Capítulo 2: La Carta Parlante: Agumon

Sección I - La Entrega

Habiéndose despedido de todos los presentes en La Arena, Sei apenas y pudo contener el aliento por la velocidad que aplicó para desplazarse desde la acera de enfrente hasta las puertas de Digi-Gen.

Digi-Gen, el Centro Comercial que ocupaba la totalidad de los 3 Edificios más grandes de Odaiba se encontraba de puertas abiertas, aunque ya con menor tránsito. Se trataba de un conglomerado designado especialmente para la llegada, distribución y posterior venta de todos los productos relacionados con la franquicia de Cartas Digimon. Cada gigantesca edificación por si misma era magnánima. Gran parte de la atracción era ver el inmenso tamaño, pues la altura llegaba a reflejar las luz del sol gracias a la presencia de los múltiples ventanales que se expandían a lo largo y ancho de cada etapa de Digi-Gen. Además de la sola idea de una mega construcción como aquella, estaba el detalle en su distribución. Los edificios laterales se veían entrelazados con el central gracias a la presencia de tres puentes de suspensión perpendiculares reforzados y de igual manera abrillantados por el sol gracias a la presencia de los amplios ventanales que daban visión de la ciudad exterior. Cada conexión se encontraba distribuida acorde a la etapa del Centro Comercial que le correspondía. Las etapas de por si eran el conjunto de pisos destinados a una determinada actividad. Finalmente, si alguien pudiera observar desde una posición privilegiada dicha maravilla arquitectónica, daría cuenta que se formaba con los tres edificios en conjunto y la acera que cruzaba por los mismos, un triángulo perfecto y espacioso. Ello sin contar la reciente adquisición de Digi-Gen: las pantallas de última generación, sumamente amplias y de resolución incomparable, mismas que en estos momentos tenían en su centro un Gigantesco Reloj en forma de Hagurumon detallando la hora.

Los ojos de Sei no pudieron evitar, al margen de su usual apuro, el mensaje que databan los engranajes detallados del ilustrado Digimon Maquina.

~ 5:03:91 ~ ¡QUEDAN 5 MINUTOS PARA QUE CIERREN LAS INSCRIPCIONES PARA EL TORNEO REGIONAL! ¡QUEDAN 5 MINUTOS PARA QUE TERMINE EL PERIODO DE GRACIA EN COMPRA DE CARTAS CORTESÍA DE GRAND 7's!

Tan distraído estuvo Sei, que cuanto se percató, simplemente saltó del asombro al darse cuenta que ni siquiera había recordado su principal motivo para ir allí.

- ¡AAAGH! ¡DEMONIOS! ¡LO OLVIDE, LO OLVIDE POR COMPLETO! LAS INSCRIPCIONES PARA EL TORNEO REGIONAL ES ALGO A LO QUE NO PUEDO FALTAR - exclamó con desesperación, mientras llevaba sus enguantadas manos a jalarse los cabellos.

Tal era su rutina de reacciones sobre exageradas, que simplemente no pudo percatarse de las presencias que le siguieron el paso tan de cerca. Ya sin lugar donde la sombre ayudara a ocultar su presencia, aquella curiosa personaje de la gabardina no tuvo más remedio que exponerse a la mirada de todos los demás transeúntes que transitaban. Era inevitable, incluso mas dado el hecho que a pesar de todo, dicha persona se las intentaba arreglar para ser lo más discreta posible en su aproximación. Comentarios murmurados, atención y hasta una que otra risa fueron sueltos a expensas de aquella "agente" que muy abochornada solo intentaba recubrir cualquier detalle de su semblante que pudiera verse con el cuello alto de la prenda marrón que la cubría de pies a cabeza. Las reacciones de Akagami la hacían dudar un poco.

- E-Ejejeje...es muy exagerado...- mencionó, aquejada con vergüenza ajena, mientras se recargaba contra una de las paredes del edificio central. Lo que sea para evitar ser vista y conseguir seguir la pista del muchacho.

- ¡Hey! - exclamó Agumon - ¡Hey! - reiteró buscando atención de forma incesante.

- ¿¡Q-Qué!? - masculló en medio del descender inmediato de su oculta mirada.

- A pesar de la victoria que tuvo el muchacho. No entendí mucho sobre lo que hizo para ganar. Explícamelo - le solicitó con confusión e intriga casi infantiles.

- Ahh...pues eso fue uno de los detalles de la función de soporte en el juego - respondió contiguamente - Se llama "Apuesta" y consiste en depender en el resultado completamente al azar de tomar una carta de la parte superior de la baraja. En muchos casos puede jugar en contra, en otros a favor. Eso fue lo que le dio la victoria al chiquillo, Agumon - concluyó con un indice elevado, como si se tratará de una explicación elaborada.

- ¿Y que hay de los tipos? - continuó con sus preguntas el curioso Digimon.

- E-Espera, ahora te explico. El muchacho se esta moviendo -

Los pasos del joven jugador se oyeron prontamente cerca a la entrada de Digi-Gen. Dos portones de cristal, enchapados en filo de acero funcionaban de las piezas que daban acceso al umbral automatizado de la primera etapa del Centro Comercial. Sei cruzó sin pensarlo dos veces, pues dada la promoción anunciada hace ya un tiempo, había acceso ilimitado durante el tiempo de la oferta. A la entrada de Akagami siguió la entrada de la gabardina andante y la carta que sostenía desde el inicio. El lobby de Digi-Gen era un complejo inmenso por si mismo. Frente a las puertas se expandía una gran mesa de recepción dividida en cuatro diferentes cubículos, cada uno tan extenso como el que le proseguía y en cada uno de ellos, una recepcionista jovial y presta a atender con amabilidad. Los perseguidores pudieron ver como Sei se aproximaba donde la recepcionista de en medio. Tras unas breves indicaciones de aquella, Sei salio corriendo hacía el ala este del lobby.

- ¡A-Ahi va! - exaltada, la mujer corrió hacía la misma recepcionista y pidió las mismas direcciones.

Una vez sabía a donde ir, corrió de igual forma en la misma dirección de Sei, perdiéndolo de vista en una esquina donde el muchacho giro hacia la izquierda.

Por su parte, el único objetivo de Sei era surcar la breve sección que colindaba con la escaleras manuales del edificio para arribar lo más pronto posible al sector de elevadores. Existían cuatro elevadores distintos, cada uno destinado a una etapa de Digi-Gen y final destinado para el descenso completo inclusive hasta el área del sótano.

El sector de elevadores ocupaba la parte posterior del Lobby de Digi-Gen y a diferencia de lo que muchos podrían pensar, era la sección que más área ocupaba, puesto que frente a los elevadores se encontraba un gran espacio conformado de muebles y sillas ejecutivas muy cómodas. Todo ello destinado para aquellos que, en dado caso, gustasen esperar sin inconveniente alguno antes de decidirse a visitar alguna de las etapas del Centro Comercial. Había una cuantiosa multitud ocupando ahora los asientos de espera antes mencionados. En su mayoría eran adultos que bien parecían de posición privilegiada. Hombres y mujeres vestidos con traje y sastre respectivamente, daban una especie de toque refinado al lugar, prestigió por inferencia. Pero ello era la imagen general.

De la óptica de aquella ala de espera, lo que resaltaba eran dos cosas. En primer lugar, curiosamente cada persona en dicho sitial se encontraba con una revista. Ojeaban los artículos de la mencionada como si fuera una pieza clave de algún negocio. "Digi-Trends" era una revista auspiciada por la misma compañía Grand 7's responsable de la maravilla arquitectónica en la que todos aquellos hombres y mujeres de negocios ponían un pie y disponían de su descanso. Varios artículos, todos de distinta temática, giraban en torno a la utilización de la imagen Digimon en el área del entretenimiento juvenil y mayor. Era claro entonces, que todos los presentes, de alguna u otra manera, eran emprendedores en busca de su oportunidad por utilizar a las criaturas digitales en su diseño corporativo o en algún otro rubro de provecho. En segundo lugar, de entre tanto adulto sentado en dicha sección, destacaba una figura en particular. Una muchacha, bastante jovial, buscaba aparentar elegancia tras adecuar su postura sobre el mueble de cuero negro en el que se encontraba sentada, pero era dificultoso. Lo aburrido de su espera era lo que provocaba estragos en su pantomima; a su lado, se encontraba una mujer de esbelta contextura, ataviada con una blusa de corte lineal en color blanco y una falda corta entallada de tonalidad beige. Entre los lentes de sol que también portaba y el cruce sugestivo de piernas que sostenía, podía denotarse la diferencia de comodidad en cuanto al porte que existía entre la menor y aquella ejecutiva.

- Lily, deja de moverte tanto en el asiento. Me impacientas - voz decidida pero de timbre encantador salió de la boca de la mujer quien llevando la diestra a los lentes de sol, los bajo momentáneamente solo para revelar un atractivo color esmeralda en la pupilas que se enfocaron de lleno en la jovencita.

- Pero madre, estoy muy incomoda y este vestido no ayuda en lo más mínimo - contestó con un hartazgo ahogado por el calor - Estoy haciendo mi mejor esfuerzo, pero... -

- ¡Pues no es suficiente! - fue lo expedido por la mujer de corta, pero impecable, cabellera rubia - Has un poco más de esfuerzo Lily -

- Ugh...- en una queja más evidente, Lily atinó a plantar el codo sobre el brazo más cercano del mueble y apoyar el mentón sobre la superficie de su extendida palma - ¿Y si mejor me permites ir a ver la sección de cartas, madre? - sugirió, buscando una salida a la tortura de la espera y el asiento.

- Huh...- salio un suspiro parecido de la boca de la mujer - Esta bien, pero Jones irá contigo...-

- Oh, madre, puedo ir sola -

- Dije que Jones irá contigo...Jones - agregó la madre, quien con un simple chasquido de sus finos dedos hizo mover a una inmensa mole en traje. Un hombre corpulento y calvo, que pronto avanzo hacía el costado de la pequeña quien se encontraba levantándose.

- Ugh, siempre tiene que hacerse a tu manera, madre - renegó con disgusto la pequeña Lily

- Y por eso he llegado tan lejos en este negocio, hija mía - respondió de forma ambigua, pues no se sabía si su atención había regresado a la revista "Digi-Trends" o se mantenía sobre su hija.

Una vez levantada, se pudo contemplar adecuadamente a la señorita Lily Gold-Field, una niña aparentemente alta de 15 años, cuya estilizada figura hacía el favor de enlucir un vestido blanco de verano complementado por unos zapatitos abiertos con plataforma de la misma tonalidad, un sombrero veraniego crema cuyos largos sujetadores hacían que cayese tras su larga cabellera de igual forma rubia cual oro a manera de quedar aferrado a su espalda sin mayor inconveniente, y portar una cartera compacta en donde guardaba algo especial para ella. Los ojos grandes y perlados de la niña , que a simple vista parecía extranjera de procedencia, demostraban una heterocromía inusual. El ojo derecho era del mismo color esmeraldino de su madre, pero el izquierdo poseía una tonalidad amarilla como el topacio.

Aquella niña dejo que las plataformas de su calzado se incrustaran en contra del suelo brillante de la sala de espera, pues su molestia no podía ser mayor. A la par de su caminata enfurecida, dejo que su cabello fuera retraído por el movimiento del cuello y la cabeza. Se encontró decidida a divertirse al menos un poco contemplando los paquetes de nuevas cartas que habían arribado a expensas del campeonato regional a llevarse a cabo en aquella isla artificial japonesa, y a sus espaldas, para asombro de muchos bastante alejado, el corpulento Jones que bien parecía tener respeto y cautela para con las rabietas y temperamento de la pequeña "princesa".

Así, el camino de Lily iba trazándose en dirección al segundo elevador, que llevaba a la etapa Beta, conformada por los pisos del 3 al 7. Dicha etapa contenía todo lo relacionado con la adquisición de barajas, paquetes de mejora y demás relacionados con el juego de cartas. Sin embargo, sabiendo que Jones no era muy atento y menos que conocía de dichos detalles, pretendió desviarse en dirección al tercer elevador con un objeto en mente hasta que...

- ¡FUERA DE MI CAMINO! ¡CUIDADO! ¡SEI AKAGAMI ESTA PASANDO! - se escuchó el estruendoso aviso.

La joven rubia se vio pasmada con aquella voz tan intensa, viéndose forzada a girar para ver quien era el responsable de dicho escándalo - ¿Qué? ¿Que ocurre? - se preguntó casi para si misma, hasta que vio la figura del muchacho, aquella camisa carmesí desaliñada y puesta al revés y la mirada fuera de sí de un intenso tono fuego.

- ¡ALEJATE! - exclamó, mientras en señal de advertencia agitó la diestra de un lado a otro.

- ¿Pero qué demo...? - casi grita Lily, cuando se vio interrumpida de forma tan abrupta a como fue apartada a un lado de un empujón que al parecer fue involuntario - ¡Oye tú! ¡Qué te sucede, salvaje! - gruñó al momento que el claro sonido del choque contra el suelo develó la estrepitosa caída de la chiquilla, por otro lado, un sonido semi-metalizado también influyo, develando la expansión de una serie de cartas .

Akagami apenas y se detuvo, en medio de un trote en el lugar volteó el rostro y ojeó a la joven. En su semblante aún se denotaba el apuro y el apremio por llegar a su objetivo - ¡Lo siento, te prometo que te lo compensaré! - contestó - ¡Demonios, no llego, no llego! - después continuó con sus habladurías propias.

Una adolorida Lily comenzó a pararse por si misma, en lo que un muy poco útil Jones se aproximaba para buscar auxiliarla. Lily tomo la mano del guarura, pero casi de inmediato a impulsarse con su ayuda, comenzó a pegarle en el abdomen con el costado de su mano empuñada - ¡De que bien hace que vengas si no vas a ayudarme en algo tan básico como detener a idiotas como ese! - reclamo en medio de sus golpes continuos, mismos que más que doler, incomodaban al guarda-espaldas.

Una vez recobro postura y sacudió su vestido, Lily se percató que todas sus cartas habían saltado de su cartera y habían acabado en el suelo. La gran mayoría de las mismas presentaban un bordeado dorado, lo cual demostraba que se trataba de cartas de tipo Miscelanea. Prontamente la señorita comenzó a recoger cada una de las cartas con cuidado, volviéndolas a ordenar atentamente. Acto seguido, su atención corrió a ver el tercer ascensor. La figura del irrespetuoso jovenzuelo que la había tumbado se difuminaba tras la puerta abierta del ascensor - ¡JONES! ¡No dejes que ese ascensor suba! - ordenó la muchacha mientras guardaba sus preciadas cartas Digimon una vez más en su bolso. El guarda-espaldas salió corriendo a buscar interponerse en el ascensor, sin embargo era demasiado tarde. De subida ya se encontraba.

- Grrr...Jones, ¡eres un inútil! - replicó Lily, quien dándole el alcance se quedó de brazos cruzados esperando el regreso del ascensor con un golpetear constante de la plataforma que elevaba su pie derecho.

Siendo tan persistente como lo fue desde un inicio, la encapuchada seguidora de Sei llegó justo en el preciso momento en que todo el encuentro entre los dos niños se llevaba acabo. Lo vio absolutamente todo, el choque, la breve discusión y el desenlace. La impresión que tuvo una vez contemplo a la chiquilla fue de impresión. No solo le parecía linda, sino también le generaba una sensación extraña.

- ¿Qué sucede? - inquirió Agumon.

- A-Ah...nada, es solo que esa muchacha me generó la misma sensación que nuestro fugitivo. Además sus cartas... - respondió ella, al momento que comenzó a desplazarse en dirección al ascensor una vez vio que Lily se encontraba esperando junto con Jones.

- Hablando de cartas...nunca me explicaste lo que te dije...- cambió de tema repentinamente el Digimon

- Tranquilo. Te lo explicaré cuando llegue el momento adecuado - replicó antes de llegar a donde se encontraban el guarda-espaldas y la niña.

El primer instinto de la encapuchada fue el de colocarse tras los dos que esperaban. Ello capto la atención de Lily, quien aún fastidiada, giro el rostro y contemplo a la gabardina andante por sobre el hombro de forma fulminante. Ello trajo consigo una reacción nerviosa por parte de la mujer encubierta quien retrocedió casi como acto reflejo. Lily entonces giro el rostro cuando escucho el pequeño aviso de llegada del ascensor "Lobby Alpha...Lobby Alpha" se escucho y así las puertas se volvieron a abrir. Los tres personajes introdujeron sus figuras en el ascensor y dicho siguió con su camino pre-destinado.

La etapa Gamma era la zona media de Digi-Gen. Conformada por los pisos del 8 al 12, la etapa Gamma circunscribe todo lo relacionado al desarrollo de batallas con Cartas Digimon. Desde centros de aprendizaje hasta centros de combate simulado. Cualquier aditamento que permitiese la práctica e implementación del juego se encontraba en Gamma. Las inscripciones estaban siendo recibidas en el piso 8 por el momento. Por lo tanto, el objetivo estaba claro. Por un lado, la encapuchada iría a ver a Sei, mientras que por el otro, Lily Gold-Field se encargaría de inscribirse al torneo regional de forma sutil, pero secreta, dado que su madre estaba en contra de que ella participase desde un inicio. Gracias a que su acompañante, Jones, no era muy afín al juego y tampoco conocía del lugar, sería imposible detenerla hasta el último momento.

El momento en el ascensor, conforme iba subiendo piso tras piso y cambiando de etapa, parecía interminable. Había un silencio cuya incomodidad era casi palpable. Lily, ya más calmada, aún no dejaba de lado todo su disgusto y Jones solo contemplaba el frente del ascensor con nerviosismo, pues no sabía como reaccionaría la pequeña que tenía a su cuidado. Por su lado, la encapuchada no podía siquiera abrir un poco la boca, dado que no deseaba despertar ninguna apariencia sospechosa, al margen que ya su imagen era de por sí muy sospechosa. De pronto se escuchó:

~ Etapa Gamma...Etapa Gamma: Piso 8 ~

Las puertas se abrieron después de haber sido señalado el lugar a donde habían llegado. Inmediatamente Lily, quien era acompañada por Jones, y la perseguidora enigmática, salieron del ascensor. - Vamos enfrente Jones, ese chiquillo ha de estar por allí - como si su intención fuera perseguir al muchacho, indicó con autoridad la señorita Lily.

- Si, Lily-sama - contestó el guardaespaldas, quien por primera vez dirigía palabra. Su voz era relativamente rasposa y grave, sin llegar a ser amenazante.

Se había llegado al octavo piso, mismo que tomó su propio matiz característico al denotarse como por si mismo parecía un gran pasillo, a cuyos lados se expandían una serie de portones de doble puerta metálicos y entre cada dos puertas a lo largo del piso, mesas rectangulares amplias. En las paredes habían afiches que mostraban distintas escenas de batalla Digimon. Un electrizante Elecmon vs. Un rocoso Gotsumon; Un tierno, pero decidido Terriermon vs. Un peculiar Impmon. Así sucesivamente iban las decoraciones, y en cada afiche había la denominación de la Sala. Las Salas iban del 1 al 14.

Lily y su guarda-espaldas se dirigieron hacía el centro del piso, donde una de las mesas era atendida por un par de representantes del torneo. En el mueble habían ordenadores paralelos y en medio de ambos había una maquina que no se había visto antes. Parecía una especie de caja con un lector digital como pantalla, mismo que se encontraba inclinado hacía arriba. Sei se encontraba allí completamente inclinado, apenas y apoyado con la punta de los dedos sobre la mesa, pues se encontraba muy exhausto. Los representantes del torneo: Un hombre y Una mujer, le veían con una extrañeza única, pues dicho comportamiento rara vez lo habían contemplado. Al avizorarle, Lily pego un grito - ¡TÚ! -

La encapuchada simplemente dio un paso al frente y se desvió hacía el extremo izquierdo del pasillo, y contempló los sucesos.

-Ah...ah...ah...¿Qué, qué? - masculló Sei, cuyo cansancio ya era inimaginablemente consumidor.

- ¿¡Cómo que qué!? ¡Me empujaste con total desconsideración abajo en el Lobby Alpha! - replicó Lily, quien con mano incrustada al costado derecho de la cintura, miró a Sei disgustada.

- Eres la chica de hace un momento. Mira ya te dije que lo sentía. En verdad te lo pienso compensar - continuó Akagami, quien ya con mayor fuerza, consiguió erguirse, pero aún no en totalidad. Mantenía la diestra apegada al pecho en signo de fatiga.

- Apenas y puedes pararte y crees que puedes compensarme. ¿Acaso te das cuenta de lo que dices? - con un chasquido fiero de los dedos, el guarura se aproximó al costado de Lily. No hizo mayor acción. Solo quedar al costado de ella, esperando alguna indicación.

- ¡Qué si te lo compensaré! ¡Créeme! - exclamó Sei, quien con irritación miró fijamente a la rubia.

- Disculpen...muchachos - al unísono se oyeron las voces de los representantes, quienes muy extrañados, parecían incómodos por la actitud de los chiquillos.

- ¿¡QUÉ!? - respondieron también al unísono los muchachos, tanto que pasmaron a los representantes.

- ¿Qué harás? ¿Eh? - exigió saber Lily.

- ¿Juegas cartas verdad? Vi tu mazo cuando ocurrió el accidente - reveló Sei - No eres una chica cualquiera, te gustan las cartas Digimon y como maestra de cartas, sabré compensarte - agregó con convicción.

Lily quedó algo sorprendida, a primera impresión, no creyó que un chico como él podría fijarse en detalles pequeños - ¿M-Maestra...? E-Eh...n-no creo serlo..pero..- de repente lo penetrante en su hablar se ablandó, y algo de bochorno asesto en un ruborizar delicado las mejillas níveas de la muchachita.

- Jeje...así es, te lo prometo - algo pomposo en su actuar, Sei inflo el pecho se señalo con el pulgar.

Por su lado, la encapuchada solo contemplaba la reacción de quienes se hablaban. No podía casi contener la risa ante todo lo que habían creado frente a la mesa de inscripción, pero su atención tampoco pudo alejarse de los representantes que ahí se encontraban. Un espasmo recorrió su psique y eso la hizo agacharse un poco. Una sensación muy extraña había recorrido su mente al avizorar a dichas personas, que aparentemente no habían tenido mucha intervención en el asunto. Eso fue hasta que Lily y Sei, en conjunto voltearon a verles. Antes de hablar, Lily se aseguró de alejar a Jones por si acaso. Sei por su lado, adoptó la delantera con algo de intensidad y solicitó lo que venía a buscar.

- Vengo a inscribirme. Mi nombre es Sei Akagami y soy un maestro de los Digimon de tipo Fuego - comentó con orgullo, ante lo cual los representantes se mirarón.

- Y yo soy Lily Gold-Field. Mi especialidad son las cartas de tipo Miscelanea. De igual manera, vengó a inscribirme para el torneo regional - prosiguió Lily.

Los representantes se miraron entre sí, y sin más que decir, prosiguieron con la inscripción. El alivio de Sei fue inmediato, pues pensó que ya no alcanzaría tal oportunidad. Cada fecha de inscripción se llevaba acabo en distintas ciudades y salir de Odaiba no era sencillo. Una vez registraron en paralelo los nombres de los Maestros de Cartas, solicitaron a cada cual respectivamente colocar sus manos en el lector digital. Así lo hicieron. Primero Sei, coloco la mano y el lector digital tomo un escaneo perfecto de su palma completa. Después de un procesamiento detenido, un brillo verde ligero fue emitido y con ello la aprobación junto con los datos de Sei.

~ Sei Akagami...15 años...Residente de...Odaiba, Japón...Inscripción para Rondas de Clasificación Aprobada...~

Siguiente fue el turno de Lily. Los mismos pasos fueron repetidos y casi de inmediato salio a relucir un pequeño detalle.

~ Lily Gold-Field...15 años...Residente de Washington D.C., Estados Unidos...Inscripción en Espera...Transmisión a Rondas de Clasificación...Regionales de Norte América en proceso...~

La expresión de la pequeña fue problemática. No pensó que dicho impase se iba a presentar en su camino. Parecía profundamente frustrada. La mujer que le estaba atendiendo observó el comportamiento en la mirada de Lily y decidió intervenir.

- Lily Gold-Field, no tiene por que preocuparse, señorita. La inscripción puede ser procesada, solo será un tema procedimental sencillo y usted estará lista para competir en las Regionales de Norte America - propuso con entusiasmo y optimismo.

- Si...ese no es el problema...- contestó, sin embargo denotándose desanimada. Una ligera sombra se dibujo sobre su mirada cuando la bajo.

Al contemplar eso, Sei intervino con rapidez - ¿Eso es todo? - preguntó.

Con una respuesta fugaz con la mirada, los representantes del torneo asintieron a la pregunta de Akagami y con lo mismo, el muchacho tomo de la mano rápidamente a la muchachita y comenzó a llevarla al ascensor que les permitiría bajar a la etapa Beta. Lily casi no tuvo tiempo de reaccionar. Fue tomada tan firmemente de la mano, que su única opción fue empezar a caminar a trompicones. Sei le halaba de forma firme sin mencionar nada. Pero al llegar al ascensor y una vez había apretado el botón para que el mismo se abriera, Lily adquirió fuerza y se soltó.

- ¿Qué crees que haces, Loco? - indispuesta y decepcionada, Lily exclamó.

- Esa no es una pregunta inteligente ¿Sabes? - dijo Sei en respuesta - Vamos a donde te podrás animar. Siempre anima a un Maestro ver nuevas cartas. - agregó.

- ¿Q-Qué...? - tartamudeó Lily, misma cuyos ojos heterocromados se fijaron en Sei. Una molestia se denoto en su mirada - ¿¡Es que solo sabes pensar en cartas!? - le reclamó.

Sei ya se había introducido en el ascensor y solo lo mantenía abierto con la intención de dejarla entrar - Ven...te dije que te compensaría, así que ven...- le mencionó.

Por momentos, la pequeña se negó con rotundos movimientos de su cabeza. Se rehusaba a cruzar el umbral al interior del ascensor. Pronta y súbitamente, la fuerza de los brazos de Jones fue la que impulsó al cuerpo de la "princesa" Norte Americana a entrar en el mismo. La misteriosa encapuchada, al ver esto y no queriendo perder la pista de Sei, empezó a correr en dirección al ascensor, aunque con poco resultado, pues el mismo ya se había cerrado frente a ella.

- What are you doing, you stupid Jones!? - se pudo oír en un idioma que Sei no podía comprender. El ingles no era su fuerte y Lily lo hablo sin pensarlo dos veces.

- You must calm down, Lady Lily...I think that going to see your favorite toys will help. - afirmo Jones, quien parecía algo más autoritario en ese momento que durante todo el tiempo que estuvo acompañando a Lily.

- Cards, Jones, not Toys, CARDS! - respondió la muchacha, quien entonces llevo su diestra al pómulo derecho, dado que se colaba por sobre el mismo una pequeña lágrima de impotencia - You should at least know as much! - gritó a continuación.

- Please, Lady Lily, Calm Down - argumentó Jones, quien se agacho para verla de frente.

La niña, al contemplar al guarura aproximarse, se quebró en llanto y por instinto busco abrazarse a él como pudiera - But...But I wanted to see him, Jones. I wanted to see PAPA. -

Sei, algo incomodó por la situación, solo contemplaba la escena. No podía entender nada de lo que decían entre si, hasta que escucho la última palabra. Eso fue lo único que comprendió. A manera de disimular relajo, llevo sus manos y las coloco tras la nuca como respaldo. Prontamente, se escucho la voz del ascensor proferir el aviso de llegada a destino.

~ Etapa Beta...Etapa Beta: Piso 3 ~

- I understand, Lady Lily, but please, you have to cheer up. We are already here...- culminó Jones, que dejando de abrazar a la pequeña, volvió a erguirse, esperando que las puertas se abrieran y dieran acceso al tercer piso.

- E-Esta bien...- respondió Lily, misma cuyas manos ya habían cesado la limpieza precaria de las lagrimas que habían salido de sus preciosos ojos.

Las puertas del ascensor se abrieron, y revelaron al separarse una inmensa tienda de cartas. El tamaño no lo era todo. La decoración parecía inclinar a uno a gustar de los Digimon. Habían estantes de distintos tamaños y formas. Algunos incluso parecían Digimon. En esa tienda, sin embargo, parecía que solo se vendían las cartas Digimon del tipo fuego. Sei fue el primer en salir del Ascensor, asombrado por la forma y extensión de aquella tienda de cartas digimon. Su pasión por el juego casi toma control completo de su actitud y eso lo llevó a querer correr a lo largo y ancho del lugar, sin embargo, aquella idea tuvo un momento para ser recapacitada, puesto que Lily salió de manera más lenta y pausada, con Jones a su lado.

- E-Ehmm...¿Lily cierto? - inquirió Sei cuando giro el rostro a verla.

- S-Si...mi nombre es Lily. ¿Qué sucede? - contestó.

- Parece que aquí no hay cartas del tipo que manejas...-

- Mhm...¿Y eso qué..? -

- Pues...que no se...¿Quisieras animarte a ver cartas de tipo fuego? -

- No me interesan. Soy de la clase Miscelanea por un motivo -

- ¿Tú...Papá? -

La sorpresa tomo posesión de la expresión de Gold-Field al escucharle decir eso. Parecía abochornada, completamente avergonzada. No sabía donde meterse en ese momento, por lo que la reacción de su cuerpo fue hacerla ruborizar al rojo vivo, casi al borde de parecer que de su rostro salía humo. Todo por pensar que él había conseguido entender lo sucedido en el ascensor.

- ¿T-T-Tú...E-E-Entendiste todo lo que paso ahí? - preguntó, aquejada por la vergüenza.

- No - respondió tajantemente Sei

Lo que fue vergüenza mutó en furia, pues de haber sabido aquello, se habría podido evitar todos los aspavientos de bochorno, que ya sin lugar a duda develaron que algo le había afectado al entrar al ascensor.

- ¡ENTONCES POR QUE LO DICES! -

- Pues por que escuche que mencionabas "Papa". Es de las pocas palabras que entiendo -

- A-Ahh...pues...Sí, uso cartas Miscelanea por que mi padre también las usa -

- Eso es una razón interesante. Supongo que también te agradan por si mismas -

- ¡Claro que me agradan! ¡En mi opinión son las mejores! ¡Son increíbles por muchos motivos! -

- Jajaja, veo que hablas sinceramente. Eso es lo que debe venir de una Maestra de Cartas y de su tipo de cartas favorito -

- ¡P-Pues claro que si! Y-Y oye...sabes...no es por arruinar tu momento de Maestro, pero dudo mucho que un maestro use la camisa al revés -

- ¿E-Eh? -

Eso dejo en completo desconcierto a Sei, quien de inmediato se palpo a lo largo de todo el torso, sintiendo las costuras de la camisa que llevaba puesta. Eso fue lo que dato que lo que decía Lily era verdad. Quedó frío por lo ridículo que debió haberse visto durante todo su camino desde su casa hasta Digi-Gen. Por lo mismo, ni un minuto más, se quito la camisa y la puso al derecho. Acto seguido, se la volvió a poner, y esta vez develó que la prenda no era tan simplona como podría haber parecida. A pesar del color carmín, tenía un corte militar algo extravagante, debido a la cantidad de bolsillos que portaba dicha prenda. en el bolsillo de la derecha colgaba algo curioso. Una vez lo avizoró, Sei se alegro mucho. Con la mano lo sacó. Eran unos Gogles anchos que solía colocarse. Así lo hizo. Los coloco de tal manera que tuvieran asidero sobre sus rojizos cabellos y sonrió a la pequeña.

- Gracias, Lily, me había preocupado por un momento pues no los encontraba - dijo con emoción.

- Claro que no los ibas a encontrar. Pareces tan despistado - se burló ella, al momento de señalarlo y verlo con una mirada jocosa.

- O-Oye, ¡No te burles! - exigió Akagami.

Una vez paso lo de la camisa. A Akagami se le ocurrió algo; prontamente llevo la diestra al estuche en donde se encontraban sus cartas de brillo metálico. Saco la baraja con una destreza que parecía actuada. Lily contemplo aquello con algo de asombro, pues los movimientos parecían coreografiados por parte de Sei. Una vez había hecho esto, el muchacho comenzó a buscar entre sus cartas. Prontamente encontró lo que buscaba. Así tomo dos de ellas y las extendió a Lily.

- ¿Qué haces? - fue lo que salió de los labios de la rubia.

- Solo mira y verás - le respondió el pelirrojo.

Cuando los ojos de la chiquilla se enfocaron en las cartas, su sorpresa fue genuina y amplia. Eran dos copias de Psychemon. Psychemon, Digimon de tipo Miscelanea y Nivel R- Rookie, cuyo efecto era lo que lo hacía sumamente especial, más allá del poder individual de ataque e incluso sus puntos vitales. El Digimon en la portada de la carta era la copia exacta de un Gabumon. La misma altura y gruesa contextura. Poseía extensas patas de color amarillo con regordetas, pero lisas, garras largas en las pezuñas y una capa de pelaje de color blanco y purpura cubría desde la parte superior de la cabeza hacía toda la espalda y se conectaba con la parte superior de los brazos de igual forma regordetes. Lo único visible era parte del abdomen que era lisa y del mismo color amarillo, la mandíbula inferior, los grandes ojos de pupila purpurea y un extenso cuerno sobre la parte más visible del cráneo, que a diferencia de un Gabumon, era de un color marrón opaco, pero compartían los mismos detalle a lo largo de dicha protuberancia.

- ¿Qué hace un Maestro de los tipos fuego, con cartas de tipo Miscelanea? - inquirió de inmediato Lily, esperando pronta respuesta del orgulloso muchacho

- Pues...la verdad es que al momento de hacer mi baraja, los tipo fuego escasearon y tuve que poner las copias que tenía de este amigo para completar. Además, su efecto me salvo en una contienda no muy reciente y es muy útil. Tenlos, estoy seguro que estarán más que contentos de pertenecer a una Maestra Miscelanea - explicó mientras los ofrecía.

- ¡Increible! Aunque no lo creas, nunca tuve esta carta - complementó Lily, cuyas manos fueron de inmediato a tomar las cartas de Psychemon - Creo que con esto no tengo que buscar mucho más. Eso es lo genial de las cartas Miscelanea. Son cartas con mucho poder defensivo. También son muy impredecibles a causa de esto. Los efectos de soporte que tienen son muy variados y a su vez muy poderosos. ¡Le daré un buen uso a esos dos! - concluyó, al momento que se dispuso a sacar de su cartera su propia baraja.

Sei solo contempló con algo de reflexión. No era sencillo despedirse de compañeros Digimon, más si aquellos habían ayudado en una victoria para él. Los consideraba verdaderamente amigos, aunque se tratara de la figura de un Digimon a través de una tarjeta.

Por su parte, Lily comenzó a saltear las cartas en su baraja. Tenia sus cartas ordenadas por nivel de Digimon y Cartas de Opción. Por lo que al cruzar por la sección Campeones se dio con una sorpresa inexplicable. Todas las tarjetas mostraban el borde amarillo, característico de las Miscelanea, excepto una de borde rojo. Erá un Greymon, y no entendía por que la tenía. La sorpresa también acogió a Sei, quien al ver eso salto de emoción.

- ¡Wow! ¡No puede ser! ¡Es un Greymon! - exclamó Akagami, quien sostuvo sus cabellos con la palma entera en signo de sorpresa.

Greymon, el Dinosaurio Digimon, una carta muy poderosa de tipo fuego, cuyos atributos eran transversalmente potentes. Un Buen Ataque, complementado de un nivel razonable de puntos vitales y un efecto especial crítico para ciertas circunstancias. La figura del gran Dinosaurio Digimon, una que muchos de los admiradores de la franquicia conocían es tan memorable que vale la pena describir. Un musculoso cuerpo macizo, de un color anaranjado obscuro, casi como llamas, con algunas rayas de color azul a lo largo de la anchura muscular del torso y cola, además de las fornidas piernas que culminaban en impresionantes y gruesas pezuñas trípodes cuya terminación eran afiladas garras gruesas y portentosas. Los brazos, algo más pequeños, pero lo suficientemente largos, mostraban una constitución bastante muscular de igual forma y culminaban en falanges trípodes complementadas con garras más pequeñas. Pero lo más significativo era la cabeza. Una gran cabeza con fauces poderosas y temibles hacían del creador de fuego una amenaza sin igual. La parte superior del cráneo yacía envuelta en una armadura natural de color marrón, de la cual sobresalen tres cuernos: uno pequeño al frente de las fosas nasales y otros dos a los costados de la cabeza, cerca al área de los ojos.

- Ten...- se escucho por parte de Lily con un tono suave y calmado.

Sei quedo estupefacto - ¡Qué! ¿Me darás a tu Greymon? - inquirió asombrado.

- Claro que sí. Ahora recuerdo por que lo tenía. Su efecto me da una ventaja ofensiva, pero es circunstancial. Mi estilo es más...travieso...jijiji - aclaró la chiquilla - Fácilmente puedo sobrepasar una ofensiva de fuerza bruta - respondió la rubia.

Sei tembló al tomar la carta entre sus manos. No dejo de admirarla ni por un segundo - Gracias Lily, ¡Gracias! - exclamó.

- De na...- iba a decir hasta que fue interrumpida.

Sei abrazó a Lily con emoción, agradecimiento sincero, y júbilo. Una carta de esa naturaleza no era fácil de conseguir. El chiquillo ni siquiera meditó sus acciones y fue a envolverla con los brazos. La consecuencia: Lily completamente envuelta en rubor y Jones aproximándose pasmado a ver que estaba ocurriendo y ver si podía separarlos. Ello no fue necesario, pues Akagami se separó por cuenta propia y sonrió con amplitud infantil hacía ella. Lily, algo más reservada, y de igual forma sorprendida por el abrazo decidió bajar la mirada no sin antes refunfuñar - ¡N-No le hagas eso a alguien que recién conoces, idiota! -

- Oye, si, ahora que lo mencionas. Hablas muy bien el idioma - cambió de tema Sei, mientras dejaba que la nueva carta descansara en la base de su baraja, cual nueva era junto con las demás que igual brillaban. La baraja fue después guardada en el estuche negro que llevaba colgando del cinturón.

- Es que he venido muchas veces. Además, me es fácil aprender toda clase de cosas. Soy casi como una genio en todo - respondió la rubia con efervescente egocentrismo.

- Jajaja, si, eso lo creo - rió en medio de su comentario, el relajado Akagami cuyas manos volvieron tras la nuca a manera de postura sosegada.

En medio de la conversación, Jones se aproximo a la señorita, y tomándola del hombro mostró frente a ella el reloj que señalaba la hora. Se había hecho tarde. Iban a ser ya las 3:30 de la tarde. Lily, al ver esto, solo pudo imaginar la desesperación de su madre por ya irse de ese lugar. Estaba segura que para entonces ya había terminado el pequeño encuentro que había programado, siendo aquel el motivo de su presencia en las inmediaciones de Digi-Gen. Por el mismo motivo, buscó despedirse de Sei lo más pronto posible.

- Bueno Sei, ya se ha hecho tarde y debo regresar con mi Madre - dijo así Lily, quien a su vez dirigió la mirada a Jones, quien afirmo rotundamente

- Esta bien, Lily, fue un gusto poder compartir contigo este tiempo. Que dicho sea de paso, no se si habrá pasado cuanto - complemento a manera de corta despedida.

- Son las 3:30 - reveló Gold-Field

- ¡Ah! ¡Mira que bien, ha pasado bastante tiempo! - exclamó contento Sei.

Hubo una pausa breve...

- ¡LAS 3:30! - fue que grito completamente nervioso, asustado, temblando de desesperación.

Por su parte, Lily se cubrió los oídos con molestia - ¡Dios! ¿¡Siempre tienes que gritar así!? - inquirió completamente aturdida.

- ¡Es que no entiendes! ¡Se me ha hecho demasiado tarde! ¡Estoy en problemas, gravísimos problemas! - prosiguió el de mirada carmesí

- ¡Dios! ¿¡Siempre tienes que estar tarde a todos los lugares que vas!? - continuó ella

- ¡No! ¡Tu no entiendes! ¡Esto si es demasiado grave! -

- ¡Explícame entonces! -

- ¡N-N-No! ¡No hay tiempo! ¡Nos vemos después! - soltó al aire Akagami, quien entonces dio la espalda y salio corriendo por el pasillo que daba a los catálogos de cartas nuevas.

- ¡O-Oye, Sei Akagami! ¡Recuerda esto, NOS VOLVEREMOS A VER! ¡Mo..! - mencionó disgustada, pero comprometida, para así darse media vuelta - Vamos Jones, parece que estaba tan apurado que no recordó que la única forma de salir de aquí es por el ascensor - agregó, a lo que Jones negó con la cabeza a manera de demostrar bochorno ajeno - Ese chiquillo no tiene remedio - concluyó la señorita Lily Gold-Field una vez entró y bajo por el ascensor.

Justo en ese momento, el ascensor de Lily bajaba a la sección del Lobby Alpha, pero el ascensor correspondiente, también llegaba con la encapuchada mujer a la etapa Beta. Dicha mujer de la carta parlante parecía agitada, algo confundida.

- ¿Qué esta pasando aqui...? Estoy segura que son ellos...- aclamó al tiempo de salir del ascensor, viendo que se encontraba en la tienda de cartas fuego.

- ¡Hey! - exclamó la voz de Agumon, que ya parecía haber quedado en segundo plano - ¡Ahora si quiero mi explicación! - exigió con completa desesperación...


Parte II - Agumon: ¿¡Una carta Parlante!?

- ¿Qué explicación, Agumon? - fue la inmediata respuesta de la encapuchada, quien viéndose sola en aquella tienda puso las manos frente al rostro, sosteniendo la carta de roja constitución frente a sí.

- ¡Los tipos! ¡Quiero saber sobre los tipos en las cartas Digimon! - contestó Agumon.

- ¡Ahhh! ¡Cierto! Bien, escucha. En el juego de cartas Digimon, los Digimon se dividen en 4 Tipos principales. Primero, Tipo Fuego. Segundo, Tipo Hielo/Agua. Tercero, Tipo Naturaleza. Y último, pero no menos importante, Tipo Miscelanea. - argumentó como explicación apropiada.

- ¿Y eso influye en algo en un combate? ¿Acaso los Digimon de Tipo Agua tienen ventaja contra los de tipo Fuego? - prosiguió curiosamente Agumon.

- ¿Es que acaso no viste la batalla de Sei? - respondió sorprendida la mujer - En realidad los tipos son solo una división. En el juego actual no tienen ningún aporte en ventaja o desventaja. Hay Digimon que tienen como efecto incrementar su ataque contra algunos tipos. Algunos efectos, también, giran en torno al tipo de Digimon que se enfrenta, pero en lineas generales ningún tipo tiene una ventaja clara contra otro tipo. - finiquitó sabiamente.

- Ya veo. En cierta manera tiene sentido. - respondió Agumon.

Después de aquello, la carta se desplazó gracias a los pasos de la encapuchada figura que comenzó a buscar pasillo tras pasillo, la presencia de Sei. No podía verlo por ningún lado, lo cual le preocupó. Esperaba no haberlo perdido de vista, pues aquello significaría el desastre. Siguió recorriendo el complejo del piso, y sin señales de Sei, hasta que finalmente, dando la vuelta en el estante de Digimon de Nivel Campeón, pudo ver la figura del muchacho encogida frente a una mesa vacía. La mesa era amplia y tenía en su superficie los gafetes de aquellos que hubieran estado atendiendo. También se encontraba sobre dicha mesa, cubierta por un mantel azul, un afiche que mencionaba el tema de la promoción de paquetes de cartas. Era evidente lo que estaba sucediendo, Sei, a pesar de todo su esfuerzo, se las había arreglado para llegar tarde a la entrega con descuento de paquete de Cartas Digimon raras. La cara de depresión en el pequeño era más que patética.

- No...no puede ser...llegue tarde...y ya no pude conseguir ninguna carta rara antes de las rondas de clasificación - se lamentó Sei, quien no dejaba de estar en el suelo con un complejo depresivo severo. Parecía que ya había olvidado la Evolución Rápida y el Greymon que había logrado obtener de forma completamente gratuita.

La encapuchada vio entonces una oportunidad; no era recomendable arriesgar el tiempo con Akagami, pues en cualquier instante podría ser que recordase algo olvidado y su impaciencia desbordante volvería a tomar control de él. Prontamente se escabulló rápidamente a través de otros estantes hasta localizarse cerca a la mesa. Casi de inmediato, se deslizó por la parte interior de la mesa y se sentó en el asiento de en medio. Lo siguiente fue lo más facil: Lo llamo.

- Sei Akagami...Sei Akagami... - se escucho aquella femenina voz aún cubierta por la gabardina.

- ¿Quien...Quien me llama? No ve que estoy en desgracia...- respondió el cabizbajo pelirrojo.

- Aún estas a tiempo. ¿No buscas cartas raras? - contestó la voz.

- Sí, claro que sí...- parecía aún inconsciente de lo que estaba ocurriendo.

- ¡Entonces levantate y mira! - exclamó entonces con impaciencia, la figura que se levanto del asiento y golpeo la mesa.

Ello causo que Sei se exaltara de tal manera que se levanto rápidamente. Por unos breves instantes quedó muy confundido. Hacía no más de unos minutos no había nadie ya hora había...alguien con una gabardina y un sombrero negro...ofreciendo cartas. Por unos segundos lo pensó, y pronto lo de la apariencia le resulto poco menos que irrelevante. Se aproximó a la mesa y poso las manos sobre la mesa.

- Bien, he traído dinero suficiente para conseguir cuantos paquetes necesite. Muéstreme los que tenga - indicó Sei, quien entonces fue a por los bolsillos del short militar que llevaba puesto.

- ¿A sí? Eso quisiera verlo - contestó la voz femenina.

- A-Aqui...- dijo, pero pronto se dio cuenta de la realidad. Tal fue su apuro de salir de casa, que se había olvidado completamente del dinero. No tenía ni un solo centavo. Eso hizo que se desmoronara en llanto. - N-No traje nada...¡Ahhh! ¿Por qué? E-Espere, ¡Si puedo ir a por dinero, no habrá problema! - complementó.

- ¡N-No va a ser necesario! No te vayas - se atragantó casi al ver que Sei ya se proponía a correr lejos de la mesa. Simplemente le detuvo del brazo - Espera. Tengo cartas que no necesitas comprar con dinero - agregó.

- ¿Pero entonces..? ¿Como las compraré? -

- No tienes que comprarlas. Te daré lo que buscas -

- No entiendo...-

De manera pronta, con agilidad, las manos de la mujer se las arreglaron para depositar en la diestra de Sei, la carta completamente Rojiza, misma que por primera vez mostraba la figura de Agumon.

Agumon, un pequeño Digimon Dinosaurio de Nivel R- Rookie. Caracterizado por tener un cuerpo pequeño de fuertes patas y brazos largos, además de una cabeza muy grande y casi rectangular. La terminación de las extremidades resulta larga puesto que los brazos culminan en tres afiladas garras extensas y las patas, gruesas de por si, también incluyen parte de garras anchas y resistentes. Por otra parte, las escamas de su cuerpo crean una placa de color amarillo mostaza y suele ser conocido por los grandes ojos de borde verde y amplia pupila brillante que pose.

Sei quedó de momento confundido. Ciertamente la carta lo tomo por sorpresa, dado que no parecía común. Tenía la parte posterior más rígida que las usuales. Parecía casi completamente metálica y la parte posterior era completamente roja. Aún así, no podía entender como una carta de Agumon podía representar las rarezas a las que había ido a buscar. Pronto la tomó y de esa forma se quedo mirando al Digimon representado en esta. Parecía que la carta había sido revestida de folio luminiscente y traslucido; daba un toque especial a la tarjeta. Por otra parte, la posición del Agumon, con el hocico abierto, exponiendo plenamente las fauces, y las garras de los brazos extendidas al frente, al igual que el torso inclinado hacía adelante le daba un toque más fiero. Eso pareció apelar a los sentidos de Akagami. De igual forma, antes de depositar sobre la mesa a la carta de tipo fuego, noto que en la parte superior izquierda se encontraba inscrito "Partner Digimon - R". Algo completamente inusual, pues nunca antes había visto tal denominación en ninguna otra carta de la franquicia. La pregunta en su mente era clara.

"¿No tengo que pagar por esta carta? Parece rara, aún para ser un nivel R. Es muy detallada"...- Disculpe, ¿Segura que no debo pagar por esta tarjeta? Es solo que...no me parece bien, por que es muy detalla...-

- ¡No tienes que pagar por mi! - se escucho una exclamación tan clara como el agua. La voz de Agumon se volvió a oír

Sei inmediatamente giro su rostro con sorpresa al escuchar de donde provenía esa voz tan potente. La mayor sorpresa se la llevo cuando vio como la figura del Digimon se movía a través del marco de terreno volcánico que tenía detrás. En ese momento, el Dinosaurio de fuego llevo el hocico lo más que pudo de la parte frontal de la tarjeta y abrió las fauces una vez más. Esto hizo que Akagami tomará de inmediato la tarjeta, como instinto de certidumbre, la reviso de pies a cabeza para asegurarse que no estaba viendo ni hologramas ni alucinaciones.

- ¡H-Hablo! - gritó y a la par giró la cabeza, pero ahí ya no había nadie. La gabardina había quedado desparramada sobre la mesa y de igual manera el sombrero.

El espanto en el rostro de Sei Akagami era indescriptible. Ello incrementó cuando volvió a oír la voz de Agumon.

- ¡Sei! ¡Hey, Sei! - exclamó Agumon - ¡Escuchame! -

Ya habían pasado demasiadas cosas extrañas ese día. La que colmo el vaso fue aquella. Por lo mismo, la reacción del chiquillo fue la de empezar a correr, inclusive cruzando por una recientemente llegada multitud de compradores. Para curiosidad aún mayor, las dependientes de la tienda recién llegaban de su descanso y por lo mismo recién comenzaban a llegar todo el Staff de atención. Sin mirar atrás, Akagami corrió hacía las compuertas del Ascensor y presiono con necesidad el botón de apertura de las mismas. El ascensor se abrió y con ello, salto a una seguridad ficticia.

De esta forma, el encuentro tan esperado se realizo. Sei ahora tiene en su mano, aún aterrado, al misterioso Agumon, cuya voz se oye a través de la tarjeta que incluso y se retuerce en forma de captar la atención. La aventura esta por comenzar. Sigan adelante con Digimon: Card Masters...


Continuara...

Hola a todos nuevamente. Aquí la continuación del Fic de Digimon que planeó realizar. Aprovecho este pequeño fragmento para mencionar que inspeccionando la página, he visto que existen los Reviews y la opción de conseguir favoritos. Les agradecería encarecidamente que consideren dejar sus Reviews sobre la historia. De igual forma, si hay rating, opinen y por sobre todo, espero la historia les este agradando hasta el momento. Nos vemos en el siguiente capítulo. ¡Un gusto escribir para ustedes!