Hola, bronies y lectores:
He subido una remasterización de este capítulo. Es un poco más extenso que la versión anterior, porque he alargado la batalla final, e introducido algunos otras escenas nuevas para adornar.
Recientemente he publicado un nuevo one-shot titulado "Heroes", pero esta vez no es de MLP. Es una historia con personajes humanos.
CAPÍTULO 13
TRAICIÓN
CADENCE
Eran las 13:00. Habían pasado catorce días desde el regreso de Twilight. Shining y yo regresamos al Imperio de Cristal, allí el gobierno provisionan que deje a cargo, me informó de que Magma en principio estaba dispuesto a comerciar con el Imperio, pero no parecía tener prisa porque no había hecho mucho caso de las embajadas que se le habían enviado.
Una vez que llegamos Armor y yo a nuestra habitación, nos saludó Nusermaid la cual estaba limpiando la instancia, me entregó una carta de mi primo.
—Bienvenidos, altezas. Princesa, esta carta llegó hace dos días, es para vos. El personal de correos me la paso para que os la entregada.
—Gracias. Por favor, déjanos a solas.
—Sí, altezas.
En cuanto mi doncella se marchó y Shining y una servidora nos quedamos a solas, abrí el sobre y comencé a leer la carta.
Querida prima:
¿Cómo te encuentras?
Quiero pedirte perdón por lo que te hice. Lo creas o no nunca quise que abortarás. Es cierto que no aprobaba tu embarazo, puesto que el padre era Shining y sabes que nunca me he llevado bien con él; pero jamás quise que perdieras a tu hijo.
De todos modos no quiero volver a Equestria. Al principio no quería estar aquí, en Saddle Arabia, pero en estos días he hecho nuevos amigos, nobles decentes que no se juntan con la chusma. Me han aceptado en su club de campo, y bueno… pues hay buen ambiente.
De momento permaneceré aquí. Dales recuerdos a nuestras tías.
De nuevo te pido disculpas.
Tu primo Blueblood.
Releí dos veces más aquella misiva. ¿Aquello era una carta de disculpa? Pues dejaba mucho que desear.
TWILIGHT
Después de mi regreso a Equestria, permanecí seis días en la casa de mis padres; durante ese tiempo goce con la compañía de mi familia, pero echaba de menos mi vida en Ponyville, decidí regresar al pueblo al séptimo día de mi llegada. Le pregunté a Spike qué quería hacer él, tenía la posibilidad de permanecer en Canterlot con nuestros padres, incluso Shining le ofreció la opción de mudarse con él y Cadence al Imperio de Cristal, ella estuvo de acuerdo. Sin embargo, mi hermanito dijo que prefería regresar conmigo a la aldea.
Spike y yo regresamos siendo festejados, ese mismo día, por nuestras amigas y por el resto de los habitantes del lugar. Pinkie había montado una de sus típicas súper fiestas. Dash que ya estaba restablecida volvió a ser la misma de siempre.
La fiesta había sido el día 7 de mi regreso y ya era día 14. Le había prometido a Spike que le ayudaría más en las tareas domésticas, de forma que estás serían repartidas de forma equitativa entre los dos, pero una servidora era un desastre como ama de casa. Seguramente necesitaría un tiempo para aprender a realizar todas las faenas caseras. Spike me tendría que enseñar, pero estaba dispuesta a ser una buena alumna para con él.
CENIZA
Mis hijos, esposa y yo habíamos llegado al reino grifo de The Flyers; pedimos asilo a la reina del país, cuerpo tenía un pelaje básicamente marrón pero su cráneo era blanco y su pico bastante majestad, que nos conocía a Magma y a mí, nos ofreció quedarnos en su palacio y aceptamos. Aunque Minerva no se sintió cómoda con el ofrecimiento, ella estaba acostumbrada a un estilo de vida más austero, y echaba de menos a sus alumnos. Neptuno se adaptó un poco mejor que su hermana, pero tampoco le termino de gustar tanto confort. Urano fue el que mejor se hizo al lujo.
NEPTUNO
A pesar de pertenecer a la aristocracia, mis hermanos y yo estábamos acostumbrados a un estilo de vida menos lujoso. En Draconem vivíamos con un mínimo de comodidades pero no tantísimas como en un palacio. No queríamos parecer unos mimosos mantenidos por la generosidad de la reina grifo; al segundo día de nuestra llegada pedimos una audiencia para hablar con ella, su majestad nos recibió en uno de los salones. En un tono educado y amable pero algo serio le expusimos a su majestad, que le agradecíamos mucho su hospitalidad, pero deseábamos hospedarnos fuera del palacio y conseguir un trabajo. Al principio la reina nos miró y pensamos que la habíamos ofendido, pero no fue así. Su majestad medió para que Minerva consiguiera plaza de profesora en un colegio, Urano en una oficina. En cuanto a mí, aunque antes trabajaba en una granja, hice estudios universitarios de abogacía; hasta ahora no había conseguido trabajo como abogado, pero allí conseguí plaza en un bufete. Además su majestad nos ofreció una casa donde hospedarnos, un poco parecida a la que teníamos en Draconem, aquella vivienda era de la corona del país, su majestad no quiso cobrarnos por el hospedaje pero nosotros nos comprometimos a cuidar bien de aquella residencia, y ocuparnos de su mantenimiento. Mis hermanos y yo volvimos a vivir solos y juntos bajo el mismo techo. Aunque parezca increíble todo esto, el conseguir los trabajos y la morada solo se tardo dos días; nosotros hablamos con la reina y en 48 horas ya lo teníamos todo. Es lo que suele pasar cuando se tienen buenos enchufes.
URANO
Nuestros padres prefirieron quedarse en el palacio, pero igualmente ellos también se pusieron a trabajar, pero como soy un poco malote no les diré sus profesiones. Bueno… va. Ninguno de los dos quiso seguir en política; de modo que se dedicaron a trabajar para el departamento de contabilidad de la corona del país.
CENIZA
Flavia estaba últimamente muy pensativa, apenas hablaba. Aquella mañana le propuse a mi esposa que diésemos un paseo por los jardines reales. En dicho lugar le pregunté por su estado de ánimo. Hablábamos mientras paseábamos, sin dejar de caminar.
—No me pasa nada, cariño. No te preocupes.
—No disimules, querida. Sé cuándo algo te inquieta. Al principio pensé que quizás fuese por lo sucedido con Arquímedes pero… hay algo más. ¿Me equivoco?
De pronto ambos dejamos de caminar.
—Es que… es por todo. A través de la prensa hemos visto que Magma aun se mantiene en el trono pero ¿Por cuánto tiempo? Si Arquímedes aun no ha tomado el poder, no tártara en hacerlo. Será un tirano. Maltratará a nuestro pueblo. Todo por lo que Magma y nosotros luchamos se perderá en un instante. Y además… bueno, nada.
—Por favor, querida. Confía en mí. Puedes contarme lo que quieras.
—Es que… no sé cómo explicarlo. El día antes de la partida de Twilight vi a nuestra hija rezando por ella. Al principio pensé en llamarla la atención por rezar por una pagana, pero no lo hice. Me puse a rezar junto a la niña.
—¿Y? Ambas rezasteis juntas. ¿Qué tiene de malo?
—No lo sé, no le veo sentido. Twilight tiene una religión diferente. No veo ningún sentido en rezar a Lunarian por una equina, pero cuando vi a Minerva hacerlo no pude evitar sumarme a ella.
—¿No será que al final te has encariñado con Twilight?
—Quizás, no lo sé. Creo que sí.
Ambos nos miramos durante un instante, de pronto abracé a mi esposa.
—Cariño. No tiene nada de malo que te encariñarás con esa unicornio.
—Puede, quizá tengas razón, pero es que a mí nunca me han gustado los ponis.
—Eso no es cierto.
—¿Perdón?
—No me gusta cómo hablas de ti misma. Te defines como una racista cuando lo cierto es que eres todo lo opuesto al racismo. Ambos educamos a nuestros hijos en base a unos valores, ambos les predicamos el no tener prejuicios. Además tú también cuidaste bien de Twilight ¿Así actúa una racista? No, por supuesto que no.
—…
—Además, cariño, ambos somos padres. Podemos comprender el dolor que sintieron los progenitores de la señorita Sparkle, cuando se enteraron de que su hija estaba retenida en un país extranjero de Equestria.
—Ese es cierto, querido. Los Sparkle han pasado un calvario enorme. Pude notar el desahogo de los padres de la chica al ver volver a su hija.
—¿Lo ves? Entiendes sus sentimientos.
—Todo es tan confuso. No sé qué tengo que hacer.
—Lo que has hecho hasta ahora. Fue admirable que conocieses a los padres de Twilight, y también que avisases a sus amigas, eso dice mucho y bueno de ti. Lo único que pasa es que ambos sufrimos mucho durante la guerra, yo lo he superado mejor, pero tú lo has llevado peor. Sientes todavía mucho dolor y no lo admites. Mientras sigas con esa carga, ese lastre te seguirá lastimando. Quiero que busques ayuda profesional, y yo estaré a tu lado en todo momento.
—Gracias, gracias por estar a mi lado.
—Tranquila. No estás sola. Nos enfrentaremos a esto y a todo los dos juntos.
Aun permanecimos abrazados durante algunos segundos.
MINERVA
Me sentía mal por haber abandonado Draconem pero también me gustaba nuestra nueva situación en el país grifo. Durante las dos semanas que habíamos estado allí, tuvimos una vida relajada, pero era la calma que precede a la tempestad, pronto las cosas volverían a complicarse.
Esa misma tarde, para sorpresa de mis hermanos y yo, recibimos en nuestro nuevo hogar la visita de nuestros padres y de Ígnea. Si nuestra antigua reina estaba allí, no podía significar nada bueno. Seguramente Arquímedes había hecho otra de las suyas.
ÍGNEA
Ceniza, Flavia, sus hijos y una servidora nos reunimos en una sala de estar. No me atrevía a hablarles; me sentía mal por el hecho de recurrir a ellos. Bastante habían hecho ya por mi familia y por todos. Sin embargo, había sido expulsada de la ciudad de Vesubio; si intentaba enviarle una carta a Magma posiblemente sería interceptada, no me quedaban amigos entre los miembros del gobierno de Draconem, y si quedase alguno Arquímedes se encargaría de mantenerlo quietecito. Solo podía recurrir a aquella familia, lo cual me avergonzaba. Los demás se extrañaron de que primero les reuniera y luego no hablase. Flavia me preguntó "¿Qué te sucede?" Le respondí con un "Lo siento", cosa que dejo confundidos a todos los presentes.
—Lo siento. No quería molestaros, pero…
—Majestad…
—Ya no soy reina, Flavia, y lo sabes; pero soy madre. Estoy preocupada por mis hijos.
—Entendido. Los jóvenes príncipes están en el cuartel de Volcánica. Usted temé que tarde o temprano Arquímedes trate de quitárselos de en medio—sentenció Ceniza.
—Precisamente pero hay algo más…
—¿El qué?—interrogó Urano.
—Veréis, el caso es que…
—A ver si lo entiendo. Arquímedes supuestamente es un titán, y tú nos pides ayuda para rescatar a tus hijos y a tu ex–esposo—resumió Flavia.
—Pues… sí.
—¿No crees que mis hijos ya han hecho bastante? Magma prácticamente arriesgó la vida de mi niña, ¿Y ahora tú quieres hacer lo mismo con todos mis hijos? ¡PUES NO PIENSO PERMITIRLO! ¡¿ME OYES?! NO QUIERO VERLES MUERTOS.
—Mamá, por favor, cálmate
—No, Neptuno. No pienso calmarme. Y no se te ocurra cuestionarme a mí, a tu propia madre.
—¡A CALLAR TODOS!—gritó Minerva dando un golpe sobre la mesa.
FLAVIA
Todos nos quedamos boquiabiertos, mi hija normalmente era muy tranquila, rara vez se enfadaba pero ahora parecía realmente cabreada.
—¿Nos hemos vuelto locos, o qué nos pasa? Seamos sensatos. En primer lugar, no tenemos por qué hablarnos mal entre nosotros; y en segundo lugar, quizás podamos prevenir a la guarnición de Volcánica, pero si Arquímedes es un titán no podemos ganarle en una batalla, es demasiado poderoso. Lo siento, Ígnea. Sabes que te quiero pero no se puede hacer nada por Magma, quizás, solo quizás, podamos salvar a los jóvenes príncipes, pero no podemos retar a un titán.
—Hay una posibilidad, hermana. Si usamos… eso podemos intentar medirnos con Arquímedes—sentenció Urano.
—¿Eso? ¿Te refieres a…? No. Juramos por la Gran Diosa Lunarian no usarlo jamás. ¿No recuerdas el incidente que tuvimos en el ejército?—contestó mi niña.
—Tenemos dos opciones: una; podemos intentar detener a Arquímedes, utilizando el recurso que ha dicho Urano, en cuyo caso nos expondremos a la ira de la Diosa; o dos, podemos permitir que Arquímedes se salga con la suya, en cuyo caso impondrá una dictadura sobre nuestro pueblo, y arrastrará a Draconem a una guerra contra Equestria, lo que provocará la muerte y el sufrimiento de muchos inocentes. O sufrimos nosotros o sufren otros muchos. Los demás podéis hacer lo que queráis, pero yo voy a luchar. Estoy dispuesto a responder ante Lunarian, pero primero el traidor responderá ante mí—sentenció Neptuno.
—Yo estoy con mi hermano, no tienes por qué acompañarnos, hermanilla.
—¿Creéis que os voy a dejar solos? Miraos. Está bien, seremos tres.
—¡NO! Me parece admirable vuestro valor, pero acabareis condenados. Os tocará pasar la eternidad en el inframundo, incluso pueden declarados fuera de raza. No pienso toleráoslo, hijos míos—se quejó Ceniza.
—Perdón. Me he perdido. ¿De qué estamos hablando?
—Verás, Ígnea. Mis hijos son… ciclopes.
NEPTUNO
Ígnea se sintió muy sorprendida ante tal revelación. Le explicamos que nunca le habíamos dicho tal confesión a nadie. El modo de combate titán y el ciclope se consideraban transformaciones demoniacas, porque hacía referencia a una leyenda según la cual esas clases de dragones fueron asesinos a sueldo, que se dedicaron a matar a muchas personas de diferentes razas, incluida la suya. Adoptar una transformación demoniaca suponía la excomunión; y podía desembocar también en el destierro o incluso en ser declarado fuera de raza. Mis hermanos y yo en una ocasión nos transformamos, en aquel entonces solamente nos costó un arresto de una semana; después tuvimos que jurar ante la iglesia y en el nombre de Lunarian que no volveríamos hacerlo.
TORQUEMADA
Eran las 22:00. Me enteré de que la familia de Ceniza había huido del país, pero curiosamente Arquímedes no quiso perseguirles. Ambos estábamos reunidos en uno de los salones del palacio real.
—Suena extraño, Su Santidad, pero si Ceniza y los suyos quisieron marcharse… pues que así sea.
—¿Cómo? ¿Tú lo sabías? ¿Sabías que pretendían huir?
—En realidad me enteré del paradero de Ceniza poco antes de ir al Parlamento para proponer la liberación de Twilight Sparkle y Furia. Le hice llegar un anónimo amenazándole de muerte a él y su familia. A pesar de que la carta no estaba firmada, él supo deducir que yo era el autor de la misiva. No soy tonto. Por muy leal que sea Ceniza al rey, él es padre y marido antes que ninguna otra cosa.
—Espera, ¿Sabías su paradero? Entonces podrías haberles impedido marcharse; pudiste prenderles o matarles. ¿No vas a perseguirles?
—No. Ceniza y su familia fueron rivales dignos hasta el final. Eran personas de valor, de las que ya quedan pocas. Si se vuelven a interponer en nuestro camino, la próxima les mataremos, pero en esta ocasión se merecen cuartel.
—¿Cuartel?
—Es una expresión antigua. Significa piedad.
—¡¿Piedad?! ¡No puedo creer lo que oigo! ¿Solo por qué fueron buenos rivales? ¿Tanta importancia dais al valor?
—A veces es lo único que nos queda.
—Cambiando de tema. Ya hace dos semanas que esa unicornio se marchó. Ya deberíamos haber subido al poder.
—No seas impaciente. Si tomamos el trono por la fuerza muchos no se doblegaran. Por eso estás semanas estuve planeando cómo hacer para que el reyezuelo abdicase.
—¿En serio? ¿Cómo conseguirás que abdique y te ceda el trono?
—Ya lo ha hecho, y el muy ingenuo ni siguiera lo sabe.
—¡¿Cómo?!
—Esta mañana el secretario real le llevó toda una serie de papeles para que los firmará; la mayoría eran cosas banales de leyes y demás… pero uno de los últimos documentos era una disposición cediéndome a mí el trono. Con la complicidad del secretario conseguí esconder aquel texto entre sus papeles. Como el papeleo era muy abundante y bastante estándar sabía que los últimos no los leería por pereza.
—¿El secretario colaboró sin más?
—No, no del todo. Él estaba resentido con Magma, porque varias veces le había pedido un aumento de sueldo y el reyezuelo se lo negó. A cambio de su colaboración le he prometido que obtendrá dicho aumento cuando yo sea coronado.
—¿Y se lo daréis?
—Sí. Al principio pensé en matarle, pero prefiero dejar los derramamientos de sangre para nuestros verdaderos enemigos.
—Empezando por la gente de mi lista, incluido el actual Gran Patriarca.
—Sea, además a ese listado hay que añadir ciertos miembros del Parlamento; pero basta de charla, las cosas tienen un orden. Primero vayamos a por el reyezuelo y después a por los demás.
—¿Y la guardia real?
—No son rivales para mi nuevo poder.
—Una abdicación firmada… no sé si tendrá valor, Arquímedes.
—Lo tendrá en cuanto el Parlamento le dé su visto bueno. Ahora que no está Ceniza, más del 60% de los parlamentarios están de mi lado, y los restantes se doblegaran o morirán.
ARQUÍMEDES
Fuimos al comedor real, donde nos encontramos a esa basura de rey cenando. Qué vergüenza de hombre. Su ex–esposa estaba residiendo en Volcánica para estar lo más cerca posible de sus hijos; su más fiel servidor había abandonado la ciudad junto con su familia, y él no hizo nada por detenerle. Prácticamente se había quedado sin familia y sin amigos. ¿Y qué hacía al respecto? ¿Ir a buscarles? No. Se ponía a cenar.
Cuando más miraba a aquel tipo más asco me daba. Ceniza era un idealista pero al menos tenía agallas y principios, pero Magma… que basura de hombre.
—¿Qué queréis?
—Queremos que muevas tu culo gordo del trono. Eres un mierda, que no sirve ni para alimentar a los cerdos. Ahora mandó yo. ¿Está claro?
—¡GUARDIAS! ¡GUARDIASSSS!
Entraron una veintena de soldados de la guardia real en la instancia. Magma ordenó que nos arrestasen a Torquemada y a mí; pero antes de que ninguno pudiese dar un paso adopte el modo combate, pero esta vez era una transformación especial. Crecí hasta los diez metros; mi cuerpo se volvió todo de un gris muy oscuro, salvo las garras y escamas que eran de uno color rojo oscuro; mis ojos eran rojo sangre; mis colmillos crecieron y mi cola tomó forma de tridente. Los militares estaban muertos de miedo, pobrecitos.
—No… No puede ser. Te has… convertido en un… titán. Pero… eso era una leyenda.
—Pues ahora la leyenda se ha hecho real.
En ese momento se oyeron dos poderosas explosiones.
—¿Qué ha… sido eso?
—Los cuarteles de Vesubio acaban de saltar por los aires. Ahora prácticamente todo el ejército de la ciudad a sucumbido. Y las otras ciudades tardarían al menos tres días en movilizarse, tiempo que no tienes, Magma—respondió Torquemada.
TORQUEMADA
La situación no podría haber resultado mejor. La guardia real estaba acobardada ante la imagen titánica de Arquímedes; Magma igualmente estaba muerto de miedo; aproveché en ese momento para transformarme. Mi cuerpo de 5 metros creció hasta los 7; mi pelaje se volvió de un tono grisáceo azulado, mis escamas que eran negras obtuvieron un brillo metalizado; mis ojos se tornaron rojo sangre.
Magma, que de pronto pareció recuperar su valor, intentó transformarse pero antes de que pudiera hacerlo, me abalancé sobre él inmovilizándolo sobre la mesa.
ARQUÍMEDES
Los soldados de pronto recuperaron el valor y cargaron contra Torquemada y contra mí; pero a mí no podían hacerme ningún daño, mi piel ahora era totalmente impenetrable e invulnerable, todos sus ataque fueron inútiles; además como estábamos en un espacio cerrado tenían dificultades para maniobrar. A la mayoría les atravesé el corazón o les partí el cuell huyeron. El comedor quedo destrozado, y tuve que golpear con mi cola algunos muebles para apagar las llamas producidas durante la pelea. No quería que el palacio ardiese, ahora era mío. Por desgracia había mucha humareda en la habitación, tuve que abrir todas las ventanas para ventilar, siendo dragones no íbamos a morir asfixiados pero el humo resultaba molesto.
Mientras tanto el cardenal había inmovilizado al reyezuelo.
—¿Por qué?
—Por el trono. ¿Crees que todo esto es por venganza? ¿Crees que a mí me importa una mierda la antigua guerra poni-dragón? Pues no. Me da igual quiénes o cuántos murieran durante el conflicto.
—¿Por qué raptaste a Twilight Sparkle?
—Porque llevó cuatro años investigando en Equestria. Sabía desde el principio que Twilight era la protegida de la princesa Celestia. Quería provocar al gobierno de Canterlot para que se levantara en armas contra Draconem, todo fue una provocación, al igual que el ataque a la academia de la capital de Equestria.
—¿Tú lo planeaste? ¿Fuiste capaz de atacar todo un colegio?
—No ataque directamente la academia pero si lo planeé, al menos el primer ataque; el segundo donde Furia fue capturada fue iniciativa de mi esposa, ella actuó por su cuenta sin consultarme, ahora ella está en casa con mis hijos pero pronto mi familia se mudará aquí. Sujétale bien, Torquemada. No obstante, ninguna de esas acciones dieron el resultado esperado, los ponis no entraron en guerra. Sin embargo, el caso de Twilight creó confusión en el gobierno, desconcierto que Torquemada y yo usamos para conseguir las bombas, colocarlas en los cuarteles de la ciudad y obtener partidarios. Ahora prácticamente más de la mitad del gobierno esta de mi lado, y los otros tendrán que aceptarme como su rey o morir. La idea original era que Twilight fuese torturada para que redactase una falsa confesión, según la cual ella se declaraba una esclavizadora y maltratadora de dragones, de esa manera hubiese sido condenada a muerte de forma inmediata.
—Eso significa…
—Qué fui yo quien a espaldas de todo el mundo, incluso de mi propia esposa, incité a aquellos carceleros de que violasen a la unicornio; a cambio de su ayuda y de su silencio les prometí ciertas riquezas que les daría después de subir al trono, obviamente no pienso darles nada. Haré que tenga un "accidente" para que no hablen. Lo más gracioso es que ellos no quisieron mantener relaciones sexuales con una yegua, por eso usaron un consolador, porque se negaban a introducir su miembro en el cuerpo de una especie inferior. No obstante, no había previsto que la muchacha acabaría en las garras de la familia de Ceniza, ellos eran muy respetados y queridos, si les hubiese atacado les habría convertido en mártires, y me habría descubierto antes de tiempo. Créeme, Magma; Ceniza y su familia me han dado muchos problemas, sus acciones casi consiguieron frustrar mis planes, casi, pero tú… tú prácticamente me facilitaste las cosas, debiste escuchar a tus amigos cuando tuviste ocasión pero ya es tarde. Aun no lo sabes pero entre los papeles que firmaste esta mañana, había un documento en el que me cedías el trono.
—¡¿QUEEEÉ?!
—Ni siguiera sirves para leer. Hasta un niño sabe que no debe firmar nada sin leerlo primero.
—¡MIENTES!—grito el reyezuelo tratando de liberarse pero Torquemada lo tenía bien inmovilizado.
—Dime Magma. ¿Qué se siente al haber sido capaz de apartar al amor de tu vida de tu lado? No soy tonto, sé que amas a Ígnea pero... bueno, en cierto sentido la traicionaste.
—…
—Ceniza, Flavia y sus hijos te eran leales.
—¿Ceniza y su familia? ¡¿QUÉ LES HAS HECHO?!
—Nada. Podría haberles perseguido y asesinado, la próxima vez que se me enfrenten lo haré, pero esta vez prefiero ser un ganador generoso. Ellos son personas de principios firmes pero tú… no vales nada.
Vi que Magma había dejado de forcejear y luchar, tenía una expresión muy triste, parecía que iba a llorar; esperaba que no, solo me faltaba tener que aguantar a un llorón.
—Podría matarte de forma rápida, pero no te mereces tanta compasión. Será un muerte lenta—expuse cogiendo del brazo derecho a Magma y rompiéndoselo, él chilló de dolor antes de que le rompiese el segundo brazo. Después con mis garras le hice varios cortes, que comenzaron a desangrarse, vi como él apenas podía moverse.
—Ya puedes soltarle, no va a ninguna parte—le dije a Torquemada, el cual soltó al ex-rey.
Me acerque a la mesa donde aun estaban los restos de la cena, y le pase una copa de lava al cardenal.
—¿Y esto?
—Pensé que tendrías sed después de ocuparte del idiota.
—Gracias—respondió el "candidato" al gran patriarcado de la iglesia. Aproveché que el bebedor tenía la guardia baja para cogerle del cuello.
TORQUEMADA
Arquímedes me cogió del cuello y comenzó a estrangularme, apenas podía respirar.
—Arquí… medes… soy… tu amigo… tu aliado.
—¿En serio? Ahora que tengo el poder titán, y el ejército de la ciudad ha muerto ya no me sirves para nada. ¿Querías ser Gran Patriarca? Ja, ja, ja; lo seré por ti. Unificaré la iglesia y la corona sobre mi persona. Clero y Estado quedaran unidos en torno a mí.
—Por… favor… suel… tame.
ARQUÍMEDES
Magma intentó aprovechar la confusión para intentar huir pero apenas podía moverse, le lancé una bola de fuego que le golpeó por la espalda dejándole inconsciente. Torquemada seguía retorciéndose, ya apenas le quedaba aire.
—No te preocupes por nada, amigo. Magma morirá y todos los que se me enfrenten sufrirán el mismo destino. También extenderé el culto de Lunarian. Si todas las razas tienen la misma religión… bueno, al final eso resultará unificador, digo yo.
Le retorcí el cuello a Torquemada matándolo al instante. Después literalmente le arranqué la cabeza de un mordisco.
Me acerqué al inconsciente reyezuelo. Ya no me servía, de modo que podía matarle directamente, pero quería jugar un poquito más con él. Antes de que pudiera tocarle alguien entró por un pasadizo secreto de la pared del fondo y grito "Aléjate de él, traidor". Me giré y me quedé atónito.
La visitante era una dragona serpiente, de color azul cobalto, con garras y escamas de color plateado, ojos rojo sangre. Dichos ojos indicaban que estaba en modo combate, pero por su olor característico supe reconocerla.
—¿Ígnea? ¿Qué haces aquí?
—Obvio. Intento salvar al padre de mis hijos.
—Aun transformada no puedes hacer nada contra mí, ahora soy un titán. Vete.
En ese momento otros tres dragones voladores entraron por el mismo pasadizo. Me quede asombrado. Por un lado había dos machos, uno verde y otro azul ambos de color metalizado; y por otro una hembra de pelaje dorado también con un tono metalizado, pero lo más extraño era que tenían un solo ojo en el centro de la frente, eso significaba que habían adoptado el modo de combate ciclope; aquella moralidad era el segundo modo de combate más poderoso de todos, solo superado con creces por el modo titán.
—Vuestro olor… Un momento… ¿Urano, Neptuno y Minerva? ¿Sois vosotros?
—Exacto—respondió la hembra voladora.
—¿Sabéis que vuestra transformación está prohibida por la ley y por la iglesia? La mía también pero en mi caso no importa, porque ahora soy el rey.
—Tú y nosotros tres estamos condenados, Arquímedes. Hemos contradecido la voluntad de la Gran Diosa al transformarnos en demonios. Mis hermanos y yo descubrimos que teníamos este poder por accidente. En cierta ocasión mientras hacíamos nuestra formación militar nos transformamos sin desearlo; aquello nos valió un arresto. Después nos trajeron un sacerdote, tuvimos que jurar en el nombre de Lunarian que nunca más adoptaríamos el modo de combate demoniaco. O sea que hemos incumplido una promesa hecha a la Gran Diosa, eso es pecado mortal. No obstante, ya que acabaremos en el Inframundo no te permitiremos tiranizar a Draconem—me respondió Minerva.
—¿Por qué no usaste este poder cuando te enfrentaste a mi esposa?
—Porque no quería ser condenada. Si ella me hubiese matado al menos en aquel momento tenía el alma limpia—vi como una lágrima caía del ojo de Minerva.
—¿Cómo llegasteis a la ciudad sin ser vistos? Tengo espías.
—Nos ocultamos hasta llegar cerca de los alrededores del palacio, y entramos en una pasadizo que desemboca en esta habitación. Magma y yo siempre cenábamos aquí antes de separarnos, los últimos días yo cené en mi antigua habitación del palacio, porque me sentía dolida y no quería compartir mesa con él, pero no era muy difícil imaginar que estaría aquí a estas horas. Al principio nos transformamos porque oímos rumores de tu modo titán. Teníamos que prepararnos para lo peor—explicó Ígnea.
—Pero… ¿Cómo supisteis que yo iba a atacar hoy?
—Uno de tus supuestos colaboradores te ha traicionado, él me informó de que hoy ibas a atacar. Pensé en escribir a Magma pero temía que la carta fuese interceptada.
—¿Quién? ¿Quién fue el traidor que se chivó de mí?
—Quieres saberlo ¿Verdad? Pues no te lo digo.
—Entiendo que tú volvieses por él pero ellos…
—No quería recurrir a los chicos, pero no tenía a nadie más.
—No íbamos a dejar sola a Ígnea, ella fue nuestra reina; y por encima de todo es nuestra amiga—sentenció Minerva.
—Que bonito discurso, niña. Me vas a hacer llorar de emoción. ¡BASTA DE CHARLA! ¡ESTA VEZ OS MATARÉ A TODOS!
—¿Qué te parece un combate entre un titán y tres ciclopes?—me preguntó Urano.
—¿Qué?
—Si tan poderoso eres demuéstralo. Demuéstrale al pueblo que ni siguiera un trió de ciclopes es rival para ti, perdona, para eso hay que tener agallas.
—No me provoques, niño. O serás el primero en caer.
—Venga. Tú y nosotros en el Gran Cañón de Lunarian, es decir, si te atreves.
—Sé lo que intentas. Tratas de apartarme para que Ígnea pueda rescatar a Magma.
URANO
Aquel traidor tenía razón, trataba de distraerle, pero se dio cuenta demasiado tarde de que Ígnea había cogido en brazos a Magma, y se dirigía con él a la puerta de la habitación.
—¿Dónde creéis que vais vosotros?—respondió Arquímedes lanzando una gran bola de fuego a la dragona serpiente, la cual se defendió con un rayo de luz. Ambos ataques chocaron entre sí anulándose mutuamente.
ÍGNEA
Sabía que yo no podía hacer nada contra Arquímedes. Únicamente los trillizos tenían alguna oportunidad contra él. Lo único que podía hacer era poner a Magma a salvo. Tomé entonces una decisión cobarde, de la que me arrepentiré toda la vida. Me teletransporté junto con el rey, dejando solos a Arquímedes y los tres hermanos. No quise hacerlo, no quería abandonar a los trillizos, les quería. Magma y yo acabamos en pleno bosque Everfree. Le di un poco de piante que me había dado Minerva. Con esta medicina el rey se curó y se despertó. Al principio no se dio cuenta de que yo estaba junto a él.
—Mi cabeza… ¿Dónde estoy?
—Estás en el bosque Everfree junto conmigo.
—¿Ígnea? ¿Qué haces aquí?
—Salvarte la vida y condenar mi alma por ser una cobarde.
Le expliqué a mi ex-marido todo lo sucedido con Arquímedes y los trillizos.
URANO
No sabíamos dónde se habían marchado el rey e Ígnea, pero finalmente Arquímedes accedió a batirse. El traidor, mis hermanos y yo llegamos hasta el Gran Cañón de Lunarian. Llamado así en honor a nuestra Diosa. Esta situado a 6 kilómetros al norte de la capital. Tiene 446 km de longitud, cuenta con cordilleras de 6 a 29 km de anchura, y más de 1,6 km de profundidad. Todo el cañón es de una gran belleza. En el interior de la garganta principal hay elevados montículos, dunas y valles.
Al ser de noche y debido a la distancia mis hermanos y yo esperamos no llamar demasiado la atención de la población.
—Magma ha escapado, pero no importa. Le hice firmar su abdicación al trono a mi favor. Ahora soy el rey.
—¡¿QUEEÉ?!—gritaron mis hermanos y yo a coro.
—Sois un trió de tontos. Pude haber ido por vosotros pero fui generoso y os deje en paz. Esta vez voy a mataros y este cañón será vuestra tumba. Aunque… a ti, niña, podría perdonarte la vida y convertirte en mi esclava personal. Precisamente pienso aprobar y legalizar la esclavitud.
—Estarías muerto antes de tocarla—amenazó Neptuno y yo asentí.
—¡Basta de charla! Defendeos.
NARRADOR
Cuando Arquímedes venció sin dificultad a la guardia real, se habían dado una serie de factores. Por un lado, los soldados no habían tenido tiempo de transformarse; por otra parte; los militares eran 20 en total, los cuales al estar en una habitación cerrada tenían poco espacio para maniobrar. Contrariamente a estás circunstancias, ahora la batalla era en un espacio abierto, donde los contrincantes podían moverse y volar con total libertad; los trillizos estaban transformados en ciclopes, y al ser solo tres no se apelotonaban tanto como siendo una veintena.
Los cuatro dragones se elevaron en el aire. Arquímedes al ser un titán tenía una resistencia física impresionante, su piel eran casi impenetrable y eso le dotaba de una amplia defensa. Por otro lado sus poderosas garras, su cola con forma de tridente, y el hecho de que su fuego fuese más intenso y caliente de lo normal le conferían un gran poder de ataque. Sin embargo, sus adversarios eran 3 contra 1, de modo que trataban de aprovechar su superioridad numérica para rodearle.
Arquímedes lanzó a gran velocidad tres bolas de fuego contra cada uno de sus adversarios, estos contraatacaron con la misma técnica, las seis bolas chocaron entre ellas en grupos de dos, anulándose mutuamente pero provocando una gran explosión. El titán aprovechó el momento de dicha explosión para golpear en el estomago a Neptuno, haciéndole caer al vació y lanzándose hacía él, pero antes de que pudiese tocarle de nuevo, Urano cogió a su adversario de la cola y le lanzo una llamarada, este no se inmutó y comenzó a zarandear al ciclope verde haciendo que le soltará la cola, en ese momento Arquímedes con el rabo agarró del cuello a Urano e intentó estrangularle, pero Minerva lanzo una llamarada contra la cara del titán y seguidamente le mordió la cola haciendo que soltase a su hermano. Neptuno apareció de nuevo golpeando a su enemigo por la espalda; Arquímedes cayó al vacío pero enseguida se estabilizó en el aire, y miró a los trillizos.
Urano miró a la luna llena y después a sus hermanos. Estos entendieron la intención del ciclope verde y trataron de ir los dos a por Arquímedes. Comenzó entonces una pelea física entre Neptuno y Minerva contra Arquímedes, a base de puñetazos, mordiscos, coletazos, etc. Mientras tanto Urano trataba de concentrar energía en sus manos.
A pesar de ser dos contra uno los golpes de ambos ciclopes apenas hacían mella en el titán; pero contrariamente Arquímedes lograba lastimar a los dos hermanos. En una de estas el villano dio un fuerte puñetazo en el vientre a Neptuno, con tanta fuerza que le hizo retorcerse de dolor, cayendo al vacío hasta estrellarse contra el suelo. Minerva contempló un momento como caía su hermano, intentó ayudarle pero eso le hizo bajar la guardia, cosa que aprovechó Arquímedes para cogerla del cuerpo, de cintura para arriba, con su cola y comenzar a estrangularla.
—AAAAAAAAAHHHHHHHH.
—¿Qué pasa, nenita? ¿Sientes dolor? Tranquila, pronto os mataré y dejareis de sufrir.
Sin soltar a su víctima Arquímedes se la acercó a él, y con una de sus garras la rajó la mejilla izquierda y luego la derecha, dejando a la chica completamente desfigurada.
—Je, je, je. Tendrías que ver que feas has quedado. Pareces una monstruito.
—Aaaaahhh. Ja, ja, ja, ja.
—Eiii. ¿Te has vuelto loca?
—No pero tú eres tonto.
Aprovechando que Arquímedes estaba muy cerca de la dragona, esta disimuladamente hizo crecer unos pinchos de n su cola, clavándole uno de ellos en su ojo derecho. El titán dio un grito de dolor soltando a su presa, la cual se alejó unos metros de él.
—Mi ojo. Me has dejado ciego, Maldita. Me las vas a pagar.
—Bueno… me tenías cogido de cintura para arriba pero no de la cola. Por lo visto no todo tu cuerpo es tan resistente como tu piel.
—¡Te mataré por esto, mocosa! ¡TE MATAREEE!
Antes de que Arquímedes pudiese reaccionar sintió un golpe por detrás, quedando aprisionado en un bloque de hielo, el cual comenzó a caer al vació. Neptuno lo cogió y lo depositó en el suelo. Minerva aterrizó a su lado.
—¿Estás bien, hermana? Aahhh—el ciclope azul dio un grito al ver el rostro de la dragona
—Esto se puede arreglar con un poco de piante, pero… ¿Por qué has tardado tanto? ¿Y qué hace el otro memo? ¿Por qué no ataca?—respondió la chica palpándose la cara.
—Sabes que la lanza lunar requiere unos minutos de preparación. Yo quedé aturdido después de estrellarme, tardé un poco en recuperarme.
—Tu ataque gélido no lo mantendrá inmóvil mucho tiempo.
En ese momento Urano aterrizó al lado de sus hermanos; llevaba una especie de lanza de energía en su mano izquierda. El ciclope verde, también lamentó lo ocurrido con su hermana pero no había tiempo para flaquear.
—Perfecto. Ahora que está congelado es la ocasión ideal. Le atacaré y le convertiré en cubitos para el vermut—comentó el dragón verde pero antes de que pudieran lanzar su ataque el hielo se rompió de golpe y reapareció Arquímedes. Los tres ciclopes se quedaron asombrados.
Urano lanzó su ataque, el cual dio de lleno en el objetivo provocando una gran explosión y humareda. Minerva y Neptuno se cubrieron con sus alas, pero Urano se elevó unos metros y volvió a disparar muchas veces, lanza tras lanza a gran velocidad, parecía una metralleta. Seguidamente el ciclope volvió a bajar a tierra, jadeando por el esfuerzo. Todos pensaron que Arquímedes había muerto después de recibir semejante ataque, pero cuando el humo se disipó pudieron ver que el titán seguía en pie con heridas leves.
—¡IMPOSIBLE! ¡MIS LANZAS LUNARES DEBIERON HABERTE MATADO!
—Reconozco que has sido un ataque impresionante pero… ¡Ahora soy invencible! Aunque me has sorprendido. Veamos… has usado la energía de la luna llena ¿Verdad?
—Sí, así es. El rayo solar es más poderoso pero ahora es de noche.
—¿Por qué no os unís a mí? No tenéis capacidad para vencerme, pero podríais arrasar Equestria en mi nombre. Incluso podría nombraros gobernadores de algunas de las ciudades equestrianas. Solo tenéis que jurarme obediencia y lealtad.
—¡OLVÍDALO!—gritaron los tres ciclopes a coro.
—Entonces moriréis.
Se reanudó el combate.
Los cuatro dragones se elevaron otra vez. Arquímedes que había perdido uno de sus ojos tenía dificultad para seguir algunos de los movimientos de sus adversarios, de modo que intentaba concentrarse en sus otros sentidos. En una ocasión el titán le rompió el brazo izquierdo a Urano, haciendo que se retorciera de dolor. Minerva intentó aprovechar la oportunidad para atacar a su rival entre medias de las dos alas, la misma técnica que uso para derrotar a Furia. Justo en ese punto había una artería muy importante, pero la gruesa piel de Arquímedes protegió a su dueño. La dragona estuvo cerca de volver a ser aprisionada por la cola del monstruo pero esta vez logró evitarlo.
Neptuno y Urano atacaron directa y respectivamente las alas izquierda y derecha de Arquímedes, tratando de rompérselas pero no funciono porque eran muy resistentes, aunque aquello sirvió para que los dos ciclopes recibieran cada uno una gran bola de fuego, quedando con quemaduras de primero y segundo grado. Minerva hizo crecer sus garras hasta que estas alcanzaron un metro de longitud y se volvieron más gruesas y fuertes, seguidamente intentó acuchillar a su adversario, pero este esquivó el golpe.
—Vaya… las garras asesinas—respondió el titán cogiendo de un brazo a la dragona y retorciéndoselo. Después la levantó sobre su cabeza y la lanzó de golpe hacía el suelo provocando una gran cráter.
Neptuno fue a ayudar a su hermana, la cual se había quedado quieta en plan pensativo.
«¿Qué podemos hacer? Su fuerza es enorme, su piel no permite atravesarle, sus llamas son muy poderosas. Es demasiado fuerte... ¿Es demasiado fuerte? Eso es. Esa es la solución. Eso no lo derrotará pero puede darnos tiempo» pensó Minerva.
Neptuno aterrizó frente a su hermana.
—¿Estás bien?
—Mejor que nunca, hermano. Sé lo que hay que hacer. Solo tú puedes herirle.
—¿Qué?—preguntó el ciclope azul mirando hacia el cielo, donde estaban peleando Urano y Arquímedes.
—Escucha. El ataque gélido no solo puede generar hielo, también puede generar vapor y agua líquida.
—Sí, así es.
—Tienes que hacer tu ataque gélido con forma líquida, dentro de su cavidad bucal.
—… Perdón. No entiendo.
Minerva se llevó una garra a la cara.
—Que le hagas beber agua. Tienes que hacer que Arquímedes beba agua.
—… Esto… ¿Te has golpeado demasiado fuerte?
—Tienes que creerme.
—¡No digas tonterías! ¿Beber agua? ¿De qué serviría?
—Es una estrategia.
—No. Es el plan más ridículo que he oído nunca. Voy a ayudar a Urano, cuando vuelvas a razonar te esperamos—respondió el dragón macho dejando sola a su hermana.
«Sera memo, porque hay que ser memo» pensó la dragona de su hermano mediano.
Minerva volvió a elevarse y de nuevo los cuatro dragones comenzaron a luchar en el aire. La batalla se alargó durante horas. Al final los 4 contrincantes jadeaban por el esfuerzo.
—Ah, ah, ah. ¿Por qué no os rendís? No tenéis… ninguna posibilidad, niños.
—Ah, ah, ah, ah, ah. Podrías renunciar y pedir perdón al rey—contestó Minerva.
—Ah, ah, ah. Nunca.
— Ah, ah, ah. Cabezota—comentó Urano.
— Ah, ah, ah. Terco—remató Neptuno.
Los cuatro hicieron una pausa para recuperar el aliento. Cuando ya estaban un poco descansados reanudaron la batalla. El fuego y demás ataques especiales eran ya poco frecuentes debido al cansancio, de modo que se invirtió más en puñetazos y otros golpes físicos. Aun así Arquímedes logro agredir al grupo con unas bolas de fuego, haciendo que sus adversarios se estrellasen contra el suelo y dejándoles muy lastimados, el titán aterrizó frente a la dragona y la piso la cara; pero ella aguantó el dolor para no gritar. Minerva miró furiosa a su hermano, ese cabezota se negaba a seguir su plan. Neptuno comprendió el reproche de la chica.
—Última oportunidad. Ríndanse y júrenme lealtad y obediencia. Si lo hacen respetaré sus vidas y la de sus padres—ofreció el villano apartándose unos metros de la hembra.
—¡NO NOS FIAMOS DE TI!—grito Minerva levantándose de golpe y lanzando una llamarada. Arquímedes contraatacó con la misma técnica. De pronto ambas llamaradas chocaron entre sí. Durante un momento ambos contrincantes se mantuvieron a la par, pero el fuego del titán fue ganando terreno hasta que golpeó a la chica haciéndola caer violentamente al suelo. Neptuno sintiéndose mal por ello, aprovechó la confusión del momento para realizar un ataque fuego gélido líquido dentro de la boca de Arquímedes, aunque estaba seguro de que no funcionaría. ¿De qué serviría que esa bestia bebiese agua?
El pobre ciclope verde apenas se tenía en pie, sus hermanos se levantaron como malamente pudieron. Arquímedes quiso lanzarse hacía los tres, pero de pronto notó que una gran corriente eléctrica se estaba formando dentro de su boca. Los ciclopes miraron asombrados al titán quien se retorcía de dolor. Minerva sonrió pero sus hermanos no entendían qué estaba pasando.
«Lo sabía. No tiene defensa interior. Aunque por fuera se haya fortalecido por dentro a perdido fuerza y defensa» pensó la dragona.
Arquímedes estaba tirado en el suelo, retorciéndose de dolor, mientras se electrocutaba. Ahora era más vulnerable, pero sus adversarios ya no tenían fuerzas para seguir.
—Malditos. Aaaaahhhhh. ¿Qué me habéis hecho?
—Rápido, Urano. Usa ahora la lanza lunar.
—No puedo, hermano. Ya no me queda energía ni fuerza para invocar más.
—Minerva, usa las garras asesinas. Golpéale en ese punto de la espalda.
—No puedo. Ese es un ataque cuerpo a cuerpo, ahora no podemos acercarnos a él sin correr el riesgo de electrocutadnos. Y estamos muy débiles para usar una técnica de fuego. Tenemos que irnos. Huyamos. No podemos vencerle ni rematarle en este estado.
Neptuno desesperado trato varias veces de lanzar una llamarada, pero solo consiguió que saliese una pequeña humareda de su boca. Ambos ciclopes varones miraron a su hermana, ninguno quería retirarse del campo de batalla, pero sabían que debían hacerlo. Estaban heridos y sin fuerzas. Si se quedaban morirían inútilmente. Debían irse mientras Arquímedes no tuviese la posibilidad de perseguirles.
—La próxima vez te mataremos. Si es que no mueres como consecuencia de este último golpe—le comentó Neptuno a Arquímedes, seguidamente los ciclopes se marcharon literalmente volando, mientras el titán se retorcía de dolor siendo electrocutado.
MINERVA
Si ese ataque lo hubiésemos hecho antes, si me hubiese dado cuenta desde el principio, quizás, solo quizás, podríamos haber vencido a ese traidor. Sin embargo, estábamos tan débiles que apenas podíamos volar. No teníamos piante, el poco que tenía se lo di a Ígnea para que lo usase con Magma. Cuando estábamos cerca de la frontera del reino grifo Neptuno se dirigió a mí.
—¿Qué ha pasado? No entiendo nada.
—Aterricemos, os lo explicaré.
Los tres aterrizamos y tomé la palabra.
—Me preguntaste por qué quería que Arquímedes bebiese agua. Es muy simple, la lengua de los dragones contiene electricidad; en circunstancias normales esta no se activa aunque bebamos agua porque el cuerpo tiende a protegerse de la humedad, pero cuando desprendemos fuego la lengua se vuelve muy activa y su defensa tiende a anularse. Cuando el ataque gélido de Neptuno entró en contacto con la electricidad bucal de Arquímedes este último se electrocutó. Por lo visto el modo titán hace que el cuerpo se vuelva muy resistente por fuera pero no por dentro.
—Y yo que creía que te habías vuelto loca.
—Sí, tu cabezonería casi nos mata.
—Bueno… esto…
—Cabezota, terco, desconfiado, testarudo…
—¡Vale! Tranquila. Dale un poco de margen al pobre Neptuno—pidió Urano.
—Vale, lo siento. Busquemos a nuestros padres, por favor.
—Espera, hermanilla. ¿Cómo sabías lo de la electricidad bucal?—interrogó Urano.
—Tú también lo sabrías si estudiases anatomía, bobo. Soy profesora de lenguaje pero también leo libros de otras materias.
En ese momento eructé una carta de mi madre. Mi mamá tenía hechizo de contacto con mis hermanos y conmigo, de modo que podíamos enviarnos cartas a través de nuestro fuego. Es un lástima que este recurso no lo tuviésemos con Twilight. Leí aquella misiva y se la pase a mis hermanos.
—Gracias a Lunarian. Papá y mamá han conseguido alertar al ejército de Volcánica. Los príncipes y su unidad militar están a salvo—exclamo Neptuno.
—Y nuestros padres también están a salvo, eso es lo principal—sentenció Urano—La carta también dice que les esperemos en el palacio real del reino grifo. Vámonos, por favor.
ARQUÍMEDES
Seguía sin entender qué me había pasado. Afortunadamente aquella descargar eléctrica o lo qué fuese se había terminado; pero me encontraba malherido, incluso tenía quemaduras internas. De no haber sido un titán hubiese muerto, pero conseguí llegar al palacio y recibí atención médica.
Furia regreso conmigo y se trasladó a vivir al palacio junto con nuestros hijos. Al cabo de unos días puse bajo mi mando a todo el gobierno, quienes se negaron fueron ejecutados y sus familias convertidas en esclavos.
Los fuera de raza dejaron de existir, algunos se convirtieron en ciudadanos pero más del 90% pasaron a ser esclavos. La esclavitud hasta ese momento había sido ilegal, para legalizarla argumenté que era más rentable mantener a un esclavo que a un fuera de raza. Aunque solo se legalizó en cuatro casos.
1. Como consecuencia de haber sido un fuera de raza.
2. Para los prisioneros de guerra. En ese momento no me imaginé que surgiría una guerra civil. Estaba pensando en el conflicto contra Equestria, eso tendría que esperar. Primero había que pacificar el país.
3. Para los enemigos del Estado. En este grupo estaban Magma y su familia, la familia de Ceniza, algunos opositores políticos y aquellos que se manifestasen contra mi gobierno.
4. Por designación judicial. Magma nunca llegó a ejercer el poder judicial; actuaba a nivel legislativo y ejecutivo pero nunca como juez. Contrariamente a mi antecesor yo asumí todos los poderes del Estado sobre mi persona, quitando poder al Parlamento para convertirme en un autentico rey, un líder que mandase y no se dejase mandar.
FLAVIA
Después de varias horas. Magma, Ígnea, sus hijos, algunos oficiales del ejército de Volcánica, mi esposo, mis tres hijos y yo nos reunimos con la reina grifo. Su majestad nos prometió apoyarnos frente al usurpador. Doy gracias a Lunarian por que mis hijos sobrevivieran.
NEPTUNO
Mis hermanos y un servidor habíamos perdido la batalla contra Arquímedes, era culpa mía. Debí hacer caso a mi hermano; tenía que haber hecho antes el ataque gélido. Si lo hubiese hecho en su momento, Urano podría haber rematado la faena con una lanza lunar. Mi hermano me respondió, que no había una seguridad absoluta de que una combinación de ese golpe eléctrico y la lanza lunar derrotasen al traidor, quizás no hubiese funcionado del todo, pero eso ya nunca lo sabremos.
Arquímedes subió al trono, y por tanto se convirtió en el líder supremo del ejército de Draconem; también se proclamo a si mismo Gran Patriarca, su antecesor fue ajusticiado. Furia fue coronada como nueva reina consorte, y sus hijos fueron declarados príncipes. Magma, Ígnea, sus hijos y mi familia fuimos señalados como enemigos del Estado y perseguidos.
Los eclesiásticos y feligreses más moderados y pacifistas fueron asesinados, menos algunos que huyeron para salvar la vida. La iglesia de Lunarian se transformó en una sociedad de fanáticos y extremistas, que comenzaron a predicar la violencia, el racismo, la intolerancia, etc. Todo aquello era contrario al verdadero mensaje de paz de la Gran Diosa.
Algunos dragones se le rebelaron y se unieron a nosotros, otros apoyaron al nuevo rey, eso fue el inicio de la guerra civil de Draconem.
FIN DEL FANFIC
Hola, bronies y lectores.
Sí, han leído bien. Aquí se acaba el fanfic y no habrá epilogo.
Decidí hacer una remasterización para alargar la pelea, y dar más intensidad a algunas escenas.
La escena del Twilight no aporta mucho pero la metí para adornar.
Ja, ja, ja, ja. Apuesto a que más de uno de ustedes pensó que Minerva se había vuelto loca, cuando le sugirió a Neptuno que le hiciese tragar agua a Arquímedes. El headcanon de que la lengua de los dragones contiene electricidad pertenece a la película "El vuelo de los dragones" dirigida y producida por Jules Bass y Arthur Rankin, Jr. En 1982.
Es un final medio abierto. Es posible que quizás a algunos les parezca mal este desenlace, seguro que muchos diréis "Jo, tío. Al final ganan los malos. Eso no puede ser, no es política ni moralmente correcto". Bueno… la vida no siempre es moralmente correcta. Si lo piensan, al final no gana nadie porque queda pendiente el asunto de la guerra civil. No se sabe realmente quién gana, porque veamos… ¿Cómo termino la guerra? ¿Cuál fue el bando ganador? Además, incluso si ganase Magma la guerra se llevaría por delante a muchos inocentes.
Es posible que más de uno piense, "habrá una secuela", lo siento pero no. Esta historia no tendrá continuación, a menos que alguien voluntariamente decidiese por su cuenta hacer una segunda parte, en cuyo caso bienvenida sea. No obstante, ya tengo pendientes otros proyectos, de modo que no me voy a comprometer con más historias por el momento; además nunca se me han dado bien los fics de guerra. Eyedragon tiene mucha experiencia en escenas de luchas y de acción pero yo no.
El Gran Cañón de Lunarian, está inspirado en el Gran Cañón de Colorado (Arizona)
ARQUÍMEDES
Parece raro pensar que al final Arquímedes consintiera la huida de Ceniza y su familia. El motivo lo explica el mismo. Arquímedes por un lado odiaba a Ceniza por sus ideas; pero al mismo tiempo le respetaba porque le consideraba una persona de valor y de carácter firme. De hecho, uno de los motivos por el cual Arquímedes traiciona al rey, aparte de para hacerse con el trono, es porque le despreciaba. En un momento dado Arquímedes dice "Ceniza era un idealista pero al menos tenía agallas y principios, pero Magma… que basura de hombre". De modo que vemos cómo el villano tenía más respeto por aquel que consideraba un rival digno, que por su propio soberano.
MODO CICLOPE Y TITÁN
La idea original del modo combate de los dragones, es un headcanon de Mr.E's-pen, y él lo empleó en su fanfic "La segunda vida de Eclipse y Aurora". No obstante, la transformación en ciclope y titán es una idea mía al igual que los ojos rojo sangre, que adoptan todos los dragones cuando se transforman.
TÉCNICAS ESPECIALES
El ataque lunar y el mencionado rayo solar, están basados en ciertos ataques atribuidos en algunos fanfics a Luna y Celestia. Honestamente no creo que peguen mucho en este capítulo; pero sé que algunos de ustedes querían ver un poco de acción.
Cuartel. Antigua expresión española que significa piedad; por eso en algunos películas medievales cuando dos personas se baten en duelo se dice "lucharemos sin cuartel", que significa que ambos contrincantes lucharan a muerte y sin mostrar clemencia con su adversario.
EL PERSONAJE DE FLAVIA
Le hable a Juanca29 de ella, pero creo que es mejor explicarlo aquí para que todos lo sepan.
Para empezar ¿Cuál es el propósito de Flavia en la historia? Mostrar los sentimientos contradictorios de la dragona. Ella siente un rechazo natural hacía los equinos, porque sufrió mucho durante la guerra poni-dragón; pero al mismo tiempo se encariña con Twilight, y esta última es una unicornio. ¿Se imaginan el cacao mental que supone eso?
Por otra parte, Flavia es madre, asique técnicamente puede ponerse en el lugar de los señores Sparkle.
Flavia no es racista porque si lo fuese habría cosas que no encajarían en la historia, ella simplemente muestra rechazo a los equinos porque le recuerdan a su destrozada infancia, pero no va por ahí maltratándoles como hacen los villanos del fic.
Quizás lo más curioso de la dragona sean sus hijos. Minerva, Neptuno y Urano tienen una personalidad indiscutible. ¿Os imagináis qué tipo de educación tienen que haber recibido para ser capaces de desarrollar tantos valores? Si los trillizos son como son pues obviamente quien les ha educado tiene un gran merito.
Flavia no aporta mucho a nivel colectivo, no interactúa demasiado con otros personajes. Sin embargo, a nivel individual aporta muchísimo, porque sirve para plantear al lector cómo alguien que supuestamente no le gusta una determinada raza, en este caso la equina, puede encariñarse con una chica de esa misma raza; dando lugar a un comportamiento no definido al 100% e incluso contradictorio en algunos aspectos. Todos los seres humanos solemos tener en algún momento de nuestras vidas sentimientos contradictorios, y enfrentamientos personales, todos nos contradecimos a nosotros mismos en algún momento de nuestra asistencia.
EAGLE Y THE FLYERS
La reina grifo Eagle, así como el reino de The Flyers ya han aparecido en mis fanfics anteriores "La verdad sobre Celestia" y "Las desventuras de la familia de cristal".
Espero que hayan disfrutado con este fanfic. Ahora continuaré con el fic "Delito y castigo de Trixie"; y luego empezaré la secuela de "Las desventuras de la familia de cristal".
Un saludo.
Nos leemos.
