Buenas! Sé que ha pasado MUCHO desde que publique el primer capitulo y parecía que ya no habría más de esta historia. Así que aquí el resumen del porque: Perdí el archivo donde tenía dos capítulos ya hechos y reescribirlos, mientras tenía otros proyectos y los estudios pues...
El proyecto había sido abandonado y estuve por borrar el fic (para que dejarlo si ya no lo iba a continuar) Pero llegaron los reviews (los bien amados y rara vez odiados reviews), gente que incluyo a favoritos y seguimientos mi historia ¿Cómo no continuar por ellos? Les agradezco a todos por ello.
Durante toda la noche, el pequeño pony rojo había estado al pendiente de la pegaso que había rescatado la noche pasada. Todas las horas habían servido de algo, pues la fiebre de la pequeña finalmente se había ido.
Sus parpados pesaban y deseaba con todas sus fuerzas poder ir a la cama, cerrar sus ojos y dormir unas horas, pero el sol ya había salido y solo significaba una cosa: tenía tres yeguas que alimentar. Ya habría tiempo para dormir, por ahora tenía que preparar el desayuno. La pregunta aquí era ¿Qué comen las pegasos?
Sus padres le habían contado cosas sobre ellos. Ayudaban a despejar el cielo de nubes, creaban copos de nieve, hacían que lloviera y que vivían entre las nubes. Pero nada más. Respiró pesadamente y deseó tener un poco más de tiempo. Pero no había algo que él pudiera hacer, tenía que vérselas él solo,tal y como ha sido desde hace tiempo.
Salió de la habitación, teniendo cuidado de no pisar las tablas chirriantes que puedan despertar a su invitada. Miró la habitación de su abuela y la de sus padres, lugar donde ahora residía su hermana menor, Applebloom. Seguramente ella aún se encontraba dormida, lo cual era bueno, no le gustaba oír llorar a su hermanita.
Algo de avena, unas manzanas picadas, jugo de manzana y leche. No era lo mejor, pero era todo lo que podía hacer. Revisó toda la cocina en busca de algo más que pudiera hacer pero, en vista que vivía en una granja de manzanas, el menú era muy limitado. Preparó tres bandejas y un biberón, esperaba que la Pegaso le gustará lo que había preparado.
Puso en su lomo dos bandejas, una sobre su cabeza y llevó el biberón en su boca. Gracias a la práctica, no fue tan difícil subir por las escaleras y caminar hasta la habitación de su abuela. Puso una bandeja en el suelo y golpeó un par de veces la puerta, nuevamente no hubo respuesta de la anciana.
—El desayuno está listo —dijo en vos baja. Caminó a la habitación de sus padres, mientras volvía a sentir el dolor en su pecho. La cama, los muebles y ropa tirada aún seguían donde estaban. Desde el accidente, él no tenía el valor para tocar algo en la habitación, salvo para hacer limpieza, pues la bebé podía enfermar— despierta hermanita, es hora de comer.
Big Macintosh dejó las bandejas en el suelo para poder alimentar mejor a su hermana. Empujó suavemente su diminuto cuerpo, despertándola. Ella estaba por llorar, pero su hermano logró poner a tiempo el biberón en su boca. La pequeña bebió toda la leche, eructo y volvió a dormir.
Al salir de la habitación notó que la bandeja ya no se encontraba donde la había dejado, ahora solo quedaba Fluttershy. Se detuvo frente a la puerta de su hermana, su cuerpo comenzó a temblar. Tenía miedo de verla. No quería ser grosero, pero ¿y si no le gustaba su comida?
Ya había pensado en eso antes, pero esa idea aún le molestaba ¿Y si la avena no está bien hecha? ¿Qué de la bebida, qué si a ella le gusta el jugo de naranja? ¿Realmente qué comen las pagasos? ¿Y si su comida era realmente mala o no pico como debía las manzanas?
Quería dar media vuelta, ir directo a algún mercado y comprar algo, no tenía mucho dinero, pero era su deber hacer que su huésped se sintiera como en casa. Pero ya era tarde y tomaría un par de horas ir a comprar y preparar otro desayuno. Tragó saliva y se dispuso a entrar. Nunca su corazón había latido tan rápido como hoy, daba gracias porque aún no había comido.
Para cuando entró, notó que su huésped ya estaba despierta, desorientada, mirando toda la habitación. Su corazón latía con más fuerza y, aunque no se notará, sus mejillas se sonrojaban. Tomó una de las bandejas en su lomo y la dejó sobre la cama.
—C-come. No sé si te gustará, p-pero puedo ir a comprar algo que te guste. No hay ningún problema —Las palabras tardaban en salir y tenía cuidado de no hablar muy fuerte o muy suave, no quería ser descortés— enserio, si no te gusta, puedo hacer otra cosa por ti.
Fluttershy miró por unos segundos la bandeja, todo se veía apetitoso. El rojo de las manzanas brillaba como si apenas hubiera sido arrancada del árbol, había mucha avena y estaba deseosa de poder probar el jugo y la leche.
Su estomago empezó a gruñir en el momento en que el olor de la avena llegó hasta su nariz, causando un notable sonrojo. Miró al pony frente a ella y Pregunto— ¿Puedo comer ya? —La pregunta sonó extraña, pero él sólo asintió.
Al instante la pequeña pegaso empezó a comer la avena, apenas estaba caliente, pero tenía un buen sabor. Tragó casi todo el jugo, deseando tener más en vez de leche. Sólo hasta que casi literalmente dejó la bandeja vacía ella empezó derramar algunas lágrimas.
—¿Qué ocurre? —Pregunto rápidamente Big Macintosh, temiendo que hubiera hecho algo mal.
—Es que… —Fluttershy intentó ahogar su llanto, pero las lágrimas sólo salían y salían sin parar— Eres la primer persona que se preocupa por mi… Y no había comido en dos días… Pero yo no tengo como pagarte por todo esto.
Fluttershy recordó como ella había tenido que luchar, literalmente, para conseguir comida. Pero debido a su personalidad pasiva, al extremo pasiva, comúnmente algún animal terminaba por robarle la comida. Pero al fin había comido algo y tenía miedo de que la echaran por no poder pagar ello.
—No hay problema —Big Macintosh intentó hablar con naturalidad, pese a que ver llorar a la pegaso era como un puñal en el pecho— estoy a carg… mis padres están a cargo de una granja de manzanas —él apunto hacía el exterior, hacía el mar de árboles que había afuera— sólo come tanto como quieras.
—Pero yo no tengo ningún bit con el que pagarle, señor —Nuevamente habían más sollozos y lagrimas— No quiero abusar de la generosidad de tus padres.
Impulsivamente fue hasta ella, tomó su cabeza y la llevo hasta su rojo pecho, permitiéndole llorar tanto como quisiera—No es ningún problema —se mordió el labio, él estaba por llorar— a ellos no les molestará que te quedes.
Fluttershy lo abrazó y lloró hasta no poder más. No sabía cuánto tiempo había estado llorando, pero de igual forma quiso disculparse. Iba a decir algo, pero cuando elevó su cabeza para ver al pony rojo frente a ella, justo cuando vio sus ojos, sentía que no había que decir algo. Era como si él fuera igual a ella, en más de un sentido.
Vio tristeza en sus ojos, vio el deseo de llorar y las ganas incontrolables de gritar. Pero de algún modo él las había reprimido todas. ¿Cómo lo había logrado? Ella lo no lo sabía. Sólo sonrió y se apartó de él.
Big Macintosh puso su bandeja en la cama de su huésped, al lado de la otra y dejó que ella comiera a gusto— Puedes quedarte todo el tiempo que quieras —dijo el pony rojo, yendo directo a la puerta— Por cierto, mi nombre es Macintosh, pero mis amigos me dicen Big Mac o Big Macintosh.
Ellos ya se habían presentado antes, pero eso fue dentro de un bosque, rodeados de lobos. Por ello, Big Macintosh pensó que la mejor manera de ganar confianza mutua era presentándose formalmente.
—Mi nombre es Fluttershy —La pegaso siguió a Big Macintosh con la mirada, hasta que este salió de la habitación— y muchas gracias por ser mi primer amigo —y dicho esto, volvió a dormir.
Big Macintosh nunca había dicho tantas palabras a una extraña, pues por lo general todo era un "Eeyup" o "Eenop" o decir su nombre. Pero se sintió bien poder hablar con ella. Camino hasta fuera de su casa y empezó a alimentar a las gallinas, cerdos y dejó salir a las vacas, advirtiéndoles de no ir muy lejos.
Sus ojos estaban aun más pesados que hace una hora, pero ya habría tiempo de quejarse en la tarde. Por ahora solo había tiempo para ganarse el heno en la mesa. Tomó una cubeta y fue directo al árbol más cercano y le dio una patada, llenando al instante la cubeta con manzanas.
Llevó las manzanas directo hasta un barril y las depositó dentro. Tenía que llenar cuarenta antes del medio día y sesenta antes del atardecer. Aunque era fácil de decir, tener que repetir el proceso de llenar y vaciar la cubeta se hacía tedioso. Además, tenía que arrastrar el barril dentro del establo, luego sacarlo para cuando unos empresarios, o al menos eso parecían, llegaran para llevárselos.
Para cuando los cuarenta barriles estuvieron listos, el sol sobre él indicaba que ya debían ser las diez. Sus pesuñas dolían, todo su cuerpo se había bañado en sudor y sentía que si cerraba sus ojos por un par de segundos se terminaría durmiendo, pero aun no era hora para quejarse, había muchas cosas por hacer.
Al medio día su cuerpo ya se encontraba muy dolido, pues había arado la tierra para sembrar manzanas y heno. Ahora tendría que preparar el almuerzo. Al entrar a la casa lo primero que vio fue a Fluttershy, quien estaba barriendo la cocina. Por la manera en la cual ella tomaba la escoba, supo que debía ser la primera vez que utilizaba una.
—No es necesario que hagas eso —dijo Big Macintosh, intentando tomar la escoba. Pero la Pegaso se lo impidió.
—Por favor, señor Macintosh —dijo tímidamente Fluttershy— déjeme ayudarle. Limpiar es lo menos que puedo hacer por sus cuidados —pero él negó con la cabeza e intento volver a tomar la escoba, sin éxito— además, si deja que me quedarme, no sería mejor que limpiara el lugar donde e de vivir.
Fluttershy cerró sus ojos, temiendo que su actitud hiciera enojar a su anfitrión. Pero en su lugar, volvió a ganar su sonrisa. Big Macintosh tomó lentamente la escoba de Fluttershy y le enseño como usarla correctamente, esta vez le tocó a la pegaso sonreírle, mientras regresaba a su labor de limpiar la casa.
No podía creer lo fácil que resulto tener la comida lista llegada la hora del almuerzo y tener la casa medio limpia, por lo general eso le tomaría un par de horas más. Esta vez el sirvió heno frito y volvió a repetir las más manzanas picadas y el jugo.
Luego de dejar la comida fuera de la habitación de su abuela y volver a darle de comer a su hermanita, fue directo a la cocina para tomar el almuerzo con la pegaso. Mientras ambos comían en la mesa, el joven pony quiso preguntarle a su nueva amiga por sus padres, pero sentía que aún no era el momento para tocar el tema.
Lo mismo ocurría con Fluttershy. Ella supuso que los padres de su primer amigo pony bajó las nubes estarían trabajando, mientras que él estaría jugando o algo por el estilo. Pero fue prácticamente al revés.
Tan pronto como hubieron terminado de comer, Big Macintosh tomó los platos y se dispuso a la lavarlos. Al momento en que había terminado de lavar uno, la pequeña pegaso tomo el plato y empezó a secarlo. Tal parece que no se conformaría solo con barrer. Podía verlo en su rostro, decidido a ayudar tanto como fuera posible.
El pony de tierra exhalo derrotado una vez que los platos y todo lo que utilizó para cocinar estuviera limpio: Fluttershy aún tenía esa mirada en sus ojos. Con un gesto de su cabeza le indicó que lo siguiera.
La pegaso camino junto a él, observado la vasta cantidad de árboles que se extendía por todo lo largo. Parecía los árboles no tenían fin— ¿Todo esto es de tu familia? —pregunto la pegaso, era la primera vez que veía tantos manzanos reunidos en un solo lugar.
El pony de tierra miró con orgullo el verde y rojo de árboles— Eeyup — dijo, sin dejar de detenerse. Ellos llegaron hasta dos grandes barriles, con un pequeño fregadero en la parte de abajo— quiero que tomes un frasco y lo llenes de mermelada. Descansa cada vez que te canses ¿de acuerdo?
La yegua observó como su amigo tomaba un frasco y lo ponía debajo del grifo, lo llenaba por completo y, dentro de una bolsa, tomaba una tapa y lo cerraba. Luego era llevado hasta unas cajas, que él se encargaría de cerrar cuando estuvieran llenas.
Fluttershy asintió con determinación. Al menos esto era un trabajo que ella podía realizar. Fue repitiendo el proceso incontables veces y se detenía solo cuando sentía un ligero calambre en su cuello. Pero volvía a trabajar tan pronto cuando se sentía mejor.
Se limpió con una pesuña todo el sudor, miró en dirección al sol, creyendo que pronto anochecería. Pero para su sorpresa, parecía que aún hacía falta varias horas para que eso pasara. Miró en dirección a los árboles y se sorprendió al ver que Big Macintosh aún en encontraba trozando los manzanos.
Durante el resto del día fue ayudando con trabajos menos, hasta que llego el atardecer. Sus patas le dolían, pero se entraba orgullosa de todo el trabajo que había realizado. Además, se sentía feliz cada vez que su amigo le felicitaba por un trabajo bien hecho, al fin dejó de sentirse completamente inútil.
Al atardecer, varios ponys mayores llegaron para llevarse los barriles llenos de manzanas y dejaban otros vacios, lo mismo ocurría con las cajas llenos de mermelada y grandes cantidades de heno. Todo un día de trabajo resumido en una bolsa llena de bits.
El olor de unos Pies de manzana dentro de un horno hicieron que Fluttershy casi babeara, no podía esperar a probar uno. Por lo que veía, Big Macintosh era toda una caja de sorpresas: Lo había visto realizar todo el trabajo duro en la granja, hecho las tres comidas del día, para cuatro ponys y podía realizar unos postres apetitosos a la vista.
—Aquí tienes —dijo Big Macintosh, poniendo diez bits sobre la mesa— p-por un trabajo bien hecho… son todos tuyos.
Fluttershy miró por unos segundos los bits— Pero… que hay de tus padres. Ellos… pueden regañarte por mi culpa y eso… eso sería muy malo.
Ahora él ya no sabía qué hacer o qué decir. Quería recompensar el trabajo de su amiga, pero tampoco creía correcto hablar sobre el tema de sus padres. Tomó de regreso los bits y los volvió a meter dentro de la bolsa— entonces… que tal si te preparo lo que tú quieras para cenar… como una recompensa, si así quieres.
—Que tal una doble ración de jugo de manzana —dijo la pegaso, empezándose a sentir en confianza.
—Eeyup. Come y bebe tanto como quieras. Mañana quiero que me acompañes a Ponyville… Bueno, si no tienes nada mejor que hacer —Fluttershy asintió alegremente, mientras se le servía una nueva ración de jugo de manzana.
Días atrás, el sonido chirriante del tres hizó que Applejack se tapara las orejas. No creía que podía haber nada más molesto que ese sonido. Pero no le dio mucha importancia. El mayordomo de sus tíos que la había acompañado desde Ponyville le hizó un ademan para que ambos salieran del tren. Respiró hondamente el aire de fuera.
Por fin estaba Manhattan y todo era tal como se lo había imaginado. Había todo un mar de Ponys, establecimientos de todo tipo en cada calle, parecía que toda la ciudad en si estaba viva y sabía que aún no había visto ni la décima parte de lo que la ciudad tenía que ofrecerle.
Esta era vida, aquí era el lugar para la que fue hecha, no esa granja, no con su tonto hermano mayor mandon— señorita —dijo el mayordomo, sacándola de sus pensamientos— su carruaje la espera.
Y ya con esto concluyo el arco del prologo de esta historia. En los siguientes capítulos empezaran los problemas para nuestros tres protagonistas. Reviews.
