"Las estrellas brillan en el cielo como si aun hubiese esperanza"

Flotaba. Podía sentir como ya nada le importaba. Solo flotaba en la nada, en el agua, en el único lugar que le podía transmitir vida. Sin embargo, ya no había nada. Ya no podía sentirlo. Era como si su espíritu lo hubiera terminado por abandonar, y en su interior no quedara nada más que vacio.

Abrió los ojos y contempló el techo de su casa. El vapor estaba por todo el baño y le humedecía la piel al contacto. No sabía realmente cuando tiempo llevaba ahí. No sabía qué hora era. Podían haber pasado cinco minutos, o tal vez ya comenzaba a amanecer. La verdad era que no lo sabía y tampoco le importaba.

En su cabeza solo estaba el recuerdo de Sousuke parado frente a la puerta de la casa de Makoto. Podía verlos haciendo una vida juntos, felices y eso simplemente lo quebraba. Era lo mismo que sentía con Kisumi desde pequeño. Eran celos, el sentimiento más puro e intratable que podía existir. Como lo odiaba, como detestaba sentirlo.

Dio una palmoteada al agua y esta se agitó saltando fuera de la bañera. Tenía que ser sensato, o al menos era lo que intentaba. Cuando llegó acá esperaba no ver a Makoto. Deseaba no tener que verlo nunca más en su vida. Jamás tampoco le deseo nada malo, simplemente lo quería fuera de su vida y ahora que todo parecía ser así le dolía tanto. Makoto había seguido con su vida y él estaba ahí nuevamente pensando en él, igual que hace años cuando se había ido. Quebrado igual que siempre. Cualquier mejora que podría haber hecho en ese tiempo se había ido. Todo el trabajo de Rin por hacerlo reír nuevamente se había desvanecido. Estaba totalmente acabado y ya no tenía fuerzas ni deseos por cambiar su realidad.

Sousuke había ido a increpar a Rin por su carta, pero luego se fue a los brazos de Makoto. Sintió un poco de pena por Rin, porque si supiera lo que estaba sucediendo podría evitarse aquel dolor que debía estar sintiendo en esos momentos. La culpa ya no sería tan grande, porque al menos tendría la convicción de que Sousuke estaba rehaciendo su vida… con Makoto, con su Makoto.

Se hundió y cerró los ojos con fuerza. Necesitaba sentir aquella tranquilidad, pero ya no estaba. Ya no sentía nada al contacto con el agua. Salió a respirar y se sentó en la bañera. Observó el agua tan quieta, moldeándose ante cualquier superficie que se le cruzara en el camino. Quitó el tapón y vio el agua fluir hasta que la última gota se fue por el drenaje.

Al salir del baño vio la hora. Estaba amaneciendo. Había estado toda la noche en el agua, despierto y ni siquiera era capaz de sentir el cansancio en su cuerpo, solo podía sentir un dolor constante en su pecho que lo oprimía y le dificultaba respirar a ratos. Se vistió y buscó el bolso que había armado la tarde anterior. Estaba todo listo, solo tenía que tener la fortaleza para hacer lo que debía. Apretó con fuerza la correa. Ya no iba a volver y ya no estaba tan seguro si eso era realmente lo correcto, lo que él quería.

Salió de su casa por el costado, y tomó un camino diferente para eludir la casa de Makoto y más recuerdos de él. Había estado a punto de correr a sus brazos, había estado a punto de caer de nuevo ante él y el destino simplemente no se lo permitió. O al menos eso era lo que intentaba creer.

Tomó el bus que lo llevaría al aeropuerto sin siquiera mirar hacia atrás. Nadie estaba ahí de todas formas. Ya nadie lo perseguía y ya nadie lo esperaba adelante. Estaba solo. Ya no tenía nada.

Consiguió pasajes pasado el medio día. Sería una larga espera antes de poder ir a casa. Su teléfono vibro en su mochila.

— ¿Vuelves a casa? — decía un mensaje de Rin.

Haru apretó el teléfono con su mano —Sí, nos vemos en allá. — tecleó.

Rin lucía tan destruido ayer. Completamente devastado y aún así se daba el tiempo para pensar en él. Incluso tal vez estaba afuera de su casa y por eso se había comunicado con él.

— ¿A qué hora sale tu vuelo? — respondió Rin enseguida.

—Pronto. — mintió Haru. Aún no eran ni las diez de la mañana — ¿Quieres regresar hoy? —

—No. Me quedo con Gou hasta que termine la semana. — Contestó —Nos vemos allá. — tecleó al final.

Haru pudo imaginar su rostro con solo leer sus palabras tan faltas de vida. Guardó su teléfono y se acomodó cerca de la puerta de embarque para ver si logro descansar un poco.

No supo cuanto tiempo había pasado hasta que sintió un roce frío en su mejilla. Se sobresaltó cuando recordó donde estaba y abrió de golpe los ojos. Estaba un poco aturdido por el poco descanso que había logrado tener, pero se recompuso de inmediato cuando reconoció a Makoto frente a él.

—Lo siento. — dijo Makoto en un susurro por haberlo despertado.

Haru entrecerró los ojos y solo lo miró tratando de recordar todo lo que sucedía. Estaba un poco desorientado por el sueño.

— ¿Qué haces aquí? ¿Cómo sup… — pensó en Rin antes de terminar su pregunta. No pudo evitar volver a maldecirlo.

—Rin me aviso que te ibas. — le sonrió y se sentó en el asiento continuo.

Haru asintió —Lo supuse. — dijo mirando al frente — ¿Qué haces aquí? — llevó una de sus manos a la frente y luego a su cabello.

—No ibas a irte sin despedirte, ¿Cierto? — la voz de Makoto era igual de cálida que siempre. Como si nada hubiera pasado. Ni la pelea, y mucho menos Sousuke.

—Creí que la última vez que hablamos había quedado todo claro. — agachó un poco la cabeza.

Makoto asintió levemente —Dijiste que no era bienvenido en tu casa. — le recordó —Pero no estamos en tu casa. —

Haru lo miró. Lucía terrible. Hubiera querido decirle tantas cosas. Pero no tenía las fuerzas para hacerlo, y tampoco tenía el derecho. Tomó su mochila y se levantó del asiento.

—Ve a casa, Makoto. — le pidió con gentileza.

Makoto le tomó la muñeca y se levantó tras él.

—No te vayas así, Haru. Si te vas así jamás regresaras. —

Haru no intentó soltarse. Era agradable sentir la calidez de Makoto; Sin embargo su corazón le dolía al recordar que anoche estaba dispuesto a bajar todas sus defensas contra él.

—Esa es la idea de irme ahora. —

Makoto lo giró y lo puso frente a él. Era más alto y más fuerte que Haru, pero no tuvo que ser violento para retenerlo frente a él. Tocó la mejilla se Haru y éste cerró el ojo al sentir dolor en el área.

— ¿Qué te paso? — su mejilla estaba colorada y comenzaba a ponerse morada.

Haru se llevó la mano que tenía libre a la mejilla y sintió como su cara palpitaba del dolor.

—Me caí. — mintió. Sousuke lo había golpeado la noche anterior, pero nadie lo sabía porque nadie lo había visto después de esa discusión.

Makoto asintió. Era claro que no le creía y pronto Haru cayó en su error. Sousuke había estado con él anoche así que debió haberle dicho que lo había golpeado porque había estado con Rin.

—Debió doler. — volvió a rozar la mejilla.

Haru apartó la cara esta vez —Suéltame, Makoto. —

—La última vez que te fuiste no fui sincero con lo que yo quería. Yo deje que te fueras porque creí que era lo mejor para ti. — dijo soltando la muñeca de Haru —Pero esta vez quiero pedirte que no te vayas. —

— ¿Por qué haces esto? ¿Por qué ahora? —

—No debí dejarte ir la primera vez. — su mirada parecía suplicante —No quiero cometer el mismo error dos veces. —

A Haru comenzó a faltarle el aire. Le mostró el pasaje en sus manos.

—Tengo que volver. Tú me enviaste hacer una vida allá. — le recordó.

—Pero no hoy. —

Haru resopló —Ya tienes todo lo que quieres aquí en Japón, no te empecines con más. —

— ¿A qué te refieres con todo? —

Él vaciló en responder —Ya sabes, toda tu vida. Ya no estamos ligados… —

— ¿Por qué crees que no eres parte de ese todo eso que quiero? —

—Ayer vi a Sousuke afuera de tu casa. — dijo sin ánimo de acusarlo de nada. Solo se encogió de hombros al decirlo.

Una media sonrisa se dibujó en el rostro de Makoto.

— ¿Qué hacías cerca de mi casa? —

Haru bajó la mirada —Iba a mi casa. — dijo a la defensiva.

—Me imagino que sí. — bromeó Makoto. Se acercó a Haru y levantó la cara de éste — ¿Ibas a verme anoche? —

No pudo negarlo. Él nunca había podido mentirle realmente a Makoto, pero tampoco dijo nada.

— ¿Por qué te vas si anoche ibas a mi casa? — quiso entender — ¿Fue por Sousuke? — todo pareció tener sentido para Makoto en ese momento — ¿Te vas por qué crees que estoy con Sousuke ahora? —

Haru siguió sin contestarle.

— ¿Para qué iba a insistir tanto en verte si estoy con Sousuke? ¿Cómo es que esa idea tan absurda entra en tu cabeza? — resopló Makoto.

—Él dijo que eran amigos… —

—No tenemos el mismo tipo de amistad que Rin y tú. —

Haru frunció el ceño.

—Lo siento. —

—Él le dijo a Rin que había tenido la oportunidad de estar con alguien más, pero que había pensado en él, ¿Sousuke se refería a ti? — preguntó en una desesperación casi agónica.

Makoto se encogió de hombros —Tal vez. — dijo confundido —Pero ninguno de los dos lo habríamos hecho. —

Haru meneó la cabeza asintiendo lentamente.

—Lo siento Makoto… lo siento mucho. —

Makoto no comprendió realmente de que se disculpaba. Haru tomó a Makoto por los brazos y lo apretó con fuerza.

—Yo no debí haber hecho lo que hice con Rin. Él era mi amigo y solo hice de su vida un lugar confuso y arruiné su felicidad. —

Makoto iba a responderle que no era a quien debía decirle eso, pero Haru lo calló.

—No me digas que no debo decírtelo a ti, porque yo te prometí que siempre íbamos a estar juntos y deje que eso no fuera así. Te permití a ti dejar que nos separaras y olvide el siempre tuyo, el siempre mío y el siempre nuestro. — dijo con pena —Así que si debo decírtelo porque nunca deje de ser tuyo. —

—Haru… —

—Perdóname, Makoto. —

Makoto asintió —Nunca he estado enfadado contigo. — se soltó del agarre y abrazó a Haru. Lo apretó tan fuerte, pero aún así Haru sintió que al fin podía respirar. Después de tanto tiempo volví a sentirse en paz. No sabía lo libre que se sentía junto a Makoto y lo solitario que era sin él a su lado. No había experimentado tal dolor hasta ahora y al fin sentía que se acababa.

Estuvieron un rato así. Hasta que ambos pudieron volver a llenarse del otro. Sus almas volvían a sentirse llenas.

Haru jugueteó con el bordillo de la chaqueta de Makoto.

— ¿Entonces Sousuke y tú…? —

Makoto se separó un poco de él y lo miró —Solo amigos. —

Haru asintió pero seguía inquieto — ¿Y Kisumi? —

Makoto bajo la cabeza y besó los labios de Haru para eliminar cualquier duda que pudiera caber en él sobre su amor.

—Se supone que sea yo el que pregunte que hay entre Rin y tú. —

Haru lo abrazó con fuerza y se apoyó en el pecho de éste —Tú no necesitas preguntar. —

—Él me ayudo a llegar a ti después de todo esto. — apoyó sus labios en la cabeza de Haru mientras murmuraba —Ojalá su futuro fuera igual de esperanzador. —

Haru se separó y lo miró lleno de miedo — ¿Rin no tendrá un final feliz? —

Makoto se apenó al negar con la cabeza —Sousuke se fue esta mañana a Estados Unidos. —

— ¿Por eso estabas aquí? —

—Yo no estaba aquí. — le sonrió —No te pongas celoso. Rin me aviso y yo vine. —

Haru se sonrojó y bajo la mirada. Hicieron el llamado para abordar su avión.

—Makoto. — murmuró sin atreverse a mirarlo. Apretó el pasaje del avión —Yo aun así me iré hoy. —

Makoto dejó caer los brazos a un costado derrotado.

— ¿Para siempre? — su mirada parecía quebrada, igual como cuando le pidió que se fuera la primera vez.

Haru le tomó las manos a Makoto —Probablemente. — dijo en un hilo de voz —Allá puedo seguir nadando tanto como yo quiera. —

Makoto asintió. No podía atreverse a pedirle que no siguiera sus sueños si él mismo lo había obligado a seguir ese camino sin siquiera preguntárselo. ¿Cómo podía esperar que lo eligiera a él esta vez?

Apretó las manos de Makoto y le obligó a mirarlo —Pero podrías venir conmigo o alcanzarme en unos días. —

Makoto se quedó sin habla. ¿Irse con él? ¿A Australia? Las cosas no estaban resultando como él había pensado. Solo el último llamado para abordar le hizo reaccionar.