Nota de la Autora:
Muchas gracias por el apoyo, aprovechare esta semana santa para subir los capítulos que ya tengo corregidos, espero les gusten los cambios que he hecho y que disfruten de este capítulo cualquier recomendación es bienvenida, sin más por el momento los dejo leer.
Capítulo 1. Compras.
―No es lo mismo― dije tomando un libro del librero que tenía en la sala, este librero tenia mis libros favoritos, y este era uno de ellos, de esos libros que suelen calmarte, comencé a leer ignorando a mi mejor amigo el cual no paraba de parlotear respecto a mi hija, la cual debería de estar dormida, seguí leyendo, Milo acostumbrado a mis silencios prendió la televisión de mi templo ignorándome tal y como yo lo hacía, siempre habíamos sido amigos y era una costumbre pasar largos ratos de silencios, estuvimos de esa manera un rato más cuando un llanto interrumpió mi lectura, deje el libro a un lado y subí a la habitación que era de Sakura, ahí estaba ella llorando abrazando sus piernitas, no sabía que hacer debía acercarme o dejar que continuara llorando.
―Que ha pasado?― pregunte estando en la puerta y tratando de sonar amable.
―Soñé feo―
―Que has soñado?― pregunte aun estando lejos de ella
―A Okasan, llena de sangre, verdad que mi Okasan está bien?―
―Seguro estará bien descuida ella es muy fuerte, no creo que le haya pasado nada muy grave― dije con sinceridad
―Es que Ojisan estaba muy preocupado por ella, tengo miedo de perder a mi Okasan―
―No vas a perderla, hablare con Shion-sama para que podamos ayudar en la búsqueda de tu Okasan ―
―Lo prometes? ― pregunto ella mientras volteaba a verme, tenía sus ojitos llenos de lágrimas, hasta ese momento no me di cuenta que tenía el cabello blanco
―Te lo prometo― dije después de salir del asombro de la nueva apariencia de ella
―Ya va a terminar el efecto de las hojas mágicas de Shippo-otosan― murmuro mientras llevaba sus manos a sus mejillas todo parecía indicar que se había dado cuenta del cambio de su apariencia
―las hojas mágicas?―
―Si Shippo-otosan me puso un conjuro para que pueda ir a la escuela, Shippo-Otosan también me inscribió a la escuela aquí― dijo poniéndose de pie y corriendo a su mochilita de donde saco un folder con el escudo de una de las escuelas mas reconocidas en Atenas ―toma― comento pasándome el folder para que lo pudiera revisar.
―A este lugar te inscribieron?―
―Si, dijo que mi Okasan no quería que yo faltara a la escuela― comento con una linda carita, leí el documento y ahí estaba todo lo que pedían para las clase y que día se tenía que presentar, genial mañana tenía que ir a la escuela y yo no tenía nada de la lista que había ahí, mire la hora eran las 4 de la tarde aún tenía tiempo.
―Ven vamos por todo lo de la lista― le indique mientras tomaba la bufanda de seda con el que había escondido sus orejitas, ya vería mañana como esconder sus orejitas mañana para no llamar la atención, por hoy eso no me preocupaba mucho, se acercó a mí y dejo que le acomodara la especie de bufanda ocultándole sus orejitas, la levante de la cama y le di la mano para sacarla de la que era su habitación, Milo seguía viendo la televisión ignorándonos.
―vamos a salir así que nos vemos después― dije mientras estaba saliendo del templo, no sabía si tomarla en brazos o no así que iniciamos nuestro descenso y cada uno de mis compañeros tenia deseos de rodearnos y conocer a mi hija, pero como no tenía mucho tiempo les lance una mirada que decía que no quería que se nos acercaran así que solo nos saludaron, al llegar al estacionamiento que teníamos en uno de los pasajes secretos del santuario, la acomode en la parte de atrás del auto, el cinturón de seguridad le quedaba grande lo cual me indicaba que tenía que comprarle un arnés especial para niños o una sillita, para que no se fuera a lastimar, no quería que su familia me desollara vivo, solo por el hecho de que se llegara a lastimar en algún frenón que terminara dando.
―Si sientes que voy muy rápido hazme favor de avisarme― le dije mientras tomaba mi lugar, como conductor.
―Si está bien―
―Acaso planeabas no llevarme Camus? ― pregunto Milo mientras se acomodaba en el asiento del copiloto.
―No quería llevar a nadie, además parecías muy entretenido viendo la televisión―
―Que malo eres Camus, hola pequeña no nos han presentado yo soy Escorpión no Milo―
―Konichiwa, Milo-sama―
―No me digas Sama me haces sentir muy viejo por que no mejor solo Milo―
―Milo-san entonces― comento con una sonrisa
―Sigues haciéndome sentir viejo porque no me dices tío, de todas maneras soy el mejor amigo del amargado de tu padre― logrando irritándome
―Entonces Milo-Oji―
―Oji eso que es?―
―es tío en japonés―
―genial escuchaste Camus soy su tío― dijo sacando esa personalidad hiperactiva que tenía, que aunque no lo pareciera era un niño.
―deberías de callarte― dije mientras arrancaba para ir camino al centro comercial
―Que feliz soy al fin soy tío―
―No seas exagerado―
―Y tú no estás feliz de ser papa Camus o qué?―
―Camus-sama no es mi Otosan, mi Otosan es Shippo-otosan― dijo ella con mucha determinación, claro para ella solo soy el que la va a estar cuidando hasta que su mama o su papa Shippo regresen por ella.
―Pobre de ti amigo ni siquiera te ven como papa―
―Quieres callarte― dije mientras llegábamos al estacionamiento del centro comercial
―Bien ya me callo―
―Así está mejor―
―Por qué no la has cambiado Camus, así se va ver rara―
―Por qué lo único que tiene, ropa japonesa, además solo se quedara unos días no creo que sea necesario que le cambien la ropa―
―O vamos Camus es una niña y está en el occidente no puede estar así con puras yukatas abra que comprarle ropa decente o se burlaran de ella cuando salgan a caminar a la ciudad― comento saliendo del auto para tomar a Sakura de la mano.
―Y que sabes tú de moda Milo que yo sepa solo eres caballero de Atena―
―He salido con muchas mujeres con clase y estilo sé cómo ayudarle a vestir, además estoy aburrido y si ayudándole a tener ropa occidental me entretengo pues está bien así no te molesto―
―Bien pero no me molestes―
―Que colores te gustan Sakura?―
―Me gusta el azul, el blanco, el morado, el rosa, el amarillo, negro y rojo―
―Entonces buscaremos ropa bonita para que la luzcas― dijo mi amigo mientras comenzaba a jalarla a una tienda y la llevaba al área de niños, donde estaba escogiendo ropa para mi hija, si no supiera que le encantan las mujeres podría jurar que era Gay ―vamos para que te pruebes esto― dijo tomando la mano de mi hija y llevándosela a los probadores en donde las mujeres lo venían de mal manera por querer meterse a ayudarle a mi hija a cambiarse
―Pero que le pasa solo voy a ayudarle a cambiar, Camus diles algo― protesto Milo mientras se peleaba con la encargada de los probadores,
―Hay algún problema?― le pregunte a la encargada
―Aquí el caballero quiere entrar con una niña a los probadores―
―No veo problema alguno, la niña no sabe cambiarse bien, él solo va a ayudarla― dije de mal manera, como podían pensar que Milo le haría algo a Sakura, es un mujeriego, quizá un desgraciado en batalla, pero no es un pedófilo, para él Sakura solo es su sobrina.
―Ve, él es el papa de mi princesa Sakura si me da permiso no veo por qué no me deja ayudarla a cambiarse― dijo de una manera un tanto afeminada, definitivamente no dejare que continúe viendo demasiada televisión o un día de estos terminara desesperarme, esta situación es un desastre ahora va a pensar que somos una pareja homosexual, aunque eso no es tan malo quizá así lo dejen entrar a ayudarle a Sakura.
―Puede pasar caballero pero una encargada estará al pendiente de ustedes― dijo la señorita pensando claramente eso, ya que la mirada que nos lanzo fue como de decepción, yo la ignore y me senté a la espera de que terminaran de comprar un poco después salió Sakura, vestida con una faldita plisada escocesa azul con gris, una blusa de manga larga azul marino, una bufanda gris y unas botitas café, Milo le dijo que diera una vuelta para que yo pudiera ver, se venía muy linda, después de eso la volvió a cambiar, mostrándome otro conjunto que mi mejor amigo había escogido para ella, la hizo cambiarse en tres ocasiones más antes de que fuéramos a pagar la ropa, misma que no me dejaron pagar, Milo fue quien lo pago, dijo que era un regalo, después de eso fuimos por zapatos y tenis para la escuela, pasamos a una tienda de artículos de oficina y compramos todo lo que hacía falta, en la librería compramos los libros que le habían pedido y al final le compre otra mochila para que se llevara a la escuela, después de eso fuimos a la escuela por el uniforme que ya debería de estar listo según los papeles del folder, y efectivamente ya estaba listo, lo recogí para después ir de regreso al santuario.
―Camus-sama quiero un helado― dijo señalando la heladería del parque.
―Ya es tarde para un helado, los llevare a cenar algo― dije dando la vuelta para llevarlos a cenar a un bistró francés, al llegar Sakura tomo el menú y comenzó a buscar algo.
―No hay Ramen, quiero Ramen―
―Es una comida muy fuerte para la cena, así que solo cenaras crepas con una malteada― le dije ordenándole a la mesera tres órdenes de crepas, dos cafés y una malteada de chocolate
―Yo quiero Ramen―
―Aquí no venden Ramen Sakura, además eso es una cena muy fuerte para esta hora― dije dando por terminada la discusión, Milo solo nos miraba de un lado para otro, al llegar nuestra orden comenzamos a cena.
―Están ricas enserio no quieres? ― pregunte al ver que no hacía nada por cenar.
―Donde están los palillos? ―
―Las crepas no se comen con palillos, se comen con cubiertos― dije mostrándole como hazlo.
―O vamos Camus tienes que darle de comer ella no sabe usar cubiertos― dijo para que yo le dejara darle de comer, le dije con la mirada de que no lo hiciera pero él me ignoro ―ven yo te doy de cenar, seguro no sabes utilizar los cubiertos-dijo Milo mientras la sentaba en sus piernas y comenzaba a cortar las crepas para darle de comer como si fuera niña pequeña, Sakura acepto feliz mientras cenaba en las piernas de Milo, al terminar de cenar pague la cuenta para después ir de regreso al santuario, por el espejo retrovisor la vi bostezar pero no se durmió.
―Deberías de dormí― le dije al verla luchar contra el sueño.
―No puedo dormir si no estoy bañada― dijo tallando sus ojitos para no dormir.
―Llegando te daré un baño para que puedas dormir―
―Da la vuelta en la siguiente esquina― ordeno Milo, yo lo obedecí sin saber que era lo que quería ahora ―Detente en esa farmacia, espérame no tardo― dijo saliendo del auto y entrando a la farmacia, después de un rato volvió al auto. ―Toma para que la bañes no querrás que huela a hombre con el shampoo y el jabón que tienes en tu baño―
―Milo ella no se va a quedar para siempre no deberías de comprarle tantas cosas solo es por un tiempo― le dije en francés para que Sakura no entendiera, si era como Akari solo sabría griego además de japonés, y eso por los tratados con la diosa Atena.
―Deberías de ser más amable con la niña es tu hija― me dijo antes de quedarse callado, después de eso volvimos al santuario, subimos juntos hasta escorpión en donde Milo se despidió de nosotros, nunca había visto de esa manera a Milo, como todo un padre cariñoso, es algo fuera de sí, sé que es mujeriego, pero nunca me imaginé verlo en de esa manera, supongo que su reloj biológico lo llama a ser padre, o simplemente Sakura lo ha cautivado, después de dejarle en su templo comenzamos a subir a acuario, en donde le prepare el baño a Sakura, use las lociones de niños para la bañera y deje el jabón, el Shampoo y la esponja de niños, Sakura entro al baño, ya se había despeinado y quitado la bufanda de su cabeza.
―Me ayudas con el Obi―
―Date la vuelta― le dije ella obedeció para que le desatara el moño de su obi ―Como es que no sabes desvestirte tu sola?―
―Es que mi Okasan me ayuda a bañarme―
―Metete a la bañera voy por tu yukata para dormir― indique dejándola sola para que se metiera a bañar, después volví con una toalla y su yukata en mano, la deje en donde no se mojara, estaba por salir del baño, cuando ella me llamo.
―Camus-san puede ayudarme con mi cabello?―
―Está bien pero debes de aprender haz hacerlo por ti misma― comente mientras iba a la bañera para lavarle el cabello y sus orejitas, le ayude a tallarse, para después enjuagarla, la envolví con la toalla y la saque de ahí, y de nuevo me miro pidiendo ayuda, parecía que Akari no le había enseñado a hacer las cosas por sí misma y eso es lo que iba a cambiar, le enseñaría a ser independiente, le ayude a vestirse dándole indicaciones de cómo debía de hacerlo, decidí que no lo haría por ella, esa es la única manera en la que se me ocurrió ayudarle sin involucrarme mucho ―Vamos lávate los dientes en lo que seco tu cabello― ordene dándole un cepillo de dientes de niña, con pasta sabor chicle también de niños, ella obedeció se lavó los dientes mientras yo usaba la secadora para secarle el cabello, no quería que se fuera a enfermar, en cuanto estuvo lista, la tome de la mano y la lleve a su habitación, la arrope, para que pudiera dormir, estaba por salir de la habitación cuando ella tomo mi mano.
―No me deje sola, al menos hasta que me duerma por favor― dijo rogándome con lagrimitas en sus ojos, yo solo asentí con la cabeza, aproveche que quería que me quedara para guardar la ropa que habíamos comprado y la que tenía en su mochilita, le pase un peluche de perro que traía, ella lo abrazo ya más dormida que despierta, deje su uniforme listo al igual que sus cuadernos y libros cuando voltea a verla ella dormía pacíficamente, me acerque a verla, era tan apreciada a su madre, si no fuera por la forma de su rostro y cabello podría jurar que era a Akari a la que venía dormir, acaricie su carita antes de irme a dormir mañana sería un largo día.
