de significado. Especiales, quizás queriendo darle una señal, pero no estaba segura qué pensar. Hasta la batalla ceremonial, creyó que su amor por el faraón sería platónico, imposible, jamás llevar a cabo. Pero desde que él ganó, definitivamente algo había cambiado con ellos. También en Yugi, Honda y Jonouchi, pero sentía que especialmente en ellos dos. Sonrió conmovida por sus palabras. Atem se puso de pie.

— Vuelvo enseguida, si vienen los chicos, diles que si quieren, que se unan a nuestro plan de estudio de esta tarde.

Anzu asintió, había olvidado que había hecho planes con él para estudiar. Sonrió emocionada, pero a la vez muy nerviosa, el corazón le palpitaba con mucha energía.

Mientras tanto, apenas Atem cerró la puerta del salón, se apoyó en esta, llevando su mano a su pecho, tratando de controlar los latidos acelerados de su corazón. ¿Habría ido muy rápido? ¿La había asustado con sus palabras? No estaba seguro, pero no podía evitarlo, las palabras y acciones apenas comenzaban a formarse en su cabeza, ya eran expuestas hacia ella.

Esta vez se rio de él mismo, criticándose de lo idiota que se veía por estar enamorado.

—… Cuando te llega el amor… Te llega la idiotez. — Murmuró.

Quiero oírte y verte solo a ti

Quiero hacerte vivir dentro de mí

Mírame, ven a mis brazos

Tú eres mi todo… Mi todo…

Eres mi todo, amor por ti…

Después de clases, los cinco chicos se iban caminando en dirección de la casa de Anzu, allí planearían estudiar, pues la casa de Jonouchi era un desastre, a Honda no le permitían temporalmente prestar la casa por estar en detención y ya sus amigos habían abusado lo suficiente de la hospitalidad de Yugi. Anzu sacó sus llaves y abrió el departamento.

— ¿Tus padres te lo compraron?

— Fue el verano pasado, no lo quise usar, hasta ahora. — Admitió. Sí, desde que Atem había ganado, ella vivía allí, siempre se encontraba con sus padres visitándola, como si también viviesen ahí, pero como se habían ido de viaje de negocios… Habían olvidado que su hija le temía a la soledad.

Entraron y dejaron sus cosas en la habitación de la castaña, luego bajaron a la sala de estar para comenzar a estudiar.

—… ¡ESTO ES ABURRIDO!

— ¡Cállate, Jonouchi!

— Pero es verdad…

— No haré nada de cena para ti si no cooperas, Jou. —Le advirtió la castaña.

— ¡Pero Anzuuuu! ¡Tú cocinas grandioso! No deberías hacerme esto. —Se lamentó.

— Eres un glotón sin remedio.

— ¡¿Qué dijiste?!

Mientras Honda y Jonouchi discutían, Yugi se acercó a Atem.

—… Um… Atem, ¿podrías enseñarme? — Preguntó algo nervioso.

— Yo también necesito ayuda. — Anzu se sentó al lado del faraón, mientras que Yugi también, pero del otro lado.

— De acuerdo. Verán, les daré un pequeño truco para que logren comprender los logaritmos, de esa forma solo les faltara saber las propiedades, y dominarán la dificultad. — Aseguró.

Su hermano y su amiga asintieron atentos.

— Muy bien, usualmente preguntarán "logaritmo de base x de y" que es igual a "z". ¿Bien? — Ambos volvieron a asentir. — Pero estoy seguro que para confundirnos, el profesor usará otra forma de expresarlos.

— ¿Y cómo?

— Como potencias. — Señaló el cuaderno. — Si se dan cuenta, al elevar "x" a "z", sería igual a…

— ¡Sería igual a "y"!— Exclamaron ambos alumnos al unísono. Atem asintió.

— Pero se veía tan complicado…

— En verdad es muy fácil…

Jonouchi y Honda se acercaron al trío.

— ¿Ya entendieron?

— ¿Tan rápido?

— ¡Atem es un gran profesor!

— No es para tanto. Solo expliqué lo mismo que el profesor, pero de otro punto de vista.

— ¿Nunca has pensado ser profesor?

Él miró a Jonouchi con sorpresa. Era cierto… Él era humano, una persona normal. Ya no estaba en el cuerpo de Yugi para justificar. Él era él, y necesitaría una carrera para el resto de su vida independiente.

—… La verdad… No sé qué hacer con mi vida. — Admitió. Todos lo miraron con sorpresa, aunque no deberían.

—… Es cierto. ¿Qué vas a hacer?

— ¡Pero ya ha hecho suficiente! ¡Salvar el mundo lo ha hecho muchas veces! ¡Deberían pagarle por ello!

— Nos creerán locos, Jonouchi. Incluso si lo demostrara, sería una gran carga por las preguntas de la prensa.

—… Ay, las celebridades…— Murmuró fastidiado al recordar a Kaiba. — Se juran superiores.

Atem sonrió y siguió enseñándoles a sus "alumnos" hasta que comenzó a anochecer.

— Muy bien, si tienen alguna pregunta, lo hacen mañana en clases, ahora tengo que irme, o si no llegaré tarde. — Mencionó al colocarse nuevamente la chaqueta del instituto. Sus amigos asintieron.

— ¿Bromeas? ¡Entendimos todo y la próxima semana hay examen! ¡Me encantaría darlo ahora! — Exclamó el rubio. Todos rieron. — ¿Cenaremos, Anzu?

— Tenía planeado que cenáramos juntos, pero el tiempo pasó demasiado rápido, enseguida la hago. — Sonrió. — Yo te acompañaré a la salida, Atem. — Luego dirigió su vista a Yugi, Jonouchi y Honda. — Ustedes hiervan agua y laven los vegetales que dejé allí encima, ¿sí? — Ellos asintieron mientras la pareja se encaminaba a la salida. — Vamos. — Sonrió.

Él le devolvió la sonrisa. Al estar en la entrada del edificio, Atem iba a seguir su camino, cuando la castaña lo detuvo agarrándolo del brazo.

— Espera. — Le entregó un bolso. — Ten.

— ¿Qué es? — Anzu sonrió ruborizada.

—… Lo preparé mientras Jonouchi y Honda comían los aperitivos que había dejado en la mesa. Lo iba a guardar para almorzar mañana, ya que salimos tarde… Pero… Es mejor que tú lo tengas, de esa forma no tendrás sueño en medio de tu trabajo y estarás lleno de energía.

—… ¿Me acabas de dar tu almuerzo? — Anzu asintió. — No, Anzu. No puedo aceptarlo, lo hiciste para ti, además…-

— Por favor. — Insistió mirándolo directamente a los ojos. — No importa, de verdad. Puedo hacer otro para mí cuando cene con los chicos. Acéptalo, ¿sí?

Nunca he triunfado sobre ti

Mientras mi amor hacia ti se construye

Mi corazón es feliz

El amor que siento por ti

No tiene ningún límite

Esa mirada lo hizo ceder. Jamás se negaría a ella, con solo una sonrisa él cedería hasta el resto de sus días.

—… Muy bien. — Sonrió y aceptó el bolso. — Hasta mañana.

— Nos vemos.

Aun si lo tiene, será infinito

Incluso si es agotador,

Quédate a mi lado, por favor…

Incluso si lo pierdo todo

Te protegeré

Al día siguiente, Atem parecía verse menos cansado. Caminó hacia el departamento del rubio, donde comenzó a vivir y dejó sus pertenencias allí, trabajar toda la noche no fue tan agotador gracias a Anzu. Entró con la copia de la llave que Jonouchi le había dado. Entró y encontró al chico roncando en el pasillo. Hizo una mueca, fue a la cocina por un vaso con agua. Volvió al pasillo y se la lanzó al chico.

— ¡AAAAH! ¡MIERDA! ¡ESO ESTÁ FRÍO! — Exclamó furioso.

— Sí, sí. Despierta, Jono.

Dicho esto, se fue al baño al tomar una ducha. Le tomó cinco minutos, luego salió completamente vestido y listo para clase. Vio al rubio tragarse su desayuno y soltó un suspiro.

— ¿Quieres apresurarte? Le prometí a Anzu ir todas las mañanas por ella.

— ¿Anzu? — Sonrió con picardía, haciendo que el faraón se sonrojara.

—… Solo ve a arreglarte, ¿quieres?

El rubio se apresuró debido a la insistencia del tricolor. Corrieron al edificio de la castaña, en la entrada esta los esperaba con una sonrisa. Los tres se reunieron.

— Buenos días, chicos.

— Buenos días, Anzu. — Sonrió.

— ¡Hola, Anzu!

— Vamos por Yugi y por Honda. — Sugirió la bailarina.

El resto del día pasó más lento de lo que creyó el faraón, puesto que se pasó todo el día observando a su querida castaña,a observando todo tipo de sus facciones, sus sonrisas, sus pucheros, sus molestias, su tristeza. Le gustaba todo de ella. No. Amaba todo de ella, no había cosa que le desagradara, incluso si tenía sus defectos, le encantaban. De camino a casa, Jonouchi se adelantó, Yugi y Honda tomaron distintos caminos para ir a casa, así que lo dejaron solo con Anzu.

— ¿Me acompañas a una tienda musical?

— ¿Por qué? ¿Acaso planeas comprar un disco?

— Sí, pues quiero practicar los fines de semana mi baile, creo que he perdido el ritmo.

— Claro que no. Sigues siendo igualmente asombrosa. — Le animó.

Entraron a la tienda que visitaron en su primera cita. Anzu estuvo colocando una que otra canción en el aparato para reproducir música. Atem ojeó unos discos, pero ninguno le llamó la atención. Estaba aburriéndose de mirar hasta que su vista se detuvo en un disco en especial de un artista coreano. La caratula se titulaba como: My Everything. Ese título, por alguna razón, le recordaba a Anzu. Volteó la carátula para ver cada canción que mayoritariamente eran titulados más en inglés que en idioma propio del artista. Había una canción que también se llamaba de la misma forma que el título del disco. Con curiosidad, se acercó a los aparatos y se colocó los audífonos mientras ingresaba el código del disco para escuchar específicamente esa canción. Pidió los subtítulos para comprender qué quería decir la letra.

Quiero oírte y verte solo a ti

Quiero hacerte vivir dentro de mí

Mírame, ven a mis brazos

Tú eres mi todo, mi todo…

Eres mi todo, amor por ti…

Hasta ahora, la letra le sorprendía, era exactamente como se sentía respecto a Anzu, era como si todos sus sentimientos fueran expresados de esa manera en esa canción con un idioma diferente, para no ser revelado. Era un gran secreto de su corazón, así como eraun misterio el idioma de esos momentos. La canción era suave, tranquila, dedicando todo su afecto a esa persona.

Quiero ser todo…

Sí. Quería ser todo de ella, quería que ella también lo amara de la misma manera que él la amaba. La necesitaba a su lado. Sabía que como amiga, sería incondicional, siempre estaría con él, pero el miedo de no ser correspondido lo obligaba a guardar silencio.

Tú eres la única que tiene mi corazón

Tú eres la primera y última para mí

Cada vez que respiro, te llamo

Tú eres mi todo, mi todo

Eres mi todo, amor por ti…

Te amo, eres…

Mi todo…

Se quitó los auriculares al sentir una mano en su hombro. Se giró para mirar a Anzu con una pequeña bolsa, quizá con unos cuantos discos dentro. Dudaba que fuera uno solo, Anzu amaba la música. Caminaron en silencio hasta el edificio de la chica.

— Anzu. — La llamó al verla a punto de entrar a su departamento. Ella lo miró. — Yo… Eh…

Sacó la fuente donde ella le había preparado comida y se la entregó con la cabeza gacha.

—… Gracias. Te lo agradezco mucho. — Anzu le miró sorprendida.

—… ¿Estaba bueno?... ¿El almuerzo?

— Sí, me recordaste a mi madre. — Admitió. La ojiazul inclinó la cabeza sin entender. — A mamá no le dejaban cocinar porque ella era una "reina", pero siempre cocinaba para mí a escondidas. — Rio. — Es uno de los recuerdos que tengo de ella. Cocinas como mi madre. — Su sonrisa se volvió nostálgica.

—… Atem…— Murmuró con tristeza al verlo de esa manera.

—… ¿Puedo…? ¿Abrazarte?

— ¿Eh?

—… Por favor. — Suplicó acercándose a ella. Anzu solo asintió con una sonrisa, sabía que a pesar de que Atem haya sido un faraón, que salvó al mundo, que vivió en el cuerpo de un descendiente suyo, aun había un niño en su interior, el niño que fue carecido de cariño. Rodeó su cuello con sus brazos y acarició su nuca con cariño, mientras que el faraón rodeaba la cintura de su amiga y cargaba su frente en su hombro. El olor de Anzu se había vuelto una droga para él. Soltó un suspiro por sentirse de esa manera.

La necesitaba necesariamente en su vida. Si ella moría, él también lo haría. Ella… Ella era…

Se separó lentamente de ella y le sonrió. Murmuró un leve "adiós" y caminó a grandes zancadas sintiendo su corazón latiendo a mil por hora. Pero no se arrepentía de lo que hizo. Sonrió.

—… Anzu es mi todo.

Continuará…

CAPÍTULO CARGADO DE TERNURAAA! JAJAJA Hoy salí de vacaciones fue hermoso n.n Fui al cine a ver Monsters University (Soy infantil XD) jejeje… Bueno respecto a la canción, si quieren la escuchan, depende de ustedes. Esa canción coreana le pertenece a Lee Min Ho (MI AMOR PLATÓNICO) Si quieren ver la traducción de la canción se las dejo aquí:

/watch?v=ibC192NhNkc

Y también hice un video de Revolutionshipping :'D Esta en mi cuenta de youtube n.n Les dejo el link (La canción también es coreana XD y está cortada la canción porque no tengo muchos videos de Anzu y Atem u_u Aparte, esa canción me encanta, es muy bonita):

/watch?v=ZldXRehR1Oc

Bueno eso XD Espero que les guste el video que hice, y sobre escuchar la canción "My Everything" ya es cosa de ustedes XDDDDDD Bueno eso

Reviews?