Spanish Eyes
Parte II Forever Yours
Capitulo 3
-Luna/H.J.&H.J/Nis-
Wake in a sweat again
Me despierto de nuevo en sudor
Another day's been laid to waste
Comieza otro dia que malgastar
In my disgrace
En mi desgracia
Stuck in my head again
Atascado en mi cabeza de nuevo
Feels like I'll never leave this place
Siento que nunca dejaré este lugar
There's no escape
No hay salida
I'm my own worst enemy…
Soy mi propio peor enemigo...
-Luna/H.J.&H.J/Nis-
Dejar a Hermione dormida y desnuda bajo las sabanas fue sin duda algo muy difícil para él, pero era lunes y a las 8:30 el ministro arribaría a su oficina, donde mientras desayunaba con algunos miembros del Wizengamot, trataría temas de "vital importancia" como el sorteo final para saber dónde se celebraría el mundial de Quidditch ese mismo año. A las 9: 15 asistiría al parlamento mágico para revisar las leyes nuevas que habían sido aprobadas la semana pasada.
Mismas en las que no se encontraba la de Hermione.
No había jugado con Bill cuando le dijo que si no era por las buenas seria por las malas. No estaba en el colegio tratando de encontrar a Dumbledore, ya no tenía 15 años, ahora no esperaría a ver cuándo lograba esa audiencia necesaria. No había visto, ni hablado con Arthur Weasley más de un par de veces en los últimos dos meses, pero estaba decido a que esto acabara ahora. Podía despedirlo y él seguiría buscando a Ginny por su lado, pero no se iría sin decirle un par de verdades al señor ministro.
Su túnica negra ondeaba por la acumulación mágica a la que estaba sometiendo su cuerpo. Había guardado su varita mientras se concentraba.
El Londres muggle comenzaba a cobrar vida y nadie reparaba en el chico que se encontraba en la cima de uno de los edificios, prácticamente levitando un par de centímetros en la orilla del mismo. Si alguien lo hubiera hecho pensaría que quería suicidarse. Harry se concentró en su objetivo tres o cuatro edificios más adelante, se encontraba la oficina postal de correo que era la tapadera de la fracción del ministerio donde se encontraba la oficina del ministro. El ministerio de magia cubría varias cuadras a la redonda, y podía sentir la magia poderosa de las barreras de seguridad, eran mucho más débiles que las de Hogwarts, el único edificio en donde no había probado su magia…
Harry tuvo que agacharse y con sus dos manos toco la barda sobre la que estaba ahora de pie, vio una vez más su reloj, eran las 8:35 de la mañana, su túnica se levantó como si un viento invisible la golpeara desde el suelo con una fuerza tan descomunal que si Harry no fuera fuerte se habría tambaleado y caído, o si la túnica no la tuviese puesta habría salido volando por los aires.
Unos minutos de concentración y Harry Potter desapareció del lugar. Ningún muggle se percató del suceso.
En el ministerio de magia sonó la alarma en cuanto atravesó las barreras.
Se encontró ahora a sí mismo en la oficina del ministro, mientras sellaba las puertas para que los aurores no entraran se puso de pie, ahora si, Arthur Weasley lo escucharía.
…. Había decidido que sería a las malas, pues a las malas seria. Frente a él, se encontraba más pálida y delgada que nunca Ginny Weasley.
…. Harry Potter había olvidado por completo la razón de haber irrumpido como un terrorista en la oficina del ministro.
-Luna/H.J.&H.J/Nis-
Una pesadilla irrumpió en su dulce sueño y la hizo incorporarse rápidamente. Incluso podría decirse que le costó trabajo recordar donde se encontraba, unos segundos mientras miraba a su alrededor y sentía la fatiga de su cuerpo por la intensa noche que había pasado, la suavidad de sus sabanas fue suficiente para reconocer su habitación; su respiración era agitada y su mano izquierda la ayudaba a sostenerse sobre el colchón, pues un súbito mareo se apodero de ella, probablemente gracias a la fuerza con la que se incorporo; su mano derecha sostenía su pecho que parecía querer salir desbocado en ese instante, también descubrió un par de lagrimas resbalando en sus mejillas, la pesadilla le había causado mucho temor, y trato de recordarla. No podía, pero había una imagen que se grabo en su interior, en su mente…en su corazón y que desgarro su alma, Harry…su rostro y después un baño de sangre.
– Harry
Logro susurrar en cuanto su voz cobro vida en su garganta, esta sonó débil, rasposa… temblorosa. Lo busco a su lado y encontró su lado vacío… frío, un temor la fustigo y se vio en la necesidad de juntar sus rodillas con su pecho, ¿que era esta sensación?…por Merlín… era solo una pesadilla… solo eso…
– ¡Harry!—llamo con más fuerza esperando que él apareciera por la puerta para apaciguar sus temores pero nadie apareció.
Por unos momentos cerro los ojos y trato de ver en su mente el rostro de él, sonriente, alejado de cualquier rastro de sangre, su respiración regreso paulatinamente a la normalidad y los temblores la abandonaron. Su mente comenzó a trabajar a mil. La última vez que había tenido una pesadilla que la había incomodado de esa manera, había sido en la época del colegio, y tampoco la recordaba claramente, aunque la imagen que se le había grabado entonces parecía ser la misma que la azotaba interiormente en estos momentos.
No era un augurio, no tenía fundamentos para serlo, simplemente era el temor a que finalmente fuera feliz, a que todo estaría bien… lo mismo había pasado en el colegio, la pesadilla había llegado a ella dos noches después de haberse entregado a Harry por primera vez, y en ese entonces la pesadilla había representado sus sentimientos encontrados porque Harry parecía evadirla en todo momento, nunca la volvió a tener, ni siquiera en los meses en que Harry se había debatido entre la vida y la muerte en un estado comatoso; en esta ocasión la sombra de Ginny había sido la causante.
Trato de tranquilizarse y se dirigió al baño. Tenía muchos pendientes que hacer y trato de concentrarse en ellos, primero iría al ministerio, recogería algunos archivos para volver a armar el expediente y después pasaría a la oficina de regulación de viviendas para pedir la expansión a su departamento. Debía llevar los papeles que la acreditaban como dueña del lugar y la lista de hechizos que conjurarían para la protección de lo que ahora sería el hogar de ambos, –una sonrisa leve se dibujo en su rostro—y que los muggles no se acercaran, para que no notaran que el departamento era mucho más grande que cualquier otro que estuviese en ese edificio. Los hechizos debían ser aprobados y seguramente la diligencia tomaría su tiempo. Esperaba que estuviera lista para poder celebrar su nuevo hogar en compañía de sus amigos.
Ocupar su mente siempre le ayudaba a alejar sus demonios, en este caso las pesadillas, su rostro le devolvió la mirada y el brillo en sus ojos le llamo la atención, nunca lo había visto. Reflejaba felicidad. Era feliz y no tenía porqué tener miedo, no necesitaba que este se presentara en forma de pesadillas.
Después del ministerio tenía que ir a la editorial—se recordó para no dar tregua a sus temores—sentía que la había tenido abandonada los últimos meses, cuando "estaba" con Ron, siempre buscaba pretextos para estar en la editorial o en el Ministerio, siempre tenía mucho trabajo para una cena familiar o una cita romántica. Desde que Harry había regresado por ella y había volcado su mundo de cabeza en este sueño, lo único que buscaba era pasar cada minuto a su lado. Cuando él estaba en una de sus búsquedas y estas se prolongaban por días, sentía que agonizaba. No entendía como había podido soportar estar lejos de él. No tenía remedio, simplemente lo extrañaba cada minuto, en cada segundo…
Una sonrisa dibujo su rostro cuando recordó la noche anterior…
…le había hecho jurar a Harry que la compensaría por todo el tiempo perdido. No había sido problema que él dijera que si, de hecho había agregado: "te hartaras de mi, pero no me importa…porque jamás…jamás volveré a dejarte". Había sentido un fulminante vacío en su estomago que rápidamente se remplazó con un millar de mariposas revoloteando. Estaba muy enamorada. Ella simplemente le había respondido: "te hare cumplir esa amenaza", justo antes de besarlo.
Sin poder realmente evitarlo su sonrisa se congelo en el instante en que la imagen de su pesadilla la abofeteó de nuevo.
Era simplemente la maldita sombra de Ginny Weasley.
Seguramente eso había sido…
Entonces….
…¿Por qué seguía repitiéndose lo mismo? ¿Por qué estaba aún temblando?
-Luna/H.J.&H.J/Nis-
Cho Chang, trataba de acoplarse al ritmo de su nueva vida, estaba acostumbrada al ritmo rápido y excitante que precedía a las averiguaciones de cualquier caso y que no le brindaba el trabajo de oficina, de hecho, la vida de Auror era la que más amaba, pero cuando tienes hijos y eres madre soltera, debes definir prioridades. Cada decisión que había tomado a lo largo de estos casi cuatro años había sido en base al bienestar de su hija.
La laceración de su tragedia no opacaba su felicidad. Cuando le habían puesto a la pequeña en sus brazos después de dos días de parto, había valido todo. La fatídica noche del 20 de Noviembre de 1996, donde Harry había terminado con la permanente guerra, su matrimonio, el que su esposo la abandonara de esa manera, haber renunciado a lo que más le apasionaba por la protección de Melisa… incluso las noches de desvelo y el regresar a la vida de Auror, con el único propósito de seguir manteniendo un futuro seguro para su hija valían la pena.
No permitiría que se reagruparan, que comenzaran otra guerra…que Melisa…
– Señora Chang –una voz la saco de sus pensamientos. Era la señora Pike que estaba preparando café y salía en esos momentos de la cocina
– Buenos días señora Pike… ¿Melisa?
– Aun está dormida, apenas la iba a preparar para la guardería.
Tener que llevar a la pequeña a una guardería había sido una decisión difícil cuando Karl Freund desapareció de sus vidas y ella se convirtió oficialmente en madre soltera. Pero a su pequeña le encantaba y había hecho amigos, siempre regresaba sonriendo. Su antiguo puesto en el ministerio –en la oficina de Cooperación Mágica Internacional— le permitía llevar personalmente a la pequeña a la guardería que estaba cercana, recogerla por las tardes y comer con ella, para después regresar a la oficina, es en ese punto donde Hermione le había ayudado mucho al principio. Y poco después, gracias también a los padres de Hermione que le habían recomendado a la nana.
La señora Pike era una muggle, pero uno de sus primos segundos era un squib, y la abuela de ambos siempre les contaba historias, lo que la hacia perfecta para el puesto, así no se asustaría cuando viera algo que en realidad no debía ver. El departamento en el que ahora vivía la señora Pike en realidad le pertenecía a ella, estaba en el mismo edificio que el de Hermione, lo había adquirido para tener a alguien de confianza siempre cerca, y Hermione era una gran bruja, siempre se iba más tranquila sabiendo que al cruzar el pasillo se encontraba una bruja calificada para cualquier emergencia. Pero desde el aviso que Harry le había dado no había dudado en mudarse a ese departamento, aunque aun llegaba a su antiguo departamento y usando un trasladador llegaba al nuevo. Así podía despistar por si alguien la seguía.
Ninguna medida de seguridad era poco cuando se trataba de su pequeña.
– Muchas gracias, yo misma la despertare. –Dijo para adentrarse a la habitación de Melisa.
Había sido una fortuna que la señora no tuviera problemas con los últimos cambios de horario, ahora se quedaba con Melisa durante toda la tarde y por las noches, cuando ella estaba en el ministerio.
Los acontecimientos de los últimos meses la habían alterado al punto en el que estuvo a punto de sacar a la niña de la guardería, no quería tenerla sin vigilancia, la amenaza por muy débil que fuera era suficiente para sacarla de sus casillas. Pero Melisa adoraba la guardería, sus amigos y sabía que la lastimaría demasiado si la sacaba por la fuerza. Aun así le dio un collar rastreador y un prendedor y le dijo que jamás se los quitara por que eran un regalo. La niña no sabía con exactitud la función de sus regalos y a veces no recordaba que los llevaba pero todos los días ella se aseguraba de que así fuera.
La habitación estaba adornada con el color favorito de la pequeña. El azul. Y justo a un costado de su pequeña camita había una lámpara de noche que espantaba las pesadillas nocturnas, el águila resplandecía en un ligero tono, también de color azul.
Se arrodillo junto a la cama, y no pudo evitar observarla dormir. Al lado de su cama había una fotografía de Karl, no había querido decirle que el tipo simplemente se había evaporado, ella le había dicho que tenía que irse por causa del trabajo. Pero habría un punto en el que la pequeña cuestionaría y no podría ocultarle nada, un día que temía tanto…
Sin poder evitarlo observo la fotografía de su ex esposo y observo a la pequeña, los dos tenían el mismo tono de cabello rubio, aunque lacio justo como el de ella y tan largo que casi le llegaba a la cintura. Le gustaba cepillarlo todas las noches y después hacerle una trenza para que no se maltratara. Sus ojos razgados no tenían nada que ver con los ojos alemanes de Karl, aunque el tono de estos era gris, como el de su padre. Su pequeña nariz era respingada podría incluso jurar que se trataba de una copia de la nariz de Karl, aunque esto no fuera cierto
– ¿Mami?
Dijo ella con su fina vocecita, su corazón se encogió y le dieron ganas de llorar, la extrañaba tanto, pero sabía bien que cada paso dado era por y para ella, por que estuviera a salvo.
– Hola preciosa—dijo ella con alegría tratando de ocultar sus lagrimas, no quería asustarla—tienes que levantarte porque hay que ir a la escuela.
– Siii—salto ella rápidamente y comenzó a buscar la ropa que usaría ese día.
Melisa tenía casi cuatro años y era completamente capaz de vestirse solita, Cho siempre la dejaba, aunque tenía que corregir algunos detalles del atuendo antes de salir, casi siempre era una agujeta, o la pequeña blusita que no se había fajado correctamente.
– Yo la llevare a la guardería señora Pike puede retirarse—dijo Cho en cuanto al salir se encontró con la niñera.
– Claro señora—dijo mientras tomaba su bolso y se dirigía a la puerta— ¿esta tarde pasare por ella a la guardería? –quiso saber antes de marcharse.
– Le agradecería mucho que pasara por ella—agrego al recordar que Kingsley había llamado a junta por la tarde. Tratarían de decidir la mejor manera de declarar a Ginny oficialmente desaparecida, lo que internamente quería decir, oficialmente muerta.—dos meses era mucho tiempo para que una persona estuviera desaparecida, la magia limitaba ese tiempo, tenia entendido que a los muggles les tomaba años declarar a una persona muerta— Aunque claro no podría llegar a decir eso al señor ministro.
– Listo mami—dijo Melisa saliendo de su habitación.—Cho se sorprendió al ver que no había mucho que arreglar, solo acomodo su pequeña diadema y deshizo su trenza a Melisa le encantaba llevar su cabello suelto al kínder, porque sus compañeras siempre decían que les encantaba su cabello. Y al llegar a casa les pedía a su nana Pike, a Hermione o a ella que lo trenzaran nuevamente.
Cho le sirvió el desayuno y la observo comer rápidamente, mientras de bocado en bocado ella le contaba como ese año comenzarían con las clases de natación y que le encantaría nadar en el lago que estaba en Hogwarts cuando entrara al colegio
– Bueno no creo que eso sea buena idea—dijo Cho mientras la veía ponerse un poco sería—el camarón gigante podría utilizarte de mondadientes. –Agrego entre risas mientras la atacaba a cosquillas y la pequeña terminaba riendo y huyendo de ella.
Trataba por todos los medíos de aprovechar cada segundo a su lado.
– ¿Vas a venir a comer mami?—pregunto mientras Cho abrochaba su abrigo y ajustaba su pequeña bufanda. Se entristeció al escuchar la pregunta, Melisa era muy lista y supo inmediatamente la respuesta—te extraño mami
– Yo también pequeña—Cho la abrazo y trato de no llorar—algún día entenderás que todo fue para protegerte. Te amo
– Yo también te amo mami.
Cho se tranquilizo un poco y salió del departamento. Justo en ese momento una lechuza aterrizo a un lado de ella y le entrego una pequeña carta
El sobre en color rojo indicaba que el asunto era urgente y el sello era de la oficina directa de su jefe. Sin darse cuenta Hermione había salido justo cuando ella desenvolvió el sobre y permaneció en silencio, prácticamente congelada en su lugar, ese tipo de sobres la alteraban era debido a que Hermione conocía los que significaban, en muchos casos, que Harry desaparecería inmediatamente y a veces por varios días.
– Alguien irrumpió en el ministerio— Cho dijo en un susurro y todos sus temores cobraron vida, la ultima vez que esto había sucedido fue hace un poco más de cuatro años cuando los mortífagos habían ingresado al lugar de manera ilegal –tengo que presentarme… podrías
– Yo la llevo—dijo Hermione en un susurro, estaba pensando en Voldemort peleando con el profesor Dumbledore cuando intentaba apoderarse de la profecía que hablaba de él y de Harry.—ella estará bien.—dijo la castaña sin saber exactamente porque había usado esas palabras, parecían ser las que Cho necesitaba escuchar en esos momentos.
Cho asintió y vio a su pequeña, sus ojos grises la observaban preocupados, Melisa se daba cuenta de más cosas de las que a ella le gustaría que se enterara. Quería protegerla siempre.
– Mami esta bien, pero tengo que ir al trabajo—Cho la abrazo y le dio un beso en la frente—Hermione te llevara a la guardería.
– Si mami.
Contesto Melisa justo antes de que su madre desapareciera.
Atrás se quedo la pequeña preocupada por su madre, con un vacío en el pecho que no le gustaba para nada, le daban ganas de llorar.
Hermione en cambio se vio asaltada por el recuerdo de la pesadilla que esa mañana la había despertado tan violentamente.
Tenía un mal presentimiento.
-Luna/H.J.&H.J/Nis-
La escenita que Draco armo cuando se enteró de la "desaparición" de Ginny fue muy dramática. Solo esperaba que nadie a parte de ella se diera cuenta de lo que había detrás de su furia, un claro grito de desesperación al saberse impotente a la hora de controlarla como él quisiera. Su nuevo "juguete" se había ido sin su consentimiento, no era que fuera su prisionera, él se lo había repetido hasta el cansancio, la pelirroja era libre de irse en cuanto a ella se le diera la gana, pero era precisamente ese el mojón [1] en que él sustentaba su idea para controlar a la pelirroja.
Cuando descubrió que esta se había ido, lo primero que pensó fue que había "reaccionado" y lo había dejado, a riesgo de que le contara a todo el mundo donde estaban ocultos y que todos sus planes se vinieran abajo, pero después trato de auto convencerse de que esto era imposible y permaneció en la guarida esperándola, mientras el resto de la colonia se había "retirado" para evitar cualquier riesgo a una emboscada que surgiera de la huida de la hija del ministro.
Bola de cobardes…pensó mientras dibujo en su rostro una sonrisa…
–No entiendo a que demonios fue…
– ¡Oh, Draco! Sabes que por más que intentes no puedes controlarla, es un león por naturaleza—Pansy se acercó a él y rodeo su cuello con ambos brazos—te encanta que sea tan rebelde, admítelo y tienes temor a que te deje…
– ¡No me dejara!—soltó él interrumpiéndola— No puede hacerlo.
– No es tu prisionera—ella sonrió de medio lado—es lo que te la pasas diciéndole, para asegurarte de que este aquí por voluntad propia –Pansy lo rodeo y se sentó a horcajadas sobre él—es después de todo la mejor técnica para asegurarte de mantenerla prisionera.
Draco no dijo nada simplemente disfruto del roce que su añeja amante mantenía sobre él, sus palabras eran mejores, mucho mejor que su vaivén sobre él. Ella tenía razón había ejercido poder sobre Ginny desde el primer momento en que se habían cruzado en Black Rose, la linda leona era un gatito en busca de manada, y él le había proporcionado todo cuanto había pedido…dolor, dominio, venganza, seguridad, sexo…la inminente guerra…y ahora ella le rendía pleitesía, era sumisa… era de él. Por eso y solo por eso él no podía terminar de comprender por que se había ido a Londres a encontrarse con su antigua vida, como si quisiera alejarse de él y todo lo que representaba.
El mal humor regreso inmediatamente a él.
– Déjame solo –ordeno mientras ponía sus manos en la cintura de Pansy y la obligaba a bajar de su regazo—si ellos vienen no quiero que encuentren a nadie aquí –la duda se planto en su rostro y por alguna extraña razón eso pareció agradarle a ella, aunque lo oculto con facilidad. — nuestros planes no pueden irse abajo por culpa de la debilidad de Annis Is
– Annis… ¿sabes? No me acostumbro a ese nombre, me gusta mas Ginevra… o pelirroja, si, pelirroja
—Le pedí que renunciara a su nombre y así fue
—Y nombrarla como la más famosa Arpía de todos los tiempos te parece mejor. —no pudo evitar burlarse de él. En realidad Draco no sabía como ser original, o probablemente le agradaba mucho la idea de degradar a la pelirroja al punto de transformarla en…No, jajajaja…ella era exactamente eso, una ponzoñosa arpía, y era precisamente por eso lo que le había permitido encajar tan perfectamente en su selecta familia.
—Me gusta… le queda… —Draco pareció volver a su realidad— te dije que te fueras Panny…
—Panny, por lo menos mi nombre en esta sociedad tiene la esencia del mio Dothkar
Draco o Dothkar como se hacia llamar en el nuevo circulo, le lanzo una mirada de hiel, sabia que había dado en algún punto sensible del rubio, solo le gustaría saber cual había sido este— ¿el orgullo, los celos…ambos? — Sin decir nada más salió de la habitación y lo dejo solo, sabía perfectamente que la reacción de él se debía más a la idea de que la pelirroja lo abandonara que a la de la traición.
¿Ginny seria capaz de traicionarlos?
¿En realidad Dothkar tenia a Annis Is en su poder?
-Luna/H.J.&H.J/Nis-
No estaba seguro de si había pronunciado alguna palabra, sobreponerse al shock inicial no fue nada fácil, las conjeturas lo hicieron pensar que Arthur Weasley estaba, en realidad enterado de donde había estado Ginny todo este tiempo, lo que sin duda significaría una broma macabra, o el perfecto plan para hacer sentir a Hermione y a él completamente culpables de todo lo que había sucedido. Si ese era el caso lo habían logrado magistralmente.
Pero entonces recordó las lágrimas de la señora Weasley, los reclamos de los hermanos de Ginny, la preocupación de Ron…el que su ex mejor amigo renunciara a su sueño, jugar para los ChudleyCannons no podía ser de la manera en la que inicialmente había supuesto.
–… Ginny—logro articular después de lo que a él le pareció una eternidad
– ¿Qué es todo esto?—dijo el señor ministro que con varita en mano estaba dispuesto a proteger a su hija—no tienes permiso de estar aquí…
– Yo…—A Harry le costaba hilar sus ideas—tenía que verlo, hablar con usted. ¿Cuándo?—dijo ahora dirigiéndose a Ginny…— ¿Dónde estabas?
– Estoy haciendo lo que tengo que hacer para olvidarte— Ginny no esperaba encontrarse inmediatamente a Harry, el plan si es que tenía alguno, era tratar de averiguar con una fuente fidedigna, como estaban su ex novio y su… ella. – Para dejarte atrás—para vengarme—había querido decirle
–Dos meses…—dijo él sin moverse un centímetro, algo dentro de él le decía que no era buena idea. Por alguna extraña razón la chica que estaba frente a él no le inspiraba nada de confianza—han pasado dos meses, sin ninguna noticia…
–Así fueran dos años, dejaste muy claro que no te importaba, ¿cuál es la maldita diferencia?… —Ginny olvido por completo a su padre, había olvidado la sensación que le brindaba el solo hecho de ver a Harry—no cambia el hecho de que me dejaste por mi mejor amiga…que vives con ella… que…
–No cambies las cosas Ginny—soltó él interrumpiéndola— jamás te mentí…
–Tu no uses esa excusa—Ginny sintió que no podría controlarse, después de todo…todo esto había sido una mala idea… –ya está gastada… no quiero verte—entonces volteo a ver a su padre—aun necesito tiempo papá—entonces sin dejar de ver a Harry comenzó a acercarse a la chimenea y tomo un puñado de polvos flu—prométeme que dejaras de buscarme
–Hija…por favor no te vayas aún tenemos que hablar—dijo hablando por fin el señor ministro, mientras paso a paso estaba acercándose a ella, pero Ginny lo detuvo con la mirada—dime por lo menos donde estas… ¿dónde puedo encontrarte?—pregunto desesperado. Haría despedir a Harry por irrumpir de esa manera, por fin su hija había acudido a él y el imbécil irrumpía en su oficina.
–No quiero que me encuentres papá—dijo mientras una lágrima cruzaba su mejilla y se adentraba a la chimenea.
Ginny comenzó a llorar, pero había algo extraño con este llanto, Harry la había visto llorar antes y ahora no parecía sincera, por un momento le pareció que la pelirroja podría estar fingiendo… pero ¿por qué? Decidio averiguarlo y sutilmente comenzaba a entrar en la mente de ella, pero sorprendentemente no pudo, de la misma manera la chica no se había percatado de ella, siempre le causaba incomodidad cuando se adentraba en su mente. Lo había comprobado la noche en que descubrió lo de las cartas.
–Ellos…me hicieron tanto daño–dijo sacándolo de sus pensamientos–…aun no… tal vez un día…
–Ginny…
–Le dirás a mamá que estoy bien… –agrego interrumpiéndolo, no era buena idea quedarse más tiempo. Harry era peligroso –que la quiero… y a mis hermanos… también.
Harry avanzo a ella, no quería dejarla ir, había algo dentro de él que le decía que no estaba bien…No necesitaba una poción de veritaserum para saber cuándo alguien mentía, solo necesitaba entrar en su mente, pero no podía…y no era que ella se hubiese hecho más poderosa, era otra barrera mágica, pero no emanaba de su magia…tal vez algún objeto hechizado…ella iba bien preparada… ¿qué era lo que no quería que descubriera?...tampoco necesitaba usar su varita para comprobar que no era alguien más con una poción multijugos, o un metamorfo para hacerse pasar por ella, conocía su esencia mágica… esa que estaba por salir de la oficina del Ministro era Ginny Weasley, pero parecía una vida entera que no la veía, estaba contaminada…esa era la palabra exacta, su esencia no era la misma, se había opacado por el rencor y el odio que se había arraigado en su corazón
– No te puedo dejar ir—soltó Harry sin ponerse a pensar en cómo serían tomadas sus palabras. De un momento a otro sintió que estaba frente a una enemiga, un ser tan obscuro que le recordó a Tom Riddle
Ginny se congelo en donde estaba, su guardia desapareció por lo que a ella le pareció una eternidad, pero reacciono a tiempo para darse cuenta de lo que Harry se refería… ¿acaso el hechizo no había funcionado? ¿Había penetrado en sus recuerdos y visto a su nueva familia?...No, imposible, ella se hubiera dado cuenta, entonces avanzo a la chimenea y no dijo nada más… Se sentía como un gatito acorralado. Tenia que huir de ahí inmediatamente.
Harry saco su varita
– Petrificus…
– ¡Expeliarmus!
Bill había hecho que su varita volara lejos de él, entonces levanto sus manos y la detuvo por un segundo donde estaba, Ginny se había quedado petrificada por un hechizo no verbal de Harry, ella sabía que él podía hacer magia sin varita, pero no sabía que fuera tan poderoso…tuvo pánico por un instante, entonces vio como Bill le dio a Harry un derechazo a su mandíbula y rompió su concentración.
Harry volteo la cara y Ginny se encontró liberada, justo antes de desaparecer tras la llamarada verde Harry la vio, estaba sonriendo, una sonrisa que distaba mucho de la chica tierna que alguna vez el conoció, esa que desapareció en la red flu, no era Ginny…
– Eres un imbécil—soltó Bill en cuanto se quedaron los tres solos en la oficina, una decena de Aurores entraron en ese instante con sus varitas en alto— ¿por qué ibas a atacarla?
– ¡No la iba a atacar!—Harry levanto la mano y recupero su varita, varios expelliarmus salieron de los labios de los aurores, pero ahora estaba preparado, un escudo poderoso lo protegió de todos los rayos—estaba tratando de evitar que se fuera.
– ¿Con que propósito?—quiso saber ahora Arthur— ¿para romperle el corazón nuevamente? ¿Qué es lo que pretendes?
– Había algo extraño con ella…no era la misma. –Trato de explicarse, aun trataba de encontrarle sentido a lo que había pasado.
– Claro que no reverendo idiota—estallo Bill— ¿cómo demonios pretendes que sea la misa después de lo que le hiciste? Le rompiste el corazón.
– No es eso…
– No la busques es una orden—dijo Arthur interrumpiendo lo que Harry iba a decir…-ella no quiere… le daremos tiempo—entonces tomo asiento tras su escritorio y comenzó a sollozar en silencio, los Aurores comenzaron a murmurar conmovidos por la escena—déjenme solo.
Bill apretó su mandíbula y se contuvo de lanzarle un creció ahí mismo, al "poderoso y famoso mago" frente a él, miro con odio a Harry mientras se acercaba.
– Tú quedas arrestado por irrumpir en la oficina del Ministro de Magia
– Te dije que lo vería por las buenas o por las malas…—entonces Harry observo a Arthur Weasley y recordó el día en que lo conoció, cuando él tenía solo doce años y estaba maravillado con la imagen familiar que los Weasley le regalaron…una comida, en familia, con su esposa…con sus hijos—pero no será hoy…–acepto cuando reconocio que no era el momento, además debía seguir a Ginny antes de que desapareciera una vez más.
–Déjalo ir Bill—dijo Arthur con un susurro. No quería lidiar con el chico al que durante tanto tiempo considero como un hijo más.
– Pero…
– No quiero lidiar con esto ahora…-agrego levantándose de improviso—solo déjalo ir.
– Bien…—concedió –…pero quedas suspendido indefinidamente y si vuelves a irrumpir de esta manera para ver al ministro te mandare a Azkaban.
A Harry le causo gracia el comentario…Azkaban no era una prisión que pudiera detenerlo…se concentró y desapareció del lugar, en esta ocasión no tuvo que concentrarse demasiado pues reapareció en la dirección de la Red Flu, ubicado en la sexta planta. Supuestamente al igual que en Hogwarts no podía aparecer y desaparecer dentro del ministerio, pero para él no representaba ningún problema.
– Fue utilizada la Red Flu de la oficina del Ministro—dijo Harry a la persona que se encontraba en la oficina. Era una mujer mayor, un poco regordeta, de cabello rizado y anteojos de botella, en el escritorio se leía Celia Edcome –necesito saber a dónde se dirigía la persona.
– Es por lo de la alarma—la mujer no había levantado la vista—nos ha puesto muy nerviosos a todos, la última vez que la escuchamos fue…
– Es urgente—dijo Harry interrumpiendo su monologo.
– Bien…bien…—la bruja realizo varios movimientos con su varita y utilizo los mismos polvos que se utilizaban en la red… y en una réplica de chimenea—que Harry estaba seguro era la de la oficina del ministro—apareció una dirección – Ahí la tienes—dijo y entonces levanto la vista y su expresión se endureció al reconocer al mago frente a ella…
– ¿Con órdenes de quien solicitaste esta información?—pregunto ella con escepticismo—no creo que sea para el señor ministro
– Pues no—dijo Harry y le lanzo un obliviate para después desaparecer desde ese mismo lugar a la dirección que la mujer le había indicado.
Era una vieja fábrica ubicada en las afueras de la ciudad, ya estaba en ruinas pero unas de las chimeneas aún estaban intactas… Harry se acercó a ellas y descubrió rápidamente la que irradiaba un poco de calor, era esa la que había usado la pelirroja…una nota levitaba cerca del suelo
No me sigas…déjame en paz Harry.
Era algo que en definitiva no iba a hacer, un presentimiento le recorrió la columna y como un acto reflejo llevo su mano a la cicatriz que lo había estigmatizado desde que tenía un año de edad, tenía un mal presentimiento, y lo que no le agradaba de este, era que él nunca se equivocaba…
-Luna/H.J.&H.J/Nis-
I've given up
Me rindo
I'm sick of feeling
Estoy enfermo de sentir
Is there nothing you can say
No hay nada que puedas decir
Take this all away
Dejalo todo a un lado
I'm suffocating
Me estoy sofocando
I'm my own worst enemy…
Soy mi propio peor enemigo...
-Luna/H.J.&H.J/Nis-
[1]Especie de fantasma de concreto que se usaba para dividir las colindancias de los terrenos o propiedades. En este caso para marcar el límite entre la Ginny de "antes" a la de "creación" de Draco
Sakurasukamori y MegafanHP. Gracias :)
Algo súper cortito y rapidito, para aclarar un poco lo que aun pasa por la cabeza de Ginny, ¿qué tal la pesadilla de Hermione ustedes que piensan? Y bueno Cho apareciendo un poco más. Les prometo mucho de Luna para el siguiente capítulo, que está en proceso…¿un adelanto? Me está gustando. J
Nos leemos por aquí
Luna_Nis
Ags 2-04-02
