Hola, bronies y lectores.
La semana pasada publique el capítulo 11 de "Delito y castigo de Trixie", pero por ahora ese fanfic continuará parado, de momento me centraré en acabar este fic.
Este capítulo está dedicado a Eyedragon, dado que Shining Armor es su personaje favorito.
Capítulo 8
EL COMBATE DE SHINING ARMOR
SHININIG ARMOR
Convencí a las princesas para que movilizásemos a la guardia, ampliando considerablemente la vigilancia en las calles, los civiles no se sentían cómodos de ver tantos soldados, pero debíamos evitar otro lamentable suceso como el atentado del colegio.
Me enteré de que el miserable de Blueblood había hecho llorar a mi esposa. Me dieron ganas de ir a verle y partirle la cara, pero me contuve. En aquellos momentos debía de estar cerca de mi familia, de mis hombres y del pueblo; a Blueblood no le consideraba ninguna de las tres cosas. Bueno… formalmente éramos parientes porque él era primo de mi esposa, pero no le consideraba un familiar porque no paraba de humillarnos a Cadence y a mí, la familia es otra cosa. Por otro lado aquel señorito no era soldado, ni había hecho nunca el servicio militar; y finalmente el principito "Sangre Azul" era un impresentable que no hacía más que hacer el vago, y humillar a todo el mundo; su problema no era ser un noble, su problema es que era una mala persona. De modo que no consideraba al señorito ni un pariente, ni un soldado, ni un ciudadano. Aunque en este último caso, si atacasen Canterlot seguramente tendría que protegerlo, por obligación militar y por no pecar de sádico.
MAGMA
No paraba de pensar en Minerva. ¿Estaría bien? ¿Habría logrado entrevistarse con las princesas equestrianas? ¿Y si le hubiese pasado algo malo? No tuve más opción que mandarle a ella pero me sentía mal por ello.
FLAVIA
Me tocó quedarme con la señorita Sparkle, porque Minerva estaba de camino a Equestria y sus hermanos se habían ido a trabajar. Personalmente nunca había tratado con ningún poni, salvo durante la guerra cuando les vi matar a mis abuelos y otras personas; aparte de a los padres de mis padres, también perdí a una de mis primas y a dos amigas mías; pero me referiré solo a mis abuelos, porque me cuesta mucho hablar de este tema, como para alargarlo demasiado. En Draconem normalmente no hay equinos y menos en la capital de Vesubio, donde nos encontrábamos. De modo que nunca antes había tratado con una yegua, y eso me hacía sentirme rara, sin saber muy bien qué hacer o qué decir. Admito que mis hijos tampoco habían conocido a ningún poni antes que a Twilight, pero su caso era distinto al mío. Ellos pertenecían a una generación más joven, que no había vivido la guerra poni-dragón. Mis hijos no fueron testigos de cómo equinos y dragones se mataron unos a otros. Puede que Twilight intuyese mis dudas, porque de pronto entro en la cocina, donde yo estaba, y me dijo "Creo que no hemos empezado con buenos cascos. ¿No le caigo bien?". Me quedé asombrada con esta pregunta. ¿Y qué podía responderle a la señorita Sparkle? ¿Qué el mero hecho de mirarle a la cara, me recordaba los peores años de mi vida? ¿Qué su mera presencia me hacía pensar en mi destrozada infancia, cuando con tan solo cinco años vi morir a mis abuelos cuando los ponis atacaron su casa? Haciendo un esfuerzo por controlarme conteste "No me pasa nada, señorita Sparkle, y si me pasa no es culpa ni asunto suyo".
TWILIGHT
Note que Flavia tenía un carácter muy distinto de sus hijos. Parecía una persona mucho más cerrada. Aunque los trillizos ya me habían avisado que para su madre era muy difícil tratar con alguien de mi raza. Aquella situación era incomoda, yo me había encariñado mucho con los tres hermanos, y deseaba ganarme a su progenitora pero no sabía cómo hacerlo.
FLAVIA
No sabía cómo tratar a Twilight. No quería ser grosera ni parecer racista, pero no era capaz de mirarla sin acordarme de mis abuelos muertos. En circunstancias normales no me habría ofrecido a quedarme con ella, mejor estaría en la Corte; pero la otra alternativa era que Magma enviase a alguien en mi lugar, y si ese alguien era como los carceleros que maltrataron a la señorita Sparkle… de modo que no tuve más remedio que ofrecerme. Además se lo debía a mis hijos, ellos se habían esforzado mucho con aquella unicornio.
Tanto Magma como mis hijos me habían informado del caso de la señorita Sparkle. Arquímedes y esos carceleros se pasaron mucho con ella. Una cosa era no relacionarse con los equinos; y otra muy distinta secuestrar y maltratar a una chica. ¿Y el caso del colegio de Canterlot, que había salido en la prensa? Aun no sé sabía quién lo hizo, fuese que fuese esa persona sería condenada por Lunarian; pero primero quisiese la Gran Diosa que se descubriese su identidad, para que respondiera ante la justicia terrenal de Draconem.
TWILIGHT
Para romper el hielo, le pregunté a Flavia por qué los dragones hablaban dos idiomas, el Stradivarius y el común. Me contestó que la lengua oficial era el Stradivarius, el común se llamaba así porque era el lenguaje más extendido a nivel mundial, lo hablaban nuestras dos razas, más los grifos, los minotauros e incluso los changelings. Sin embargo, tanto los dragones, como los grifos y los minotauros tenían su propio idioma oficial. Me sorprendió esta respuesta, la única grifo que yo había conocido era Gilda pero no recuerdo que hablase en otro idioma distinto del común, aunque tampoco había tenido tanta relación con ella. Además si Gilda se crio en Equestria, según me explicó Rainbow Dash, entonces quizás, solo quizás, no aprendió el idioma de su raza.
—Los habitantes de Draconem aprendimos el común durante la guerra poni-dragón, y la posguerra. Ustedes, los equinos, no se tomaron la molestia de aprender el Stradivarius.
—Nunca oí hablar de su lenguaje antes de venir a este país.
—La creo, eso dice bastante de la educación que le han dado sus gobernantes.
—¿Es una indirecta?
—Sí. Es una indirecta directa.
—… ¿Qué puedo hacer para caerle bien?
—Nada, a menos que pueda cambiar la historia evitando la antigua guerra poni-dragón.
—… No está en mis cascos.
—Ni tampoco en mis garras. No creo que me caiga bien, señorita Sparkle, pero tranquila, no voy a hacerle nada. No tiene por qué temerme.
—Ah. Me gustaría que nos llevásemos bien. Me siento encariñada con sus hijos, en especial con Minerva.
—Lo sé y ellos también le tienen gran estima a usted, es por eso que me ofrecí a venir.
—No tengo la culpa de que surgiese la guerra, ni de lo sucedido en aquel entonces. Por esas fechas ni siguiera había nacido.
—Lo sé. No la estoy culpando, señorita Sparkle. No obstante cada vez que estoy cerca de los equinos me acuerdo de cosas terribles.
FLAVIA
Yo no era capaz de estar en presencia de ningún poni sin acordarme de la guerra, de mi destruida infancia, de la muerte de mis abuelos… Sin embargo, había sido capaz de criar y educar a tres trillizos que trataban a la señorita Sparkle como a una miembro más de la familia, lo cual me hacía sentirme orgullosa de mis hijos.
TWILIGHT
Me quedé mirando fijamente a Flavia, intentando asimilar sus palabras. ¿Debería haberme ofendido por sus respuestas? Quizás pero no fue así. No fui capaz de ofenderme, por el contrario, sentía lástima de ella. ¿Quién sabe qué horrores había vivido esa pobre mujer cuando era joven?
FURIA
Me dirigía a Canterlot a divertirme un poco con los paganos. Esta vez pensaba jugar un poco con ellos, les aterrorizaría un poquito antes de matarlos. Al atravesar la frontera aérea equestriana me encontré de pronto rodeada de varios soldados pegasos, vaya… al parecer habían reforzado la seguridad, genial, así sería más divertido. Uno de los pegasos, que debía de ser un oficial, me pidió que me entregará sin ofrecer resistencia. ¿Era broma? ¿De verdad pensaba ese poni que iba a obedecerle? Volví a transformarme, mi transformación hizo que muchos temblaran de miedo, cobardes. Lancé unas llamaradas que acabaron con la vida de uno pegasos; a otros les maté a golpes o rompiéndoles el cuello, después fui a por el oficial; este esquivó mi fuego e intentó herirme con su espada, pero el arma no era lo suficientemente fuerte como para atravesar mi gruesa piel. Reconozco que me gustó aquel oficial, al menos él me dio algo de diversión, creo que estuvimos peleando durante unos 3 minutos, hasta que logre romperles las alas, él calló al vacio, le cogí para que no se estrellara y le deposite lentamente en el suelo, tumbado boca arriba. Le rompí las cuatro patas una a una, mientras se retorcía de dolor, finalmente le maté atravesándole el corazón con una de mis garras.
Me dirigí a la ciudad. Comencé primero destrozando algunas estatuas y tenderetes, eso sirvió para producir el pánico haciendo que la gente corriese en todas las direcciones, chocándose unos con otros; que vergüenza, una raza que huía en vez de dar la cara y defender su ciudad. Y pensar que la tonta de Minerva predicaba la tolerancia racial... Aquellos seres inferiores no merecían respeto alguno. Como me aburría lance varias bolas de fuego, que quemaron a varios civiles e incendiaron algunos edificios. De pronto vi a una señora unicornio que corría llevando en sus brazos a un bebe, volé y aterrice frente a la señora, antes de que pudiese reaccionar le quite al enano de sus cascos; en vez de atacarme la muy cobardona se puso a llorar y me suplicó que le devolviera a su hijo. Le dije a esa yegua que se arrodillada, y ella se arrodilló e incluso me beso las patas mientras repetía una y otra vez que le devolviese al niño, que pesada. De pronto el pequeño desapareció de mis garras y apareció en los cascos de la yegua. Me enfurecí y estuve a punto de lanzarles a ambos una llamarada, pero entonces note un golpe en la espalda; me giré y vi a varios de 4 soldados unicornios. ¡Atacaban por la espalda! Una prueba más de la cobardía de los equinos. Al parecer habían sido ellos los que habían ayudado a la señora y a su hijo.
Deje que la señorona y su bastardo se marchasen, total ya me había divertido con ellos. Me dirigí al cuartero de soldaditos, uno de ellos invocó unas espadas y trato de lanzármelas, pero debido a mi transformación mi piel había adquirido un cierto nivel de resistencia, el ataque no me afecto, eso sorprendió a los soldaduchos y yo aproveché su sorpresa para incinerar a dos. A continuación le arranque la cabeza de un mordisco a un tercero, literalmente. Él de las espadas me miró y me dijo "Por favor, no. Tengo un hijo". A mí no me importaba si ese soldadito tenía hijos o no pero le miré y respondí "Pobre niño, se quedará huérfano". Le lance una llamarada al soldado, pero de pronto este se protegió con un campo de fuerza, pero no lo había generado él. De pronto un unicornio blanco con crines azules apareció ante mí y me desafió.
—Vaya. ¿Tú quién eres, poni?
—Mi nombre es Shining Armor y soy quien va a vencerte.
—¿Tú a mí? ¿Es un chiste? Que gracia. En vez de militar podrías ser humorista.
Antes de que pudiese reaccionar aquel semental se agarro a mi pata izquierda, hizo brillar su cuerno… No sé qué paso a continuación, estábamos en Canterlot y de pronto reaparecimos a un kilometro de la ciudad, en pleno bosque Everfree.
—Espero que no te importe luchar aquí. En esta zona no nos molestará nadie. En la ciudad había demasiada gente.
—Entiendo. Así te aseguras de no poner otras vidas en peligro. Bueno… me da igual. Solo tengo que matarte rápido y volver a la ciudad para arrasarla.
—Eso lo veremos, dragón.
—Dragona, soy una chica. Mi nombre es Furia. Mmm, para que veas que soy generosa te voy a dar una información para que mueras sabio. Fui yo quien atacó y destruyó la academia de Canterlot, y lo hice sola sin ayuda de nadie.
—¡Tú! ¡Tú mataste a todos esos pobres inocentes!
—Tendrías que haber visto la cara de terror de los niños, sobretodo de los más pequeños. Algunos me suplicaron clemencia, fui clemente dándoles una muerte rápida. Te digo todo esto porque cuando te haya vencido, quiero que sufras sabiendo que no pudiste vengar a tu raza.
SHINING ARMOR
Sabía que aquella dragona era poderosa, y su habilidad para volar la daba aun más ventaja, asique me hice a mí mismo un hechizo de alas temporales. Durante mi formación militar ya había practicado ese encantamiento así como varias técnicas de vuelo. Era consciente de que me encontraba ante un ser maligno. Furia no era como Spike, o como la dragona que conocieron mis padres. A aquel ser solo le movía la violencia y el odio hacía mi raza. La asesina me miró y me dijo "Impresionante. No sabía que podías convertirte en alicornio". Respondí que únicamente me había agenciado unas alas. Sabía que sus ataques de fuego le daban mucha ventaja, de modo que cubrí mi cuerpo con una barrera mágica.
NARRADOR
Furia y Shining Armor se elevaron en el aire y comenzaron un combate aéreo. La dragona lanzaba varias bolas de fuego, pero estas no lograban traspasar el escudo de Armor. El poni sabía que en el terreno físico tenía desventaja, de modo que aprovechaba su agilidad para realizar ataques rápidos; el problema de Furia era que a pesar de tener mucha más fuerza, sus movimientos eran más lentos. La dragona tenía mucha capacidad de ataque pero poca de defensa; mientras que Armor por el contrario era mejor defendiendo que atacando. La dragona logró golpear al poni con una de sus alas, Shining invocó una espada pero esta no era física como la del oficial pegaso, la espada de Armor era de energía y consiguió rajar el ala izquierda de la dragona, está última soltó un grito y le dio un coletazo a su adversario haciendo que esta cayese al vació, pero Shining logró reaccionar y aleteo manteniéndose en el aire, a tan solo un metro del suelo. Furia lanzó una llamarada, pero una vez más el escudo de Armor le protegió, el poni logró lanzar un rayo que le dio a la dragona en su hombre derecho, eso hizo que la bestia se frenase en el aire palpándose la herida. Shining ganó altura y se situó frente a su adversaria. Durante unos instantes ambos rivales se miraron fijamente sin moverse.
—Vaya… me gustas, poni. Veo que tú no eres tan inútil como tus compañeros. Hasta ahora solo me había encontrado con soldaditos basura, pero veo que tú sabes pelear. ¿Continuamos?
—Sí.
Ambos reanudaron el combate. Shining Armor concentró energía en su cuerno y lanzo un poderoso rayo, pero la dragona lanzó una llamarada con forma de escudo que detuvo el ataque; no obstante al lanzar sus llamas Furia quedo inmóvil en el aire durante unos segundos, momento que aprovechó Armor para subirse a su espalda y darle una cuchillada con su espada de energía; pero lejos de amedrentarse Furia atrapó a Shining con su cola, haciendo presión para romperle los huesos; Armor chilló de dolor pero cuando la dragona creyó que su adversario iba a morir, este mediante un hechizo de teletransporte se situó en frente de su cara y lanzó un rayo a su ojo. La dragona dio un grito, al darse cuenta de que se había quedado ciega del ojo derecho. Furia cayó al vació pero se estabilizó y logró aterrizar en tierra firme, comenzó a palparse el ojo. Shining comenzó a descender con cuidado, pero tuvo un fallo muy grave, no se dio cuenta de que ya no llevaba el escudo, este se había anulado al usar el teletransporte y Armor no lo había vuelto a convocar. Furia viendo con su ojo sano que su rival ya no tenía defensa lanzo dos bolas de fuego contra él, Armor esquivó la primera bola de fuego pero la segunda le dio de lleno, dejándolo malherido y haciendo que se estrellara contra el suelo, sus alas temporales habían quedado muy lastimadas, sobretodo la izquierda. Shining logró levantarse pero sus heridas eran graves, tenía quemaduras de tercer grado y volvió a caer al suelo. Furia se acercó a su rival.
—Maldito. Me has dejado ciega. Vas a pagar por lo que me has hecho, pensaba darte una muerte rápida, pero será lenta y dolorosa.
Furia volvió a atrapar a Shining con su cola, y comenzó a estrujarle con fuerza mientras el equino se retorcía y chillaba de dolor. De pronto se oyeron varios aleteos en el aire, escuchándose una potente voz.
—¡DÉJALE EN PAZ!
Furia miró hacia arriba y se quedó temblando ante aquella visión. Soltó al poni y voló para verificar que su ojo sano no la engañase.
—¡¿TÚ?! ¡IMPOSIBLE! ¡ESTÁS MUERTA!
FURIA
Debía de estar teniendo una pesadilla. Tenía en frente de mí a Minerva pero eso era imposible, yo la mate, estaba muerta, entonces ¿Qué estaba sucediendo? Aquel fantasma o lo que fuese me miro y me dijo "Sinceramente, no sé cómo sobreviví. Lo único que recuerdo es que perdí el conocimiento. Cuando desperté mis heridas se habían cerrado, aunque tengo las cicatrices".
MINERVA
No sabía cómo había sobrevivido a la pelea con Furia, pero lo que sí estaba claro es que debía vencerla o ella atacaría Canterlot.
NARRADOR
Ambas dragonas se elevaron en el aire. Minerva volvió a transformarse. Furia estaba fatigada y herida de su combate con Shining Armor, y se le notaba, le constaba mantener a raya a su adversaria. Furia lanzó una poderosa llamarada contra Minerva, pero está última esquivó el ataque.
—No puedes ganar esta vez, Furia. Estás debilitada por el combate contra ese unicornio. ¿Me equivoco?—explicó Minerva señalando a Shining.
Minerva se situó rápidamente frente a su rival, dándole un puñetazo por debajo de la mandíbula inferior, Furia comenzó a caer al vacío; pero Minerva se lanzó hacía ella, en el último momento hizo un giro para situarse detrás de la asesina, y romperle el ala derecha seguidamente ambas dragonas se separaron varios metros. Con una única ala sana Furia no podía volar bien, pero pese a todo logró aletear para mantenerse flotando en el aire. Intentó buscar a Minerva pero no la veía, de pronto notó una presión en la espalda, al girar la cabeza la asesina vio que su rival, usando sus garras, le había hecho un corte profundo en la espalda, justo entre medias de las dos alas; esa zona era muy peligrosa, porque ahí había una artería importante. Furia ya no se podía mover, le costaba respirar, notaba como se desangraba y apenas podía mantenerse en el aire con una sola ala. Minerva aprovechó para romperle el ala sana, haciendo que la dragona asesina diese un grito mientras caía al vacío estrellándose contra el suelo, produciendo un enorme cráter. Furia estaba muy malherida, perdía mucha sangre y respiraba jadeando. Minerva se sitúo frente a ella.
—¿Cómo… sobreviviste?
—Ya te dije que no lo sé.
—Lo comprobé… No tenías… pulso.
—Dudo que tú sepas tomar el pulso. Seguro que sí tenía y no supiste encontrarlo.
—Por favor… He perdido mucha sangre… Quema la herida… para que… deje de sangrar.
—O sea que primero intentas matarme y ahora quieres que te ayude. Olvídalo—respondió Minerva dándole la espalda y comenzando a caminar hacía Shining, pero solo había avanzado dos pasos cuando una voz la llamó.
—No te vayas... Por favor… ayúdame.
—Estas dispuesta a matar pero no a morir—respondió Minerva dándose la vuelta para mirar de frente a Furia.
—Por favor… te lo suplicó... No me dejes… morir.
—…
—¡Por favor, ayúdame!
—¿Es broma o qué? Me atacaste sin motivo, e intentaste matarme. ¿Y qué hay de ese unicornio? Seguro que es algún oficial poni. ¿Asesinaste a sus soldados?
—Por favor… te lo suplico… ten… piedad.
—...
—Por favor... tengo hijos... tú das clase a uno de ellos. ¿Quieres... que se queden... huerfanos? Por favor... ten compasión.
MINERVA
No tenía ninguna gana de socorrer a Furia, pero tampoco me apetecía convertirme en una asesina. Además era cierto que yo daba clase a uno de sus hijos; no quería que aquellos niños inocentes quedasen huerfanos de madre. Golpeé a Furia para dejarla inconsciente y luego quemé su herida para que dejase de sangrar. Me dirigí después adonde estaba el poni. Afortunadamente sus heridas no eran mortales, aunque sí graves.
—¿Cuál es tu nombre?
—Shining Armor.
—Mmm, ese nombre me suena... Ah. Un momento. ¿Tú eres el hermano de Twilight Sparkle? Ella me dijo que tenía un hermano mayor.
—¿Conoces a Twilight?
—Sí. Mi nombre es Minerva y yo…
—¿Minerva? Entonces conoces a mis padres.
—¿Puedes caminar?
—No.
—Entonces te subiré en mi espalda. Debes regresar a Canterlot para que curen tus heridas.
—¿Qué hay de Furia?
—Está… durmiendo. Dejémosla así.
—No. En cuanto despierte volverá a atacar Canterlot.
—¿Ella atacó la capital de Equestria?
—Sí, y ya es la segunda vez. La primera arrasó con un colegio entero.
—¡¿CÓMO DICES?!... Bueno… aunque despierte está muy lastimada. En su estado actual no podrá atacar Canterlot.
MINERVA
Me quedé de piedra al saber la verdad. Furia había atacado la academia de Canterlot ¿Por qué? ¿Cómo había sido capaz de algo así? Me dispuse a cargar al poni sobre mi espalda, pero justo antes de hacerlo escuché un aleteó. Me llevé una grata sorpresa al ver que mis dos hermanos aterrizaban a mi lado. Shining al principio les miró con desconfianza, hasta que yo hice las debidas presentaciones.
URANO
Se suponía que no debíamos de estar allí, pero tanto Neptuno como yo nos habíamos fugado del trabajo para ir en busca de nuestra hermana, estábamos preocupados por ella. Mi hermano lo tendría más fácil; a mí en cuanto regresará al ministerio me esperaba una buena bronca por escaparme del trabajo.
Tanto Neptuno como yo nos quedamos asombrados cuando Minerva y Shining Armor nos explicaron todo lo sucedido con Furia. Shining apenas podía moverse, de modo que mi hermana lo cargo sobre su espalda para trasladarlo a Canterlot. Yo acepté regresar a Draconem para informar al rey y a las autoridades de todo lo sucedido.
NEPTUNO
Mis hermanos y yo dudábamos entre entregar a Furia a las autoridades de Draconem, o a las de Equestria; finalmente optamos por la segunda opción. Si Furia era acusada directamente en Draconem su esposo y sus partidarios la harían quedar como una víctima, posiblemente no iría a juicio, o dicho proceso judicial no sería muy severo. Me tocó cargar con el cuerpo inconsciente de Furia, Minerva cargo a Shining y ambos alzamos el vuelo rumbo a Canterlot.
MINERVA
Cuando Neptuno y yo entramos en Canterlot muchos ponis se asustaron al vernos, y algunos soldados quisieron enfrentarnos, pero Armor les ordenó detenerse. Los soldados nos acompañaron ante la entrada del palacio real, donde se nos presentó una alicornio azul oscuro. Esta alicornio se presentó ante nosotros como la princesa Luna, junto a ella había otra alicornio de pelaje rosado; está última dio un grito cuando vio el estado de Shining. Algunos soldados y la alicornio rosada acompañaron a Armor al hospital. Un segundo grupo de militares se llevaron detenida a Furia.
NEPTUNO
La princesa Luna y algunos soldados nos escoltaron por el palacio hasta una gran puerta dorada, ellos entraron en el interior, y nos pidieron a mi hermana y yo que esperásemos fuera unos minutos. Cuando nos quedamos a solas le pregunté a mi hermana como había sobrevivido a su primer combate contra Furia; pero ella no parecía saberlo.
—Oh, vamos, hermana. Piénsalo un momento.
—Te digo que no lo sé.
—¿No tomarías alguna sustancia rara antes o después de la batalla?
—… Bueno… ahora que lo dices… puede que sí. Comí parte de esto. ¿Sabe qué es?
Miré aquello que me mostraba Minerva. Era como una roca magma, pero tenía como una especie de puntos verdes tipo musgo. Lo reconocí al instante ¿De dónde lo había sacado mi hermana?
—¡Por Lunarian! Esto… es un piante magiche.
—¿Un qué?
—Un piante magiche. ¿No lo recuerdas? Nos hablaron de esta sustancia durante nuestra formación militar. Se utiliza para curar y cicatrizar heridas, y para restaurar las fuerzas físicas, pero solo funciona con dragones.
—Tienes razón. No me acordaba.
—Entiendo. Tú habías consumido piante magiche antes de luchar con Minerva. Seguramente ella te dio por muerta y no te remato, solo quedaste inconsciente. Y cuando se fue al cabo de un rato el piante hizo su efecto y curo tus heridas, además restauró tus fuerzas; pero… aun hay algo que no queda claro.
—¿Qué?
—Normalmente solo el ejército tiene acceso a esta sustancia. ¿De dónde la sacaste?
—La reina me regaló dos de estas cosas, junto con la túnica. Por cierto que abandone la túnica en el bosque Everfree cuando peleé contra Furia.
—Es posible que la reina sospechase que serías atacada. Seguramente su majestad consiguió el piante mediante sus contactos. Ella te ha salvado la vida, y por lo que veo este piante magiche es de una calidad muy alta. Ah, se me olvidaba, tengo tu túnica.
—¿La tienes?
—La encontré en el bosque mientras Urano y yo te buscábamos, ten.
—Gracias.
MINERVA
Me sentí contenta de recuperar mi túnica, especialmente porque era un regalo de la reina Ígnea. Al cabo de un par de minutos se abrió la puerta y nos indicaron que pasásemos al exterior. Allí nos esperaba la princesa Celestia. No tenía ninguna gana de verla, pero tenía que aguantar y tratar de concertad la paz.
CELESTIA
Era un alivio pensar que Draconem quisiese mantener la paz. Eso significaba que su postura oficial no era la guerra.
Acababa de librarme de mi silla de ruedas, ya no la necesitaba dado que mis patas se habían curado.
¿Qué sucederá ahora? ¿Se firmara la paz entre Equestria y Draconem? ¿Flavia se acostumbrará a Twilight? ¿Furia será juzgará en Equestria? No se pierdan el próximo episodio.
FIN DEL CAPÍTULO 8
Hola, bronies y lectores.
El nombre de "Blueblood" significa "sangre azul" en inglés; de ahí que Shining le llame así.
En el capítulo anterior ya vimos la escena de cuando Minerva consume el piante magiche, pero entonces no se mencionó nada de las propiedades de dicha sustancia. La idea de que sus hermanos fuesen a buscarla se me ocurrió de repente; al principio pensé en que los tres trillizos peleasen juntos contra Furia, pero 3 contra 1 me parecía abusar.
Seguramente si Armor no hubiese perdido el escudo hubiese ganado a Furia; pero en una batalla los errores se pagan caros.
Je, je, je. ¿Se imaginaban ustedes el regreso de Minerva? XD.
PIANTE MAGICHE
Es una adaptación de "Las alubias mágicas", del manga Dragon Ball, es la sustancia que comían Goku y sus amigos para recuperarse de sus heridas después de cada combate. También se les llamó "semillas del ermitaño" o "judías mágicas".
El término "piante magiche" significa rocas mágicas en italiano, según el traductor del Google.
Ahora una pregunta para el público. ¿Os gusta el personaje de Flavia?
Eso es todo por ahora.
Un saludo.
Nos leemos.
