La guerra de los 1000 años
Nota: Por razones que me veo imposibilitada de explicar gracias a la nueva prohibición a responder reviews (¬¬) este capítulo va dedicado a Puchiko Tsukino. Gran hazaña la tuya! Te compadezco! Y gracias por el apoyo.
Humo. Ruido. Dolor. Los sentidos de Hikari se mezclaban, se nublaban, se interponían. ¿Qué pasaba¿Dónde estaba?
"No trates de levantarte y por nada abras los ojos" dijo una voz grave a su lado. Se sobresaltó, pero eligió hacerle caso. "Muy bien" continuó "no tengas miedo. Ahora respira hondo y abre los ojos".
Hikari obedeció y descubrió que así era mucho más fácil.
Estaba en el medio de un bosque, entre medio de algunos árboles ya se vislumbraba la luna, era tarde, se escuchaban gritos, se olía humo, se veía gente. Corriendo, gritando, preparándose. Para que?
"Somos las tropas de los reinos del Fuego y Hielo, princesa Yagami" ahogó un grito de sorpresa. "Estamos al límite del Reino del Viento, ya una parte ha entrado y las huestes enemigas están preparándose".
Se tomó unos segundos para ingerir la información y luego, una desesperada pasión ocupó su corazón¡Sora y Yamato!
"Tengo que irme!" gritó y saltó, pero se vio imposibilitada. Estaba atada a un árbol.
"Eh, tranquila!" gritó su acompañante. Era un joven mayor que ella, 3 o 4 años, usaba un extraño peinado y tenía grandes ojos azules. "No te desesperes!"
"Mis amigos están ahí adentro! Son inocentes, tengo que salvarlos!" mientras gritaba trataba de soltarse, pero estaba demasiado atada y solo lograba golpearse aún más.
"Basta!" gritó, sosteniendo sus brazos y tirándola hacia atrás. Por un segundo, sus ojos chocaron...
"Vamos Ryo, corre!" gritó una pequeña Sora, de unos 5 años. "Corre!"
Tras ella venía un pequeño niño. Su cara reflejaba desesperación, sus cabellos estaba despeinados y solo atinaba a correr, a escaparse de algo.
"Corre!" seguía repitiendo Sora. Pero por más que corría, no lograba alcanzarla. Se alejaba cada vez más, y algo había tras él. Algo que los perseguía. "Corre!" y él tenía que alcanzarla para estar a salvo.
Pero no podía.
"Corre, Ryo!" lo que los perseguía cada vez estaba más cerca. Hikari escuchaba sus pisadas, olía el fétido olor que despedía. Y sentía la desesperación de Ryo. Eran uno solo, ambos. Hikari no existía y no podía hacer nada por ayudarlos. "Ryo!" gritó Sora, y se detuvo en seco. Ryo la alcanzó, ella agarró su mano y lo empujó hacia delante. Cayó en el hueco de un árbol. Y su vista se nubló, sus sentidos se cerraron, y todo se volvió negro...
Hikari abrió los ojos. ¿Cuánto había pasado¿Había sentido Ryo lo mismo que ella?
"Sora está en peligro!" gritó, sin poder retenerse. "Tenemos que salvarla!"
Sus palabras tuvieron el efecto que buscaba. Sus ya grandes ojos azules se agrandaron, una expresión de asombro y desconcierto en ellos, y la presión que ejercía sobre ella se acrecentó.
"¿Qué sabes de Sora?" preguntó.
"Solo que está encerrada en este Reino, y que hay que salvarla antes de que pase algo."
Ryo meditó sus palabras unos segundos.
"¿Y como sé que puedo confiar en vos?"
"Por que al igual que a vos, Sora me salvó una vez. Y le debo mucho." Contestó, sin pensarlo.
La desató, y ambos saltaron a sus respectivos caballos.
"Tenemos que apurarnos" dijo él "y pasar sin parar hasta el castillo. No te asustes si alguien te grita algo, estás conmigo." Hikari asintió y comenzaron a correr. "Y por cierto, soy Ryo Akiyama."
Sora se regocijó al ver la desesperación en sus ojos. Al fin había logrado intranquilizar al paciente, tranquilo e inteligente Rey. Sufría un grave trastorno cerebral, suponía. Demasiada fama y poder a temprana edad? Quien sabe. Era una lástima, por que de otra manera sin dudas sería una buena persona. Pero no podía hacer nada por él. Era su enemigo.
"No puede ser!" gritó, desesperado "es todo una farsa, es mentira! Yo lo sé todo!" era un loco a quien le habían quitado la navaja. Sora eligió callarse y observarlo. Prepararse para la batalla. "Yo sé mucho más que lo que vos podrías saber alguna vez! Yo he investigado todo!"
"¿Todo qué?" preguntó Sora. Su curiosidad podía con ella, a veces...
"jajajajaja..." comenzó a reír el pelirrojo "cosas que vos nunca sabrías... que nunca adivinarías... y que si ahora me pasa algo, morirán para el mundo... para la historia del universo..." al ver que Sora no contestaba, prosiguió. "Y sé que querés saberlo... que querés sacarme todos mis secretos... saber que me pasa... o me equivoco?" Sora bostezó y lo miró de reojo.
"Tal vez... pero si no querés contármelo, entonces que voy a hacer..."
Yamato no lograba escuchar lo que decían. Y parecía ser algo importante, a juzgar por la maniática expresión del Rey. ¿Qué sería¿Y si interrumpía ahora? ... pero si era algo importante... le desesperaba no poder hacer nada. Ruki, Lee y Takato habían salido a vigilar, por las dudas que algún guardia viniera a avisar a su Rey que estaban en guerra...
Y él ahí, espiando a Sora y a un loco por una pequeña ventanita... si las cosas hubieran sido diferentes... la sangre hervía en su interior... quería matar... asesinar... a quien sea...
"¿Y querés que te lo cuente?" preguntó Koushirou. "Para eso tendrás que detener esta guerra..."
"Esta guerra empezó hace 1000 años. Yo no puedo hacer nada. No va a parar hasta que haya solo un ganador, un solo Reino que gobierne a los otros... y para eso está la guerra."
"¿Entonces está a favor de esta matanza indiscriminada, Princesa?" preguntó, inocentemente.
"No fui yo justamente quien inició esta matanza indiscriminada..." murmuró, pero en un tono tal que él pudiera escucharla.
"Oh, eso..." hizo una pausa, como si tratara de recordar "claro, cierto que fuimos nosotros... que fui yo... aunque si no me equivoco, vos no estabas cuando todo empezó..."
"No, claro que no. Empezó hace 1000 años, cuando una antecesora mía decidió enamorarse de alguien equivocado..."
"Ah, sí... la vieja historia del amor prohibido... original, no te parece?" Sora no contestó. "Sí, sí..." comenzó, mientras se paseaba por la habitación "los desesperados príncipes de los Reinos del Hielo y Fuego, sí... un amor prohibido que no pudo ser... se escondieron en el Reino de los Humanos, no es así?" Sora asintió. Koushirou también lo hizo, y siguió su paseo por la habitación. Takenouchi no lo perdía de vista. ¿Sería ya el momento preciso? No podía asegurarlo. Pero sabía lo que debía hacer. No tenía opción, había jurado hacer todo por proteger a su Reino y la vida de las personas a quienes más estimaba. No se complacía con el asesinato, pero... que más podía hacer? Era una vida contra las de todo un reino, las de miles de personas inocentes. Tenía que hacer el sacrificio.
Sin embargo, en ese momento, algo le impedía hacerlo. La curiosidad. Creía que el Rey sabía algo más, algo importante. Y ella quería saber que era.
"Imagino que una persona con su inteligencia no creerá esas patrañas, verdad?" dijo de repente, sobresaltando a la pelirroja. "Esas débiles historias sin fundamento, esas cursilerías inventadas para ocultar la verdad... para satisfacer a un pueblo de inútiles, despreciable gente sin más propósito que honrar a los grandes, pero con deseos de rebelarse... rebelarse" rió "lo más gracioso es que creen que podrían hacerlo. Luchar contra las grandes potencias. Gobernarse por si solos." Volvió a reír. "Cómico, no es así?" hizo silencio, que Sora no interrumpió. "Sí, el amor... y tú que opinas, Princesa?" preguntó, girando hacia ella.
"No creo que el amor sea una cursilería," dijo "señor Rey todopoderoso." Agregó, irónicamente.
"Oh no, no todopoderoso. Claro que no. Podría serlo, aunque con algo de ayuda. Ayuda de otras personas... qué sabes de la Profecía, Sora?" preguntó, cambiando de tema.
"¿Qué Profecía?" la había tomado desprevenida. ¿De qué hablaba?
"La Profecía... estoy segura que sabes algo de ella... debe haber algo en los más hondos rincones de tu mente... trata de recordar, yo sé que puedes..." Sora no trató de recordar. No quería recordar. Corría el riesgo de perderse en sus pensamientos, y no era esa la idea. No. "¿No recuerdas, o no deseas recordar?" suspiró. "Olvidas que lo sé todo, Sora... estoy segura que en tu camino hacia acá tropezaste con un pedazo de esta profecía..."
"No sé de que me hablas" dijo fuertemente, aunque dudaba. Si, algo había oído... la profecía... leves recuerdos inundaban su mente, recuerdos de cuando era una pequeña niña y se internaba en la biblioteca de su castillo... cuando recién comenzaba a aprender... algo...
"Renacerá el Círculo, y cuando lo haga, volverá la unidad y permanecerá hasta cuando haya dado 994 vueltas al Brillo lo que nos rodea. Pero ellos regresaran de nuevo..." recitó, lentamente.
'Hey, vean esto!' 'Es aioram' 'Qué? Eh...' 'Lees Aioram?'
Pedazos de conversación inundaron su mente, dándole un fuerte dolor de cabeza. Olvidando su obligación de mantener la vista sobre el Rey, cerró los ojos y agarró su cabeza, pensando que tal vez así disminuiría el dolor.
"No me equivoco al pensar que en tu vida habías leído algo de Aioram, no es así?" preguntó Koushirou. Disfrutaba el verla así, tan débil e intranquila, sin la seguridad y fuerza que la caracterizaban. Sora asintió. Estaba sedienta de saber. "Creo que es hora de que te lo cuente todo, aunque ya lo sabes... tal vez si hicieras un poco de memoria, si escarbaras en los más recónditos escondites de tu cerebro... yo sé que puedes... yo sé que lo sabes..."
Un libro. En la vieja biblioteca de su padre... un libro rojo, grande. Sus hojas amarillas, casi deshaciéndose. Cayéndose a pedazos... allá arriba, en el estante más alto. Solo. En un lugar al cual los pequeños brazos de Sora no podían llegar. Pero ella quería saber que había escrito allí. Su curiosidad a veces era más fuerte. E iba a averiguarlo.
"Yo nunca tuve acceso a ese libro!" gritó de repente. Dolor, nerviosidad en su voz. Sus gritos llegaron a oídos de Yamato.
"Segura, Sora?" preguntó Koushirou. Lo estaba logrando.
"Estaba muy alto! Muy alto!" comenzó a gritar, desesperada. No, no era cierto. Ella nunca había llegado a ese libro! Nunca lo había tocado!
"Vamos, Sora, corre! No vamos a llegar a verlo sino!"
"Ryo! Esperá, estoy lastimada!"
"Pero no eras vos la que quería ver ese libro con tantas ganas? Vamos, yo te ayudo" se acercó a ella y la cargó.
"Gracias, Ryo..."
"No es nada. Después de todo... yo hice que cayeras del caballo, no?"
Sora sonrió. La luna brillaba alto. Luna llena, grande como los ojos de Ryo.
"Crees en los hombres lobo, Ryo?" preguntó de repente la niña.
"Tonterías. Me asombra que pienses en algo así."
Un aullido se dejó oír. Sora sonrió al sentir como la piel de Ryo se enfriaba de repente.
"Hiraku vio uno. Ella me contó."
"Hiraku está loca, Sora. A tu padre no le gusta que la veas."
"Y a papá no le gustaría saber que estamos metiéndonos de noche en la biblioteca." Dijo, sonriendo. "Es por acá." Soltó a su amigo y comenzó a guiarlo por los pasillos repletos de libros. Caminaron hasta el final de todo, hasta el rincón más escondido de ese descomunal lugar.
Y ahí, arriba de todo, solo e inalcanzable para ella, reposaba un grueso volumen rojo.
"Haceme piecito" pidió Sora, indicando a su amigo que juntara las manos para que ella pudiera subir.
"No vamos a llegar. Es muy alto." Replicó él.
"Ryo!" se quejó ella. "Ya estamos acá, ahora ayudame!" a regañadientes levantó a su amiga, pero como había predicho ni aún sumando la altura de ambos llegaban. Eran niños de 9 años, apenas pasaban el metro veinte. "Un poco más, Ryo..."
"Sora es muy alto!" gritó. Pero ella no se dio por vencido, y comenzó a trepar por los estantes. "Te vas a caer!" se quejó, pero su amiga hizo oídos sordos. La ambición la cegaba.
"Ya está!" gritó, agarrando el libro. En su camino hacia abajo volteó todo un estante.
"Sora hiciste mucho ruido! Van a descubrirnos!" comenzó a susurrar, inquieto.
"Que, tenes miedo?" sonrió ella, y observó el libro que tenía entre sus manos. El grueso volumen estaba cubierto de polvo, sus dedos había quedado marcados.
"Sora escucho ruidos!" dijo Ryo, nervioso. "Alguien se está acercando!"
"Tonterías. No hay nadie por acá." Sin embargo, haciendo caso a los temores de su amigo, se corrió y escondió tras unos libreros. "Ryo mirá esto!" gritó, haciendo más ruido del esperado. Su amigo se acercó y comenzó a inspeccionarlo junto a ella. Las hojas se caían a pedazos, y estaban grabados en extraños jeroglíficos que no alcanzaba a leer.
"Aioram?" preguntó.
"No es aioram..." dudó ella. "No... es..."
"Sí es aioram" susurró una voz grave a sus espaldas. Y los niños, sin siquiera girar, soltaron el libro y salieron a correr, saltando por una ventana e internándose en la arboleda del jardín.
"Sora nos siguen!" gritó Ryo. Pero ella no lo escuchaba, simplemente corría. "Sora esperame!"
"Vamos Ryo, corre!"
"YO NO LO HICE! YO NO TOQUE ESE LIBRO!" gritó, cayendo al suelo destrozada, y sintiendo como las lágrimas comenzaban a caer. "Yo no lo hice..." murmuró. Yamato observaba todo asombrado, sin saber si era momento o no de atacar.
"Y por casualidad, Sora... no recuerdas que efectos tuvo tu pequeña aventurilla?" preguntó, girando a su alrededor. Ya la tenía.
Sora no contestó. Pero se irguió y lo observó fríamente, las lágrimas desapareciendo de sus ojos. Había recordado, y ya sabía todo lo que era necesario saber. El Rey ya no tenía objeto para ella.
"Eh?" preguntó, dándole la espalda. Y Sora sacó la daga que tenía escondida entre los pliegues del vestido y atacó, hiriendo a Koushirou en un costado. "SOS UNA PTA!" gritó, y apuntando con su mano hizo que anillos de viento comenzaran a salir, mandando a Sora contra una pared.
Yamato observó todo esto asombrado, y apenas la cabeza de Sora golpeó, saltó al tapiz más cercano y se deslizó dentro de la habitación, tomando por sorpresa a Izumi.
"¿Ishida!" gritó asombrado, sin saber hacia donde correr. En su asombro Sora se levantó y volvió a atacar, pero el Rey la esquivó. "No saben con que se están metiendo!" gritó, sosteniendo su herida. "Estamos del mismo lado. Todos queremos parar esta inútil guerra!"
"Pero no para hacernos con el poder!" gritó Yamato, acercándose a atacar. Sin embargo al llegar al Rey, una ola de viento lo devolvió hacia atrás.
"Si me matan nunca lograran la paz" dijo, jadeando. La sangre se derramaba por sus ropas y estaba haciendo un charco. "La profecía... la profecía me necesita!"
"¿De qué profecía habla?" preguntó Yamato. Sora negó con la cabeza.
Volvió a largar un ataque de viento que golpeó a ambos, pero estaba perdiendo sangre y estaba débil. "Eso... esa daga. Tiene el logo Nonaka." Sora sonrió y mostró al solitario lobo amarillo grabado en el reverso. "RUKI!" gritó, en un último suspiro.
"Me llamaba?" preguntó la nombrada, abriendo la puerta principal y entrando junto a Lee y Takato. Koushirou rió y cerró los ojos.
Continuará...
NOTAS: Voy a empezar esta nota de la misma manera que comienzo todas. Perdónnnnnnnnnnnnnnnnnn por la tardanza... al final siempre me agarra cargo de conciencia y termino escribiendo cualquier cosa... creo que en este capítulo no cumplí con lo que quería, pero ya no podía dejarlos así...
Quiero agradecer todos sus reviews, no saben como me apoyan! En el capítulo anterior se sumaron bastantes lectores, gracias a todos! Y si, falta el capítulo 11. Se borró solo y no puedo subirlo por que al intentar me aparecen capítulos viejos de otras historias que ya subí y no sé que más, es un desastre esto nuevo. Así que mientras no lo solucione (y ya estoy con esto hace como un año) les recomiendo que me manden sus direcciones y yo les mando el capítulo, la verdad es que no se me ocurre otra.
En este capítulo faltaron bastantes personajes... que habrá pasado con Taichi, con Seiya, con Daisuke, con Miyako y cia.? Con suerte en el próximo capítulo. Prometo dejar de lado a Sora alguna vez! En serio! Y aclaro que esto en ningún momento tuvo intención de convertirse en crossover, pero llegó un momento en que me pareció que en vez de meter personajes inventados podía usar otros y bueno... un poco de Rukee y... veremos.
Para terminar esto, les comento algo que me sucedió. Cuando empecé a pasar este fic, no tenía idea sobre qué iba a hacer con el final, por que lo había empezado hace tiempo y ya no me acordaba. Y ahora creo que hace como 5 años que lo empecé, así que menos idea tengo. Y me enredé mucho y en este capítulo acabo de enredarme mucho más, así que solo puedo decirles que QUEDA GUERRA PARA MUCHOS AÑOS MÁS! (o capítulos al menos). Espero terminar con algún otro fic y poder dedicarme de lleno a este...
GRACIAS!
Ag
08/09/05
Si quieren que conteste sus reviews mandenme sus direcciones... la verdad es que me duele en el alma no poder hacerlo...
