"Alas negras"
Llevaban ya cuatro días de camino, si todo iba bien, llegarían con la espada entera al templo de la aldea del Bosque, la sellarían y volverían a casa de nuevo.
En el segundo día de viaje, apenas habían hecho descansos, los necesarios para comer y dormir un poco, el tercer día, casi no habían dormido, y ahora, en el cuarto, decidieron que era buen momento para descansar y retomar energías, ya habían adelantado bastante.
Ocuparon un pequeño claro en el bosque donde estaban, se dispusieron a armar las tiendas. Cuando finalizaron, se repartieron las tareas de ir a buscar agua, comida y algo de leña.
Lograron encontrar algo de fruta y unos cuantos peces de un río cercano que les sirvieron de cena, ahora se encontraban descansando los tres sentados al calor de una hoguera, ciertamente, no era una noche muy fría.
-Ne, ¿Qué creéis que hará esta espada dattebayo?-Rompió el silencio Naruto.
-Dobe, eso no te interesa, nuestro trabajo es entregarla a su aldea y ya, luego ya no es nuestro problema.-Le respondió Sasuke malhumorado.
-Yo también tengo algo de curiosidad, ¿Qué tanto puede hacer una espada?-Dijo Sakura con un toque inocente.-Pero Sasuke tiene razón, no es nuestro asunto, solo debemos preocuparnos por llevarla al templo a salvo.-Añadió reflexionando un rato.
Se quedaron de nuevo en silencio, Naruto más de una vez fue pillado por sus dos compañeros mirando la espada que aún llevaba Sakura a sus espaldas.
-Déjalo ya, dobe.-Dijo Sasuke harto.
-He, sí, claro, bueno, yo ya… ya tengo sueño, me voy a dormir-Dijo Naruto con un gran bostezo. Tras una última mirada a la espada, se dio la vuelta y entró a su tienda sin ser consciente del tenso ambiente que dejaba a sus espaldas.
Los dos compañeros miraron como el rubio se iba, cuando desapareció en su tienda, ellos centraron su atención en el fuego como si fuese lo más interesante del mundo en esos momentos. A medida que pasaba el tiempo, el ambiente se tornaba cada vez más tenso. En esos momentos, Sasuke habría dado un brazo por que la pelirosa fuera como antes y que ella comenzara a hablar como antaño, pero no, las cosas habían cambiado, ese don tan "molesto" había desaparecido en ella logrando que para él fuera aún más "molesta".
-Has cambiado-Dijo Sasuke repentinamente, cansado de tanto silencio.-Hace unos años, en momentos como este serías molesta.
-¿En momentos como este?
-Que yo recuerde no podías estar sin pedirme una cita por más de cinco minutos, Sa-ku-ra.-Respondió Sasuke con burla pronunciando su nombre despacio.
Sakura entrecerró los ojos y lo miró, no le gustaba ese tonito que usó con ella, sin embargo ella no dijo nada.
Todo quedó en silencio nuevamente, Sasuke se encontró a sí mismo esperando una respuesta, pero ¿por qué? ¿por qué lo hacía? La respuesta era sencilla.
-Se ve graciosa enfadada- Pensó.
Sí, le gustaba observar como ella arrugaba la nariz y fruncía el ceño con esos ojos que decían "atrévete a repetir eso".
Sakura, por su parte, se quedó en silencio asimilando el comentario del azabache.
-Sí, ¿cierto?-Respondió al fin mirándolo a los ojos con seguridad.-Supongo que he madurado, y que la venda de mis ojos ha caído.
-¿Eso significa que ya no me amas?-Dijo el moreno con un tono de burla finjido esperando un rotundo "no" que definitivamente no quería oír.
Sakura no respondió enseguida, si no que se puso a pensar en la pregunta, iba a decirle que no, pero se detuvo,
-¿lo amo? Después de tantos años y de tanto sufrimiento por su culpa, ¿aún lo amo?-Pensó ella.
La respuesta era simple.
-Sí, aún te amo, creo que… creo que eso es algo que no puedo cambiar, por más que quiera.- Respondió ella en voz baja, pero segura de lo que estaba hablando, y se lo decía, pues por la sencilla razón de que no iba a engañarse a sí misma, no ganaba nada ocultándolo.-Pero no por ello he de humillarme cada cinco minutos, ¿no?-Terminó de decir con una sonrisa.
Ella se levantó y entró a su tienda, todo bajo la mirada del pelinegro, que permanecía en silencio, sorprendido y extrañamente feliz por las palabras de la pelirrosa.
-Molesta-Pensó-siempre en mi cabeza.
Esa noche, Sasuke hizo toda la guardia él solo, dejando a sus dos compañeros dormir, se suponía que deberían turnarse, pero ¿Qué más daba si é no podía dormir?
A la mañana siguiente, tras una reprimenda a Sasuke sobre los turnos de noche (a lo que él respondía con "Hmp") emprendieron de nuevo la marcha hacia la aldea.
Ya se acercaban, un día de camino más a ese paso y llegarían por fin.
-Ne, Sakura-chan, ¿crees que Hinata-chan me eche de menos?-Decía Naruto en el viaje.
Sakura sonrió ante la inocencia del rubio, cómo lo adoraba, era como su hermanito pequeño.
-Claro que si, Hinata te adora, no te preocupes.
-¿De verdad?-Volvió a preguntar con los ojos brillantes.
-Dobe, ella es la única que te soporta, no sé cómo puede ser tu novia.-Respondió Sasuke, no le agradaba que Sakura le mirara con tanto cariño, ¿por qué lo mira así? ¿No que me ama a mí? Sasuke se daba de golpes contra la pared por pensar en semejantes tonterías, por algo que según él le daba igual.
-¿Cómo me llamaste teme?-Dijo Naruto interrumpiendo los pensamientos de Sasuke.
-Hmp, dobe.- Le contestó arrogante.
-¡Ahh! ¡Repítelo!
Sakura, se quedó mirando a los dos chicos que intercambiaban ahora insultos y amenazas entre ellos. Ella les miraba con ternura, ninguno de los dos se dio cuenta del brillo que tomaron los ojos de la pelirosa al mirarlos, pero sí un pequeño cuervo que los llevaba siguiendo desde hace ya un rato y que ahora miraba fijamente a la pelirrosa…
Hola, espero que hayáis disfrutado de éste capítulo y que me dejéis comentarios.
Cuantos más comentarios me regaléis, antes actualizaré.
¡Hasta la próxima!
