Nota de la autora:
Espero les guste este capítulo, y muchas gracias por los comentarios, espero con ansias sus reviews.
Capítulo 5. Onīsan
La mire marcharse estuve unos minutos metido en mis pensamientos antes de ir a cambiarme de ropa tenia entrenamiento por lo que debía de cumplir mis deberes con el santuario, además de todo tenía que sacar a Sakura de la habitación, no podía quedarse sola en el templo, toque varias veces pero ella no respondía por lo que use un duplicado de la llave para abrir la puerta.
—Sé que no deseas verme pero tienes que bajar conmigo no puedes quedarte sola en las 12 casas— le dije al verla abrazar su perro de peluche, me miro con molestia, tenía sus ojos completamente rojos indicándome que no había parado de llorar —después puedes reclamarme todo lo que quieras— le ordene, ella tomo su perro con fuerza para caminar a donde estaba indicándome que iba a seguirme, aunque claro no tomo mi mano como los días anteriores solo estuvo a mi lado en silencio, llegamos al coliseo en donde estaban ya mis demás compañeros dorados.
—Joder que te ha pasado vecina? — pregunto Shura en cuanto nos vio llegar, en cuanto ella le escucho levanto la cabeza y fue a abrazarse a sus piernas —Ya tranquila no pasa nada ande las niñas tan majas como tú no deberían de llorar— le decía acariciando su cabello, mejor Shura consolaba a mi hija, y ella aceptaba ese consuelo de su parte.
—No deberías de ser tan duro con ella es tu hija— comento Shaka quien había estado sentado en las gradas "mirando" la escena.
—No es ser duro es enseñarle no es mi culpa que no esté bien educada—
—Es solo una niña que necesita a su padre biológico a su lado, Camus si sigues de esa manera vas a perder más de lo que estas ganando, será mejor que comencemos con el calentamiento—
—Espera Shaka debemos esperar a que lleguen los niños de bronce, además Sakura no se ha calmado no podemos dejarle sola en las gradas— comento Aioria quien traía ahora a mi hija en brazos.
—Lo que dijo el pulgoso es verdad debemos de esperar a los niñatos de bronce, recuerden que uno de los pescados de Poseidón vendrá a ver la princesa Atena y que necesita a los de bronce para que la cuiden— dijo DM con sarcasmo, claramente no le había caído muy bien la noticia de que estarían los de bronce de visita debido a que vendría uno de los marinos a pactar un tratado de paz por orden de Poseidón y que nuestra diosa quería tener a los de bronce como su escolta principal haciéndonos a un lado.
—Y ahora que le has hecho a Sakura?-pregunto Milo acercándose a mí.
—Aunque no lo creas no le he hecho nada, además si quieres saber lo que ha pasado pregúntale a ella misma para que te conteste—
—A veces puedes ser tan esquivo que llegas a desesperar— comento dejándome solo mientras seguíamos esperando la llega de los de bronce, para esta altura Sakura estaba riéndose al tiempo que era lanzada al aire por Aldebarán, siendo vigilada de cerca por Saga y extrañamente por DM, parecía que todos mis compañeros de armas la trataban mucho mejor de lo que yo la trato.
—Bueno Bambina vienen llegado los de bronce así que es hora de que todos nos vayamos a entrenar—comento DM brincando del balcón que daba al coliseo, si no fuera un santo dorado probablemente se habría fracturado las rodillas, puesto que eran más de 4 metros de altura, Sakura abrió la boca impresionada al ver lo que había hecho DM, los demás solo negaron con la cabeza y se reunieron con él y los chicos de bronce para comenzar a entrenar, patadas y golpes comenzaron a volar por todo el coliseo, cada uno de nosotros se turnaba de pareja para todos combatir con todos, estábamos teniendo un fuerte entrenamiento, si alguien que no tuviera un entrenamiento como el nuestro se acercara terminaría fuertemente lastimado, incluso muerto.
Seguimos entrenando, tanto Milo como yo de vez en cuanto volteábamos a las gradas para ver a Sakura, quien estaba sentada en el barandal que separaba las gradas de la explanada donde estábamos entrenando, ella estaba callada mirando todo con atención teniendo su perro abrazado.
—CAMUS, SAKURA! – grito Milo distrayéndome de la pelea que tenía con Saga, voltee y la vi su perro se había caído al vacío y ella brinco para agarrarlo, la vi aterrizar con suavidad tomando y abrazarlo, pero no estaba a salvo ya que por ahí estaban peleando Shaka con Mu y Aldebarán con Kannon, si alguno de ellos lastimaba a mi niña no me lo perdonaría.
Una patada alcanzo a darme en el brazo antes de que yo corriera a salvar a mi pequeña, supe que me había roto el brazo pero no me importo lo único que me importaba era ponerla a salvo, corrí a la velocidad de la luz para tomarla con mi brazo sano, después de eso la lleve a un lugar a salvo.
—Estas bien? —
—Sí, Arigatto— dijo abrazando su perrito con fuerza podría asegurar que ella tenía miedo por la manera en la que temblaba la baje con cuidado dejándola en el piso, ella me miro, tomo mi brazo con cuidado mirándolo sangrar.
—Lo siento fue mi culpa no volverá a pasar— dijo quitándose la bufanda que traía para esconder sus orejitas, la enredo en mi brazo para detener la hemorragia, a pesar de que me dolía, el solo hecho de que sus pequeñas manitas me tocaran me hacían sentir tan bien, al terminar me puse a su altura y tome sus manitas con mi mano y las bese.
—Perdóname tu a mí, he sido malo estos días, pero debes entender que tu Otosan no sabía que tenía una hijita y tampoco sabe cómo cuidarle, te molestaría enseñarle a Otosan como ser un buen Otosan, te parece bien? —
—hai, yo te ensañare Camus-otosan— dijo ella abrazándome con fuerza, yo le correspondí el abrazo, ese nueva manera de decirme me había provocado una cálida sensación en mi interior, además de que me gustaba como me había dicho.
—Maestro está usted bien?—pregunto Hyoga acercándose a nosotros.
—Lo estoy Hyoga será mejor que vuelvas al entrenamiento—
—El entrenamiento ya termino, yo creo que sería una buena idea que le revisen el brazo, por cierto quien es la niña?—
—Es mi hija y se llama Sakura—
—Lo está diciendo enserio?—
—Totalmente ella es mi hija, tiene casi 7 años, saluda Sakura—
—Quien es el Camus-otosan?—
—Es mi pupilo, yo lo entrene desde que era un niño de tu edad se llama Hyoga—
—Y que es un pupilo?—
—Un pupilo es como un hijo adoptivo, se le cuida y protege mientras se le está enseñando a dar un caballero?—
—Entonces eres como mi onīsan— dijo logrando que tengo Hyoga como yo nos pusiéramos rojos por el comentario, ella corrió y se abrazó a él con fuerza —Siempre quise un hermano mayor, y tú lo eres mi onīsan—
—Este no preferirías llamarme solo Hyoga?—
—No tu eres como mi Onīsan y así te voy a llamar Hyoga-nisan— comento ella poniendo nervioso a Hyoga quien solo se rasco la nuca con nerviosismo.
—Ya que lo pones de esa manera dejare que me llames así con una con una condición—
—Cual?—
—Que me dejes llamarte imoto, te parece?—
—Hia, Nisa—dijo sonriente moviendo sus orejitas de manera graciosa
—Hey linda reunión familiar pero Camus debe ser revisado, pato siberiano por que no te llevas a Saku a Acuario mientras me llevo a su padre a revisión— dijo Milo divertido refiriéndose a que ambos eran mis hijos.
—No empieces Milo, Hyoga lleva a Sakura a Acuario— ordene siendo jalado por Milo para que me revisaran el brazo.
