Capítulo 10
CON LA IGLESIA HEMOS TOPADO

SHINING ARMOR
Gracias a una extraña medicina que me dio Minerva, logre recuperarme por completo de mis heridas y restablecer mis fuerzas. Los médicos no salían de su asombro, insistieron en hacerme nuevas pruebas e incluso le pidieron a la dragona una muestra de aquel producto, pero ella respondió que no le quedaba más de aquella sustancia. Más tarde Minerva me confesó que sí tenía algunas sobras, pero la fabricación de aquella medicina era un secreto que solo conocía el ejército de Draconem, y ella no podía exportarlo a mi raza sin permiso. A mí me lo había dado como un gesto de amistad, pero no iba a permitir que se produjese el piante magiche en Equestria sin el consentimiento del rey Magma; además no todos los tipos de piante eran efectivos con los ponis, la mayoría solo funcionaban con dragones.

SPIKE
No me sentí tan molesto cuando supe que Cadence me había sacado aquella muestra de sangre, pero había algo que me inquietaba. Blueblood había dicho que normalmente no se permitía la escolarización de los dragones en Equestria, y que conmigo se hizo una excepción, aquello me sonaba raro. ¿A qué se referiría? Decidí hablar de ello con mis padres. Me llevé a Night y Velvet fuera de la habitación de Shining para hablar a solas.

TWILIGHT VELVET
Mientras los pobrecillos de Shining Armor y Minerva eran acosados por un montón de médicos, que no paraban de hacerles preguntas sobre la medicina que le habían dado a mi hijo mayor; Night, y yo nos juntamos con Spike en una habitación vacía que nos facilitó una de las enfermeras. La princesa Celestia tuvo que mediar para que nos facilitaran aquella instancia y no nos molestaran. Spike se puso a hacernos varias preguntas.

NIGHT LIGHT
Mi esposa y yo ya sabíamos que llegaría el momento en que Spike quisiese saber ciertas cosas. Le explicamos que su adopción fue complicada. Nunca antes un dragón había sido adoptado por una familia de Equinos; en su día hubo muchas protestas, los sectores más extremistas de la nobleza y del clero se quejaron, la princesa Celestia nos defendió a Velvet y a mí pero incluso ella tuvo problemas. Por aquel entonces hubo varios movimientos de protesta en contra de la adopción de Spike, pero fue una persona la que lideró todas estas protestas, Extremist Faith. Este hombre pertenecía a la parte más radical de la iglesia. Por aquel entonces, y aun era así, los dragones tenían muy mala fama; en primer lugar se les consideraba seres primitivos, debido a ciertos tópicos racistas; en segundo lugar se decía que se comunicaban mediante extraños sonidos; y en tercer lugar y especialmente debido a que se decía que ellos adoraban a un dios dragón, por tanto de cara a Faith y sus seguidores, los dragones eran paganos y pecadores que no reconocían a Artemisa como única deidad verdadera. Por aquel entonces Extremist era el obispo de Canterlot.

Por supuesto Faith no actuó solo. Tenía muchos seguidores detrás de él: aristócratas, eclesiásticos, políticos… incluso muchos feligreses que le consideraban un hombre santo; todas y cada una de estas personas seguían a su líder sin cuestionar sus acciones.

—Pero… entonces, papá. ¿La iglesia quiso oponerse a que tú y mamá me adoptaseis?

—No toda, Spike. Hubo un sacerdote que nos apoyó, el padre don Eugenio.

—¿Don Eugenio?

—Sí. Murió cuando tú tenías tres años. Ya era mayor cuando le conocimos.

TWILIGHT VELVET
Le expliqué a mi hijo adoptivo que don Eugenio era un párroco de una de las iglesias de Canterlot, él desde el primer momento pensó que la adopción de Spike era todo un ejemplo de solidaridad y nos apoyó a Night y a mí, pero Extremist Faith se le puso en contra. Eugenio solo era un sacerdote mientras que Faith era un obispo poderoso, y esté último llego a poner en contra de mi marido y de mí a más de la mitad del gobierno, hasta tal punto que se llegó al extremo de cuestionarnos no solamente la custodia de Spike, sino también la de Shining y Twilight. En este último punto pude observar que mi hijo se empezaba a sentir mal, incluso llegó a decirme que quizás lo sucedido con sus hermanos fuese en parte culpa suya.

NIGHT LIGHT
Tuvimos que hacer una pausa en la historia, para tranquilizar a nuestro hijo. Al cabo de unos minutos logramos calmarlo y continuamos con el relato.

Don Eugenio había logrado ganarse el respaldo de algunos seguidores y colaboradores; pero estos no eran tan numerosos, ni tampoco eran personas tan poderosas como el grupo de Faith. No obstante la princesa Celestia les apoyo; lo cual creo muchas divisiones entre la iglesia, cosa que no beneficiaba a ninguna de las dos partes. Después de más de dos años de disputas, finalmente Extremist Faith aceptó dejarnos en paz y mediar con la iglesia y el gobierno para que Spike no fuese molestado, pero impuso condiciones.

—¿Condiciones?—preguntó Spike.

—Sí. Unas condiciones vergonzosas. Ni Night ni yo queríamos aceptar pero no tuvimos elección. Tú eras un bebe, no eras consciente de lo que estaba pasando, pero conforme hubieses crecido la opinión pública te hubiese convertido en un marginado, Faith ni siguiera quería que fueses escolarizado. Costó mucho matricularte en el colegio, y no se hubiese podido sin el permiso de Celestia; y una de las personas que más le insistió a la princesa para que te dejase escolarizarse fue Cadence, aparte de tu padre y de mí—respondió Velvet.

—Cadence…

—Ella desde que conoció a tus hermanos siempre ha estado muy encariñada con nuestra familia. Siempre se ha portado bien con nosotros, pese a que su primo quiera dejarla en mal lugar, atacándola con un error que cometió. Antes lo hiciste muy bien con ella, Spike; además de que la disculpaste supiste consolarla. Tu madre y yo estamos orgullosos de ti.

—Gracias, papa pero… ¿Cuáles fueron esas condiciones?

—¿Para qué quieres saberlas? Te harán sufrir, hijo. Piensa que tu padre y yo no tuvimos elección, era eso o renunciar a ti. Teóricamente podríamos haber depositado en alguna colonia de dragones, pero nos habíamos encariñado contigo, eras adorable y aun lo eres—contestó la yegua.

—Mamá, por favor, no podéis contarme la historia a medias. Necesito saberlo.

—Pero…

—Velvet, ya es hora de que lo sepa—intervino Night poniéndole un casco en el hombro de su esposa—Si tú no puedes se lo diré yo.

—De acuerdo, pero prefiero hacerlo yo. Te responderé, hijo, pero no te gustará la respuesta. Espero que después de saberlo no nos odies a tu padre y a mí, no pudimos hacer otra cosa.

—Mamá…

—Ah. Las condiciones… La primera condición que impusieron Faith y sus seguidores fue que tú demostrases que eras capaz de integrarte en la sociedad, como un poni más; la segunda fue que no te escolarizases, lo cual resultaba contradictorio con la primera condición y una vergüenza…

—Pero al final me matricule en la academia con Twilight.

—Sí, por mediación de Celestia.

—Entonces… ¿Era verdad cuándo Blueblood dijo que no está permitido que mi raza se escolarice en Equestria?

—Sí, hijo. Dijo la verdad, pero no lo explicó bien. La ley equestriana dice que para ser escolarizado en Equestria hay que ser ciudadano equestriano. Sin embargo, en Equestria solo se admite la nacionalidad de ponis, grifos y minotauros, siempre y cuando estos nazcan en el país o sean adoptados por equestrianos. Al ser tú un dragón no podías recibir la ciudadanía y la nacionalidad de este país. No obstante, al haber nacido en Equestria y ser adoptado por una pareja de equestrianos de nacimiento… a partir de ahí se pudo ir mediando con el gobierno y la ley. Y como ya te hemos explicado Celestia al final consiguió mediar con Faith y los suyos para que recibieses la ciudadanía y nacionalidad equestrianas—respondió Night.

—A cambio de esas condiciones. De las cuales me habéis dicho dos—sentenció Spike.

—La tercera condición fue que fueses educado en la religión de Artemisa, sin conocer las creencias de los dragones. La cuarta y última condición, y la más vergonzosa, fue que no que conocieses ni tuvieses contacto alguno con ningún otro dragón hasta haber alcanzado la edad adulta—expuso la yegua.

—¡¿QUEEEÉ?! ¿Qué no tuviese contacto con otros dragones? ¿Por qué?

—Faith quería que recibieses una educación exclusivamente equina, sin conocer la cultura de tu raza. A Night y a mí nos pareció una vergüenza pero tuvimos que ceder.

—…—Spike se había quedado en blanco.

—Ya sabes la verdad, hijo. Ahora… dime. ¿Nos odias por haberte apartado de tu raza? ¿Por haberte privado de tu cultura de tu especie?—intervino Night.

—… No. Yo… no podría odiarles, pero a quien sí odio es a ese tipejo. ¡Ese tal Extremist Faith es una basura!—respondió Spike.

—Pero una basura que ya murió de vejez. Faith falleció cuando tú tenías seis años.

—Lástima que don Eugenio también murió, me hubiese gustado darle las gracias por ayudarnos. Lamento haberos dado tantos problemas.

—En primer lugar lugar, Spike. Tú nunca nos has dado problemas, nos los dieron otros. Y en segundo lugar tu madre y yo nunca nos hemos arrepentido de quedarnos contigo—respondió el semental.

—¿Nunca os habéis arrepentido de adoptarme? ¿A pesar de las dificultades?

—Nunca hemos lamentado quedarnos contigo, hijo—respondió la yegua abrazando al dragón—Las cosas no siempre son fáciles, pero te queremos y siempre te vamos a querer—los tres se fundieron en un abrazo.

—Un momento. Aun tengo una duda. ¿ Twilight y a Shining conocen está historia?

—Pues… No estoy segura, hijo. Cuando sucedió todo aquello Night y yo tratamos de ocultárselo todo a tus hermanos, para que no se viesen afectados. Twilight no creo que lo recuerde, era muy pequeña. Shining… él se vio algo salpicado porque era más mayor, puede que sepa algo pero seguro que no conoce todos los detalles. Algún día tu padre y yo tendremos que explicarle todo esto a tus hermanos—respondió la yegua.

MINERVA
Después de tener que darle largas al personal médico y algunos periodistas, Shining y yo pudimos descansar. No creí que darle el piante a Armor produciría tanto follón. Había sido agobiante tener que mediar con tantas preguntas. No sabía qué había sido del resto del grupo. Spike y sus padres adoptivos se habían apartado de los demás para hablar a solas, pero ¿Dónde estaban las princesas? ¿Dónde se había metido mi hermano? ¿Y el miserable de Blueblood? Este último me daba igual, por mí como si se marchaba al reino grifo.

NEPTUNO
Me salí fuera del hospital para darme una vuelta voladora por la ciudad. Canterlot era una ciudad muy cosmopolita, y destacaba por un lugar destinado a la nobleza del reino. Durante el trayecto al hospital, Luna me había explicado que la mayor parte de la nobleza equestriana vivía en Carterlot. Aunque sabía que debía regresar para juntarme con el grupo.

CELESTIA
Me teletransporte con mi hermana fuera del hospital, llegando al bosque Everfree. Luna me preguntó que por qué la había traído a ese lugar. No quería hacerlo pero sabía que no tenía más opción, le expliqué a mi hermana el suceso de la guerra poni-dragón.

—¿Qué? No… No es posible. Dime que esto es una broma de mal gusto, Cely.

—Ojala lo fuera, Luna.

—Pero… ¿Por qué? No puedo entenderlo.

—Nuestros padres murieron, tú eras un bebe, Cadence aun no había nacido… En cuanto a mí era una adolescente que había subido al trono siendo muy joven; consideraba a los dragones seres primitivos…

—Eso no es una respuesta. ¿Por qué lo hiciste?

—Quise quedarme con las tierras de Draconem más sus minas y demás recursos. También quería que ellos aceptasen a nuestra diosa y renunciasen al culto de Lunarian. Finalmente me di cuenta de mi error y firmé la paz.

—Y ahora son los dragones los que quieren una segunda guerra, o bueno… no todos los dragones, solo aquellos que quieren vengarse.

—Sí, Luna. Algunos buscan venganza. Por favor, necesito que me ayudes a preparar una cena para las portadoras de la armonía, los embajadores, la familia Sparkle, Cadecen y nosotras. Lo confesaré todo, no puedo hacer otra cosa.

—Se sentirán decepcionados. Te culparan del caso de Twilight.

—Lo sé, pero es por ese mismo miedo por lo que me he callado hasta ahora. Mi silencio ya ha hecho bastante daño. Soy una princesa y aceptaré mi responsabilidad. De otro modo no podría llamarme hija de nuestros padres. Será mejor que regresemos.

—…

—¿Te he decepcionado, hermana?

—Sí, Celestia; mucho.

—Lo siento tanto, Luna. Sé que te costará confiar en mí a partir de ahora, pero te prometo que haré todo lo posible por ganarme tu perdón.

CADENCE
Había logrado dar alcance a Blueblood. Era un grosero y lo que le había hecho a mi marido estaba muy mal, pero seguía siendo mi primo. Quería que se llevase bien con mi esposo ¿Por qué no podía aceptar mi matrimonio? Yo solo quería que nos llevásemos bien. Le encontré intentando bajar unas escaleras. Estábamos en un tercer piso.

—Primo, espera.

—No me sigas, Cadence.

—¿Por qué te portas así? Vuelve con nosotros. Si te disculpas con Shining y los demás…

—¿Disculparme con un plebeyo? Antes muerto.

—¿Por qué eres tan orgulloso?

Mi primo trató de darme la espalda e irse, pero le bloqueé el paso poniendo de espaldas a la escalera, y en frente de él.

—Déjame pasar.

—No. Hemos de hablar.

—¡Me tienes harto, primita! Tú siempre tienes que ser la niña mimada de nuestras tías, a mí me tratáis todos como una basura.

—Eso es falso. Siempre intentamos acercarnos a ti, pero tú siempre te pones a la defensiva e insultas a todo el mundo.

—Ya salió "Doña Sabiduría"; aun me acuerdo de tus bofetones, falsa.

—… Lo siento, aquello no estuvo bien; pero me sentí muy ofendida cuando insinuaste que deseabas ver muerto a Shining.

—Shining por aquí, Twilight por allá. Estoy harto de la familia Sparkle y sus amiguitas plebeyas. Todos vosotros no paráis de hablar de ellos. ¿Y yo qué? ¿Quién habla de mí?

—Bueno… quizás si fueses un poco más amable y colaborador…

—Encima eso. No soy más que un grosero ¿Verdad? Soy un mal primo y mal sobrino. ¿Verdad prima?

—Blueblood… si cedieses un poco…

—¡DEJAME EN PAZ! ¡MARCHARTE DE UNA VEZ! ¡DEJAME SOLO!—respondió el principejo dándole un bofetón a su prima, pero con tan mala suerte que ella perdió el equilibrio. La princesa estaba situada de espalda a unas escaleras, callo rodando por ellas, golpeándose el cuerpo y la cabeza—NO. ¡CADENCE!

BLUEBLOOD
No podía creer lo que había pasado, juro que esta vez no quise que sucediera. Al abofetear a Cadence la había empujado. Ella se había golpeado con uno escalones. Ella con un hilo de voz me pidió ayuda, debí quedarme pero tuve miedo y huí.

CADENCE
No sé exactamente qué pasó, debí de desmayarme. Cuando desperté estaba en una habitación rodeada de toda mi familia, salvo de Blueblood. Los dos dragones también estaban allí. Minerva me explicó que no se atrevió a darme el piante, porque era peligroso consumirlo si se estaba embarazada. Le pregunté a la dragona que cómo sabía de mi embarazo, me dijo que Celestia se lo había explicado a todos.

De pronto entró un médico en la habitación. Me explicó que una de las enfermeras me había encontrado desmayada al pie de una escalera, estaba herida por lo que no fue difícil deducir que había sufrido un accidente. Los médicos me dieron un sedante para que descansase mientras me hacían unas pruebas, había descubierto que estaba embarazada. El médico que vino a verme era un poni de tierra; su lomo era de color café con leche, con crines grises claro, ojos azules. Su bata me impidió ver su cutie mark.

—Alteza. Soy el doctor Drug. La mayor parte de sus heridas son leves. No tiene daños cerebrales a pesar de que se golpeo la cabeza pero…

—¿Pero?

—Ah. Alteza… lo lamento. Usted estaba embarazado. La caída…

—¿Estaba? ¿Qué quiere decir con estaba? ¿Esta insinuando que…?

—Sí, alteza. Lo siento muchísimo. Ha sufrido usted un aborto.

—NOOOOOOOOO. NO, ESO NO ES CIERTO. ¡ES MENTIRA!

—Cadence…—intervino Shining.

SHINING ARMOR
Todos nosotros fuimos testigos de cómo mi esposa se sumergía en un mar de lágrimas. No paraba de repetir que su hijo había muerto antes de nacer. El doctor le preguntó cómo se había caído por aquellas escaleras, cuando nos explicó todo lo sucedido con su primo me dieron ganas de matar a ese… Sus bromas, sus humillaciones podía perdonárselas, pero esta vez había ido demasiado lejos.

Cadence no tenía físicamente nada grave, aunque interiormente estaba destrozada y no levantaba cabeza. Yo me había restablecido, de modo que nos dieron el alta y nos fuimos del hospital; pero cuando mis padres, Spike, las princesas, los dragones, mi esposa y yo salimos al exterior nos topamos con una manifestación. ¿Es qué estábamos destinados a no tener más que problemas? Varios sacerdotes, religiosos y feligreses protestaban contra la presencia de Minerva y Neptuno, portaban pancartas ofensivas. Los manifestantes eran controlados por algunos guardias, de no ser por ellos hubiesen entrado en el hospital.

DIEZMOS SÍ, PAGANOS NO.

FUERA LOS MONSTRUOS.

NO QUEREMOS ANIMALES EN LOS HOSPITALES.

Estas y otras pancartas se manifestaban contra la presencia de Minerva y Neptuno en Equestria. La iglesia, o al menos la parte más radical, siempre se había manifestado en contra de los dragones; dado que estos adoraban a otra divinidad distinta de Artemisa. Lo sucedido con Furia había servido para que estas críticas ganasen fuerza, porque las acciones de la dragona loca había creado mucho miedo y rencor hacía su raza.

Los manifestantes comenzaron a dar voces y a tirar fruta podrida a los embajadores de Draconen. Minerva intentó adelantarse y hablarles pero no la escucharon. Celestia se adelantó y trató de razonar con ellos.

—¡Basta! Regresen a sus casas. Estos dragones vienen en son de paz—platicó la princesa del sol.

—¿En son de paz? Esas bestias han atacado dos veces está ciudad.

—Son asesinos, no tienen que estar aquí.

—Son pecadores paganos que adoran a una falsa diosa.

—Fuera de aquí, monstruos.

— FUERA DE AQUÍ, FUERA DE AQUÍ, FUERA DE AQUÍ, FUERA DE AQUÍ, FUERA DE AQUÍ.

La muchedumbre no paraba de gritar, vi que Neptuno le susurraba algo a su hermana pero no alcancé a oír lo que decían.

—Oye, hermana. Y si les asustó un poquito.

—Ni se te ocurra.

—Solo un pequeño rugido y unas llamas al aire.

—Entonces les daríamos la razón en que somos unas bestias, no hagas nada.

Me puse delante de las princesas Celestia y Luna, que estaban empezando a ser criticadas por la población. Lance un rayo al aire para llamar la atención, eso hizo callar momentáneamente a los presentes.

—¡Basta! ¿Cómo se atreven a dirigirse así ante sus majestades? Estos dos dragones a los que ustedes llaman bestias, han sido los responsables de la detención de la dragona que atacó esta ciudad, incluido el colegio. Gracias a la señorita Minerva y a su hermano Neptuno se ha podido arrestar a la responsable de tales atentados, la cual está pendiente de juicio.

Estas declaraciones dejaron confundidos a los ciudadanos, pero antes de que alguien pudiese decir algo más los dos dragones se elevaron en el aire. Para sorpresa de todos Cadence abrió sus alas y les siguió, se pararon en el aire a unos diez metros desde la entrada del hospital.

CADENCE
Seguí a los dragones para despedirme. Me había encariñado con ellos, además les estaba agradecida por haber ayudado a Shining. Me parecía una vergüenza que aquellos manifestantes tontos les tratasen de ese modo.

—Princesa Cadence. Ya no tenemos nada que hacer aquí. Gracias por la invitación para esta noche pero no iremos a la cena. Regresamos a Draconem y expresaremos sus peticiones ante nuestro rey.

—Por favor, no se vayan así. No hagan caso de esa gente, ellos…

—Ellos armarían mucho follón si nos quedamos. Se me olvidaba una cosa. Dadle está carta a Spike, es para él de parte de Twilight—respondió Minerva dándole un sobre a la alicornio.

—Se la daré, gracias por todo.

—Sabemos que habéis pasado por un momento terrible. No obstante, seguro que en el futuro tendréis un hijo—comentó Neptuno.

Ambos se marcharon volando, los manifestantes se pusieron eufóricos, se sentían victoriosos. Yo me encontraba mal; primero había perdido a mi hijo, y ahora mis nuevos amigos se marchaban como si fuesen desterrados. Vi que Luna estaba discutiendo con un eclesiástico, pero desde el aire no podía entender lo que decían, por lo que aterrice en tierra firme.

El poni con quien discutía mi tía era un unicornio de pelaje naranja oscuro, crines negras, ojos marrones, patas de gallo en el rostro; no tenía pelo en la cabeza salvo en la nuca; su cutie mark era una sotana. Se llamaba Radical Religious, era el obispo de Canterlot, el sucesor del ya fallecido Extremist Faith. Religious se acercó a mis tías.

—Majestades, no queremos ver bestias asesinas en Equestria. Sois demasiados tolerantes con los dragones, incluso muchos residen dentro de los límites de Equestria. Por no decir de algunos que se dedican a adoptar bestias—mencionó Religious mirando de reojo a los señores Sparkle y a Spike.

Night hizo intención de decir algo pero su hijo mayor se le adelantó.

SHINING ARMOR
Sabía que mi posición como militar y el rango eclesiástico de Religious me ponían en una situación delicada, pero no iba a permitir que insultase a mis padres y hermano.

—¡Basta! No hablé así de mi familia.

—Shining Armor—se sorprendió el obispo.

—Ha insultado usted a mis padres y a mi hermano.

—Señor Armor, ya basta. Déjenos este asunto a mi hermana y a mí—comentó Celestia.

—No, Princesa. Esta vez no. Lamento contrariaros pero este señor ha insultado a mi familia, exijo que se disculpe.

—Contradice usted las órdenes de su majestad. Y ofende mi persona.

—No hable así a mi marido—se quejó Cadence.

—Princesa Cadenza…

—Ha ofendido a mi esposo, a mis suegros, a mis tías y a mi cuñado. Le exijo que se disculpe.

—¿A su cuñado?

—Sí. Spike es el hermano adoptivo de mi marido, por tanto es técnicamente mi cuñado.

RADICAL RELIGIOUS
Me quede asombrado de que precisamente la princesa My Amore Cadenza, de la que se decía que tenía un carácter muy calmado, me llamase la atención de esa manera. Mire a mi grupo; al parece el hecho de haber insultado a la familia real no se había visto bien. Algunos me miraban decepcionados, no era algo tan extraño, una cosa era manifestarse en contra de aquellas dos bestias que ya se habían ido, y otra atacar en público a la primera familia de Equestria.

—Lo siento, princesa. Perdónenme todos. Mis comentarios estaban fuera de lugar. No obstante, una cosa es el caso del joven Spike que se crio entre nosotros, y otra muy distinta es tener a dragones salvajes viviendo en Equestria.

—En Equestria se admite la libertad de culto.

—No me lo recuerde, princesa Cadenza.

—Tías, vámonos de aquí, por favor.

—Candy, cielo—intentó hablar Luna.

—¡Vámonos, por favor!

—De acuerdo, cariño—respondió Celestial haciendo brillar su cuerno y todos desaparecieron, seguramente los teletransportó.

No había tenido más remedio que disculparme, no tenía ganas pero no podía insultar en público a toda la familia real. Aunque esas malditas princesa permitían que unas bestias habitasen en Equestria. Mi grupo y yo continuamos parados frente al hospital manifestándonos; pero al cabo de una media hora aproximadamente, se presentaron otros manifestantes, esperaba que nos apoyasen pero sus quejas fueron contra nosotros, entre ellos había un sacerdote que no sé cómo se llamaba, ya me las pagaría, a fin de cuentas yo como obispo era su superior. Se trataba de un terrestre color canela, crines amarillo claro, su sotana no permitía ver su cutie mark. Nuestros dos grupos se pusieron a gritarse y discutir, tuve miedo de que llegasen a agredirse, de modo que me impuse y me dirigí al sacerdote, me dijo que se llamaba don Aniceto.

DON ANICETO
No esperaba encontrarme al obispo. Sabía que me traería problemas. Su santidad me preguntó el motivo de mi manifestación. Le respondí que si Equestria quería mantener la paz con Draconem debía aceptar a los dragones. Los que cometieran abusos responderían ante la ley; pero a los que quisiesen vivir de forma pacífica, se les debía de dar la posibilidad de integrarse.

—¿Integrar a esas bestias paganas en Equestria? Usted está loco.

—Su santidad, recuerde nuestras enseñanzas. La fe de Artemisa…

—La fe de nuestra Diosa nos prohíbe adorar a ninguna otra divinidad.

—Pero… que nos convirtamos a otras religiones, no significa que no podamos aceptar a personas de otras creencias.

—Eso es palabrería. Usted se opone a mí, a su superior.

—Por favor, su santidad…

—¿Le gustan las bestias? ¿Le gustan los paganos? De acuerdo. Llevaré su caso ante la Alta Cámara de la Iglesia. Será cesado como sacerdote y excomulgado por la ACI.

—Pero su santidad…

—Ni una palabra más.

—El sacerdocio es mi vida.

—¡He dicho que ni una palabra más!

Me despedí de mi grupo que me miraron tristes. Sabía que era cuestión de tiempo que la ACI me cesará como sacerdote. No lo entendía, creía haber hecho lo correcto, pero eso a veces tiene consecuencias.

TWILIGHT
Me preguntaba como estaría mi familia. Tenía ganas de que los tres hermanos regresasen para poder preguntarles, quizás supiesen algo. Flavia continuaba conmigo. No me molestaba pero tampoco me hablaba, había intentado acercarme a ella pero se mostraba esquiva. No entendía su conducta; hacía tan solo unas horas nos había abrazado a su hijo y a mí con mucha fuerza, y ahora no quería dirigirme la palabra. Si las chicas estuviesen aquí seguro que me ayudarían a hacerme amiga de la dragona. Las chicas… ¿Qué habría sido de mis amigas? ¿Estarían bien? Las echaba de menos, a ellas y a mi familia. Solo quería volver a casa. ¿Cuándo se acabaría aquel encierro? Aquella familia me había tratado bien, pero seguía siendo una prisionera. Aunque no se puede decir que ellos fuesen mis carceleros, al menos no por gusto. Minerva y sus hermanos ya me habían explicado que si me ayudaban a huir ellos también se verían perjudicados.

FLAVIA
Twilight trataba de acercarse a mí pero me mostraba esquiva. Le había prometido a mi hijo Urano que no permitiría que la pasase nada malo, pero que la protegiese no significaba que tuviese que caerme bien, aunque no sé; había algo en aquella yegua, una especie de lindeza. Posiblemente de no ser por mi rechazo hacía los equinos, Twilight me hubiese parecido adorable. En el fondo tenía dudas; por un lado no quería estar con ella, pero por otro. ¿Sería tan malo hacerse amiga de una unicornio? Después de todo, los ponis de antaño llevaban varios siglos muertos. Sus descendientes no tenían la culpa de nada. ¿O sí tenían parte de responsabilidad? Eso era discutible. Ni entonces ni ahora se aceptaba la escolarización de los dragones en Equestria; y aunque se sabía que había algunos dragones residiendo en dicho país, estos vivían sin integrarse con la población equina. Puede que los ponis actuales no fuesen tan terribles como los antiguos, pero tampoco eran unos santos. Aunque para ser honesta, en Draconem no había poblaciones de ponis ni tampoco se admitían en los colegios; de modo que ninguna de las dos razas habíamos aprendido casi nada de los errores del pasado; en resumidas cuentas, unos y otros éramos unos mierdas.

CELESTIA
Eran las 21:00. Había organizado una cena familiar en compañía de mi hermana; mi sobrina, que seguía deprimida por su aborto; Shining Armor; los señores Sparkle; Spike y las amigas de Twilight, las cuales no había llegado aún. Como el comedor real era demasiado grande para tan pocas personas, nos juntamos en uno de los salones para tener más intimidad.

Shining Armor me preguntó por mi sobrino, pidiéndome que no le invitase. Le respondí que Blueblood estaba fuera de Equestria. Luna y yo le habíamos enviado a Saddle Arabia, a una mansión que teníamos en la capital del país, donde estaría bien atendido y mantenido, además en aquella zona había muchos tontuelos elitistas como él, con quienes se llevaría estupendamente. Por el momento permanecería fuera de Equestria hasta nuevo aviso.

—Pero… tías… entonces. ¿Mi primo ha sido desterrado?

—Desterrar en una palabra muy dura, Candy. Digamos que le hemos dado vacaciones. Esta mañana cuando Luna y yo regresamos del hospital hablamos con él. Le ordenamos hacer la maleta y le facilitamos un dirigible para trasladarle a Saddle Arabia. No te preocupes estará bien. Sigue siendo parte de la familia aunque a él no quiera serlo—contestó Luna.

Al cabo de unos minutos se presentaron las amigas de Twilight. Las estábamos esperando para pedir que nos sirviesen la cena. Todas tomaron asiento pero no paraban de hacer preguntas. Por fin había llegado el momento de confesarlo todo. Artemisa quisiese que no me odiasen después de decirles la verdad.

RADICAL RELIGIOUS
Me encontraba en mi despacho del obispado cuando uno de los sacerdotes me anunció que don Aniceto había venido a verme. Seguramente querría insistirme otra vez para que no le excomulgara. Le recibí, solo para decirle cuatro frescas a la cara. Él me hizo una reverencia y me pidió que le dejase continuar ejerciendo el sacerdocio.

—¿Cómo he de decírselo? Usted se atrevió a cuestionarme a mí, a su superior, y en público. Además… Ah, ah. AH.

No pude continuar porque en ese momento me empezó a doler el pecho. Mire durante un segundo a un cuadro que había colgado en la pared de enfrente, en donde había una imagen de Artemisa.

—Su santidad. ¿Qué le ocurre?

—Un mé… dico, un médi…co.

Caí al suelo retorciéndome de dolor, el pecho me dolía. Apenas podía respirar. Vi que don Aniceto se acercaba a la puerta y gritaba pidiendo ayuda. No sé por qué pero no paraba de mirar a la imagen de la diosa, me pareció que me miraba enfadada.

«Por qué me haces esto. Todo lo que hago lo hago por ti» pensé mirando a la Diosa.

De pronto entraron algunos eclesiásticos en la instancia. Entre todos comenzaron a atenderme. Don Aniceto me hizo una sangría mediante la cual me bajo la tensión.

—Ha estado a punto de sufrir un infarto, su santidad.

—Gracias padre Aniceto. Creo que reconsideraré su caso. Será mejor que vaya al hospital para una revisión.

—Tendrá que ser en Urgencias.

DON ANICETO
No me explicaba qué acababa de suceder. Su santidad ya era mayor, seguramente fue un achaque de su avanzada edad. En cualquier caso había logrado que no me expulsada del sacerdocio y solo tuve que salvarle la vida. Si todos los que sufren algún tipo de persecución tuviesen que hacer lo mismo el mundo sería muy complicado.

FIN DEL CAPÍTULO 10.


Hola, bronies y lectores.

El tema de la iglesia y las manifestaciones fue propuesto por Eyedragon. Añadí algunos detalles extras como el achaque del obispo y el caso de Spike. Siempre barajo las dos caras de la moneda; vimos a la parte más radical del clero, pero también a la parte más moderada.

La escena del ataque cardiaco y la sangría para bajar la tensión, la saque de la película "José y sus hermanos", dirigida por Irving Rapper. Aunque para meter humor hay también una referencia a los Simpsons. En cuanto a si el obispo sufrió un achaque de su avanzada edad, o fue castigado por Artemisa debido a su mal comportamiento, lo dejo a su criterio. Que cada uno piense lo que quiera.

NOMBRES DE LOS RELIGIOSOS MODERADOS.
Los nombres de Don Eugenio y don Aniceto no son muy apropiados para un poni, pido disculpas por ello. Hacen referencia a dos sacerdotes que yo conocí, y que eran muy buenas personas, les tenía cariño, por eso quise nombrarles aquí. Es que soy un poco sentimental.

NOMBRES DE LOS ECLESIASTICOS RADICALES (SEGÚN EL TRADUCTOR DEL GOOGLE)
Extremist Faith. Fe Extremista.

Radical Religious. Religioso radical.

Lo admito. No me he currado mucho los nombres.

LA ACI
Alta Cámara de la Iglesia. Es el órgano religioso más poderoso de Equestria, como una especie de Papado.

Spike es mi personaje favorito. Ya lo trabaje en "Las desventuras de la familia de cristal", y ahora aquí. ¿Se imaginaban ustedes todas las dificultades que tuvieron que afrontar los señores Sparkle para adoptar al joven dragón?

No es la primera vez que trabajo con una Cadence embarazada, pero sí es la primera que le hago abortar.

Je, je. ¿Se esperaban ustedes que Cadence llamase cuñado a Spike?

Eso es todo por ahora.

Un saludo.
Nos leemos.