Este capítulo va a ser un songchapter, escuché esta canción y le pega mucho al capítulo u,u No lloren que yo también casi me conmuevo con esta canción ;_;

¡Vayamos al capítulo!

Capítulo 21: ¿Cosas que no se dijeron?

Sonidos de la ambulancia, preguntas de la policía, sintiendo como las manos de Jonouchi la empujaban al auto de Mai, quien había llegado rápidamente. Todos subieron y la rubia condujo a toda velocidad tras la ambulancia que se había llevado al faraón. Cuando llegaron, ninguno despegó sus ojos de las puertas donde allí estaba su amigo. Nadie salía, no había noticias. Cada minuto se volvía una cruel tortura para todos… En especial para…

Todos miraron a Anzu, sus ropas bañadas de sangre de Atem, sus ojos no dejaban de mirar el líquido rojo de su cuerpo, su expresión era nula, no había algo referente a la situación, no parecía reaccionar, había sido un golpe muy fuerte para ella. Era la única sentada en el suelo, se rehusaba a estar allí esperando como todos. Sin más, se abrazó las piernas.

—… Anzu…

— No quiero oír nada. — Susurró en respuesta.

Los Ishtar se habían quedado con la policía, tratando de distraerlos para que no preguntaran algo que no creerían en cuanto oyeran la respuesta.

Honda se puso de pie y comenzó a caminar de un lado a otro, repetidas veces, incapaz de detenerse. Se sentía impotente, ¿cómo no? Todos habían bajado la guardia, incluyéndose a sí mismo, nadie esperó que semejante día cayera tan rápido. Cerró con fuerza los ojos, evitando que más gotas saladas escaparan de sus ojos marrones.

Mai no era capaz de mirar a nadie, sus ojos, aguados, estaban llenos de desesperación. Todo había pasado tan rápido, incluso todos se habían prometido proteger al faraón, quien ahora estaba entre la vida y la muerte en la sala a la cual a nadie querían permitir entrar. Se acarició la sien, aliviando su dolor de cabeza, las cosas habían cambiado rotundamente, causando que todos se dieran por vencidos respecto a la misión. Lo que más dolor y rabia le causaba de aquello, era que no podía hacer nada por su mejor amiga, la castaña… Ni por su novio, Jonouchi.

El rubio estampó su puño contra la pared, haciendo que todos, excepto Anzu, dieran un respingo y lo miraran. Jonouchi jadeó, evitando sollozar. Se culpaba una y mil veces, él estuvo buscando sin descanso al faraón, quiso dar con él, para ayudarle, para detener el juego de las sombras y tenerlo a salvo a su lado. Necesitaba que la simple voz del faraón se escuchara, diciendo que todo estaría bien y así aunque sea uno de ellos, aceptaría y sanaría a los demás. Pero eso era imposible… Miró a Yugi, que había recostado a Rebecca en la silla tapándola con su chaqueta escolar, la pobre blonda al ver la escena le había dejado sumamente mal, había llorado hasta quedarse dormida.

Yugi…

El pequeño lloraba sin ocultarlo, después de todo era el más honesto del grupo en cuanto a exponer sus sentimientos. El pequeño sollozó y cerró los ojos con fuerza. La culpa corría en sus venas junto con su sangre que bombeaba sin descanso por el estado emocional del tricolor. Sus manos temblaban… Esa escena no se borraba de su mente, Anzu llorando y gritando que alguien salvara a su hermano, que era abrazado por la castaña, una gran mancha de sangre había en su pecho, sus facciones se veían cansadas, como si estuviese harto de luchar. Le partió el alma ver a su amiga de la infancia en ese estado tan lamentable, miserable… Miró a la aludida, que tenía los ojos rojos, sin brillo, carentes de sentimientos. Cuando ella había dejado de llorar, no se había puesto de esa manera.

Fue solo cuestión de tiempo unos días atrás

Te vi, estabas bien

Recordando lo que dijiste del libro que leíste

El que yo te di, "El principio del Fin"

La ojiazul se comenzaba a preguntar si su corazón también había dejado de latir en el momento en que el faraón había dejado de respirar, de verdad se preguntaba aquello. Tan solo hace unos días, todo parecía de maravilla, estaban felices, sonreían, como si fuesen personas normales… Pareciera como si esos maravillosos recuerdos fueron crueles ilusiones de su retorcida mente.

Tenía frío, incluso la sangre del faraón estaba fría, cosa que le hizo peor gracias al mancharse sus prendas. Había visto al chico… Sonreírle, mirarle, hablarle… Pero… Todo se destrozó al verlo allí, verlo morir… No le quedaba de otra más que esperar a ver un tipo de esperanza… Pero… ¿Cómo hacerlo?

Oh, ¡cómo hablábamos durante horas sobre el final!

Qué daría solo para hacerlo otra vez

Fue la primera en reaccionar cuando el doctor finalmente salió de la sala de operación. Los demás tardaron en responder y finalmente se acercaron al hombre, quien era el doctor Asou, el amigo de la familia de la ojiazul.

— ¡Doctor! ¡¿Cómo está…?!— Habló primero Jonnouchi.

— ¡¿Atem…?! ¡¿Acaso Atem está…?!— Preguntó temeroso Yugi.

Todos callaron cuando Anzu corrió hacia la sala sin ningún permiso, así que decidieron seguirla, ignorando las réplicas del doctor. La castaña se quedó estática al ver al faraón postrado en la cama, conectado a un montón de máquinas…

Pero estás acostado

En esta cama de hospital

¿Por qué no abres tus ojos

Y platicamos una vez más?

—… Atem…— Murmuró su nombre.

— Eso quería explicarles, el joven Muto, no sabemos cómo, pero a pesar de que algo atravesó su pecho, hay algo que lo ata, pero a la vez no, a este mundo… Si desconectamos estas máquinas, él dejará de respirar y morirá definitivamente.

—… Él está…

— Sí. — Afirmó al imaginar lo que estaba pensando Jonouchi. — El joven Atem está en un estado de coma.

.

.

.

—… ¿Nada lo va a sanar?... ¿Nada? — Habló por primera vez en voz alta la castaña.

— No, señorita Anzu. Tenemos que aferrarnos a un milagro si deseamos que el joven despierte. Por favor discúlpeme, por no poder hacer nada.

—… Hizo lo mejor que pudo, doctor Asou. — Susurró. —… ¿Puedo estar con él? ¿Puedo?

—… Pronto podrá hacerlo. Ahora necesitamos trasladarlo a una habitación.

Yugi , con cuidado, agarró lentamente a la castaña del brazo y la jaló fuera de para que los doctores pudiesen transportar al antiguo Rey. Anzu miraba como se lo llevaban con una expresión indiferente.

Si mueres esta noche… Quiero decirte que Te Amo

Espero que puedas oírme… Espero que puedas sentirme

Si mueres esta noche… Quiero decirte que lo siento

Por nunca decírtelo

Cuando estábamos frente a frente…

Rebecca despertó y vio a todos parados mirando un lado del pasillo, ella les siguió la mirada y vieron una camilla y máquinas siendo transportadas a toda velocidad.

—… ¿Está…?

Yugi se giró a ver a la blonda. Se acercó con los ojos rojos por tanta lágrima que había derramado.

—… Solo un milagro podrá hacerlo despertar. — Agachó la mirada.

Rebecca sintió las cómo las lágrimas nublaban su vista, se quitó los anteojos quitándose las lágrimas con esfuerzo, soltando un sollozo. Yugi recordó algo y sus manos comenzaron a temblar…

—… ¿Qué pasó con Ren y Aoi?

Anzu era la única que sabía la respuesta, así que todos la miraron. La bailarina apretó los puños mirando el suelo, mostrando al fin una emoción: tristeza.

—… En el Reino de las Sombras.

.

.

.

—… ¡¿QUÉ?! — Fue una exclamación general, Anzu cerró los ojos.

— Antes de que… Atem perdiera la consciencia, me había dicho que ellos fueron enviados allí por perder el juego, y que él pronto les haría compañía. — Se rió con cinismo, algo muy poco común en ella. —… Prefiere irse al mismísimo infierno con tal… De mantenernos a salvo…

Sí, por un lado estaba furiosa con él, ¿quién se creía? ¡Siempre aseguraba poder hacer todo él solo! Si tan solo se mirara ahora en ese estado tan miserable, hubiese aceptado ayuda de todos… Anzu apretó los dientes, evitando gritar. Pareciera como si Atem siempre quiso hacer las cosas a su modo, ¡siempre los dejaba afuera! Yugi siempre tuvo que animarle a dejarse ayudar, porque de no ser por el hermano del faraón, él nunca hubiese aceptado ayuda… ¡Era un idiota! Comenzó a temblar de pies a cabeza, sintiendo como si la presencia de él le rodeara, ¿cómo no? ¡Estaba empapada de SU sangre!

—… Anzu… ¿Dónde dejaron las cosas de Atem?

La castaña miró a Yugi.

—… ¿Por qué lo preguntas?

—… Necesito el rompecabezas.

— ¿Para qué lo quieres?

—… Si Ren y Aoi no están… Significa que el rompecabezas dejará de funcionar, junto con los otros artículos. Incluso si hacemos una revancha con quien quiera que sea está haciendo esto, necesitamos los artículos intactos para traer a Atem de vuelta. — Se mordió el labio. — Ademas…

-F-l-a-s-h—B-a-c-k-

Otra cosa más. — Aoi se animó a hablar por primera vez. — Cualquier cosa que suceda, el descendiente del faraón debe portar el rompecabezas.

¿El descendiente?

Tú, Yugi. — Le nombró la chica de mirada carmesí. Rebecca miró al menor con cierta preocupación. — Tú eres el descendiente, así que… Cualquier cosa que suceda con Atem, debes tenerlo tú. — El pequeño asintió.

-F-l-a-s-h—B-a-c-k—E-n-d-s-

—… Debo tenerlo yo… Aoi me lo pidió.

El doctor Asou volvió.

— El joven Atem está en la habitación 508, quinto piso.

Todos asintieron mientras se quedaban allí parados, mirando a Anzu.

—… Ve, Anzu. — Habló el menor con la voz quebrada.

La castaña le miró con sorpresa y angustia.

—… ¿Yo sola? — Todos volvieron a asentir. Yugi dejó escapar un par de lágrimas mientras sonreía.

— Él te necesita más que a nadie.

—… Pero yo…-

— Anzu… Sé que no es el mejor momento, pero… Fui yo quien le dijo a Atem sobre tus sentimientos.

. . .

— ¿Qué…? ¿Po-Por qué? ¿Cu-Cuando…? — Tartamudeó comenzando a temblar.

— Fue en Okinawa… Cuando... Le habías contado sobre los sentimientos que yo tenía hacia ti.

Rebecca miró a Yugi… ¿Tenía, había dicho? ¿De verdad había logrado superar a Anzu? No estaba segura, podía ver que los ojos del tricolor seguían cegados de dolor.

—… ¿Por eso estuvo tan distante conmigo todo este tiempo…? ¿Porque siempre lo supo…?

—… Así es. Pero, sobre lo que él siente, supongo que iría a decírtelo pronto, ¿verdad?

— No puede ser…— Murmuró tras salir corriendo, dejando a todos confundidos.

Jonouchi se acercó al pequeño.

—… ¿Tú lo sabías?

— No sé cómo, pero sí… Lo sabía.

. . .

Cerró la puerta lentamente, ni siquiera prendió las luces, no quería verlo en ese estado, aun así… Podía verlo muy bien…

Bueno, he estado toda la noche

Y te estoy observando

Inhalando y exhalando…

¿Realmente eres tú…?

¿O simplemente la máquina que te está dando la vida?

Lágrimas de dolor se escaparon de sus ojos. Las palabras de Yugi le hicieron comprender absolutamente todo. Todo este tiempo, ella estando confundida, dudando que pudiera ser correspondida, todo ese tiempo… La respuesta estuvo más que clara, y ella simplemente no pudo verlo. Escuchaba la máquina que le daba la vida al faraón, pero ni siquiera eso le hacía tener esperanzas. Miró al lado de la cama, en la pequeña mesa, la chaqueta y camisa escolar de Atem, manchados de sangre. Había algo más…

El rompecabezas del milenio.

Este también estaba manchado de sangre, dando a señalar que… Todo estaba perdido. Y ella lo sabía.

Y hace parecer

Que aún hay esperanza

De que pueda decirte de frente

Que de no ser por ti,

No tendría esta gracia que cubre mi vida

Te tomaste el tiempo de hablarle a mi mente y corazón

Palabras de vida

Sabía bien que Atem ya no despertaría.

Lo tenía claro, pero quería aferrarse a esa miserable mentira de que podría volver a verlo, sonreírle, abrazarla, diciéndole que todo estaría bien, que él siempre… La protegería…

Aun apoyada en la puerta, se dejó caer bruscamente al suelo, gritando el nombre del faraón mientras se abrazaba a sí misma, sintiendo como si el alma de él la rodeara, aunque en parte era cierto, tanía gran parte de su sangre en ella, haciéndola sentir peor. No podía creer que él se iría, se arrepentía, mucha y mil veces… Tuvo la oportunidad de decirle sus sentimientos muchas veces, pero el Destino era tan cruel… Ni siquiera… Cuando pronunció esas palabras lo miraba a los ojos, ella siempre quiso decírselo de frente, pero en esa parte no pudo cumplirla.

Se lo dijo, sí, pero no a los ojos… No transmitiéndole que era verdad, que siempre lo amaría…

Si mueres esta noche… Quiero decirte que Te Amo

Espero que puedas oírme… Espero que puedas sentirme

Si mueres esta noche… Quiero decirte que lo siento

Por nunca decírtelo

Cuando estábamos frente a frente

No podía acabar así, no lo podía aceptar. No solo por el dolor que sentía ella, Yugi, Jonouchi, y los demás… Sino que también la misma situación de Atem. ¿Por qué todo era tan injusto para él? Ahora que había tenido una segunda oportunidad para vivir, sin preocupaciones, conseguir una vida en el futuro… Se la arrebataban así… Simplemente no podía creer lo inhumano que eran los Dioses con él, quizá por eso ellos eran humanos, por el simple hecho de sufrir y ya…

Cada cosa que había sucedido, que había pasado a su lado, que había sentido a su lado…

No se arrepentía de nada.

Si él moriría, ella también lo haría… Atem le había enseñado tanto… Y se había vuelto fuerte gracias a él, para poder enfrentar todo y a todos, incluso a sí misma, para poder seguir…

¿Pero cómo hacer cuando la persona que le había enseñado todas esas cosas había sido asesinada de una forma tan miserable?

Sollozó nuevamente susurrando su nombre una vez más… Miró a Atem postrado en esa cama sin embargo no daba señales de oírla. Eso solo empeoraba su estado emocional.

.

.

.

Se puso rápidamente de pie y salió corriendo de la habitación. Se dirigió hacia las escaleras ybajó sin descanso, ignorando a las personas que la miraban con sorpresa o pánico por sus ropas, también pasaba por alto cada lágrima que escapaba de sus ojos. Le daba todo igual, si él se iba…

Si Atem moría… Ella…

Así que adiós por ahora

Y voy a verte de nuevo, de algún modo, de alguna manera

Cuando sea mi turno para ir al otro lado

Te abrazaré otra vez

Y perderme en tu sonrisa

Incluso si tenía a sus chicos, tenía a Yugi, Jonouchi, Mai, Honda, Rebecca, a todos los demás… incluso si ella seguía viva hasta esperar su propio final, solo sería una pérdida total de tiempo, sería una muerta en vida. Salió del hospital sin detenerse.

No podía pensar con claridad, las calles y los autos se detuvieron para ella, el ensordecedor sonido de las bocinas advirtiéndole, pero ella no quiso escuchar. Estaba… Tan furiosa, herida…

Nunca le había dicho a los ojos que lo amaba, nunca pudo estar frente a frente y decírselo de esa manera segura, solo lo había dicho por despecho. ¡Qué cobarde de su parte! Se odiaba, una y mil veces, por estúpida, ingenua, por no haber sido capaz de protegerlo a él…

Ahora todo lo que tengo son aquellos con los que estoy

Y tú me enseñaste a no dar por perdido

El tiempo que tenemos

Para demostrar que nos importan hablar en sus mentes

Y sus corazones mientras estén aquí

Y decir "Te Amo"

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o- o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Yugi abrió la habitación de su hermano, viendo a este en ese estado tan lamentable. Ya había llorado mucho, pero las ganas estaban ahí… Donde siempre en sus ojos hinchados de tanto llanto. Se acercó lentamente a él y se sentó al lado de su cama.

—… ¿Te puedo contar un secreto, Atem? Tú serás el primero en saberlo. — Se rió con suavidad. — Es un poco estúpido decirlo ahora pero…— Por sexta vez en el día, sus ojos volvieron a empañarse de lágrimas. — Quiero que lo sepas… Me enamoré de Rebecca. — Sonrió un poco. — No sé cómo pasó, pero simplemente… Ella es maravillosa.

Atem seguía sin reaccionar, pero el pequeño podía garantizar que él le estaba escuchando, por alguna razón, estaba seguro.

— Yo sé que… Me estás escuchando, no sé, pero lo sé. — Se rió con suavidad. — Hubiera sido estupendo que tú también pudieras haberle dicho tus propios sentimientos a Anzu… Pero como una vez tú me dijiste… El "Hubiera" no existe.

Miró el rompecabezas del milenio. El pobre artículo estaba en mal estado, bañado en sangre, y desteñido, como si el oro de sus piezas se fuera deshaciendo, mostrando colores opacos. Claro, la pureza de Ren y Aoi había desaparecido, era normal que ahora se mostrase tan viejo y maltratado el objeto, siendo que era hace más de cinco mil años… Lo agarró entre sus manos y un extraño destello se desprendió.

.

.

.

Si mueres esta noche… Quiero decirte que Te Amo

Espero que puedas oírme… Espero que puedas sentirme

Si mueres esta noche… Quiero decirte que lo siento

Por nunca decírtelo

Cuando estábamos frente a frente…

Continuará…

El capítulo corto… Pero bueno, es solo una "escena", por así decir, bueno qué se le hará, el otro capítulo será más largo (: Esta canción me da mucha pena, incluso la escuché un tiempo atrás muchas veces porque habían operado a mi mamá, yo estuve muy mal emocionalmente, por eso necesitaba algo con qué consolarme. Bueno, nuevamente espero que les haya gustado

Visiten mi perfil, hay fics que dicen próximos proyectos y los últimos de más abajo que dicen PROXIMAMENTE son de YuGiOh ejeje

Fighting!

Rossana's Mind Cambio y Fueraa!

Reviews?