"Oscuridad"
Todo estaba oscuro, aún no había logrado recordar nada. Sentía una mezcla entre miedo y desesperación, ambos, por no volver a recordar nada sobre ella misma, sobre su vida. Takeshi ya le había dicho que tardaría su tiempo en recordar algo, y que no debía forzarse a ello, pues podría causar el efecto contrario.
Se encontraba desayunando en el pequeño comedor de la misma cabaña en la que la atendió aquel hombre. Desde que había despertado allí, hace apenas una semana, Takeshi la había tratado con una amabilidad admirable, siendo completos desconocidos, un gesto bastante noble de su parte que se comportara de esa marera con ella, hacía a Sakura pensar que era una buena persona.
-¿Has terminado desayunar?-Preguntó él desde la puerta, observándola como lo hacía siempre, como aquella mirada misteriosa y a la vez curiosa.
Sakura asintió en silencio a la pregunta, comenzando recoger la mesa, llevando los platos al pequeño fregadero que había en la habitación de al lado.
-Te espero en la puerta cuando estés lista.
Sakura sería su nueva ayudante para recoger hierbas medicinales, debido a que él le había propuesto quedarse hasta que se recuperase de todas sus heridas y de su falta de memoria, pero entonces, ella le respondió diciéndole que a cambio de quedarse y aprovecharse de su hospitalidad, haría algo por él. Por más que Takeshi insistió en que no haría falta, que lo hacía sin pedir nada a cambio, no logró hacerla cambiar de opinión y ella ganó.
Ese mismo día, empezaría a ayudarle en todo lo que pudiera, aunque en su estado no tenía capacidad alguna ni conocimientos sobre ningún tema, estaba decidida servir de ayuda en todo lo que pudiese.
Takeshi la llevaba por un camino que había al lado de la cabaña que los llevaba al interior del bosque. Necesitaban encontrar unas hierbas para fabricar el antídoto de un veneno que llevaba buscando desde hace tiempo y que no daba descubierto, mientras Takeshi iba pensando en todos los ingredientes que iba a necesitar, Sakura levaba consigo un libro donde explicaban todas las propiedades de varios tipos de plantas, Takeshi le indicaba y Sakura buscaba con rapidez en las páginas. Echaron allí toda la mañana y ella iba cargada con una gran cesta llena de distintas plantas. Se dirigían hacia la cabaña de nuevo cuando pasó.
Sakura iba caminando tranquila por el sendero cuando de pronto se fijó en el río que tenía su lado, y más allá había una cristalina cascada, era la más alta que había visto en su vida...
... y de repente, como si fuera un sueño varias imágenes la golpearon. Logró alcanzar a ver un estallido de luz que la de cegaba. Se vio a sí misma caer.
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El viento rozando con fuerza su delicada y frágil piel, mientras cae.
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La adrenalina que siente cuando cae y no puede evitarlo.
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El dolor que siente, pero a la vez un extraño alivio y seguridad recorrerle desde los dedos de los pies hasta los suaves, pero manchados cabellos que le acarician la piel de la cara, llena de cortes y heridas que escuecen con el viento.
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Su cuerpo desfallecido y sin fuerzas…
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Un profundo vacío la recorre entera, haciéndola sentir sola…
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-¡Sakura!
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- ¡Sakura-chan!
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Dos voces que gritan su nombre, sabe que es el suyo, lo siente por la desesperación en su voz, pero no logra ver quien grita, se oyen demasiado lejanas, y ella está demasiado cansada paras tener sus sentidos atentos…
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…Cerró sus ojos…
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No se dio cuenta de que se había desmayado, cuando abrió los ojos ya estaba de nuevo en aquella cama en la que había estado por varios días. En ese mismo instante, Takeshi entraba por la puerta. Al verla despierta, se acercó rápidamente a la cama para ver cómo se encontraba.
-¿Qué demonios ha ocurrido? ¿Te encuentras bien?-Preguntó ansioso.
-S... si, ¿qué me ha pasado?-Contestó confundida.
-Te desmayaste, junto a la cascada, casi caes al agua. Pero lo más grave es que tenías convulsiones, te traje de nuevo a la cabaña. ¿Te duele la cabeza?-Comenzó a decir de forma clínica.
Ella negó suavemente con la cabeza. Él suspiró aliviado.
-¡He recordado algo! ¡Gracias Kami! ¡Estoy mejorando!-Dijo de pronto Sakura emocionada.-He visto cómo caía por la cascada, no recuerdo el impacto contra el suelo -Dijo aliviada -me da la impresión de que me dolió, porque mi recuerdo era muy desagradable...
-Menos mal que era eso, pensé que podrías tener secuelas graves a parte de la pérdida memoria.- Dijo más tranquilo y con una mirada dulce que conmovió a Sakura.
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Caminaban sin ganas, sin ánimo, más o menos desde hace una semana, toda la aldea estaba de luto. La pérdida de una de las mejores kunoichis fue un duro golpe para todos, pero aún más para los dos portadores de la noticia, que en esos momentos paseaban por la aldea en silencio, en dirección a la torre de la hokage, Tsunade los había mandado llamar para algo que tenía que ver con Sakura.
Cuando tocaron a la puerta y la Senju les dio permiso para pasar, vieron que había más gente allí: familiares, amigos, conocidos... todos los que alguna vez fueron allegados a Sakura.
-Bien, ahora que estamos todos reunidos, os explicaré el motivo de que estemos aquí.-Dijo Tsunade con seriedad.-Todos sabemos del desafortunado accidente que tuvo Sakura hace unos días, por ello he decidido organizar un pequeño homenaje en su honor, que no hayamos podido encontrar su cuerpo, no quiere decir que no podamos hacerle un funeral para honrar su memoria además, ya he mandado marcar su nombre en la piedra de los caídos.-Se le atragantaban las palabras y esa última frase salió entrecortada de sus labios, no quería decirlas, por ello, incapaz de ver a los demás a los ojos por temor a que le temblará la voz al ver sus caras tristes, no dejaba de mirarse las manos. Cuando levantó la vista y vio a los demás pudo ver lo que ya imaginaba, unos lloraban, como la madre de Sakura; otros, miraban el suelo y desviaban la vista a punto de quebrarse, pero demasiado orgullosos para mostrar sentimientos; algunos, simplemente estaban blancos como el papel. Era difícil de creer que estuviera hablando de la misma Sakura Haruno que todos conocían y a la que todos apreciaban.
-El funeral será a las ocho.-Finalizó Tsunade.
El despacho quedó en silencio. Nadie puso ninguna objeción, empezaron a retirarse en silencio tratando de escapar de la pesadilla en la que todo esto se había convertido.
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¡Hola a todos! Siento mucho la tardanza, la verdad es que no pretendía tardar tanto, así que espero que este capítulo os halla gustado y de nuevo espero vuestros comentarios.
