"Cuando te enamoras de alguien, nunca llegas a sacarlo del todo de tu corazón"
La lluvia comenzó a caer una vez más sobre la ciudad, como queriendo limpiar todo aquello que estaba de más, el enojo, la tristeza, las desilusiones. La lluvia intentaba entregar esperanza y la promesa de un nuevo comienzo.
— ¿Por qué tuviste que ser tú? De entre todas las personas, ¿por qué tuviste que ser tú quien me lastima? — preguntó Sousuke con cierta ira aún en su voz.
—Perdóname. — repetía Rin con sus ojos cerrados.
Sousuke sostenía el rostro de Rin entre sus dos manos y lo miraba con su frente pegada a la de Rin.
—No quería lastimarte… — insistió Rin —Yo no quiero que esto acabe mal. — abrazó a Sousuke por la cintura para que este no huyera —Podemos seguir siendo amigos. —
—No. — Meneó la cabeza Sousuke —Las personas como tú y yo no pueden ser amigos. — suspiró —No puedes ser amigo de la persona con la que se suponía fueras a pasar tu vida. —
— ¿Qué hacemos entonces? —
Sousuke le sonrió. Pero esta vez era aquella sonrisa que solo le mostraba a él, era aquella sonrisa llena de felicidad. Rin solo pudo sonreírle de vuelta antes que Sousuke lo besara.
Lo apegó a la pared antes de soltarle el rostro y seguir besándolo, con tanto anhelo, con tanta dicha de poder tenerlo así una última vez. Hizo un camino de besos desde sus labios hasta el cuello de Rin, recorriendo la mandíbula y bajando hasta la clavícula de éste.
Rin soltó un gemido de placer y rodeó a Sousuke por el cuello.
—Sousuke… — le susurró al oído erizando la piel de éste.
—Espere tanto tiempo que esto volviera a suceder. — le dio un último beso en la clavícula antes de regresar a sus labios —Pero… —
Rin enredó una de sus manos en el cabello desordenado de Sousuke y lo volvió atraer a él.
—No pienses. No lo hagas, por favor. — volvió a besarlo.
Sousuke le sonrió y se apartó con delicadeza —Lo siento. — le echó un último vistazo antes de perderse por el pasillo.
Rin se quedó pegado a la pared con su corazón entre sus manos. Prácticamente dispuesto a entregárselo nuevamente a Sousuke, pero estaba lastimado. Él lo había lastimado y no era hasta ese momento que se sentía total y completamente consciente que él era el responsable de que Sousuke estuviera como estaba.
Se llevó las manos a su cabello y lo tiró con frustración, ¿cómo había podido hacerle algo así? Sousuke no había hecho más que apoyarlo y quererlo desde que se conocieron siendo solo unos críos, y siempre lo abandonó y prefirió otras cosas antes que a él. Primero había elegido un colegio diferente, después eligió Australia e incluso cuando volvió, prefirió regresar cerca de Haru en vez de regresar junto a él. Había sido un canalla. Siempre lo había sido y Sousuke lo había perdona una y otra vez sin ningún pero. Sin embargo, esta vez había cruzado la línea. Ya no merecía su perdón, y él lo sabía. Probablemente era momento de dejarlo en paz.
Miró por el pasillo esperando que Sousuke volviera aparecer, pero no lo hizo. La salida estaba en la otra dirección y le pareció que era el mejor camino en aquel momento. Se acercó a una mesita que había cerca de la entrada. Había papel y lápiz tal y como el recordaba y escribió unas cuantas líneas antes de irse. Volvió a mirar por el pasillo, esperanzado que Sousuke apareciera para verlo una última vez, pero aquella era la despedida y no pudo sentirse peor sabiendo que las últimas palabras de Sousuke hacia él habían sido un "lo siento", cuando el único que debía pronunciar esas palabras era él. Pero entendió que la vida era demasiada corta para decir todos aquellos lo siento que Sousuke se merecía de él. Si lo dejaba ahora, todavía iba a tener una chance de que éste fuera feliz, y con mucho dolor optó por esa opción.
Sousuke solo apareció por el pasillo en cuanto sintió la puerta de la entrada cerrarse. Caminó por el pasillo con una enorme lentitud, como deseando poder deshacer los pasos que había dado para alejarse de Rin. Se apoyó en la pared, justo donde había esto él e intentó sentir su calidez, pero Rin se la había llevado con él. Como se había llevado todo en su vida.
Haru aun continuaba en la arena. Justo donde Sousuke lo había dejado después de increparlo. No había sido capaz de moverse, o tal vez no había querido hacerlo. Estaba recostado mirando el cielo, viendo como las nueves pasaban. Perdiendo el tiempo, buscando alguna excusa para no tener que regresar a la soledad de su hogar. Sabía que debía pasar cerca de la casa de Makoto para regresar a su casa y la verdad es que no quería topárselo aún. Le había prometido a Rin hablar con Makoto, pero su cuerpo se negaba a reaccionar ante cualquier idea de acercamiento a él.
Dos sombras le cubrieron el rostro. Eran pequeñas sombras. Haru enfocó la mirada para verlos. Ya comenzaba a acostumbrarse a ser sorprendido de esa manera, pero esta vez solo pudo sonreír en cuanto reconoció a las siluetas.
— ¡Haru! — gritó emocionada Ran, la hermana pequeña de Makoto y se le echó encima en cuanto éste se enderezó.
—Hola. — le correspondió el abrazo mientras miraba Ren, el hermano de Makoto que parecía un poco más reacio a acercarse — ¿Cómo están? — le susurró a la niña.
—Excelente. — se soltó de Haru y volvió a sonreírle —Makoto nos dijo que estabas en la ciudad pero no estaba seguro si podríamos verte. — soltó emocionada —Al fin podemos verlos a los dos al mismo tiempo. —
—Hace mucho tiempo que no venías. — comentó Ren, quien ya tenía una voz más adulta y hasta su porte era diferente.
—Es difícil estudiar lejos de casa. — le explicó Haru evitando un poco la mirada del niño. Tenía los mismos ojos cálidos que Makoto.
Ran tomó de la mano a Haru y lo hizo ponerse de pie — ¿Irás a vernos a la casa? — preguntó sin soltarlo cuando este se levanto.
Haru hizo una pequeña mueca —No estoy seguro de poder ir. —
—Por favor. — dijo ella tironeándolo —No puedes irte de nuevo sin pasar a visitarnos. —
Su hermano también asintió —Mis papás están felices de que Makoto haya venido y lo estarán mucho más cuando te vean a ti. —
—No nos hagas rogarte. — dijo Ran.
Haru paso su peso a uno de sus pies y miró por sobre los niños meditando en que decirles.
—Podrías venir a cenar. — Insistió ella —Ven hoy en la noche. —
Su hermano se aclaro la garganta —Hoy ya tenemos visitas. — le recordó incomodo.
—Cierto. — se tapo la boca —Pero él también fue compañero de Haru. — recordó de inmediato.
Haru sintió un mal presentimiento en cuando dijeron aquellas palabras, pero no se atrevió a preguntar, más no hizo falta para enterarse.
— ¿No hay problema en cenar con Kisumi? — preguntó la hermana de Makoto.
Haru soltó un suspiro y le desordenó el cabello.
—Mejor será para la próxima. — le sonrió de lado antes de empezar a caminar por la arena.
Los hermanos de Makoto lo siguieron de cerca.
Haru los miró de reojo sin detenerse — ¿No tienen cosas que hacer? —
Ambos levantaron unas bolsas —Ya íbamos de regreso. — le explicó Ren.
Comenzó a subir las escaleras hacia su casa con los hermanos de Makoto muy de cerca. Ran iba subiendo junto a él y Haru le había quitado las bolsas para que no cargara con el peso. Ésta le sonrió encantada por su amabilidad y lo tomó del brazo para seguir subiendo.
Cuando llegaron cerca de la casa de Makoto le iba a regresar la bolsa a la niña, pero esta se soltó y se fue directo a la casa sin esperarlo. Miró de reojo a Ren, pero se encogió de hombros e hizo lo mismo que ella. Haru resopló y los siguió de mala gana. Esperaba que Makoto no estuviera ahí.
Los niños gritaron que estaban de regreso y la mamá apareció de inmediato en la puerta.
—Haru. — dijo sorprendida al verlo en la puerta —Que alegría verte. — lo abrazó sin pensarlo.
—Lo mismo digo. — dijo más por cortesía que por alguna otra razón.
—Pasa, Makoto está adentro. — lo empujó y cerró la puerta tras él. Le quitó la bolsa y lo dejo solo ahí en la entrada.
Ese lugar le traía tantos recuerdos. Estaba desecho. Miró por el pasillo hacia la habitación de Makoto intentó dar un paso en esa dirección, pero detuvo el movimiento cuando vio que la puerta se abrió.
— ¿Haru? — lo miró sorprendido desde el final del pasillo.
Haru se sorprendió de verlo y se dio media vuelta para salir, pero su cuerpo no le respondió del todo. Una parte de él no se quería ir realmente de ahí.
—No te vayas. — le rogó Makoto llegando a su lado. Tomó la mano de Haru que estaba en el pomo de la puerta —Por favor. —
—Solo ayudaba a tus hermanos. — dijo con la cabeza gacha —Debería irme. —
Makoto lo cogió de la mano y lo alejó de la puerta —En un momento. — le prometió y tiró de él —Hablemos primero. — le pidió.
—No lo sé. — Haru se dejó arrastrar y miró a Makoto. Éste le sonrió y terminó por convencerlo para que entrara a su cuarto.
Haru recordó las palabras que Sousuke le había dicho esta mañana y sopesó las posibilidades de escuchar a Makoto y entender al fin a que se refería él con sus palabras. Sentía curiosidad en el fondo de su ser. Quería escuchar una razón suficientemente fuerte para poder decirle a Makoto que ya no importaba más, que lo perdonaba y que podían seguir con sus vidas, pero la verdad era que las posibilidades eran mínimas.
—Me alegro que estés aquí. — continuó sonriendo Makoto mientras se paseaba un poco nervioso por la pieza.
Haru se quedó junto a la puerta y aguardó con su mirada serena —Solo terminemos con esto, Makoto. — le pidió.
Makoto suspiró y lo miró —Haru… —
—Solo di lo que tengas que decir… — le pidió y desvió la mirada —Tú querías explicarme algo y pues, aquí estoy. —
—Se que hace unos años hice algo que no debí… — buscó la mirada de Haru, pero éste no lo miró —Tú crees que te engañé. —
Haru lo miró en cuanto dijo aquellas palabras haciendo que Makoto se detuviera en el acto — ¿Yo creo? ¿No estabas en la cama con alguien más? — reprochó dolido.
Makoto resopló e intentó acercarse a Haru —Yo… — temía decirlo. Sus palabras podría solucionar todos sus problemas, o por el contrario podía hacer que todo acabara completamente —Yo no te engañé. — soltó al fin, pero Haru no cambió su semblante. Sabía que tendría que explicarle un poco más —Yo no te fui infiel, Haru. Yo fingí engañarte para que te fueras a Australia. Leí tu carta donde te invitaban a formar parte del equipo de Rin y no quise ser la piedra en tu camino que te imposibilitara el cumplir tus sueños. — la mirada de Haru pasó por todos los sentimientos que Makoto pudiera conocer, pero finalmente se quedó en una mezcla de decepción y de enojo —Sabía que aunque te lo pidiera no te ibas a ir, así que creí que hacer eso sería la única forma de que te fueras a cumplir tus sueños… — guardó silencio y aguardó una reacción.
— ¿Me mentiste para que me fuera a cumplir mis sueños? — lo increpó un poco dolido acortando la distancia que había entre ambos y dándole un ligero empujón — ¿No pensaste en lo que significabas para mí? ¿En lo importante que eras? — su voz se alzó. Parecía que la cordura se alejaba de su ser.
—No eres de esas personas que se apegan a otros. Siempre te había costado poco trabajo dejar atrás a todas las personas. — se excusó. Haru era así realmente. No generaba grandes lazos con las personas, por lo que nunca le era difícil dejarlas atrás, pero Makoto había cruzado esa línea hace tantos años y ni siquiera se había dado cuenta.
Haru le dio otro empujón —Pero no a ti, idiota. — estaba tan fuera de sí —Yo te amaba. —
Makoto le atajó las manos en su nuevo intento por golpearlo —Se que me equivoqué, por eso necesitaba contarte la verdad. —
—Te amaba. — Repitió sin escuchar las últimas palabras de Makoto —Te amaba tanto… — su mirada se perdió en la nada —Y te importó un carajo. — su voz se fue suavizando.
—Lo hice creyendo que era lo mejor para ti. — apretó con fuerza las manos de Haru.
Haru lo miró —Suéltame, por favor. — pidió ya sin fuerzas.
—Haru, perdóname. — rogó sin soltarlo —Yo no quise… —
—Yo te amaba. — le volvió a decir al momento que sus ojos comenzaban a brillar.
—Yo también te amo. — asintió Makoto, pero Haru meneó la cabeza.
—En tiempo pasado Makoto. Ya no se que siento por ti. — tiró con fuerza y se soltó de Makoto —Lo peor de todo es que no quería venir a Japón porque sabía que había una posibilidad de que te perdonara y querría quedarme aquí contigo. — soltó una sonrisa irónica —Porque aprendí allá que a veces uno no controla al corazón y de cierta forma pude llegar a entender lo que hiciste. — lo miró una vez más —Pero… — soltó un gruñido —No fue ese el motivo después de todo. —
—No te vayas así Haru. — intentó detenerlo.
—No. — levantó una mano para que no se acercara más —No era una decisión que debías tomar tú solo. Era mi vida la que estaba en juego, no la tuya. — le reprochó —Y yo lo iba hablar contigo. Iba a conversar contigo sobre esta carta. Te lo iba a contar todo y sabía que me dirías que me fuera y yo te iba a decir que tú eras más importante que una mejor oportunidad en Australia, porque mientras tuviera un lugar para nadar cerca de ti todo era perfecto y tuviste que arruinarlo todo. — resopló —Maltita seas Makoto. — refunfuñó antes de salir —Y no vayas a mi casa, porque ya no eres bienvenido ahí. —
—Lo siento. — la mirada de Makoto era sombría. Estaba desecho.
Haru asintió —Yo también lo siento. —
