"No me mires de esa forma, como si yo fuese tu persona favorita en el mundo, tu mejor casualidad, tu buena suerte. No me mires así, si después te vas."

Cerró la puerta de un portazo. Aun esta hecho una furia por todo lo que acaba de suceder. El enojo era la única forma de calmar el terrible dolor que lo aquejaba. Le costaba trabajo respirar. Su corazón latía tan rápido que parecía que saldría corriendo en cualquier momento. Y aún así le parecía increíble que siguiera latiendo, porque estaba completamente roto.

—Vaya genio que te gastas, Haru. — escuchó por el pasillo.

Éste se dio vuelta asustado. Reconocía la voz, pero no esperaba a nadie ahí.

— ¿Qué rayos haces aquí? — le increpó buscándolo. Estaba sentado junto a la mesa del comedor. Se notaba que esta alicaído. Pese a su tono de voz tan irónico, su mirada estaba destruida igual que la de él.

Rin se encogió de hombros —No deseaba ir a casa. —

— ¿Te esperaba un sermón de Gou? — arqueó una ceja. Rin solo asintió.

—Puedo irme si quieres… — hizo un ademán de levantarse.

Haru negó —Después de todo seguimos siendo amigos. — le dio un último vistazo antes de ir a su cuarto.

— ¿Qué te paso a ti que te desquitaste con tu puerta? — Alzó la voz para que lo escuchara, pero Haru no le contesto — ¿Hablaste con Makoto? — insistió.

Solo recibió un gruñido de regreso. Rin se rio.

Solo cuando sintió un fuerte golpe en la dirección en la que estaba Haru se alarmó y lo busco.

— ¿Qué haces? — lo miró sorprendido desde la puerta.

Haru tiró su maleta sobre su cama — ¿Qué crees que hago? Me regreso a casa. —

—Haru… — intentó dar un paso adentro, pero Haru lo fulminó con la mirada —Estamos en casa… —

—Ya no es mi hogar. — dijo aún herido —Lo dejo de ser hace mucho tiempo. —

—No hagas esto, Haru. Te vas arrepentir. — le rogó.

Haru le dio una mirada —Ya hice lo que me pediste, cumplí mi promesa y hable con Makoto, ¿qué más quieres? —

—Que arreglen las cosas. —

—Eso no va suceder. — negó volviendo a su maleta.

Sus ojos brillaban de nuevo, pero no iba a dejar que Rin lo viera llorar ni una sola vez más por Makoto, no era justo. Él ya tenía sus propios problemas como para que tuviera que venir a preocuparse por él. Tiraba con rabia toda su ropa en el bolso. Entre más dolor sentía, con más brutalidad lanzaba todo adentro.

—Con un poco de esfuerzo se que pueden arreglarlo. Makoto me contó lo que había sucedido. —

Haru se giró enfadado — ¿Cuándo te lo contó? —

Rin se encogió de hombros para que Haru bajara la guardia —En el aeropuerto. Tú no lo quisiste escuchar, pero yo si quería saber que era lo que te había vuelto así. —

Haru resopló y se sentó en la cama para escucharlo.

—Se que te duele saber lo que hizo. Que viviste en una mentira todos estos años. — reconoció —Pero lo hizo porque te quería. —

—No tenía derecho a tomar esa decisión, sin mí. Era mi vida de lo que estábamos hablando. —

Rin asintió.

—Lo sé y se lo dije. — Aseguró —Pero todos cometemos errores, Haru. — Buscó la mirada de éste —Incluso nosotros. —

—No sé si pueda perdonarlo, Rin. — admitió.

Se levantó para seguir guardando las cosas.

—Inténtalo. — le aconsejó —Tú tienes la posibilidad de volver con Makoto… —

— ¿Así de mal te fue a ti con Sousuke? — preguntó de espaldas.

Rin carraspeó antes de contestar —No era el final que esperaba. —

—Regresemos a casa entonces. — se giró a verlo mientras cerraba el bolso.

—Aun tenemos toda la semana para disfrutar. —

— ¿Disfrutar qué? — pregunto compungido.

Rin se rio —No he venido a casa en cuatro años, Haru. — le recordó —Gou me extrañaba. —

Haru bajo el bolso al suelo y asintió. Él aun tenía gente que le importaba en ese lugar así que no podía arrastrarlo en sus caprichos.

—Es cierto, lo siento. — suspiró. Se sorprendió al verse más relajado después de hablar con Rin.

— ¿Estás seguro que te quieres? Puedes pasar el resto de la semana con Gou y conmigo. — le sonrió de lado.

Mas su invitación no convenció a Haru. Solo quería irse de ahí y entre más pronto estuviera en Australia, más pronto podría convencerse que aquello no era más que un mal sueño.

—Estaré bien. — negó.

—Al menos vete mañana. — Pidió —Ven a casa esta noche. Podemos ahogarnos en nuestra miseria juntos. —

Haru se rió.

—Está bien. — Suspiró —Pero solo lo hago para que Gou no tenga que aguantarte toda la noche mientras sufres. —

Rin le dio un empujón cuando paso a su lado.

—Deberías hacerlo por mí, después de todo me debes tanto. —

Éste le dio una mirada triste. Se sintió culpable por la situación de Rin. Por su culpa Sousuke no quería saber nada de él. Pero en cuanto Rin notó su mirada le dio otro empujón.

—Lo siento. — dijo Haru.

—No, no. — Negó Rin —Estoy harto de escuchar disculpas. Es todo por hoy. — le advirtió.

Rin abrió la puerta para largarse de esa solitaria casa, pero cuando lo hizo Ran estaba afuera esperando sentada en la escalinata. Cuando sintió la puerta se giró con sus brillantes ojos, pero cuando vio a Rin su felicidad desapareció.

—Haru… — lo llamó Rin.

Haru venía unos pasos más atrás y no la había visto aún.

—Tienes visitas. — se dio vuelta para avisarle.

— ¿Quién…? — Se calló en cuanto la vio —Ran. — le sonrió de lado.

Ella se levantó un poco nerviosa. No dejaba de mirar a Rin.

Éste se sintió observado y bajo unos cuantos escalones —Me adelantare. — le hizo un ademán con la mano —Te espero en casa. —

Haru asintió antes de volverse a la hermana de Makoto.

— ¿Qué sucede? — bajo unos cuantos escalones y se sentó donde estaba ella. Ran le imitó y se sentó junto a él.

—Quería saber cómo estabas. — Dijo con voz tímida —Todos escuchamos la pelea que tuviste con Makoto. —

Haru bajo la mirada avergonzado —Lo siento, Ran. No debiste escuchar eso. —

Ella asintió —Solo quería que supieras que aunque las cosas con Makoto no estén bien, aún eres bienvenido en casa. —

Él la miro confundido.

—Ren y yo te seguimos queriendo mucho. — se apegó a él y apoyo su cabeza en el hombro de Haru —Además… — dijo jugando con el bordillo de su vestido —Aunque Makoto y tú ya no estén juntos… — pronunció de forma diferente aquel "juntos", lo cual le hizo gracia a Haru —Aún pueden seguir siendo amigos. Tú eres el mejor amigo de Makoto. — Le recordó —Y los amigos no tienen que estar separados. —

—Ran… —

Ella se levantó antes de que Haru siguiera hablando.

—Sé que soy pequeña y no entiendo algunas cosas. — agachó la cabeza disculpándose —Pero es que Makoto es mi hermano y lo quiero mucho. — dijo con la mirada aun en el suelo —Y si hay algo que lo haría volver a sonreír es tenerte junto a él. —

Haru le tomó la mano a la niña —Lo voy a pensar, Ran. — le prometió.

Ella sonrió y lo miró —Es todo lo que necesitaba oír. — Lo abrazó con fuerza —Gracias, Haru. — le dio un beso en la mejilla y bajó a toda prisa en dirección hacia su casa.

— ¡Ey Ran! — la llamó antes de perderse por completo.

Ella se giró y aguardó. Haru corrió hasta ella.

—Nunca tuvimos esta conversación. — le pidió.

—Tampoco le diré que te vi con otro chico. — le sonrió feliz.

Haru meneó la cabeza con una pequeña sonrisa —Adiós, Ran. —

—Hasta pronto, Haru. — dijo llena de convicción, segura que lo volvería a ver prontamente.

Mientras caminaba a casa de Rin, sin ninguna prisa aparente, no pudo evitar recordar las palabras de los hermanos de Makoto y de la visita que tendrían aquella noche en la casa. Su estomago se avinagró de solo recordar el rostro de Kisumi, y de lo cerca que iba a estar éste de Makoto durante horas.

Ran era una niña pequeña, y no entendía realmente lo que estaba sucediendo. Además, en ningún caso sus palabras reflejaban lo que Makoto sentía y quería después de aquella discusión.

Se sentía un poco confundido. Tenía tanta rabia, tanto dolor que mantuvo durante años y le costaba trabajo dejarlo de lado y pensar con claridad en la situación que se encontraba actualmente.

Solo soltó un sonoro suspiro cuando estuvo cerca de la casa de Rin. Estaban las luces encendidas. Se notaba que había gente en el hogar, a diferencia de su casa que siempre estaba a oscuras y vacía.

—Haru… — oyó tras él casi en un susurró.

Se dio vuelta y vio a Gou llena de felicidad. Habían pasado muchos años sin verla a ella también.

—Gou… — lucía tan diferente a como la recordaba. Su cabello esta corto y ya no lucía como una niña. Ya era toda una mujer.

—Después de casi cinco años es increíble que solo puedas decir eso. — dejo en el suelo las cosas que traía con ella y lo abrazó con la cintura apoyando su cabeza en el pecho de éste —Increíble… tus pectorales… — dijo maravillada.

Haru solo se rió y correspondió su abrazo.

—Búscate un novio, Gou. — la voz de Rin se oyó desde la casa.

Gou soltó a Haru y miró con odio a su hermano — ¿Quién te dice que no lo tengo ya? — Y se apegó al brazo de Haru —Bíceps… — le apretó el brazo antes de dejarlo en paz.

—No eres el tipo de Haru. —

— ¿A caso tú sí? — refunfuñó sin pensar. Ambos agacharon la cabeza apenados —Lo siento, chicos. — dijo arrepentida —No quise… —

—No te preocupes. — la detuvo Haru.

—Ya entren a casa. — los llamó Rin perdiéndose en el interior.

—Voy a preparar algo delicioso para cenar. — dijo ella mientras caminaban hasta la casa.

—Espero que incluya caballa. —

Ella solo se rió por la seriedad en que Haru le había pedido caballa.

— ¿Cuándo piensan regresar de forma definitiva? — preguntó Gou cuando terminaba de cenar.

Rin la miró de manera extraña. Ella no supo descifrar sus ojos. Pero no lucían felices.

—Porque piensan regresar, ¿verdad? — se dirigió a Haru esta vez.

Haru se llevó un poco más de comida a la boca y se encogió de hombros.

—No hemos hecho planes juntos. — le dijo Rin llamando su atención —Le han pedido a Haru quedarse allá. —

Gou miró con temor a su hermano.

— ¿A ti también te lo pidieron? —

Rin negó —Solo se lo piden a uno por generación. — se encogió de hombros —Aunque me lo hubiesen pedido habría dicho que no. —

Suspiró aliviada.

— ¿Y qué has respondido Haru? —

Él levanto la vista de su caballa. Tenía la misma mirada perdida de hace años, de cuando aún no sabía qué hacer con su vida.

—No lo he decidido aún. — dijo con cierta indiferencia —Tal vez acepte para no tener que volver a Japón. —

— ¿Por qué no quieres regresar a Japón? —

—Gou, déjalo. — Intervino Rin —No es asunto tuyo. —

Gou frunció el ceño hacia su hermano.

—Ya no es tan agradable venir aquí. — le explicó con amabilidad.

—No tienes que responderle, Haru. — insistió Rin queriendo dar fin a esa conversación.

Gou seguía inquieta con las respuestas de Haru.

— ¿Por qué, Haru? Makoto está aquí, esperándote. — dijo Gou.

Haru lo miró y se levantó de la mesa.

—Precisamente por eso es que no deseo volver. — su mirada no denostaba enojo, solo pena —Permiso. — camino por el pasillo y salió al jardín para tomar algo de aire helado.

—Debiste dejarlo en paz cuando te lo dije. — dijo molesto Rin levantándose de la mesa.

— ¿Qué sucede entre Makoto y él? ¿Están enojados? — insistió ella.

—No es asunto tuyo, Gou. — la detuvo —Y deja de preguntarle por él, no seas grosera. —

Siguió los pasos de Haru hasta el jardín, pero nada en la vida lo habría preparado para lo que se iba a encontrar ahí afuera.

Con el sonido de la puerta de corredera, ambas miradas se posaron en Rin. Éste los miró sorprendido, pero no fue capaz de decir nada.

Sousuke tenía agarrado a Haru por el cuello de su chaqueta y lo tenía prácticamente en puntillas. Se notaba que habían estado gritándose porque a los dos les faltaba un poco el aliento, pero en cuanto vieron a Rin, Sousuke soltó a Haru y lo empujó a un lado.

—Sabía que todo esto era mentira. — se sacó un papel de su chaqueta y se lo tiró a los pies a Rin, quien seguía sin decir nada —Después de todo si lo elegiste a él. —

Rin negó lentamente —No es así. — dijo con pesar.

Sousuke se puso a su altura y lo miró de cerca —Yo también tuve la oportunidad, igual que tú. — le contó con ahogo —Pero yo pensé en ti. —

—Es mi amigo, Sousuke. — trato de explicarle su presencia —Aun sigue siendo mi amigo. —

—Uno no se acuesta con los amigos. — Le gritó enfadado —Él ya no es tu amigo. — apuntó a Haru que estaba tras él —Fui un imbécil por venir a verte, por tener la estúpida idea de que lo que habías escrito en ese papel era sincero. —

Se apartó de Rin y le dio una mirada a cada uno nuevamente.

—Espero que se la pasen bien en Australia. — agregó con desprecio.

—Sousuke. — lo siguió unos pasos Rin.

Éste lo detuvo con la mano —Ni siquiera se te ocurra seguirme, o te juro que no respondo de mis actos. — su mirada estaba tan llena de odio que Rin se detuvo y no lo siguió. Lo dejo irse hecho una furia hasta que desapareció en la oscuridad de la noche.

—Lo siento. — se disculpo Haru porque por su culpa estaba todo condenadamente mal.

Rin le echó una mirada y asintió —Fue culpa de los dos. — le sonrió y volvió a su casa.

Haru no se atrevió a volver a entrar. Rin estaba destrozado una vez más y por su culpa. Sabía que no era un buen momento para estar a su lado, porque después de todo aquella era la razón por la que estaba todo jodidamente mal, porque ellos se empecinaban en estar juntos. Ya nadie volvería a comprender su amistad, ni siquiera ellos mismos.

Miró el papel que Sousuke le había lanzado a Rin en la cara y lo recogió. Pudo reconocer la letra errática de Rin y decía:

Si hubiera sabido que sería la última vez que nos veríamos te hubiera abrazado más fuerte.

Si pudiera tener una segunda oportunidad de conocerte por primera vez, te hubiese elegido siempre a ti por sobre todo. Porque siempre fuiste lo más importante en mi vida y fui un idiota al no darme cuenta. Supongo que siempre sentí que eras más de lo que yo merecía y que algún día el destino se daría cuenta del grave error de juntarnos. Pero el único que cometió un error fui yo, el día que te deje ir para siempre.

Que idiota había sido. Un verdadero imbécil todo este tiempo. Salió de la casa de Rin sin voltearse ni una sola vez. Sin despedidas, solo se iba. Se guardó la nota en el bolsillo y a ratos parecía que trotaba para poder llegar antes a su destino. Quería ver esos ojos una vez más. Su sonrisa. Había sido un idiota por haber dejado que pasara tanto tiempo. Rin tenía razón con sus palabras. El tiempo era tan corto y él aún tenía la posibilidad de volver a estrechar a Makoto entre sus brazos. Él aún tenía esperanza y no podía dejar que el enojo y el rencor estuvieran por sobre sus sentimientos más puros.

Subió las escalinatas hacia la casa de Makoto. Tenía una pequeña sonrisa dibujada en su rostro y en su cabeza solo estaba el recuerdo de aquellos ojos verdes de Makoto que eran capaces de transmitirle vida. Que le recordaban que había que ser feliz.

Cuando diviso la casa vio que había alguien en la entrada. Por acto reflejo retrocedió unos pasos, como si su instinto de supervivencia le dijera que debía salir de ahí antes que lo notaran. La puerta de la casa se abrió y Makoto apareció con aquella sonrisa que tenía que ser para él, y con aquella calidez en su mirada que debía ser solamente para él, pero no. Aquella felicidad le pertenecía a otra persona, ahora eran exclusivamente para Sousuke.

Haru se dio la vuelta y se fue a casa. Ya no tenía fuerzas para enfrentarse a eso.