II.- Embarazo.

Regresaba después de un crucero por el Caribe, donde se divirtió a lo grande con su familia y llegando, se entera que su querido novio había hecho que su amigo cometiera una tontería, que decía tontería ¡Una Gran Estupidez!

― Estaba borracho y lo decía en broma, sabes que igual a mi Kikyou no me agrada, jamás pensé que se lo tomaría en serio.― se excusaba al ver a su novia ya muy furiosa.

― Ahora mismo vamos a verlo, debe detener esta locura.― decía enfadada mientras salía del departamento de Miroku, Inuyasha la escucharía.

― ¡Sanguito espera!― gritó al tomar sus llaves y seguir a su novia.

...

De nuevo estaba en la sala de espera de aquel consultorio, intentaba leer el libro que llevaba para distraerse. Al final lo de sus padres no había sido tan malo, les dijo que una profesora la contrato para cuidar a su abuela mientras ella tenía a su hijo y en Takayama la señora no tenía teléfono, ni internet, pero igual trataría de comunicarse.

Miro hacia la oficina donde estaban el joven Taisho y la señorita Tama, ellos estaban arreglando los últimos detalles y en cuanto terminaran ella pasaría al consultorio, vio a la señorita Tama salir y pensó que ya habían arreglado todo, pero ella solo salió para llamar por teléfono.

Volvió a dirigir su mirada al libro en sus manos, pero el llanto de una niña la alerto, se había pegado en la rodilla con la mesa de centro, miro a todos lados y no veía a su madre, se levanto para ayudarla y vio a la señorita Tama ir en su dirección, por un momento pensó que la calmaría y ella que había pensado en que no quería niños, pero le sorprendió al ver que regañaba a la niña por que no le dejaba escuchar la llamada que hacía.

― Yo me encargo, siga con su llamada.― dijo al terminar de acercarse, la otra chica solo la ignoró y volvió a su llamada.― ¿Estás bien? ¿Te duele mucho? ¿Cómo te llamas?― preguntaba amablemente a la pequeña.

― Sayo.

― Yo soy Kagome ¿Y tu mamá?

― Fue corriendo al baño, ella vomita mucho.― decía mientras Kagome le limpiaba las lagrimas.

― ¿Vas a tener un hermanito?― preguntó al suponer del porque los vómitos, después de todo se encontraban en una clínica de fertilidad.

― Sí.― contestó con una sonrisa.― Ya no me duele.

― Me alegro, en mi bolsa traigo una barra de chocolate ¿quieres un poco?

― ¡Sí!

Kagome saco de su bolsa la barra de chocolate dándosela toda a la niña. De inmediato Sayo comenzó a comerla.

― Sayo ¿Qué paso?― preguntó una mujer, que Kagome supuso debía ser la madre.

― Me pegue, pero Kagome-onesama me ayudo.

― Te dije que te quedaras quieta. Muchas gracias ¿Vienes para tener un hijo?

― Sí, pero no será mío.

― Es una lástima, se te nota la maternidad.― dijo un poco desilusionada, una chica como ella sería una estupenda madre.

― Higurashi Kagome.― llamó una enfermera.

― Con permiso.― Kagome se despidió y siguió a la enfermera a la oficina donde estaban los futuros padres.

...

Estaba llenando las últimas formas y viendo que el acuerdo legal que debía firmar la señorita Higurashi estuviera en orden, cuando el llanto de una niña lo distrajo, se asomo por la ventada de aquella oficina y vio que la niña estaba sola, no veía a su madre, pero si vio a Kikyou acercársele y en contra de todo lo que pensó la regaño, estaba por ir a ver a la pequeña cuando la azabache se termino de acercar para calmarla, la niña de inmediato dejo de llorar, como le gustaría que Kikyou tuviera al menos un poco de esa afinidad con los niños, pero quería creer que cuando tuvieran al suyo ella cambiaría.

― ¿Todo está en orden?― preguntó Kikyou al entrar de nuevo a la oficina.

― Parece ser que sí.

― Perfecto ¿Que debo firmar? Debo ir a la agencia ¿Qué debo firmar?― volvió a preguntar al ver que ni su novio y el abogado contestaban.

― Ya le indico.― contestó el abogado al tomar unas hojas, incluso Kikyou firmo unas que no estaban llenas, pero ya Inuyasha se encargaría de ello.

― ¿Es todo?

― Si señorita.

― Te dejo lo demás amor.― dijo al darle un beso a su novio.― No se te olvide la cena de mañana.― le recordó antes de salir.

― Joven Taisho, faltan estas hojas de llenar.― dijo el abogado al pasárselas.

― Claro, ya lo hago.― tomó las hojas y las lleno, ya estaba cansado, apenas había podido dormir y todos esos trámites ya lo tenían cansado.

Justo cuando terminó de llenar todas las formas, una enfermera entro con Kagome. Le indicaron que tomará asiento, para empezar a explicarle todo.

― Debes firmar algunas cosas, Myoga te explicará.― dijo Inuyasha al señalar al abogado.

― No le puede decir a nadie de quien es el bebé, durante todo el embarazo no podrá salir de Takayama, al nacer el bebé deberá entregarlo a los padres biológicos, nunca podrá tener contacto con el bebé o los padres de nuevo, a menos que requieran de nuevo sus servicios mis clientes se contactaran con usted.― Kagome asentía mientras aquel hombre mayor hablaba.― Durante su estadía en Takayama no tendrá contacto con familiares, amigos o conocidos, nunca podrá decir, hablar o comentar de este embarazo a nadie. Se le pagara la ropa, alimento, gastos médicos y si llega a necesitar ayuda psicológica se le proporcionara, se pagará la cirugía y tratamiento de su madre. ¿Alguna duda?

― ¿Cuando nos iremos a Takayama?

― Cuando confirmen que el embarazo se dio, probablemente en dos semanas.― contestó Inuyasha.

― ¿Algo más?― preguntó Myoga y ella negó.― Entonces firma, aquí, aquí, aquí y aquí.― dijo al ir indicándole en las hojas.

― Señorita acompáñenos.― pidió el médico que se encargaría de todo.

...

Iba en el ascensor a su departamento y llevaba una sonrisa tonta en su cara, pero ¿cómo no tenerla? pronto tendría un hijo y podría casarse con su amada Kikyou. Al entrar a su departamento se encontró con sus amigos, no le sorprendió encontrarlos allí, puesto que el portero tenía instrucciones de que podía dejarlos pasar.

― ¡Vaya sorpresa!

― ¡Eres un maldito!― gritó inmediatamente Sango.

― ¿Qué pasa?― preguntó confundido por la reacción de su amiga.

― Ya sabe lo de la chica.― contestó Miroku.

― No te dejaré hacer algo como eso, Kikyou puede tenerlo está completamente sana ¿o no?.

― Demasiado tarde.― contestó socarronamente y dando a entender que todo estaba hecho.

― No, tus padres se enteraran.

― Si lo haces destruirás la vida de la chica.

― ¿Cómo dices?― preguntó al no comprender de lo que hablaba.

― Ella lo hace para pagar una cirugía de su madre, su familia no sabe lo que hará, si vas y le dices a mis padres habrá un escándalo, todo el mundo lo sabrá, ella aparecerá en las revistas amarillistas y al final su madre no será operada, quien sabe, de la impresión y el acoso de los medio puede enfermar más.

― Les diré todo esto y al final hasta ellos le pagan la cirugía por los problemas causados.

― Yo soy quien dará a conocer todo ¿En verdad quieres arruinarle la vida?

― Eres un maldito.― jamás imagino que su amigo pudiera ser así de cruel, solo por tener a Kikyou.

― Yo solo quiero que acepten mi matrimonio con Kikyou y si para eso debo recurrir a alguien más para tener a mi hijo no me importa.

― Quiero conocerla, quiero ver qué clase de persona es y si vale la pena callarme.

― Es una buena chica, tiene buen corazón.

― Ahora dinos, ¿Cómo planean ocultar que tu novia no está embarazada?― preguntó Miroku en un intento de calmar los ánimos.

― Debe ir a Brasil por una sesión para la temporada otoño-invierno, se quedará allá y les diré a mis padres que me iré con ella.

― ¿Qué pasará con el restaurante? ¿Se llevaran a la señorita?

― Sesshoumaru tendrá que regresar y yo en realidad estaré en Takayama, nadie sabrá nada.

― ¿Tu adorada novia aceptará que pases nueve meses con otra chica solo en las montañas?― preguntó incrédula Sango.

― Ella confía en mí.

― No es muy bonita ¿verdad?― preguntó pícaramente Miroku.― Solo decía.― se disculpo al recibir un golpe de su novia.

― Cuando se vayan a Takayama los acompañare, en el camino la conoceré.― dijo decidida Sango, si aquella chica no era lo que Inuyasha decía que era, le diría todo a los padres del chico.

― Me parece bien.

― No te veo preocupado.― dijo Miroku al ver a su amigo tan calmado.

― No tengo por qué estarlo, como les dije, es una buena chica.

...

Se paro frente al espejo del baño, se miro por unos segundos, se inclino al lavamanos, mojo su rostro, tomó una toalla y se seco para después sentarse en el frío piso. Llevo sus manos a su vientre, ya no había marcha atrás, ahora en ella estaba creciendo el hijo de aquella pareja. Pronto las lagrimas comenzaron a salir de sus ojos, se permitió llorar, pero de ahora en adelante debía ser fuerte.

Se levanto y fue a dormirse, mañana empezaría a empacar y debía ver en donde guardaría los materiales de la escuela y aquello que no pudiese llevarse con ella, pedirle a una compañera que le guardará sus cosas no lo veía viable, a ellas no les podía decir la misma mentirá que a sus padres, se darían cuanta de inmediato que no era verdad, bueno, tendría dos semanas para pensarlo.


Los días pasaron volando, en la clínica ya estaba el joven Taisho y no le sorprendió que su novia no estuviera. Le hicieron varías pruebas y confirmaron que el embarazo se había dado satisfactoriamente. Cuando le dieron la noticia al joven Taisho este estaba más que contento, Kagome lo vía con ternura, en verdad sería un estupendo padre.

― Vayamos por tus cosas, nos vamos hoy mismo.― dijo a Kagome.

― Por supuesto.

― Sígueme a mi coche.― fueron al ascensor y bajaron al estacionamiento.

Inuyasha le indico a Kagome que subiera en la parte de adelante, en cuanto arrancaron ella le indicó que camino tomar para ir a su casa, en el trayecto no platicaron de nada, solo hablaban cuando Kagome le daba indicaciones.

― Donde esta aquel árbol.― indicó Kagome al casi llegar al complejo de cuartos donde ella rentaba.

Caminaron por un largo pasillo que llevaba a los cuartos mas retirados, Inuyasha veía todo aquello curioso ¿Cómo podía vivir la gente en espacios tan reducidos? Llegaron al cuarto de Kagome y a Inuyasha le sorprendió que era más pequeño de lo que imagino.

― ¿Vives aquí?― preguntó al ver que solo había tres cuartos, el baño, la recamara y la cocina.

― Es pequeño pero cómodo.― contestó avergonzada, el joven Taisho debía estar acostumbrado a un espacio más lujoso y amplio, su humilde cuarto debía parecerle un pocilga.

― ¿Es todo?― preguntó al ver que ella solo jalaba con dos maletas.

― No tengo mucha ropa y considerando que dentro de poco no me quedará, está bien.

― ¿Qué hay en esas cajas?― preguntó al señalar las pocas cajas de cartón que había en el cuarto.

― Material de la escuela.

― ¿Las dejarás?

― La casera lo acepto como pago, ya luego podré comprárselas de nuevo.― explicó.

Su acuerdo fue que le pagaría la mitad del mes y ella se podía quedar con parte de sus cosas, si la casera conseguía venderlas ya no le debería nada, pero si no, en nueve meses podría ir y comprárselas.

― Paga tu último mes.― dijo al extenderle una cantidad de efectivo.

― Eso es más de lo que pago de renta y no es necesario, de todas maneras no tengo donde dejarlo.

― Mandaré por alguien, las llevaran a mi apartamento, estará desocupado este tiempo.

― En verdad no es necesario.

― Insisto.― dijo al ver la chica no tenía intensiones de tomar el dinero.― Si no vas tú iré yo.― dijo al caminar a la salida.

― Espere.― en un acto de reflejo le detuvo, si él iba la casera comenzaría hacer preguntas y no sabría que decir.― Iré yo.― dijo al tomar solo la cantidad de dinero que necesitaba, muchas gracias.

Inuyasha sonrió y la vio marchar, si que era extraña, cualquier otra persona hubiera tomado todo el dinero, pero ella no, Higurashi era demasiado honesta. Tomó las maletas y camino a su coche.

...

Inuyasha y Kagome llegaron a una pista aérea donde un jet les esperaba. Aquello solo confirmaba lo que Kagome sospechaba, el joven Taisho era de una familia apoderada. Inuyasha condujo hasta llegar junto al jet, allí un hombre de traje negro les esperaba.

― Joven Taisho.― saludo el hombre.― El joven Lee y la señorita Yoshida lo esperan abordo.

― Gracias Tashibana, ten mis llaves, sube las maletas que están en la cajuela y avísame cuando vayamos a despegar, subamos.― le indicó a Kagome quien lo siguió a bordo.

― Allí estas, comenzábamos a pensar que no llegarías.― dijo Miroku al verle entrar.

― Que poca fe me tienes.

Kagome no sabía qué hacer, así que se quedo donde los asientos comenzaban, todo aquello la estaba cohibiendo.

― ¿Es ella?― preguntó Sango al ver que la azabache no se acercaba a ellos.

Inuyasha volteo y camino de nuevo hasta la chica, la tomo de la mano y la llevo hasta sus amigos.

― Les presento a Higurashi Kagome, Higurashi, ellos son mis mejores amigos Lee Miroku y Yoshida Sango.

― Es un placer.

― Ven conmigo, tenemos mucho de qué hablar.― dijo Sango la tomarla de un brazo e indicarle que tomara asiento.

Los amigos del joven Taisho le habían caído muy bien, Sango era encantadora y casi de inmediato congeniaron, Miroku era un tipo muy "peculiar". En poco tiempo sus nervios habían desaparecido.

Miroku y Sango no podían estar más que contentos, Kagome era un amor, era una chica tan natural. Lástima que la vida la hubiera orillado a alquilar su vientre, pero de igual manera era valiente y fuerte, pocas personas harían eso por su familia.

― ¿Hay un baño?― preguntó Kagome.

― Claro, la puerta al fondo.― contestó Inuyasha.

― Es linda.― dijo Miroku al quedar solos.

― Se los dije.

― ¿Por qué no estás con alguien como ella? Solo decía, hablo por hablar.― se apresuro a decir al ver la mirada asesina que su amigo le daba.

― Solo por ella no diré nada, pero le rogaré a Buda que te de tu merecido.― dijo Sango llena de un aura sombría, que le helo la sangre a los dos chicos.

El jet los llevo hasta Nagoya, el resto del viaje sería en coche. Ya en Nagoya, un coche los esperaba, el viaje a Takayama duro poco más de dos horas. Sango y Kagome iban platicando muy a gusto, era increíble que en ese poco tiempo se hubieran hecho amigas.

Al llegar a Takayama, Kagome se sorprendió al ver que la casa donde se quedarían era muy tradicional. Había pensado que la casa sería lujosa, pero al verla se tranquilizo, la verdad era que no sabría que hacer en otro lugar.

Miraba todo embobada, la casa era de dos plantas, la fachada de la casa tenía varías aguas, el jardín delantero era hermoso, tenía varias plantas y árboles pequeños, el camino a la casa era de piedra y gravilla roja. En el interior había puertas corredizas y todo el suelo era de tatami, ¿y qué decir de las hermosas pinturas en tela que adornaban las paredes? ¡Hermosas!.

― Te mostraré tu habitación ¿Pasa algo?― preguntó Inuyasha al ver que ella no se movía.

― No, nada.― negó rápidamente, se había quedado embobada por el lugar.

Inuyasha comenzó a subir las escaleras y Kagome le siguió, ya en el segundo piso quedo más enamorada de la casa, había adornos realmente hermosos, como unos jarrones decorados con sakuras.

― Aquí te quedaras por estos meses.― dijo Inuyasha al llegar a una habitación.― Puedes guardar tu ropa en los cajones, en las repisas esta un futon, cobijas y sabanas.― dijo al mostrarle todo.― Sígueme, te mostraré lo demás.― Kagome le siguió sin decir nada.― Hay dos baños, uno es esté y el otro queda abajo.― indicó al pasar por una puerta y bajaron las escaleras.― La cocina.― dijo al entrar a ese cuarto.― Eres libre de tomar lo que quieras.

Kagome seguía fascinada con el lugar, pero pronto su cuerpo le recordó que ya era muy tarde y bostezo.

― Ya deja que vaya a dormir.― dijo Sango al entrar a la cocina acompañada de Miroku.

Kagome miró a Inuyasha, tal vez él quería mostrarle algo más o poner algunas reglas.

― Puedes irte.

― Con permiso, buenas noches.― se despidió de todos.

― Descansa, mañana iremos al pueblo.― le dijo Sango con una sonrisa y Kagome asintió.― Quita esa cara.― regaño a su amigo al ver que no le había gustado su comentario.― No pensaras mantenerla encerrada aquí durante nueve meses ¿verdad?

Inuyasha desvió la mirada, por supuesto que no la mantendría prisionera, no era tan desgraciado, pero no quería que algo malo le pasara a la chica ¡ella llevaba a su hijo!.


Waaaa, soy tan feliz, me da mucho gusto que les gustará el primer capítulo.

Muchísimas gracias: miko kaoru-sama, miyasa, simplementeyo, Misheru Taisho, Oaky-chan, jossy-chan y aky9110.

Cuando me dijeron que era similar a uno ya hecho, dije OMG! Pero luego gracias a Oaky vi que era mismo tema diferente trama. Este tema lo tengo pensado desde hace mucho pero nunca supe como comenzarlo hasta ahora, solo tenía bien planteado lo que pasaría en ella, pero en el inicio estaba perdida.

Bueno, espero les agrade como sigue y aquí nos vemos pronto. Saludos.

06/07/2014