Como era costumbre, John salió ese día muy temprano a hacer las compras al supermercado, y lo primero que notó fue que Sherlock no estaba, y como no esperaba encontrar alguna nota, le preguntó a la señora Hudson si lo había visto salir, pero la verdad es que ella sabía tanto como él, pero tratándose de Sherlock, John decidió no aproblemarse y salió a hacer las compras suponiendo que la investigación lo llevó a involucrarse en alguna pelea clandestina, o a desbaratar alguna operación de Mycroft, o alguna otra idea insólita que para Sherlock era completamente normal.
Horas después, cuando John y la señora Hudson ya habían terminado de almorzar, apareció Sherlock corriendo, vestido con un overol azul pálido, usando una peluca rubia platinada lisa, un jockey azul percudido y cubierto de lo que parecía ser tierra.
-Esto... se vuelve más... dificil-jadeó Sherlock de entrada, sacándose el jockey y la peluca.
John y la señora Hudson lo miraron como si se tratase de algo insólito, aunque cada uno sabía que cada cierto tiempo a Sherlock le daba por usar disfraces y acentos para ahondar en sus investigaciones, como supusieron que ocurrió en ese momento, y esperaron a que Sherlock se explicara, pero como no hizo más que limpiarse, al final John se vio en la obligación de preguntar:
-¿Qué rayos está ocurriendo, Sherlock?
-¿No es obvio? Acabo de volver de la fábrica-respondió Sherlock sacándose el overol y dejando entrever su camisa blanca y su acostumbrado pantalón negro de tela.
-¿Fábrica? ¿Qué fábrica?-preguntó la señora Hudson.
Sherlock, que aún no se limpiaba del todo, volteó a ver a la señora Hudson como si le hubiese hablado en lenguas muertas, y respondió:
-Investigué todas las fábricas en Londres que fabrican, o bien podrían fabricar estatuas como nuestros Napoleones y el listado es más extenso de lo que creí al principio. En dos no pude investigar porque están en bancarrota, una se fue a huelga, y en la única en la que me pude infiltrar ahora, Pennies and Sons, me expulsaron por demente.
-No me digas-ironizó John.
-¿Pero por qué?-preguntó la señora Hudson preocupada.
-Tan pronto como logré ingresar a la planta, busqué todas los bustos, pero el problema es que todos los que vi eran genéricos, aún no se podía deducir si eran Napoleones o qué se yo qué otro personaje anticuado-respondió Sherlock-Y por un instante, tuve que pensar como nuestro destructor, así que comencé a destruir los bustos uno por uno. No encontré absolutamente nada, así que los seguí rompiendo hasta que un soplón me vio y me denunció. El jefe de planta no me reconoció como su nuevo obrero irlandés, así que tuve que huir y llegué tan rápido como pude.
-¿Y por qué destruíste los bustos?-preguntó John sorprendido-¿Acaso te volviste loco?
-Si nuestro amigo pretende algo en concreto con esto, que es lo más probable, yo debía adelantarme y destruir más bustos, pero me fue mal... y no me gusta cuando sucede eso-respondió Sherlock muy serio.
-¿Y por eso mismo ahora tú vas a destruir cuanto busto veas?-preguntó John molesto.
John y la señora Hudson entendían cada vez menos el peculiar razonamiento de Sherlock; la señora Hudson se encontraba en la línea delgada entre la preocupación y la compasión, y John perdía cada vez más la paciencia, pero no lo mandaba al carajo porque, a pesar de todo, sabía que así fue como conoció a su amigo y no esperaba que cambiase un ápice su comportamiento, aunque aquello era mejor que dispararle a los muros de la casa a altas horas de la madrugada.
Una hora después, Sherlock ya se había duchado y cambió su camisa blanca por otra púrpura, y se veía de mejor aspecto que cuando volvió de la fábrica. Comío el plato que la señora Hudson le había reservado, carne al jugo con arroz, y tan pronto como terminó, todo lo que le dijo a John fue:
-Ese bastardo está ahí, oculto en alguna parte, riéndose de nosotros, en el caso de que sepa que está siendo investigado, y lo peor es que pasan los días y aún no puedo determinar qué es lo que está buscando.
-¿Destruir bustos de Napoleón?-preguntó John irónico.
De pronto, alguien tocó la puerta seis veces, y con cada golpe, parecía que iba a derribar la puerta.
-¡Ya van, no sean impacientes!-se escuchó gritar a lo lejos a la señora Hudson.
-¿Esperas a alguien?-preguntó Sherlock.
-¿Y tú?-preguntó John.
-John, los dos sabemos que nunca espero a nadie. Son los demás quienes vienen a mí.
-Paradojas del hombre que no tiene amigos-replicó John, ante lo cual Sherlock solo se limitó a levantar su ceja.
En instantes, Sherlock y John vieron irrumpir en su sala de estar a una joven completamente vestida de negro, rostro alargado, ojos excesivamente pintados de negro y de mirada inexpresiva; su cabello negro azabache era liso y le llegaba hasta un poco más abajo del hombro, no llevaba flequillo, pero un mechón de pelo le cubría parte de su lado izquierdo, su rostro estaba repleto de piercings, y su vestimenta era una chupa negra de cuero desgastada por el uso, falda negra que le llegaba hasta más arriba de las rodillas, medias rayadas en blanco y negro y bototos negros.
-¿Esta es la casa de Sherlock Holmes?-preguntó la chica sin denotar emoción alguna.
-¿Quién busca?-preguntó John.
-¿Acaso es usted?-preguntó la chica.
-Por supuesto que él no es Sherlock-respondió Sherlock como si eso fuese lo más obvio del mundo para alguien que apenas los estaba viendo.
La chica miró a Sherlock de pies a cabeza y levantó una ceja al tiempo que dijo:
-Debí suponer que tú eras Sherlock realmente.
-Disculpe, no es nuestra intención ser groseros, pero, ¿La conocemos?
-Por supuesto que sí, aunque de momento no asocien mi rostro con mi nombre o mis acciones-respondió la chica recogiéndose el mechón que le cubría la cara- Mi nombre es Lisbeth Salander, y si estoy acá es porque tarde o temprano la roca tiene que ser picada por la avispa, ¿No creen?
¡Hello people! De nuevo por acá, actualizando como tenía pendiente. Tal vez nadie se esperaba que el encuentro entre Sherlock y Lisbeth ocurriese en este punto de la historia, ¿O sí? Bueno, el asunto es que a partir de este punto de la historia, aún no tengo nada establecido, y ahora sí que me dejaré llevar del todo por lo que la inspiración me traiga. Saludos :D
