IV.- Cuidar de ti.
Pronto sería año nuevo y se notaba en el ambiente, no solo por el clima, sino también por los adornos en el pueblo. Inuyasha instalaba el kotatsu mientras Kaede lo supervisaba, habían estado hablando sobre el año nuevo y lo melancólica que estaba últimamente Kagome, Kaede le dijo que era porque extrañaba a su familia y con los cambios por el embarazo, sus sentimientos se intensificaban.
― [Dime algo, ¿en verdad no puede llamar a su familia?].
― Es el acuerdo.― dijo al terminar de acomodar la manta de la mesa.
― [Será año nuevo].
― Por un año en que no llame nada malo pasará.
― [Nunca ha pasado esos días sin su familia, comprende, su madre está enferma].
― Si ella llama o habla con ellos infringe el contrato.
― [Qué tu no llames a tu madre, no quiere decir que los demás no lo hagan también].
Ante las palabras de Kaede, se fue molesto a su habitación, que él llamara a su familia o no, era su problema solo suyo y de nadie más, además Kagome estuvo de acuerdo con todos los lineamentos. Paso frente al cuarto de Kagome y la escuchar hablar, se detuvo y procurando no ser descubierto se quedo afuera.
Sostenía en sus manos una foto de su familia, los extrañaba tanto y pronto sería año nuevo, sería la primera vez que no pasaba esa fecha con su familia. De pronto se sintió sola, quería tener a su madre consolándola, a Souta molestándola, a su padre llevándola a ayudarle en sus entrenamientos o a su abuelo contándole historias, una más fantasiosa que la otra.
― Mamá, papá, Souta, abuelo, los extraño.― dijo en voz alta al sostener la foto contra su pecho.― Seguramente ahora estarán decidiendo que harán para año nuevo o pensando en lo que pedirán cuando vayan al templo ¿verdad?― hablaba como si las imágenes en la foto la escucharan.― ¡Ya deja de llorar!― se regaño, si Inuyasha entraba y la veía llorando se preocuparía.― Haces esto para que mamá este muchos años más, hay que ser optimista.― se dijo.
Inuyasha sintió su corazón estrujarse, se terminó de ir a su cuarto y miró la fecha en su móvil. ¿Quién era él para hacerla sufrir de esa manera? Le gustará o no, Kaede tenía razón, debía haber alguna manera en la que ella pudiera felicitar a su familia sin infringir el contrato.
El último día del año llegó de volada, Kaede y Kagome prepararon una cena riquísima, después de la cena Kaede se fue con sus amigas de su club de terapia del lenguaje para recibir el año nuevo en el templo, pero Inuyasha y Kagome decidieron quedarse, el primero porque no tenía ganas de estar sociabilizando con gente y la segunda intentaba controlar sus emociones. Después que Kaede se marchará Inuyasha entró a la cocina y encontró a Kagome lavando los platos.
― Lo hubieras dejado para mañana.
― Pero ya terminé.
― Ten, escribe algo a tu familia.― dijo Inuyasha al darle una libreta y una pluma.
― ¿Cómo?― no comprendía lo que le pedía.
― Escríbeles algo.
― Pero el acuerdo dice...
― Sé lo que dice, escribe algo y yo lo mando desde mi móvil.― el acuerdo decía que ella no podía tener contacto con familiares, no había nada que impidiera que él se contacta con la familia de ella.
― Pero...
― Te juro que está bien, si hay algún problema, diré que para no levantar sospechas que no llamaras a tu familia en esta época, les mande un mensaje fingiendo ser tu.― vio dudar a Kagome y una punzada se instaló en su pecho al pensar que ella no confiaba en él.― Confía en mí.― pidió al sostenerle la mano.
― Está bien.― contestó sonrojada, no se había dado cuenta de lo cerca que estaban.
Kagome comenzó a escribir y cuando terminó, Inuyasha transcribió su mensaje, al final solo agregó que era un celular prestado y les pedía que no le llamasen. Unos minutos después el mensaje fue contestado, al leerlo las lagrimas recorrieron el rostro de Kagome de inmediato y en un impulso abrazo a Inuyasha, dejándolo perplejo, pero cuando salió de la impresión le correspondió.
― Muchas gracias, en verdad muchas gracias.
― De nada, deja de llorar.― dijo al limpiarle las lagrimas.― Casi es media noche, vamos a ver los fuegos artificiales.
Se dirigieron al patio trasero, se sentaron en el engawa y desde allí vieron los fuegos, miró a Kagome y ella los veía fascinada. Ojala Kikyou admirará y apreciara esas pequeñas cosas, tal y como Kagome lo hacía.
― Feliz año nuevo Inuyasha.
― Feliz año nuevo Kagome.
Siguieron admirando el espectáculo, Inuyasha observo por el rabillo a la azabache y pidió a kami por la felicidad de ella. Kagome intentaba no voltear a ver al chico, pero cuando lo hacía no podía evitar fijarse en que las luces en el cielo lo hacían ver muy atractivo, hizo una plegaría en silencio, rogando porque todo saliera bien para ambos.
Inuyasha pronto se percato que la chica se había quedado dormida recargada en una columna, la tomó en brazos y la llevo hasta su recamara, sonrió al percatarse que era la primer vez llevaba a alguien en sus brazos, aquella sensación era muy agradable.
Fue hasta la cocina y se preparo un té, desde que se levanto esa mañana le dolía la cabeza, probablemente le estaría por dar gripa, pero un té de limón y miel siempre la ayudaba a combatirla. Se fue a la sala y se quedo dormida en el sofá.
Aquel día Inuyasha fue a atender unos asuntos a Nagoya, más bien había ido por una sorpresa. Al entrar a la casa y pasar por la sala, se percató que la azabache dormía en el sofá y tenía puesto un gran abrigo, esa chica si debía estar loca, la calefacción servía muy bien, no era como para que se pusiera semejante ropa, se acercó más y notó que sudaba, tocó su frente y ardía.
― ¡Kaede!― gritó de inmediato.― Kagome enfermo.― dijo al ver que la mujer llegaba a toda prisa.
― [Llévala a su recamara, enseguida voy].
Inuyasha la cargó y subió al cuarto de Kagome, lo bueno era que el futon no estaba recogido, si no, hubiera sido una odisea como la noche de año nuevo. La acostó y la observo, sus mejillas estaban rojas y su ropa mojada por el sudor.
― ¿Va a estar bien?― preguntó al ver llegar a Kaede con una jícara con agua, una toalla y una jarra de agua.
― [Claro, solo hay que bajarle la fiebre].
― Yo lo hago.― dijo al tomar la toalla.― Ve por un médico.― Kaede asintió y salió de la habitación.
― Inu.― llamó la chica y de inmediato el nombrado se alertó.
― ¿Qué pasa?― preguntó ignorando que le hubiera llamado "Inu", un diminutivo que siempre detesto.
― Tengo sed.― de inmediato Inuyasha le ayudo a tomar agua, bebió tres vasos completos, en verdad estaba sedienta.
― ¿Más?― preguntó ofreciéndole otro vaso, pero ella negó.― ¿Cómo te sientes?
― Cansada.― contestó antes de quedarse dormida de nuevo.
Kaede llegó con un médico que le dejo algunos medicamentos y les dio las instrucciones de cada cuanto debía tomarlos.
― [No es necesario que te quedes aquí, ya está mejor].― dijo Kaede al regresar de acompañar al médico a la puerta.
― Quiero cuidar a mi hijo, me preocupa.
― [¿Tu hijo solamente o también a ella?].― fase 3 "meter duda", terminada.
Claro que por su hijo, una fiebre podía ser peligrosa y ella podría perderlo, pero ella también podía empeorar y morir, ¡No! él no dejaría que eso pasara, él quería, él quería ¡Kami! Ni siquiera sabía lo que quería.
...
Esa noche fue la más larga en la vida de Inuyasha, Kagome de a ratos deliraba, llamaba a su mamá o a toda su familia, tenía pesadillas en las que su madre no conseguía la operación.
― Kagome, tu mamá está bien.― dijo por quinta vez en lo que iba de la noche.
― No, ella...
― Está bien, te lo prometo.― dijo al tomarle las manos y acariciar su rostro.
― La quiero ver.― pidió en medio de lágrimas.
― Pronto, ahora bebe esto.― dijo al levantarla y sostenerla entre sus brazos para ofrecerle el jarabe que debía tomar.
― ¿Lo prometes? que ella está bien.― especificó.
― Te lo prometo.
Kagome asintió y se recargo en el pecho de Inuyasha, oliendo de inmediato su agradable aroma, había algo en su olor que le gustaba demasiado.
― Me gusta como hueles, me recuerda al bosque.― dijo provocando un sonrojo en el chico.
― Ya duérmete.
― También tus ojos y tu cara que haces cuando según tú, te enfadas.
― Mis ojos no son la gran cosa.― dijo aún mas avergonzado, a parte de su madre nadie mas se lo había dicho.― Ya alucinas, duerme.
― Son como el oro, son muy bonitos y no es lo único que me gusta, también...― y ya no terminó de hablar, porque el efecto somnífero de la medicina hizo efecto.
Inuyasha la vio quedarse dormida ¿qué había pasado? intentaba calmarse, su corazón no paraba de latir, la miró aún en sus brazos, no quería dejarla sobre el futon, quería seguir sintiéndola cerca suyo.
...
A la mañana siguiente Kagome ya se sentía mejor, por lo que bajo a la cocina a ver que podía comer.
― Buenos días Kaede.
― [Buenos días ¿Cómo te sientes?].― escribió en una libreta.
― Mejor.
― [Preocupaste a Inuyasha, te cuido toda la noche].
― ¿Qué él qué?― preguntó sorprendida al leer lo escrito.― ¿Dónde está?
― [Fue a correr].
― Debo agradecerle y disculparme por preocuparlo.
― [Cuando llegue lo harás, ahora come].― escribió e indicó un lugar en la barra de la cocina.
― ¿Puedo hacer hoy la comida?
― [¿Qué piensas hacer?].
― Algo que extrañamente se me antoja, jamás se me había antojado tanto, me da la impresión que podría comer una olla entera, Ramen.
Kaede sonrió, vaya coincidencia, no cabía duda que el hijo que Kagome esperaba era de Inuyasha. Ayudaría a Kagome hacer de comer, Inuyasha era de esos hombres que se les conquistaba por el estomago. Era hora de poner la fase 4 "Hechizo de Ramen" en marcha.
― [Entonces debemos ir de compras].
Kagome leyó la nota y comenzó a comer, quería ir por las cosas antes que Inuyasha regresará.
...
Llegó de vuelta a la casa después de estar corriendo por dos horas, debía despejar su mente, no dejaba de pensar en lo que Kagome le había dicho, de solo recordarlo su corazón se aceleraba y sentía su cara arder. Al entrar no encontró a nadie, en el refrigerador había una nota diciendo que habían ido de compras. Se fue a dar una ducha, con suerte eso le terminaría de ayudar a aclarar su mente.
Se acostó en el tatami de su cuarto, tomó su reproductor de música, se puso los audífonos y dio Play. No supo cuanto tiempo se quedo descansando, se olvido de todo a su alrededor hasta que cierta azabache entró a su cuarto.
― Inuyasha la comida esta lista.
― Gracias ya bajo.― le miró sorprendido, al parecer ella no recordaba nada de cuando estuvo enferma, le acababa de ver como si nada.
― ¿Qué es?― preguntó curioso al ver ya servida la comida, no podía ver que había porque los platos tenía una tapa para que conservarán el calor.
― Es por agradecimiento, Kaede me dijo que cuidaste de mi toda la noche, te preocupe innecesariamente, perdón.
― No seas tonta no fue nada, era normal con el frío que ha hecho, nadie controla el enfermarse o no, ahora quita esa cara de preocupación y cómanos.― Kagome le sonrió, destapó el plato no creyendo lo que veía.― [¿Tu le dijiste que lo hiciera?].
― [Claro que no].
― ¿Kaede te dijo que prepararas esto?― preguntó ahora a la chica al no creerle a su nana.
― No, fue idea mía ¿No te gusta?― preguntó con temor.
― Al contrarío, me encanta.
― Eso explica mucho.― Inuyasha le miró confundido.― He tenido antojo de Ramen, a tu hijo también le gustará.― explicó al mismo tiempo que ponía sus manos sobre su vientre que ya estaba ligeramente abultado.
― ¿Antojos? ¿Desde cuándo?― preguntaba raramente emocionado.
― Hace una semana, creo.
― ¿Por qué no dijiste nada?
― No era mucho.
― ¿En la noche te dan?
― Rara vez.
― La próxima vez quiero que me digas, deja que comparta esto con mi hijo.
― Esta bien.
No quería levantarse, pero quería un trozo de chocolate, bien podría ir a la alacena por el, pero le prometió a Inuyasha ir a decirle, se levanto y caminó hasta la recamara del chico, pero antes de llegar a tocar escucho su voz.
― Igual te extraño... Claro que si... Cuídate mucho... También te amo.
Al escuchar todo aquello algo en ella se rompió, regreso en silencio a su habitación, de pronto ya no tenía ganas de chocolate y por las próximas horas se estuvo reprimiendo, estaba comenzando a sentir celos, lo que quería decir que Inuyasha comenzaba a gustarle y debía reprimir todo eso, él tenía una novia a la que amaba y el hijo que ella esperaba era de ellos, además comparada con Kikyou ¿ella que podría ofrecerle?
...
Dormía tranquilamente cuando su celular sonó, maldiciendo a quien hubiera llamado a las tres de la mañana, tomó el celular y vio la pantalla indicando el contacto, pulsó "contestar" por contestar.
― Amor ¿Cómo has estado?― se escucho una voz femenina del otro lado.― Hace dos semanas que no hablamos.― ¿hace tanto?, pensó sorprendido.
― He estado ocupado, perdóname.
― No importa ¿Cómo va todo?
― Muy bien.
― Te extraño mucho.
― Igual te extraño.― era un mentiroso.
― Promete que llamaras.
― Claro que sí.― lo dudaba, volvería a olvidarlo.
― Debo colgar, me llaman.
― Cuídate mucho.― eso sonó tan vacío.
― Te amo amor.
― También te amo.― dicho eso colgó.
Era el mayor mentiroso en la tierra, ya no amaba a Kikyou. Ya no sentía lo mismo como cuando en antaño se lo decía, ahora le devolvió esas palabras solo por contestarle. De igual manera no se había percatado que no habían hablado por dos semanas, antes con un solo día de no escucharla se sentía solo, pero ahora que se la pasaba tan bien con Kagome había olvidado a su novia.
Se levanto y fue hasta la habitación de la chica, se quedo parado afuera, desde hace días no paraba de pensar en ella, ya no solo era por el hecho que estuviera esperando a su hijo, había algo más fuerte, en él había nacido una fuerte necesidad de velar y cuidar de ella.
Oralex, no sabía que había película con un titulo igual a la historia. Pero me sorprende más la cantidad de mensajes que tiene esta historia (espero siga así), en verdad jamás me espere que tuviera tanta popularidad XP.
Miles de gracias a: Buscadora de Dragones, Yenhy, joh chan, Misheru Taisho, Guest 1, PeEIX, sora megumi san, aky9110, SaKuRa-Hime Shaoran-Kun, Akanne Hygurashi, jossy-chan, Honna-chan, Guest 2, miko kaoru-sama, Javita0san, Serena Sailor Moon, CludiiTa, Julky, chuckylandia.
Y no se preocupen que tendrá varios capítulos. Espero poder subir el otro el fin de semana próximo, tengo tantas cosas por hacer, espero si poder. Nos leemos.
19/07/2014
