XIX. Rescate.
InuNo y Sesshoumaru entraron corriendo a la casa, esperando que el abogado de Naraku no hubiera llegado.
― Señor, el abogado ya llegó.― informó preocupado Mioga.
― ¿Hace cuanto?― preguntó alarmado InuNo.
― Quince minutos.
No hizo falta que InuNo le dijera nada a Sesshoumaru, se fue de inmediato a la sala. Al llegar vio a Inuyasha firmando los documentos, paso frente a Izayoi y le arrebató los papeles a su hermano.
Inuyasha estaba por terminar su firma cuando Sesshoumaru le quito los papeles, provocando que los rallará.
― ¡¿Qué haces?!― preguntó furioso Inuyasha a su Sesshoumaru, pero esté lo ignoró.
InuNo avanzó a paso firme hasta el teléfono, logrando desconcertar a todos.
― Lo que quieres son las franquicias en el extranjero ¿verdad Naraku?― habló InuNo y espero a que su interlocutor le contestará, pero solo hubo un silencio.― Te las daremos a cambio de mi nuera y nieto.
Del otro lado, Naraku no sabía que decir. No sabía cómo ese Taisho lo había reconocido, apenas se había topado con él en dos ocasiones y habían pasado años desde su último encuentro.
― No soy tonto.― habló por fin.― Si acepto eso me atraparían y que quede claro que no soy ese tal Naraku.
― Se que eres tú.― dijo completamente seguro.― Los traspasó a un nombre fantasma.
Se hizo otro largo silencio, Naraku no sabía si aceptar esa oferta tan tentadora. Podía aceptarla pero podría ser una trampa y conociendo a Kikyou tarde o temprano podía traicionarlo.
― Todos tus restaurantes Taisho, sin trucos.― dijo Naraku después de meditarlo.
― Sin trucos.
― A la mínima sospecha de alguna jugarreta, mató a mis invitados.― advirtió.
― Yo no jugaría con la vida de mi nieto y nuera.
― Enviaré la información, Kuranoske se encargará y en cuando todo esté listo liberaré a mis huéspedes.― dijo antes de colgar.
InuNo le dio instrucciones a Mioga para que acompañara al abogado a la salida y en cuanto se fue, Inuyasha comenzó hacer preguntas.
― ¿Naraku? ¿Quién es?― preguntó confundido Inuyasha, ¿Su padre y Sesshoumaru conocían al que secuestro a su familia?
― Técnicamente, mi padrastro.― contestó Sesshoumaru.
― ¿Cómo dices?― preguntó sorprendido, Sesshoumaru jamás hablaba de la familia de su madre.
― Sabes que la madre de Sesshoumaru me dio el dinero para abrir el primer restaurante a cambio de que criara a Sessho.― dijo InuNo e Inuyasha asintió.― Bueno, el sujeto con quien se caso es Naraku, lo reconocí al llamar a Kagome "Mon petit chou".
― No entiendo ¿Por qué tiene a mi familia?
― Hace algunos años mi madre murió, Naraku no supo cuidar su fortuna y está por irse a la ruina.
― ¿Todo es por recuperar su dinero? ¿Y qué tiene que ver que me case con Kikyou?
― Creemos que es su amante.― dijo InuNo.
― ¿Su amante? Y nunca me lo dijeron.
― ¿Nos hubieras creído? Te tenía cegado, tenías meses que no nos veías.
Inuyasha bajo la mirada ante las palabras de su padre, todo lo que él decía era verdad y hubiera seguido igual de no haber conocido a Kagome. Sintió la mano de su madre sujetarle una suya, la miró y ella le sonrió.
― Pero bueno.― prosiguió InuNo.― De la nada Naraku fue su representante y cuando hicieron público su noviazgo las acciones de Naraku subieron, solo por ti, con un matrimonio imagina hasta donde subirían, sin mencionar la carrera de ella.
― ¿Por qué le dieron los restaurantes?
― Eso es lo que quiere en realidad, jamás aprobó que Irasue me diera el dinero, se creía dueño de todo, ahora lo único que hago es regresárselos.
― ¿Qué va a pasar con todo lo que has logrado? Has trabajo duro.
― Aún tendremos el pequeño, con el que todo inició, está a nombre de Sesshoumaru y por ser hijo de Irasue, Naraku no puede hacer nada, ahora dependerá de ustedes salir adelante.
Kikyou caminaba a paso veloz por el muelle, Kagura le había informado lo que Naraku acaba de hacer. Subió al yate y fue al camarote de Naraku.
― ¿Los dejarás ir?― preguntó furiosa Kikyou a Naraku.
― He conseguido lo que quiero.
― ¿Qué hay de mi?― no pensaría dejarla en la casa ¿O sí?
― Oh mi querida Kikyou, ya no tienes por qué preocuparte, tendrás lo que quieras sin ser la esposa de ese cretino.― decía al pararse frente a ella y acariciarle el cuerpo.
― Señor, el bote está listo.― dijo un hombre al otro lado de la puerta.
― Suban a mis huéspedes y Bankotsu, que sirvan algo de comer, no quiero que digan no trató bien a mis invitados.― ordenó y el hombre se fue.
― Ve a la casa y relájate.― ordenó Naraku a Kikyou.― Pronto todo estará solucionado.― la beso y la acompaño de regreso al muelle.
...
Kagome miraba con desconfianza a Naraku, no entendía qué hacían en un yate. Alimentaba a Hikaru cuando fueron por ellos y los sacaron de aquella casa, no le dieron explicaciones, prácticamente la arrastraron de nuevo a la camioneta y cuando se detuvieron estaban en un muelle.
Ya en el yate le ordenaron que se sentará en una mesa, le pusieron comida y agua, no sabía lo que debía hacer, pero pronto Naraku apareció y se sentó junto a ella, la invito a comer y no muy segura comido del trozo de filete que le sirvieron.
― No tengas miedo, no está envenenado.― se burló Naraku al ver que la chica apenas si provaba bocado.― Te tengo una buena noticia, hoy los dejaré libres.― Kagome le observo sorprendida y escéptica.― ¿Por qué esa cara? Ya se van.
― ¿Así de fácil?― preguntó con desconfianza, nada podía ser tan fácil.
― ¿Ya no te quieres ir? ¿Te gusto lo que compartimos?― preguntó al acercase a la chica.― Eso se podría arreglar.― dijo al haberla acorralado entre la silla y la mesa.
― ¡No me toque!― grito Kagome y sujeto con más fuerza a su bebé.
― Tienes suerte, ya llegamos.― dijo al ver a Bankotsu en la puerta del camarote.― Sígueme.
Kagome obedeció y le siguió hasta la cubierta, ella espero encontrarse en algún puerto, pero solo había agua ¿Acaso el intercambio se haría en alta mar?
― Sube a la lancha.― ordenó Naraku al señalar una lancha inflable.
― Creí que nos dejaría ir.― dijo Kagome al no comprender el porqué debía subir a esa lancha.
― Y eso haré, solo que no dije en donde lo haría, ahora dependerá de tu amado el llegar a tiempo, se avecina una tormenta, no creo que tú y tu hijo duren mucho en alta mar.
Kagome le miró espantada, debía ser una broma, pero al ver la maldad en sus ojos supo de inmediato que no la engañaba.
...
Un día más paso y ese maldito de Naraku no les había llamado desde que el día anterior.
― Son ellos.― dijo Sesshoumaru, quien estaba más cerca del teléfono.
― Eh cumplido, ya los libere.― dijo de inmediato Naraku.
― ¿Dónde?― preguntó a toda prisa Inuyasha.
― Les he mandado las coordenadas a mi hijastro.
Sesshoumaru fue a revisar su teléfono y fue a ver las coordenadas en un mapa, pero al ver el lugar creyó que se equivoco, las reviso de nuevo y eran correctas.
― ¿En dónde los liberó?― preguntó Inuyasha a su hermano y se preocupo cuando no le contestó.― ¿Qué pasa?
― Naraku, ese no era el trató.― dijo Sesshoumaru.
― Dije que los liberaría, es su culpa por no poner un lugar en espacial, fue un placer hacer negocios con ustedes.― fue lo último de que dijo antes de colgar.
Inuyasha fue haber el mapa y vio el lugar en donde Naraku los había dejado.
― ¿Los dejo en alta mar?― preguntó a Sesshoumaru, esperando que se hubiera equivocado.
― Tranquilo Inuyasha.― intervino InuNo.― Ya di aviso a un equipo de rescate, ya va en camino.
...
El sol era abrazador y ya solo les quedaba poca agua, se quitó la playera para cubrir más a su bebé, pronto lo sintió buscar alimento pero ella ya no tenía leche, cogió la botella de agua y le dio un poco para mantenerlo hidratado, pero Hikaru no quería eso, él tenía hambre, quería su leche.
― No llores.― intentaba calmarlo la azabache.― Papá nos encontrará pronto, no llores Hika.
Miró a la distancia y no había señales de ayuda. ¿Y si Naraku mintió y no le dio bien su ubicación a Inuyasha? ¿Qué pasaría ahora?
Pronto el clima comenzó a cambiar, la marea se volvía agitada y vio con horror como las nubes se volvían negras, esa pequeña lancha no resistiría la tormenta.
...
Iba en aquella embarcación de rescate, su padre y hermano también, iba de un lado para otro para ver si los divisaba, pero nada. Al ver que atardecía fue a la cabina del capitán, no entendía por qué no encontraban a su familia si tenían helicópteros de rescate buscando.
― ¿Por qué no los han encontrado?― preguntó al borde de los nervios Inuyasha.
― La marea los debió llevar a otro lado. Los helicópteros los buscan, los encontraran.― explicaba el capitán del barco.
― ¿Qué tal si la tormenta los alcanzó?― preguntó al ver nubes negras a lo lejos.
― Los encontraremos, aún queda tiempo, todavía no comienza la lluvia, solo son nubes.― intentó tranquilizar el capitán el joven.
Lo comprendía, él también tenía familia y si algo como eso les llegará a pasar, actuaría de la misma forma.
― Tranquilo hijo, pronto todo estará bien.― dijo calmado InuNo.
...
Ya se había oscurecido y la tormenta agitaba el mar, Inuyasha temía que Naraku hubiera mentido, que no los hubiera dejado libres y que eso solo fuera una farsa, pero también estaba la posibilidad de que el mar ya se los hubiera devorado. Pero de pronto, un gritó de un vigía llamo su atención.
― ¡Capitán Nagano, están allí!― gritó un vigía al ver una pequeña lancha.
Inuyasha corrió hasta donde estaban el capitán, su padre y otros hombres.
― ¿Qué esperan para sacarlos?― preguntó, no entendía por qué estaba en la borda solo viendo y no hacían nada.
― El helicóptero aún no llega.― dijo el capitán.
― Entonces acerquen el bote y súbanlos.
― Solo lograríamos golpearlos, la marea es muy fuerte.
― Debe haber alguna forma.
― Uno de los rescatistas bajará y los intentará subir al bote.― dijo el capitán y fue a avisar a sus hombres.
...
Kagome se sujetaba con fuerza a la lancha, pero le era muy difícil porque también tenía que cuidar de su bebé, Hikaru no dejaba de llorar y le preocupaba, intentaba cubrirlo de la lluvia pero era imposible, ambos ya están empapados, no sabía por cuánto tiempo más resistiría, pero sacaría de donde fuera las fuerzas para sobrevivir.
Cuando la marea se agitaba más, la luz de un reflector la alumbró, un barco los había encontrado, estaban a salvo, su pesadilla pronto terminaría.
...
Apenas si habían paso unos minutos, pero a Inuyasha se le hacía una eternidad y fue a ver qué pasaba, solo veía a todos arremolinados y con cara de preocupación.
― ¿Qué paso?
― Ninguno de los hombres a bordo tiene el entrenamiento suficiente para nadar en estas condiciones.― dijo apenado el capitán.
― Yo iré.― dijo convencido Inuyasha.
― No.― contradijo InuNo.
― Soy buen nadador, tengo fuerza y...
― ¡Tu pierna Inuyasha! ¡No lograrías llegar!― gritó para hacerlo entrar en razón.
― Papá, es mi familia, sé que puedo llegar hasta ellos. Iré aún que no quieras. No tengo miedo de quedarme allí.
InuNo estaba por contradecirlo cuando Sesshoumaru, quien se había mantenido en silencio interrumpió.
― Él tiene que ir.
― Sesshoumaru.
― Tiene que hacerlo, aguantara, la adrenalina que tiene en estos momentos le va a ayudar.
A regañadientes InuNo y el capitán aceptaron, fueron a cubierta y prepararon a Inuyasha para bajar al mar.
― Recuerda muchacho, tu esposa e hijo deben quedar bien sujetos con esto.― dijo al colgarle una soga en la espalda.― Luego, tendrás que mantener firme una cuerda y nosotros los subiremos. Tú, tendrás que subir a rapel, te ayudaremos pero igual será difícil por el viento y el moviente del barco.
― Entiendo.
Fue hasta la borda, tomó el megáfono y le hablo a su esposa.
― ¡Kagome!
― ¡Inuyasha!― él estaba bien, nada malo le había pasado.
― Ya voy, solo resiste un poco más.
― ¡Inu!― lo vio caer al agua y se preocupo al no verlo salir. Lo busco con desesperación, pero no lo veía.
― Ya estoy aquí.― dijo Inuyasha al salir del agua, por un momento pensó que no lo lograría, la marejada lo llevaba al lado contrario de donde quería ir.― ¿Y Hika?― preguntó al no verlo.
― Aquí está.― de inmediato lo descubrió, Hikaru se había quedado callado por un momento, lo más probable es que se cansara de tanto llorar.
Inuyasha vio a su hijo, al parecer estaba bien, al igual que Kagome.
― Sostenlo fuerte, los subirán, todo estará bien.― decía al pasarle un chaleco a Kagome y amarrarla con una cuerda.
― ¿Y tú?
― Estaré bien, en cuanto estén en el barco yo subiré.
― Está bien.
― Te amo.― Inuyasha la beso y miró a donde estaba su padre.― ¡Jalen!― grito e hizo señas, pero antes de que comenzaran a subirla, un grito de ella lo alertó.
― ¡Inu!― dijo con miedo Kagome al ver una gran ola formarse, sin duda les golpearía.
― ¡Esperen!― grito más fuerte Inuyasha.
El ojidorado apenas tuvo tiempo de aferrarse a la lancha y cubrir con su cuerpo a Kagome y a Hikaru, cuando una gran ola los cubrió. Pero usando toda su fuerza, Inuyasha los logró mantener dentro de la pequeña embarcación.
― ¿Cómo está Hikaru?― preguntó Inuyasha, si él había tratado agua lo más seguro es que su hijo también.
Kagome lo descubrió y Hikaru lloraba desesperadamente, lo revisó y al parecer estaba bien.
― Solo trago un poco de agua.― dijo Kagome a Inuyasha, quien no dejaba de ver preocupado a su hijo.
― Sostenlo de nuevo.― la azabache obedeció y aferró con fuerzo a Hikaru.― ¡Papá! ¡Tiren de nuevo!
InuNo asintió y el capitán dio la orden, debían darse prisa, no creía que ellos resistieran otra ola. La tripulación comenzó a jalar, poco a poco Kagome y Hikaru eran subidos al barco. Inuyasha luchaba por mantener lo más firme que podía la cuerda, si cometía un mínimo error su familia se golpearía contra el barco.
― Los tenemos.― dijo con alivio el capitán.
― Gracias a Kami.― agradeció InuNo, por un momento pensó que no lo lograrían.― Vayan a un camarote, allí los revisaron.― dijo a Kagome.
― Pero, Inuyasha.
― Necesitan que los revisen, el estará bien.― Kagome asintió y se dejo guiar por su cuñado.
InuNo regresó donde estaban intentando subir a su hijo, faltaba poco para que estuviera abordo, cuando una nueva ola golpeo el barco, provocando que Inuyasha se golpeara contra la coraza. En cuanto tuvieron estabilidad se apresuraron a subirlo.
― Inuyasha, bien hecho.― felicito InuNo a su hijo, pero algo andaba mal.― ¿Qué pasa?
― Mi pierna.― dijo al sostenérsela, se había golpeado demasiado fuerte y el dolor le era insoportable.
El capitán se acercó a revisarlo y la herida que tenía, ya se había abierto.
― ¡Llamen al médico!― gritó el capitán.
Kagome acababa de llegar al hospital donde tenían a Inuyasha, ella había querido estar más tiempo allí, pero la obligaron a ir a su casa, le alegaron que necesitaba descansar al igual que Hikaru. Obedeció por el bien de su bebé, fue a casa de sus padres y durmió un poco, pero a medio día del siguiente día fue al hospital, dejando a Hikaru con sus abuelos.
Llegó al hospital y en la sala estaba InuNo y Miroku, ellos se habían quedado todo la noche.
― ¿Cómo está?― preguntó Kagome a InuNo.
― Bien, pero su pierna perdió algo de movilidad, ya no puede hacer mucho esfuerzo, ni correr o hacer deporte rudo.― decía con pesar InuNo.
― Pero el ama hacer eso.
― Los médicos dicen que con la terapia mejorará y podrá caminar normalmente.― dijo Miroku.
― Entonces hay esperanza.
― Si no quiere empeorar lo tiene que dejar.― agregó InuNo.
Los tres bajaron la mirada, sabían que Inuyasha era demasiado terco y no podía quedarse quieto en ocasiones.
― ¿Puedo entrar a verlo?― preguntó Kagome.
― Vamos a su cuarto.― InuNo se levanto y la llevo hasta la habitación donde Inuyasha estaba.
Kagome entró al cuarto y vio a Inuyasha durmiendo, se fue a sentar junto a él y lo contempló. ¿Ya sabría que su pierna estaría lastimada de por vida?, se preguntaba mientras contemplaba a su esposo.
El ojidorado abrió un poco sus ojos al sentir la presencia de alguien a su lado, vio a Kagome que tenía los ojos llorosos y de inmediato se alarmó.
― Pequeña ¿Por qué esa cara? ¿Todo está bien? ¿Hikaru está bien?
― Inu, Hika está con mis padres... Es solo que... Tu pierna...
― Lo sé.― dijo al saber lo que le preocupaba, admitía que cuando el médico le informó de su condición fue duro para él, pero su familia estaba bien.
― Jamás volverás a...
― También lo sé.― dijo el chico al tomarle una mano a Kagome.
― No debiste hacer eso, un helicóptero pronto llegaría y...― decía desesperada.
Cuando Inuyasha bajo por ella y Hika, desconocía la condición en que su pierna se encontraba, nadar en el mar, cubrirlos de la ola y luego subir a rapel el barco fue mucho para él.
― Si no hubiera bajado aquella ola se los abría llevado, lo único que me importa es que ustedes están bien.― consoló al sujetarla de la cara y limpiarle las lágrimas.
― Te amo, no vuelvas hacer una tontería como esa.― pidió al abrazarlo y ser correspondida por el chico.
― Y yo a ti, con toda mi alma.― no le prometería nada de eso, ya que lo volvería hacer por su familia.
Un par de meses después, Inuyasha y Kagome se estaban instalando en su nueva casa. Miroku, InuNo, Sabato y Sesshoumaru les ayudaban a acomodar los muebles, mientras que Izayoi y Sonomi arreglaban un poco el jardín, por su parte Rin, Souta y Sango habían ido por comida. Y es que, desde muy temprano empezaron con la mudanza y no habían comido.
Kagome estaba acomodando la ropa de Hikaru en la cajonera, mientras que su bebé, que ya gateaba, exploraba su nueva recamara. Se detuvo a observarla, debía admitir que le gusto como quedo, ella e Inuyasha escogieron todo, querían que fuera un lugar especial para su pequeño. Había un sillón donde ella podía alimentarlo, el closet y cajonera para la ropa, una cama de madera que podía luego convertirse en cama, pusieron un tapete afelpado; un librero en donde estaban los libros para dormir, juguetes y peluches. Las paredes tenían pintados personajes de Studio Ghibli, a Kagome le fascinaban y eran geniales para niños.
― Es la última caja.― dijo Inuyasha al ponerla en el suelo y sacar de sus pensamientos a la chica.
― Debiste dejar que Miroku la subiera.― le regaño.
― Son juguetes, no pesan.― la azabache le reprocho con la mirada ¿Cuando entendería que no debía hacer esfuerzos?.― Me gusta como quedo.― dijo el chico para cambiar de tema.― ¿Qué dices Hika te gusta tu cuarto?― se hincó y preguntó a su hijo, el cual estaba más entretenido jugando con su peluche.― Creo que le gusta más ese tonto conejo.― dijo molesto y Kagome soltó una risilla.
― Kouga llegó con la comida.― les fue a avisar Sango.― Bajen antes de que se acabe.― advirtió al saber que ese día tenían casa llena.
― Ya vamos.― contestó Kagome y Sango regreso al comedor.― ¿Estás bien?― preguntó preocupada al ver que Inuyasha hizo una mueca de dolor al intentar levantarse.
― Es ocasiones olvido que no debo apoyarme con está pierna.
― Por eso te digo que no cargues cosas, pero eres tan terco.― dijo enojada la azabache.
― Estoy bien, solo lo olvide que era la pierna mala.― dijo al restarle importancia y levantarse del suelo.
― Vamos a comer.― dijo resignada.
― Kag, tenía pensado abrir una cafetería temática, que fuera familiar.― le dijo al fin la idea que andaba rondando en su mente.
― ¿Estás seguro?
― Ya lo hable con tus padres, ellos están de acuerdo en formar parte de eso.― ante esas palabras la azabache se sorprendió.― Y, quiero que tú la decores, Sesshoumaru está de acuerdo.
― ¿La abrirás con tu hermano?― preguntó aún más sorprendida.
― Seremos socios, además quiere intentar nuevas cosas, pero aquí entre nos, creo que es por la pequeña que acaba de tener.― dijo divertido.― Pero eso no importa ¿Lo harás?
― Claro que sí.― acepto encantada.
― Y otra cosa, Hika no se ha dormido ¿Verdad?.― preguntó al jalarla hacia él.
― Estaba por dormirlo.
― Dejemos que duerma más tarde, de esa forma duerme más y podemos estrenar nuestra recamara.― decía mientras la besaba en el cuello.
― Eso no será posible.― dijo divertida al ver a su hijo.
― ¿Por qué no?
― Se acaba de quedar dormido.
Inuyasha volteo y vio a su pequeño dormido plácidamente sobre el tapete.
― Ya que, entonces que duerma en su nueva cama.― tomó a su pequeño y lo arropo en su nueva cuna.
― Vamos a comer antes que acaben con toda la comida.
Inuyasha tomó el radio de bebé y bajo junto a su esposa a comer, la verdad era, que él ya moría de hambre.
Miles de disculpas por la gran demora, pero gran parte del retraso es debido a la situación que pasan los estudiantes en mi país y soy de las personas que va a apoyar los compañeros de "su alma mater"... Y por otro lado, está el hecho de mi desempleo, me llamaron de dos trabajos, en uno de ellos fui a la entrevista, luego fui hacer pruebas y todo indicaba que me quedaría, pero al final me dijeron "no" porque el puesto es para pasante y yo estoy Titulada. Y en el otro, fue similar, dijeron que lo lamentaban pero al estar Titulada debo tener experiencia de 5 años y no me podían contratar. Es cuando entre en crisis, llevo dos años de que salí de la Licenciatura y no encuentro trabajo, me decidió a titular para no perder tiempo y ahora en los trabajos me rechazan por mi Titulo.
Soy de las personas que cree fuertemente en "Las cosas pasan por una razón" pero honestamente, no le encuentro sentido a esto. Y es que, entre más tiempo pasa mi posibilidad de encontrar trabajo son menos, casi nulas.
Por eso, escribo mis historias para desahogarme, olvidarme por lo que me pasa, pero en ocasiones no son suficientes.
En fin, espero les gustase el capítulo y mil gracias por los ya casi 200 mensajes.
Nos estamos leyendo.
25/11/2014
