Hola bronies y lectores.
He decidido actualizar y ampliar este capítulo porque su versión anterior era muy sosa. En esta nueva versión hay un intento de asesinato.
El nombre del rey Magma coincide con el nombre de uno de los OC de Mr.E's-pen. Esto es un fallo mio, no me di cuenta en su momento. Quiero aclarar que aunque ambos OCs se llamen igual no son el mismo personaje ni la misma persona. Pido disculpas a Mr.E's-pen por el error.
Capítulo 5
EL ACCIDENTE
NURSEMAID
Inmediatamente después de regresar al Imperio de Cristal me dirigí a la sala del trono del palacio real, pero no llegué a traspasar las puertas, los guardias me indicaron que la princesa estaba en el salón principal, les di las gracias y me encaminé hacía allá. Nada más llegar uno de los vigilantes me anunció ante la princesa, ella me recibió medio esperanzada, lo que hizo que me sintiese mal. Sin atreverme a mirarla a la cara le confesé que el rey Magma no había aceptado el rescate a cambio de Twilight, pero si estaba dispuesto a entablar relaciones diplomáticas con el Imperio de Cristal.
CADENCE
Pude ver la cara de frustración de Nursemaid. Le pedí que se sentara a mi lado, a continuación ordené a uno de los guardias de la instancia, que nos sirviesen un té a cada una de las dos; al militar no le hizo gracia tener que hacer de camarero pero tuvo que resignarse. ¿Qué otra opción había? En la instancia solo estábamos Nursemaid, algunos soldados de la guardia y yo, no tenía cerca ninguna doncella o sirviente, posiblemente debería haber ordenado a alguien que me acompañase al salón, por si necesitaba algo, pero tenía la cabeza pensando en Twilight y en un montón de papeleo que tenía pendiente.
Mi enviada me miró cabizbaja, disculpándose por no haber logrado la liberación de Twilight, traté de tranquilizarla, no era culpa suya. Luego me preguntó si estaba dispuesta a mantener relaciones diplomáticas con Draconem; a lo que contesté "Mentiría si dijese que después de lo sucedido con mi cuñada tengo ganas de negociar con esa gente; pero como regente del Imperio de Cristal tengo obligaciones, es mi responsabilidad intentar que esas negociaciones resulten beneficiosas para el Imperio".
NURSEMAID
Me sentía mal por haber fallado. No había logrado liberar a Twilight. La princesa Cadenza se mostró muy dulce y compresiva conmigo, eso en parte me hizo sentir mejor, pero lo que no entendía era por qué la señorita Sparkle estaba siendo retenida en el país de los dragones.
CELESTIA
Habían pasado dos días desde el ataque a la academia, todavía usaba la silla de ruedas puesto que mis patas aun no habían terminado de sanar. Todo Canterlot se encontraba completamente furioso. En esa escuela estudiaban niños prodigios, tanto plebeyos como aristócratas. Lo que produjo que los canterloneses descargaran su ira contra mi hermana y yo. Normalmente la nobleza no se juntaba con las clases medias, pero ahora era distinto; todos los padres y las madres que habían perdido a sus hijos estaban destrozados interiormente pero también sentían una fuerte ira. Independientemente de su condición social todos eran padres. Además, no todos los fallecidos eran menores, también habían perdido la vida varios miembros del personal del centro, y algunos militares; todos ellos tenían parientes. Ahora todas esas familias nos culpaban a mi hermana y a mí. Incluso los que no tenían amigos o familiares entre las víctimas se mostraban solidarios con los afectados.
En las puertas del palacio se creó toda una manifestación. Cientos de ciudadanos y ciudadanas gritaban furiosos, culpándonos a Luna y a mí de lo sucedido.
LUNA
Vi como cientos de ciudadanos se apelotonaban al lado del palacio real para gritarnos a Celestia y a mí. Incluso varios tiraron tomates y verduras podridas contra el edificio. A estas alturas la prensa ya había filtrando el suceso al resto de Equestria.
Todo el país estaba muy asustado. En las diferentes ciudades las autoridades locales reforzaron la vigilancia en las calles, en muchas se estableció toque de queda a partir de las 20:00, o incluso antes. Muchos padres temían que otros colegios sufriesen el mismo destino, que la academia de Canterlot. Durante todo el día Cely y yo recibimos varias cartas de diversos ciudadanos molestos, también de varios de los miembros del gobierno, quienes proponían pedir ayuda a los países aliados de Equestria, para invadir Draconem.
CELESTIA
A la 13:00 Luna y yo recibimos en la sala del trono a más de treinta personas. La mayoría eran miembros del Parlamento. Todas y cada una de estas personas se pusieron a gritar. Shining Armor se encontraba con nosotras, él y algunos soldados rasos se ocupaban de nuestra escolta.
—Esos malditos dragones han de pagar lo que han hecho.
—Debemos buscar aliados y declararles la guerra.
—Matémosles a todos. ¡A todos! ¡Qué no quedé ni uno de esos asesinos con vida!
—Empecemos por los que hay en el reino. Exterminemos primero a todos los dragones equestrianos, luego a los de Draconem.
—Exacto. Debemos exterminar a toda esa maldita especie.
Estos y otros comentarios similares comenzaron a escucharse. No daba crédito a lo que oía. ¿Tanta ira, tanto odio había despertado el ataque a Canterlot? En el fondo la culpa era mía. Fui la responsable de provocar la primera guerra poni-dragón, ahora mi pueblo y Twilight estaban pagando por mis errores del pasado. De pronto vi que Luna se adelantaba y tomaba la palabra "Soy consciente de que lo sucedido en la academia de Canterlot fue terrible, pero fue un ataque terrorista. Una guerra no devolverá la vida a las víctimas, solo serviría para traer más muerte y sufrimiento". Quede asombrada de las palabras de mi hermana. A veces pienso que es mucho más inteligente que yo, por lo menos ella nunca ha provocado un conflicto con otro país, cosa de la que yo no puedo presumir. Los visitantes durante unos instantes enmudecieron con las palabras de Luna, pero después volvieron las voces y los griteríos.
SHINING ARMOR
Hacía un par de días que había llegado a Canterlot a visitar a mis padres. Nada más bajar del tren varios guardias solares me estaban esperando en la estación; ellos me llevaron ante la presencia de la princesa Celestia, me quedé sin habla al verla en una silla de ruedas. Su majestad me explicó lo sucedido en la academia, tuve que permanecer en el palacio. Aquella misma mañana acompañé como escolta a ambas princesas a la sala del trono. Allí estaba yo, en plena reunión de las dos gobernantes. Sabía que no debía intervenir en aquella disputa, pero no soportaba lo que estaba viendo. Aquellas personas estaban ciegas, su dolor les había privado de su razón. ¿Qué pretendían? ¿Una guerra contra Draconem? Eso supondría la muerte de muchos inocentes y de ambos bandos. Lo que hice estuvo legalmente muy mal, pero rompí la formación, me adelante y me encaré con aquella gente.
—Señores y señoras, por favor, escuchen a las princesas. Piensen que no debemos entrar en guerra ¿Quieren que haya más muertos?
Uno de los nobles se me encaró.
—Le conozco, señor Armor. Usted tiene una hermana secuestrada por esos monstruos. Quién sabe si a estas horas la pobrecilla no habrá sido asesinada. ¿Acaso no desea usted vengarse? ¿No desea ver muertos a todas esas malditas bestias?
—… No. No lo deseo; porque incluso si mi hermana hubiese muerto, yo no tendría la conciencia tranquila, si provocase que cientos de inocentes sufriesen por los actos de unos pocos culpables.
CELESTIA
Me impresionó la reacción de Armor. Me adelanté y me puse firme.
—¡Ya basta! No dejen que su ira les ciegue. Por supuesto hay una investigación en marcha para descubrir a los culpables del atentado. No obstante, la pena de muerte es ilegal en nuestro país. No odien tanto a los dragones, he estado en Draconem. La mayoría de sus habitantes son pacíficos y tienen sus propias familias.
—Al menos que los responsables del atentado sean enterrados.
—Exacto. Los responsables deben morir. Juicio inmediato y pena de muerte.
—¿Qué juicio ni qué? Una soga al cuello y nada más.
Acababa de decirles que la pena de muerte era ilegal, y seguían reclamando sangre. Me sentía dolida.
LUNA
La reunión con los nobles y plebeyos en la sala del trono fue agotadora. De momento mi hermana y yo habíamos evitado entrar en guerra pero… ¿Por cuánto tiempo? Me gustó la intervención de Armor aunque legalmente había actuado mal, rompiendo la formación militar e interviniendo en un debate que no le correspondía, pero sus palabras habían tenido cierto efecto positivo. Lo que me sorprendió fue que ninguno de los nobles le reprochase su conducta, la nobleza no suele llevarse bien con los militares. Al parecer en los últimos días las asperezas entre la aristocracia y la plebe eran mínimas, seguramente porque ambos grupos pensaban que ahora tenían un enemigo común, pero posiblemente fuese un efecto temporal, en cuanto las cosas se enfriasen volverían a resurgir ciertos prejuicios sociales. En cualquier caso, ni mi hermana y yo le regañamos a Shining; simplemente le dijimos que visitase a sus padres; él quiso llevarse a Spike consigo pero mi hermana se negó diciendo que prefería tenerlo en palacio, no sé por qué. Armor nos preguntó por su hermana; Celestia le respondió que ella estaba bien cuidada, pero lo que no le dijo fue lo que sucedió con Twilight durante sus primeros días en Draconem.
MAGMA
Al día siguiente al ataque a la academia de Canterlot asistí a una reunión extraordinaria en el Parlamento. En las sesiones asisten tanto representantes de la nobleza como del pueblo llano.
—Majestad y señorías, este lamentable suceso podría hacer que Equestria se levantase en armas contra nosotros. Debemos demostrar a los equestrianos que no deseamos una segunda guerra poni-dragón. Propongo que como gesto de buena voluntad devolvamos a la señorita Sparkle a su país natal, que indemnicemos a las víctimas; por último debemos desenmascarar a los culpables y entregarlos a Equestria para ser juzgados—expuso Ceniza.
Estas declaraciones hicieron que varias voces se levantaran a favor. Posiblemente las sugerencias de Ceniza se hubiesen aprobado por mayoría, pero Arquímedes intervino.
—Majestad y señorías, todos sabéis que Ceniza y yo tenemos nuestras diferencias. No obstante, estoy de acuerdo con él en una indemnización económica, además de entregar a los culpables pero… seamos serios. ¿Entregar a quién o quiénes? No sabemos quiénes fueron los que atacaron la academia de Canterlot, ni siguiera tenemos la seguridad de que fuese uno de los nuestros, quizás podría haber sido un dragón de Equestria, o de cualquier otro país. En cuanto a repatriar a la señorita Sparkle, esa posibilidad no es legalmente posible puesto que ella está pendiente de juicio; si la declaran inocente podrá irse, si la consideran culpable… pues… quizás… se pueda considerar negociar su liberación a cambió de un rescate.
—Es curioso que hables de un rescate, Arquímedes; especialmente porque tú trajiste aquí a la señorita Sparkle, tú la secuestraste de su país. ¿Con permiso de quién? De nadie. Nadie autorizó tal detención, lo hiciste porque te dio la gana. La chica fue agredida en las mazmorras del palacio real, que vergüenza. ¡No eres digno de sentarte en este Parlamento, secuestrador! ¡Majestad, ¿Por qué no habéis castigado a este miserable?!
Estás últimas declaraciones de Ceniza y de Arquímedes produjeron mucho griterío y polémica, muchos parlamentarios se levantaron, unos apoyaban al primero y otros apoyaban al segundo. Este último parecía muy calmado.
SPIKE
Me encontraba leyendo en la habitación del palacio que me habían asignado. De pronto llamaron a la puerta, fui a abrir pero no vi a nadie. Solo encontré una nota en el suelo, con un texto que decía «Márchate de Equestria, monstruo». Celestia ya me había avisado de que el ataque a la escuela de Canterlot podría traer mala fama e imagen contra mi raza, pero aun así… ¿Quién había escrito ese mensaje? ¿Y por qué? No tenía nada que ver con el atentado. ¿Acaso se estaba creando un cierto odio hacía los dragones? ¿Hacía todos?
Durante todo el día recibí "bromas" como esa. Más anónimos, algunos muy insultantes, resbalones que parecían provocados, tomatazos en la cara. Incluso alguien metió varios quesos podridos en mi habitación, lo que hizo que no se pudiese dormir en ella debido al mal olor, pero… ¿Quién era el autor de todo aquello? ¿Serían varias personas?
ARQUÍMEDES
El muy tonto de Ceniza no lo sabía pero me estaba facilitando las cosas, que me insultase me era beneficioso. Cuando más tensión hubiese en el gobierno, más facilidad tenía yo de moverme entre las sombras. En el fondo me daba igual si Twilight era puesta en libertad ¿A dónde iría la yegua? ¿A Equestria? Pronto ese país no sería más que un recuerdo; la mayoría de su población sería asesinada, y los supervivientes serían esclavos de los dragones. Sin embargo, por ahora me venía bien que la equina permaneciese en el país; aun tenía que buscar la forma de deshacerme de los trillizos. Tenía que deshacerme de ellos, pero… ¿Cómo? ¿Asesinándolos? No, eso resultaría sospechoso.
TWILIGHT
Eran las 16:00. Hacía una hora que los trillizos y yo acabábamos de comer. Ellos habían consumido una buena tanda de chuletas de cerdo, y otras de cordero. A mí me bastó con un poco de brócoli y espinacas. Confieso que la primera vez que les vi comer carne, me dieron nauseas, casi vomitó; pero a los pocos días ya me había acostumbrado, si ellos habían hecho un esfuerzo por adaptarse a mis hábitos alimenticios, lo correcto era que yo también me adaptase a sus costumbres. Urano me preguntó si el hecho de que los ponis no comiésemos carne se debía a una cuestión religiosa; lo cierto es que sí. Artemisa prohíbe comerse a ningún animal; pero además hay otros motivos. La dentadura de los ponis no está diseñada para masticar carne, por último nuestro estomago no puede digerir ese tipo de alimentos. Aunque en opinión de algunos, si los equinos se habituasen desde muy pequeños al consumo carnívoro su estomago se adaptaría. Personalmente espero que nadie haga la prueba, sería un gran pecado.
FURIA
Estaba cansada de mantenerme al margen. Odiaba con todas mis fuerzas a esos malditos trillizos, deseaba verles muertos, en especial a Minerva. No soportaba sus aires de grandeza. Se decía que hacía pocos días había defendido a un niño sin nombre de un tendero abusivo. ¿Ahora resultaba que los fuera de raza debían ser tratados con el mismo respeto que los ciudadanos? Lo peor no era eso, lo peor es que al parecer el gesto fue muy bien visto por mucha gente. En cambio, casi todos coincidían en que el ataque a la academia de Canterlot era un acto terrorista. ¿Un acto terrorista? ¿Es terrorismo la radicación de las clases inferiores? ¿Es propio de un terrorista tratar de exterminar a los paganos? No podía creerlo, no se hablaba de otra cosa en la ciudad. Muchas mostraban lástima ante la noticia de la muerte de varios niños ponis. ¿Por qué había que sentir pena por ellos? Eran elementos inferiores, seres prescindibles.
Cuando más lo pensaba más me enfadaba. ¿Las acciones de Minerva eran admiradas y las mías cuestionadas? ¿Por qué? ¿Por qué ella tenía que ser superior a mí? Si fuese alguien intachable lo entendería pero… ¿Ella? ¿Esa mocosa que se empeñaba en afirmar que Lunarian era pacifista? ¿La Gran Diosa, según ella, sentía el mismo respeto por todas las criaturas? ¿Esa maldita blasfema era un modelo a seguir? Me hervía la sangre, deseaba verla muerta. La mataría y lo haría en persona, con mis propias garras.
SHINING ARMOR
Tras salir del palacio real me dirigí a casa de mis padres, ellos me enseñaron la carta de mi hermana y me hablaron de su encuentro con Minerva. Mi padre insistía en que él no había actuado bien con la dragona, aconsejándome que yo fuese más sensato. Me quedé impactado con el suceso, de hecho les llame la atención. ¿Habían sido tan tontos como para tratar de provocar a una dragona adulta? ¿Y cómo se supone que supuestamente la había inmovilizado? Con una simple cadena. Sin usar magia para anular su llamarada o para reforzar sus ataduras; sin emplear algún hechizo para debilitar su cuerpo, cosa que no es fácil. ¡Por Artemisa! ¿Eran acasos conscientes del riesgo que habían corrido? Era extraño que la dragona no les hubiese atacado. Qué raro que se conformarse con que la diesen de cenar; lo normal era pensar que su instinto se hubiese apoderado de ella volviéndola violenta, aunque… quizás se exageraba con la fama de los dragones. Tal vez esa fama que tenían de seres violentos fuese solo un tópico. Aunque por otro lado el ataque a la academia no era precisamente una acción pacífica, pero eso fue un ataque terrorista. Habría que saber cuál era la opinión general de Draconem con respecto al suceso. Si pudiera entrevistarme con el rey Magma…
TWILIGHT VELVET
Me sentí algo aliviada cuando mi hijo vino a visitarme. Desde el rapto de mi pequeña no levantaba cabeza. Night se hacía el duro y fingía estar bien pero sabía que no era así. Mi hijo me reprochó mi conducta con Minerva, diciéndome que había sido muy arriesgado el comportamiento de mi marido y yo con la dragona; me preguntó el por qué de dicha conducta. No supe que contestarle, ni siquiera sabía por qué mi esposo y yo misma reaccionamos así, supongo que por miedo, por confusión, o incluso puede que por ira. Shining me preguntó si se puede rechazar a alguien por confusión o temor, le respondí que sí; que a veces es un error muy común, pero esperaba que él y sus hermanos no lo cometieran nunca. Digo «sus hermanos» porque para mí Spike también cuenta como hijo. No le parí pero le crie. De hecho el día anterior fui a visitarle al palacio real, le pedí que regresase conmigo a casa pero Celestia nos aconsejó que descartásemos la idea, argumentando que al ser él testigo de un juicio estaría más seguro en el palacio.
NIGHT LIGHT
Me sentí contento con la visita de nuestro hijo, aunque... menuda bronca nos montó a su madre y a mí por lo sucedido con Minerva. ¿Un hijo llamando la atención a sus padres? Lo que hay que ver. Además Velvet no se merecía tal sermón, yo sí. A fin de cuentas el principal responsable de lo sucedido era un servidor. Aunque al menos tenía el consuelo de que mi tontería no se había contagiado a mis hijos.
TWILIGHT
Me aburría. Ya llevaba varios días encerrada en la casa. Mi único entretenimiento eran varias novelas que los tres dragones habían conseguido para mí.
De pronto oí un ruido procedente del piso superior. La casa contaba de dos pisos, en el segundo solo había un aseo y una gran terraza, ésta formaba parte del edificio y por tanto se me permitía usarla, pero no podía emplear el jardín, porque aunque formase parte de la propiedad era una zona exterior. Personalmente no me gustaba el jardín, no tenía flores ni árboles, no había nada plantado; era solo una extensión de tierra, del tamaño de una hectárea.
Entré en la instancia y miré al cielo. Neptuno y Minerva se estaban peleando en el aire. ¿Por qué? Me quedé horrorizada con el combate, ambos se golpeaban muy duramente; en un momento dado los dos usaron el lanzallamas y sus fuegos se chocaron entre ellos. Fue corriendo a avisar a su hermano, lo encontré en su habitación.
— Urano, Urano, ven rápido, por favor.
—Calma, Twilight. ¿Qué sucede?
—Ven a la terraza, por favor.
—¿A la terraza?
No sabía cómo decirle al dragón que sus hermanos se estaban peleando. Preferí que los viese él mismo, le hice contemplar aquella terrible escena, pero la dragón no parecía preocupado.
—¿Esto es lo que querías que viera? ¿A esos dos pegándose?
—Sí. Detenlos.
—¿Por qué?
—¿Cómo que por qué? ¿No te preocupa que se hagan daño entre ellos?
—Twilight, escucha. Ellos…
En ese momento Minerva cayó al suelo, dentro de la parcela de la casa, provocando un gran cráter. Neptuno la miró furioso y preparó una gran bola de fuego, al tiempo que decía "Ya eres mía". Pero. ¿Es que se habían vuelto todos locos? ¿Acaso Neptuno pretendía asesinar a su propia hermana? Miré al cielo y me puse a gritar "No, Neptuno. Para". Él no se detenía. No soy capaz de describir lo que sentí en aquel momento, o por qué actué de una manera tan imprudente, me moví sin pensar, como guiada por un impulso. Salté de la terraza, logrando llegar al suelo, situándome al lado de Minerva y rogándola que se levantara. Los tres hermanos gritaton "NO, TWILIGHT. APARTATE". Ya era tarde, vi como una gran bola de fuego venía directa a mí, de pronto Minerva se levantó y me cubrió con su cuerpo, especialmente con sus alas.
—Twilight. ¿Estás bien?
No respondí. No paraba de temblar. Miré un segundo a la dragona, abrazándome a ella. Me encontraba físicamente bien; el golpe podría haberme matado pero Minerva me había protegido, seguramente sería ella quien estuviese herida, pero para mi sorpresa apenas tenía unas ligeras quemaduras de primer grado.
De pronto me di cuenta de que algunos paseantes nos miraban a los tres dragones y a mí. Entonces fue cuando me di cuenta de que estaba fuera de la casa, seguía dentro de la parcela pero no del edificio; el patio daba a la calle y se suponía que yo no podía salir al exterior. Minerva me miro enfadada mientras decía "Todo el mundo adentro". Una vez en el interior la dragona me miro furiosa.
—¡¿En que estabas pensando, Twilight?! ¡¿En qué se supone que pensabas?! ¡Has salido al exterior! Esto nos puede costar a mis hermanos y a mí tu custodia. ¿Quieres volver a las mazmorras? Por otro lado… ¡HAS PUESTO EN PELIGRO TU VIDA! ¡ESA BOLA DE FUEGO PODRÍA HABERTE MATADO!
—Yo… yo… no quería que se hiciesen daño.
—No pasaba nada. Neptuno y yo solo estábamos entrenando. Solo practicábamos lucha, eso es todo. Lo hacemos a menudo. ¿Por qué crees que el jardín no hay nada plantado? Porque lo usamos para luchar. El fuego no es igual de agresivo para nosotros que para tu raza—explicó Minerva.
—Me temo, hermana; que nunca habíamos luchado delante de ella. Se debió de asustar—razonó Neptuno.
—Si esto llega a saberse Twiligh regresará a las mazmorras, y nosotros tres seremos reprendidos por su majestad. Arquímedes podría utilizar el accidente contra nosotros, o contra nuestros padres—se quejó Minerva.
—Lo siento. He metido la pata—respondí.
SPIKE
Pase la tarde ayudando al personal de la biblioteca real a ordenar los archivos. Al regresar al dormitorio pude oír un ruido dentro del cuarto, abrí la puerta muy lentamente y en silencio. Vi a una de las sirvientas del palacio; se trataba de una terrestre de lomo marrón claro, crines negras, ojos verdes, su cutie mark era una escoba. No sabía su nombre. Me quedé asombrado al ver que había dejado otro anónimo en mi cama.
—¡TÚ! ¡Tú eres la que me ha gastado las bromitas!—chille entrando de golpe en el cuarto y cerrando la puerta. La yegua me miró extrañada, después su expresión cambio a una de pura furia.
—Sí. Fui yo la de los anónimos, la que enceró el piso para que resbalases, la que te tiró a la cara aquellos tomates a escondidas…
—Pero… ¿Por qué? ¿Qué te hecho yo?
—¿Aun lo preguntas?
La poni se situó enfrente mío, mirándome con odio. De pronto sus ojos se volvieron llorosos.
—Mi hijo era uno de los vigilantes del colegio de Canterlot, mi hermana daba clase en dicha escuela, mi sobrina era una de las alumnas del centro. ¡Ahora todos están muertos! ¡Tu maldita raza tiene la culpa! ¡PIENSO VENGARME DE TODOS VOSOTROS EMPEZANDO POR TI! ¡LOS DEMÁS VENDRÁN DESPUÉS!
La yegua sacó un cuchillo de cocina y trato de clavármelo. De no ser por mi gruesa piel de dragón y porque solo me rozó estaría muerto. Ella no se rindió, se abalanzó sobre mí trató y de golpearme, la esquive, comenzó a perseguirme por toda la habitación, en un momento dado le grité "Para. Esto es absurdo. No te hecho nada"; a lo que ella contestó "Ven aquí, maldito".Estaba claro que esa yegua estaba fuera de si, no atendía a razones. Salí del cuarto como pude mientras ella me perseguía, nos cruzamos con varias personas, tanto guardias como servidores pero nadie parecía darse cuenta de que aquella loca quería matarme.
—¡PÁRATE, MALDITO! NO PODRÁS HUIR ETERNAMENTE.
Continuaba corriendo por los pasillos del palacio esquivándola, de pronto al doblar una esquina ella me lanzó un cuchillo, lo esquive pero el arma dio contra quien doblaba la esquina. La persona que recibió el golpe en mi lugar era la princesa Luna; quien se encontraba en compañía de su hermana y de algunos soldados. Lo que sucedió a continuación fue muy confuso, no soy capaz de describirlo con todo detalle. Se produjo un escándalo, varios guardias se lanzaron contra mi perseguidora golpeándola; Celestia sin separarse de su hermana ordenó que la agresora fuese encadenada en las mazmorras, y llamó inútiles e incompetentes a sus escoltas; yo fui conducido a mi dormitorio, donde permanecí bajo vigilancia. Al principio no supe que fue de Luna ni de la agresora.
Cuando llevaba una hora de confinamiento vino a verme Celestia. Le conté lo sucedido con la doncella, enseñándole los anónimos, ella al principio se mostró en absoluto silencio, después dijo "¿A esto ha llegado Equestria? ¿A generar tanta confusión y odio?". Le pregunté a su majestad qué había sucedido con la princesa Luna; me contestó que se encontraba descansando en la enfermería del palacio. Afortunadamente el golpe fue en una de las patas, por lo que su vida no corría peligro; la extremidad se había curado bien mediante magia, pero los médicos habían aconsejado que descansase hasta mañana. Celestia mencionó el nombre de la agresora, Brown Feeling; me sentí tentado de preguntar qué pasaría con ella, pero no me atreví; en su lugar pregunté por qué había sido arrestado; su majestad me respondió que mi supuesto arresto no era tal, nadie me responsabilizaba del accidente, pero ante la posibilidad de un nuevo ataque había optado por mantenerme aislado. Después Celestia me dijo que tras reflexionarlo era mejor que fuese a vivir un tiempo con mis padres.
CELESTIA
Toda aquella situación me superaba. Necesitaba ayuda, no podía hacer esto sola. Pensé en organizar una cena familiar con mi sobrina Cadence, Armor, Luna, los señores Sparkle, Spike y las portadoras de la armonía. No quería incluir a Blueblood, ya tenía suficientes problemas, no necesitaba que él hiciese el tonto para tener más complicaciones.
Al principio cuando me traje a Spike al palacio fue por un motivo. Le había contado a él y a mi hermana lo sucedido en Draconem entre Twilight y yo, porque necesitaba físicamente confiárselo a alguien, pero no quería arriesgarme a que él se chivase. Sin embargo, dado que una de mis doncellas había intentado matarle, no quería arriesgarme a que sucediera de nuevo. Además su familia ya le había reclamado varias veces, no iba a retenerle más para que pareciese que era una tirana. Para intentar ganarme su silencio, tuve una conversación con él y le regale varias gemas, entre ellas varios rubís de fuego.
BROWN FEELING
Me encontraba suspendida sobre mis patas traseras, con las delanteras sujetas por unas cadenas, las cuales estaban fijadas a la pared de la celda donde me encontraba. Sentía que me iba a desmayar, los cascos me dolían cada vez más. No estaba acostumbrada a mantenerme en aquella posición, tan erguida. Desde donde me encontraba podía ver la puerta de rejas de la prisión y también a los guardias; les rogué que me desataran pero me miraron con desprecio y me insultaron.
No daba crédito a lo que había hecho. Había agredido a la princesa Luna ¿Por qué? Ella era buena, no se lo merecía. ¿Habría sobrevivido?. Cuando lance el cuchillo los guardias me arrestaron inmediatamente, no vi bien si la herida fue mortal o no. Si la princesa estaba muerta me convertiría en una asesina; pero aun en el caso de que estuviese viva, me condenarían. Nunca más volvería a ver a mi esposo, ni a mi familia. Cuando todo esto se supiera, todos me odiarían. Me ganaría el desprecio de toda Equestria, y todo por culpa de esa maldita raza de lagartos gigantes, una raza de asesinos.
TWILIGHT
Pasaron varias horas desde el accidente. Tenía miedo de volver a aquellas mazmorras. Además había puesto en una situación muy comprometida a los trillizos, no era justo. Ellos se habían portaba bien conmigo, no quería que tuviesen problemas por mi culpa. Al cabo de unos minutos se presento una dragona en la casa junto con el rey Magma; la visitante era muy parecida a Minerva pero sus escamas eran de un gris plateado; no supe su nombre. Ella me miro con una expresión molesta, como si le molestase mi presencia. Oí que los trillizos la llamaron madre, pero después la dragona y sus hijos se fueron al salón y comenzaron a hablar en su idioma natal. El rey dragón me hizo llevarle a mi habitación y enseñarle la instancia. Palpó el colchó al tiempo que me interrogaba "Digame la verdad, señorita Sparkle. Han llegado rumores al palacio diciendo que ha salido usted fuera de esta casa". Le conté al monarca lo sucedido. Él me miró dudoso y volvió a preguntar "¿Le gusta vivir aquí, o prefiere que le busque… hospedaje?". Le respondí que prefería quedarme con los trillizos.
URANO
Nuestra madre nos dijo que habían llegado al palacio varios rumores, sobre que Twiligh había abandonado la casa. Cada versión era más disparatada que la anterior. Unos decían que la unicornio, mis hermano y yo estábamos jugando en el jardín; otros que paseando por el centro de la ciudad… y no sé cuántas habladurías más. Neptuno le contó a mamá lo sucedido.
Lo que no acabo de entender es por qué se había presentado el rey Magma. Mamá dijo que él quería interrogar a la señorita Sparkle por separado, pero aun así ¿No podría haber enviado a alguien en su lugar? Mis padres llevaban mucho tiempo sirviendo a la corona, antes incluso de la guerra poni-dragón. Su majestad nos conocía a mis hermanos y a mí desde que éramos bebes, pero nunca habíamos intimado mucho con él. Magma era una buena persona pero tenía un carácter algo estirado, nunca permitía que casi nadie le tutease, salvo su esposa e hijos; además era demasiado estricto con ciertas normas. No es que fuese un tonto elitista; siempre trataba de forma imparcial a los demás, fuesen quienes fuesen; pero a veces era demasiado estricto tanto con él mismo como con los demás.
Sus hijos eran más abiertos, los tales príncipes se encontraban en la ciudad de Volcánica con su unidad militar, algunos rumoreaban que eran oficiales pero eran soldados rasos, aunque conociéndoles seguro que conseguirían ganarse un ascenso. Al igual que mis hermanos y yo, sus altezas aun no habían recibido el legado de sus padres.
Me estoy desviando de la cuestión principal. Estaba diciendo que me sorprendía la visita del rey. No estoy seguro, pero creo que el motivo por el que Magma vino a la casa es porque estaba preocupado por nosotros. Por un lado es probable que no quisiese que Twilight sufriese ningún daño, ya fuese por compasión o por motivos políticos; por otro es posible que se preocupase por mis hermanos y un servidor, aunque quizás eso nunca lo sepamos.
Cuando llevábamos un rato conversando con nuestra madre, se presentaron Magma y Twilight en el salón. El rey se dirigió a mi madre, contándole lo que había hablado con la unicornio. Al parecer la versión de la yegua y la de mis hermanos y yo coincidían en todo.
MAGMA
Lo cierto es que cuando me llegaron los rumores sobre la supuesta salida de Twilight, supe que a menos que actuase de inmediato Arquímedes usaría todo aquello para perjudicar a los trillizos y sus familias. No podía consentirlo. Los padres de esos chicos llevaban siéndome leales muchos años, los conocí un milenio antes de la guerra poni-dragón, pero tampoco debía de mostrarme débil. Un líder debe demostrar un cierto carácter.
De todos modos las relaciones con Equestria cada día eran peores. De modo que ordené a los chicos que uno de ellos viajase a Canterlot para entrevistarse con la princesa Celestia. Mandar a los tres era arriesgado, porque podría ser juzgado como un acto de provocación; además alguien se tenía que quedar con la señorita Sparkle. No podía arriesgarme a enviar a cualquiera a Canterlot. No confiaba en Arquímedes, tenía sospechas de que él y sus partidarios tramaban algo en mi contra, pero no podía arrestarles sin pruebas o les convertiría en mártires. A las personas como Ceniza y otros hombres y mujeres de mi confianza, los necesitaba a mi lado. En realidad no quería enviar a ninguno de los tres hermanos, era arriesgado dada la situación actual, pero en aquellos momentos no tenía más opciones.
MADRE DE LOS TRILLIZOS
Mi nombre es Flavia. La explicación que Twilight dio al rey coincidía con la versión de mis hijos. El monarca se mostró satisfecho, asegurándome que mis vástagos no serían castigados, Twilight continuaría con ellos. Le di a Urano un cheque para cubrir los gastos que la yegua había ocasionado. Con ese dinero quedaban cubiertos los gastos del abogado, el colchón que habían comprado a la poni, su alimentación, etc. Sin embargo, ¿Enviar a uno de mis hijos a Canterlot? ¿Con todo lo que estaba pasando? Le protesté al rey sobre ello pero tuvimos que acatar sus órdenes, como siempre. Quisiese Lunarian que nada le sucediera al enviado porque de lo contrario me largaría de Draconem junto con mi familia. Al principio se ofreció Neptuno pero Urano sugirió que fuese su hermana, porque según él ella ya había ido recientemente a la capital de Equestria, para entregar una carta a los padres de Twilight. ¿Cuándo había pasado eso? ¿Por qué no me enteré de ello? Aunque era normal que no me enterase había pasado las últimas semanas de vacaciones en el reino grifo. Su majestad, la reina, llevaba planeando el viaje desde hacía más de un año, como su marido no podía acompañarla me invitó a mí a ir con ella. Se supone que pensábamos quedarnos varias semanas más, incluso habíamos pensado visitar el país minotauro; pero debido a la situación actual la reina se vio obligada a regresar y yo con ella.
MINERVA
No me quedó más remedio que aceptar la misión que el rey me había encomendado. Tendría que ir como embajadora a Canterlot. Lo cierto es que no quería, en la ocasión anterior ya tuve problemas, y eso que entonces aun no se había producido el atentado contra la academia. Ahora que había sucedido aquel ataque terrorista las relaciones entre ambas razas eran muy tensas. Lo peor es que el rey no se atrevía a enviar a un gran colectivo, por temor a que los equestrianos lo considerasen una provocación. Tenía que viajar sola. Tardarí días en partir rumbo hacia Equestria.
FIN DEL CAPÍTULO 5.
Hola, bronies y lectores:
Decidí actualizar este episodio para darle más jugo a la historia. Dado que en principio este capítulo fue muy soso, y con poco contenido.
En este capítulo quise reflejar como un acto terrorista, uno solo, puede conducir al odio de toda una raza. Especialmente entre dos colectivos ya de por si enfrentados entre ellos.
También quise que viesen como las masas son capaces de organizarse cuando tienen un enemigo común. Los nobles y los plebeyos se supone que nunca se han llevado bien en Equestria, pero como ahora como ambos comparten un mismo interés los dos grupos se respetan, lo cual no significa que ese respeto sea permanente, seguramente cuando todo se superé volverán a resurgir los prejuicios sociales.
Un saludo.
Nos leemos.
