Hola, mis lectores… Aquí Rossana's Mind reportándose después de mucho tiempo con licencia, pues estoy muy enferma. Ando con pañuelos y antibióticos por todos lados, pero no se preocupen, he mejorado mucho comparado con los días anteriores, puedo respirar mejor (: Otra cosa más… Mi computador sufrió un accidente, por lo cual, tendré que hacer los capítulos en el computador de mi madre, aunque claro, cuando ella me dé permiso XD Bueno, eso quería decirles, deben estar jodidos con tanta espera, quizás algunos ya se aburrieron de tanto esperar XD Perdónenme :c Tengo muy mala suerte últimamente ¬¬

VAYAMOS AL CAPÍTULO!

SONG-CHAPTER!

Capítulo 27: Nuestra Pesadilla.

Llegó a su departamento con el ánimo por los suelos. Se lanzó a su cama mientras prendía la radio para tratar de calmar el temblor de su cuerpo. Lo que una vez creyó que había sido un llanto realmente miserable, no se había comparado para nada con el que tuvo en Egipto. Parecía como si apenas se hubiese zafado del lugar que ya comenzaba a traerle aquel sufrimiento tan indescriptible e infeliz.

Na na… Na na na, na na…

Te extraño… Te extraño mucho

No te olvido

Oh, esto es tan triste…

En vez de sentirse mejor, se sintió un poco desgraciada. ¿Cómo no? Buscaba de alguna forma alguna canción que la hiciera olvidar todo… Pero pareció todo lo contrario. Aunque sinceramente no quería olvidar. Solo deseaba que el dolor desapareciera. Como deseaba poder volver a hablar con él como creyó haberlo hecho ese tiempo de inconsciencia.

Por un lado, se hubiera quedado toda la eternidad en aquel mundo.

Por otro… No lo hubiera deseado. De todos modos, allí, él se estaba muriendo y todos habían estado a punto de morir. Ella murió en aquel sueño, por eso despertó en aquella realidad.

Lo hubiera encantado contarle el extraño sueño al chico, para que se relajaran de tal estupidez.

Espero que puedas oírme.

Recuerdo perfectamente

El día… En el que tú… Te fuiste

Fue el día

En que descubrí que no sería lo mismo

Ooh…

. . .

Caminó a paso lento a la escuela. Otro lugar más que le recordaría a él. Tenía unas horribles ganas de dormir, ¿cómo no? Estuvo toda la noche dando vueltas y vueltas en la cama. Se acarició las sienes, tratando de calmar el dolor de su cabeza. Entró al salón que estaba vacío. Siempre llegaba temprano, aunque… Hubo veces, o más bien, se suponía que habían estado las veces en que ella llegaba tarde… En aquel mundo.

-F-l-a-s-h—B-a-c-k-

¡MIERDA, HONDA! ¡SAL DEL BAÑO DE UNA MALDITA VEZ! — Gritó el rubio.

¡¿Por qué rayos se demoran tanto?! ¡Llegaremos tarde al examen!

¡¿Por qué demonios cuando me siento listo para un examen tengo que llegar tarde?! — Gritó nuevamente el rubio al aire. — ¡HONDA! ¡SAL YA!

Yugi, Atem y Anzu esperaban impacientes al par de amigos.

-F-l-a-s-h—B-a-c-k—E-n-d-s-

Dejó sus cosas en su pupitre, donde siempre se sentó con Yugi… Siempre, ¿eh?

Salió del salón para caminar en los vacíos pasillos, hasta detenerse en un lugar en particular. E instintivamente, se llevó los dedos a sus labios.

-F-l-a-s-h—B-a-c-k-

Lo siguiente no lo espero… Definitivamente nunca lo esperó…

Había quitado sus manos de sus hombros para luego posarlas en sus mejillas y atraer su rostro al de él. Al sentir sus labios presionados contra los de él de una forma suave, cerró los ojos enseguida, dándose cuenta en la situación en la que estaba.

-F-l-a-s-h—B-a-c-k—E-n-d-s-

Sintió una amarga sensación. Si estaba en lo cierto, había muchas cosas que le causaban un gran dolor y remordimiento.

Na na, na na na, na na

Nunca estuve cerca de besarte

Adiós de todos modos

Desearía poder verte de nuevo

Sé que no puedo…

Ooooh…

En aquel mundo, Atem había muerto en sus brazos, vio como sus amigos sufrían…

Ren y Aoi nunca existieron.

Jonouchi se había separado de Mai…

Honda de Shizuka por la batalla.

Yugi de Rebecca…-

Yugi.

En aquel lugar, había logrado superar su enamoramiento por ella… Y aquí…

Se llevó una mano a su boca, sintiendo una vez más las lágrimas asomarse en sus orbes azules. No quería volver a causarle sufrimiento a su mejor amigo. No de nuevo, no de esa forma…

No ahora, que todos estaban realmente destrozados por su partida.

Porque por más extraño que se hubiese oído, los cuatro habían tenido el mismo sueño. Las mismas visiones y sensaciones, aquello fue realmente doloroso, más aun cuando trataron de aferrarse a él.

Porque el faraón se había ido de una forma muy cruel.

Ni siquiera se había ido por voluntad propia.

Él lo había dicho.

"Yo… No quiero irme"

—… Yo tampoco quería que te fueras. — Contestó tardíamente lo que había pronunciado hace unos días.

Espero que puedas oírme…

Porque recuerdo perfectamente

El día… En el que tú… Te fuiste

Fue el Día

En que descubrí que no sería lo mismo

Ooh…

Suspiró, tratando de calmarse y se dirigió nuevamente al salón. Al entrar, se sorprendió un poco de verlo ya con muchos alumnos. ¿Cuánto tiempo estuvo afuera? Ni idea, tampoco le importaba mucho. Miró a Honda, que leía un libro, o al menos trataba. Tenía unas horribles ojeras, al igual que ella. Luego miró a Yugi, este mantenía su mirada perdida, tratando de enfocarse en algo. Jonouchi aún no aparecía, cosa que le preocupaba, pues conociéndolo, podría meterse en problemas. Caminó hasta sentarse al lado de Yugi, quien pareció reaccionar y la miró en un aire ausente.

—… Anzu.

— Hola, Yugi. — Saludo sin mirarle, aunque sonriendo con tristeza.

—… Anzu. — La llamó. — ¿Estás bien?

— No. No pude dormir bien anoche, así que me siento muy cansada y no sé qué hacer.

El tricolor la siguió observando unos segundos sin decir nada, hasta que fijó luego su mirada en el castaño que comenzaba a quedarse dormido.

—… Honda-kun. — Lo llamó con la voz apagada. El chico reaccionó y lo miró con los ojos entrecerrados por el cansancio. —… Vámonos.

— ¿Eh? — La bailarina también lo miró con sorpresa. — Te refieres a…-

— No quiero estar en clases… Ustedes tampoco. — Sonrió con suavidad. — Vámonos… No servimos de nada aquí.

Tuve mi despertar

¿Tú no despertarás?

Sigo preguntándome por qué…

Y no lo puedo aceptar

No era una farsa

Sucedió… Te marchaste…

Dicho esto, como si todos lo hubieran esperado para oír esas palabras, agarraron sus cosas y salieron corriendo del lugar. Quien guiaba la carrera era Yugi, quien seguía corriendo, sin detenerse, importándole muy poco como sus pulmones se quemaban, implorando un poco de descanso, cosa que no conseguía, pues él seguía corriendo.

Anzu y Honda trataban de seguirle el paso, nunca creyeron que el chico fuera tan rápido a tal grado de sobrepasarlos por más de diez metros. Aceleraron para cruzar la calle y comenzaron a desacelerar cuando el tricolor comenzó a detenerse frente al muelle.

Al hacerlo, notaron que alguien más estaba allí.

—… ¿Jonouchi? — Llamó Honda.

El rubio, que estaba de espaldas, mirando el mar, se volteó para mostrar se rostro. Los chicos se sorprendieron cuando vieron el rostro herido del rubio. Tenía sangre seca en sus labios y tenía unos moretones en el rostro. Imaginaron que… Jonouchi había vuelto a sus peleas callejeras, para canalizar su ira o dolor…

Tal vez ambas.

—… ¿Qué hacen aquí?

— No queríamos estar en la escuela. — Se rió el tricolor forzosamente. — Nos resulta un poco incómodo.

— Vaya, ahora son delincuentes. — Se rió. — Como yo. — Volvió su vista al mar.

Un gran silencio reinó el lugar. Ninguno sabía que decir al respecto. Sinceramente, tenían miedo de herirse entre ellos mismos. Nunca habían pasado por algo tan angustiante y doloroso. Siempre creyeron que cuando algo se complicaba, todo saldría bien al final.

Pero esa vez fue diferente.

—… ¿Cuántos días han pasado? — Preguntó Jonouchi finalmente.

Todos lo miraron con una expresión de angustia. Sentían que se romperían a llorar en cualquier momento.

—… Tres días, Jou. — Contestó Anzu, sintiendo como su voz se quebraba un poco. —… Tres días. — Repitió.

—… Desde…-

Callaron abruptamente cuando escucharon un débil sollozo. Miraron al rubio, que ocultaba con sus cabellos sus ojos llorosos. Ninguno dijo nada, estaban impactados ante esa faceta del rubio. Aunque pronto, Yugi le siguió el llanto, sollozando levemente al cubrirse el rostro con el dorso de su mano.

Luego de unos segundos, absolutamente todos comenzaron a llorar con suavidad, escuchando un suave gemido de angustia por parte de cada uno, recordando el momento.

-F-l-a-s-h—B-a-c-k-

—… Yo perdí el duelo, Anzu.

Había sentido literalmente como sus pulmones dejaban de trabajar un segundo de la sorpresa y el shock. Pestañeó varias veces, tratando de convencerse de que estaba bromeando. Negó con la cabeza varias veces, sin decir nada aún. La expresión del faraón se volvió más dolorosa al verla actuar de esa manera.

—… ¿Cómo dices?

Ambos dirigieron su vista a Yugi, Honda y Jonouchi, pues habían escuchado lo último dicho por el tricolor mayor. Se acercaron al joven de ojos violetas.

Pero… Eso es imposible…-

Yugi, tú mismo lo derrotaste, ¿cómo puedes decir eso? — Preguntó Mokuba confundido.

—… ¿Eh?

Tal vez el shock fue muy fuerte. — Opinó Ishizu. — Después de todo, el destelló les provocó un desmayo a todos. El primero en reaccionar fue el faraón, luego de unos minutos, reaccionaron ustedes.

Anzu seguía en silencio, sin quitar sus ojos de Atem, quien le había devuelto la mirada con seriedad. Todo su cuerpo temblaba, era incapaz de pronunciar algo coherente. Los demás estaban en el mismo estado que la ojiazul.

—… Es mentira… Pero… ¡Tú habías ganado! ¿Cómo…?— Habló débilmente Yugi apretando los puños. —… Yo…-

Yugi, tú lo derrotaste. — Dijo Marik, sin comprender la actitud de esos cuatro.

—… Atem, es broma, ¿verdad? — Se acercó el rubio. — ¡Es broma!... ¿Verdad?

El mayor no dijo nada, seguía mirando profundamente a la joven de ojos azules, que sin darse cuenta, había comenzado a llorar en silencio, las lágrimas caían sin que ella se diera cuenta, hasta que Atem se acercó a ella a pasos lentos, sin quitar sus ojos de Anzu. Cuando estuvo en frente de ella, con ambas manos, secó las mejillas húmedas de la joven con sus dedos.

No llores, Anzu. Esto…— Sonrió con tristeza. — Tenía que pasar.

La castaña finalmente reaccionó ante la cercanía del tricolor y sollozó, dándose cuenta de su llanto. Lo miró con sorpresa y miedo. No podía ser verdad…

—… No puede…— Susurró. — No tenía que pasar. — Volvió a murmurar, para que solo Atem la escuchara.

—… Anzu…

¡No puede ser! — Susurró nuevamente y se cubrió la boca con ambas manos, incapaz de controlar el llanto que luchaba por salir a través de su garganta.

Todos los demás se sorprendieron, a excepción de Yugi, Jonouchi y Honda, cuando el faraón atrajo a Anzu en un caluroso abrazo. La ojiazul sollozó contra su hombro, mojando el sector con sus saladas lágrimas. No lo podía creer. ¿Cómo había sido posible? ¡Estaba segura que había ganado! Entonces… ¿Por qué se encontraban ahí? ¡La última vez ellos…!

Entonces se tensó en sus brazos.

¿Qué…?

¿Qué había pasado?

Ella tenía la gran seguridad de que había ganado… Antes tenía su mente clara, sabía la razón… Pero ahora… No lo podía recordar… ¿Por qué habían vuelto allí? ¿Desde cuándo? Se aferró con más fuerza a Atem, pues él hizo lo mismo. Podía jurar que él pensaba…-

—… ¿Piensas lo mismo? — Le susurró, sorprendiendo a la castaña.

*"¡Tú no perteneces a este lugar!"*

*"¡DESPIERTA YA!"*

¿De quién era esa voz? Tan cargada de desesperación, odio y sufrimiento… No lo podía recordar…

—… No lo entiendo. — Murmuró.

—… ¿Sabes algo…?— La castaña, aun apoyando su cabeza en el hombro del faraón, se giró a ver sus ojos llenos de tristeza. —… Yo… No quiero irme.

Ella no contestó, estaba sorprendida por esa confesión. Respiró entrecortadamente mientras volvía a envolverlo con sus brazos con fuerza, dejando escapar un par de gotas saladas de sus ojos azules. Su respiración se acompasó al sentir que Atem estaba tarareando una canción que solo ella pudo escuchar.

~Ajenos a nuestros propios sentimientos… Persiste un deseo: Es el de una bella imagen…~— Besó su frente y volvió a cantarle suavemente. — ~El amor es un encuentro… Una separación… Un trozo de tela transparente~.

—… "Una separación…"— Pensó. —… ¿Eh?

Se separaron para mirar el ojos de Horus resplandecer de una forma extraña, irradiaba ondas oscuras. Todos estaban realmente extrañados, sobre todo los Ishtar.

"Su corazón no lo desea"

Yugi, Jonouchi, Honda y Anzu reconocieron esa voz… Pero no sabían de dónde…

"¡El faraón no desea regresar!"

La puerta se abrió abruptamente, dejando mostrar lazos de energía que inmovilizaron a todos, apresando sus brazos y piernas. Los únicos a los que no tocaron, fueron al equipo que siempre se mantuvo unido: Atem, Anzu, Yugi, Jonouchi y Honda.

¡¿Pero qué…?!

¡¿Por qué pasa esto?! ¡No debía pasar, hermana!

"¿Por qué no deseas regresar? ¡No perteneces aquí!"

—…— El faraón apretó los puños, incómodo. —… No quiero… Pero no significa que no me vaya…

"¡Qué repugnante! ¡¿No te quieres ir por ellos?!"

Otros lazos destellantes salieron de la puerta, agarrando a los cuatro elegidos por el cuello y los brazos, quitándoles aire.

¡AAAH…!

¡Chicos! — Miró la puerta con sorpresa. — ¡Me iré! Pero… ¡¿Por qué actúas de esa forma?!

"Porque ese mismo amor que le tienes a ellos y a esa niña, son la perdición de tu alma"

Los cuatro se paralizaron al oír eso. ¿Qué significaba?

—… ¿Cómo?

"No puedes tener ese amor más allá de cruzar esta puerta. Es imposible y majadero. Seguirás con esos repulsivos sentimientos hacia gente que nunca fue de tu reino… ¡Qué vergüenza!"

¡Siempre han estado conmigo! ¿Qué demonios quieres que haga al respecto?

"Que pagues… Que pagues por ese amor pecador que posees"

Más lazos salieron de las grandes puertas y rodearon con violencia las muñecas del chico, al punto de hacerle daño y que su sangre salpicara en abundancia.

—… Maldición…— Murmuró en forma de quejido.

¡ATEM!

Él se giró y notó que todos estaban inconscientes, excepto los cuatro más cercanos a él.

¡¿Quién te crees?! — Gritó Honda, sorprendiéndolo. — ¡¿Crees que puedes llegar a cambiar la vida de los demás como si nada…?! ¡¿Y luego largarte?!

¡No queremos que te vayas! — Gritó dolorosamente el menor.

¡Entendemos que tu espíritu será libre, pero…!— No quiso terminar el rubio cuando trató de zafarse del agarre.

¿De verdad lo será? — Habló esta vez Anzu, mirándolo a los ojos. — ¡Analiza la situación…! ¡¿Crees que de esta forma…?! ¡¿Lograrás ser libre…?!

Aun con el ahogo de su respiración por la forma en que esas energías los estrangulaban, los cuatro corrieron hacia el faraón. Yugi, Jonouchi y Honda se colocaron delante de él, mientras que Anzu se aferraba a él por atrás.

¡Este sujeto, quien quiera que sea, solo te hará daño! ¡No te puedes ir de esta forma! — Gritó el rubio. — ¡Y tú, infeliz! — Apuntó hacia la puerta. — ¡SI DE VERDAD TIENE QUE IRSE…! ¡DÉJALO DESCANSAR EN PAZ!

"¡TONTERÍAS!"

Las energías que rodeaban las muñecas del faraón apresaron con más violencia, provocando que el líquido rojo se desparramara por el suelo. Anzu se aferró con más fuerza a él cuando sintió más presión en su garganta.

Anzu…— Se giró a verla con desesperación. — Suéltenme… Ustedes…-

¡De ninguna manera!

¡No dejaremos que este idiota se salga con la suya!

Los lazos apretaron con violencia la garganta de los elegidos, logrando que cayeran al suelo, sin aire. Anzu se estuvo a punto de desplomar, cuando fue cogida por los brazos del faraón.

—… Ya basta…— Miró el portal. —… Los dejaré… Pero no les hagas daño. — Ordenó.

"Muy bien… Pero a cambio quiero que tú sufras el destino que ellos se merecen"

—… Bien.

¡¿QUÉ?!

¡¿QUÉ HACES, ATEM?!

El joven iba a soltar a la castaña, pero esta se aferró con fuerza hacia él.

—… No lo hagas…— Suplicó.

—… Tengo que hacerlo… Por ustedes. — Le sonrió como él sabía hacerlo. — Y por ti.

Más energías rodearon al faraón con fuerza, haciéndole daño, pero él le seguía sonriendo a la joven que comenzaba a romperse en llanto, rogando que no lo hiciera entre sollozos.

Ahora te has ido, ahora te has ido

Ahí vas, ahí vas…

A un lugar donde no puedo traerte de vuelta

Ahora te has ido, ahora te has ido

Ahí vas, ahí vas…

A un lugar donde nunca regresarás

Lo arrastraron con fuerza hacia el portal, antes de ser cerrado, logrando que la última imagen que vieran de Atem fuera una expresión de dolor.

Las heridas de los cuatro desaparecieron una vez que todo había vuelto a la normalidad, pero emocionalmente estaban destrozados.

¿Cómo pudieron permitir que sucediera algo como eso?

El día… En el que tú… Te fuiste

Fue el Día

En que descubrí que no sería lo mismo

No…

-F-l-a-s-h—B-a-c-k—E-n-d-s-

El día… En el que tú… Te fuiste

Fue el Día

En que descubrí que no sería lo mismo

Ooh…

.

.

.

Abrió los ojos con esfuerzo, pues el sol le molestaba para su despertar. Se incorporó levemente y miró a su alrededor. ¿Qué hacía en el muelle? Miró a sus amigos tirados en el suelo, al igual que ella, solo que durmiendo.

Na na… Na na na… Na na

Te extraño…

Se llevó una mano a su frente, suspirando entrecortadamente. El llanto la había dejado agotada. Miró nuevamente el cielo. Su partida había dejado sus almas en angustia…

Pero…

¿Qué era lo que no podía recordar?

¿Qué era lo que estaba mal?

Continuará…

No es un capítulo muy largo, porque solo relato un día, para variar XD Bueno, espero que les haya gustado y hayan quedado intrigados… ¿Adónde llevaron a Atem? ¿A descansar? ¿O al infierno para hacerlo sufrir sin razón alguna? ¿Qué está mal? Eso lo averiguarán el próximo capítulo!

Gracias por ser pacientes! Y sigan siéndolos por favor u.u

Fighting!

Rossana's Mind cambio y fuera!

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