"Hay que diferenciar entre las personas que se van porque quieren irse… y las que se van porque no saben cómo quedarse…"

La noche anterior…

Haru bajó la mirada y se fue de regreso a casa. Ya no tenía fuerzas para enfrentarse a eso.

Sousuke. — su voz sonaba sorprendida, pero su sonrisa se mantenía intacta en su rostro.

Perdón por venir sin avisar. — su rostro no denotaba nada más que tristeza —No sabía donde más ir. —

Makoto se hizo a un lado para que entrara.

No tienes que disculparte, siempre eres bienvenido aquí. — cerró la puerta tras Sousuke y caminaron hasta el cuarto de Makoto — ¿Qué pasó? ¿Peleaste con Rin de nuevo? —

Sousuke se dejo caer sobre la cama de Makoto y lo miró contrariado.

Makoto… — empuño sus manos —Perdóname. —

Éste ladeo la cabeza confundido — ¿Por qué? —

Fui a ver a Rin. — le explicó —Me había dejado una nota cuando me fue a ver, creí que tal vez las cosas se podían arreglar un poco. —

Makoto asintió —Eso es bueno. — le sonrió, pero la mirada llena de pena de Sousuke le indicó que las cosas no habían salido bien.

Nanase estaba ahí. —

Sus palabras congelaron la sonrisa de Makoto.

Yo intente contenerme… de verdad que lo intente, Makoto. — bajó la mirada avergonzado —Pensé en ti, pero tenía tanta rabia de verlo ahí. —

Makoto se acercó a Sousuke y se agachó frente a él.

¿Golpeaste a Haru? — preguntó lleno de calma.

Sousuke lo miró. No había enojo, ni odio, y mucho menos rencor en la mirada de Makoto. Él solo quería comprender la situación, y tampoco pretendía juzgarlo por sus actos.

No pude evitarlo. Simplemente lo vi y me lancé sobre él. — sus nudillos se ponían blanco al apretarlos con tanta fuerza.

Sousuke. — le tomó las manos con las suyas para que se relajara —Ya paso, tranquilo. — dijo con paciencia —Ellos son amigos, Sousuke. —

Sousuke meneó la cabeza —No pueden ser amigos después de algo así, no se puede. — dijo enojado. El solo recuerdo le hacía apretar los nudillos.

Makoto se encogió de hombros — ¿Y qué piensas hacer ahora? ¿Qué ganaste golpeando a Haru? ¿Te sientes mejor? —

No siento nada más que rabia, Makoto. — Volvió a bajar la cabeza —No sé qué hacer con todo esto que tengo adentro. Tengo tanta rabia, pero me da pena que él pueda salirse de todo esto y yo no, yo sigo aquí atascado por su culpa, mientras él rehace su vida con Nanase. —

No están juntos. — dijo casi en un susurró.

Eso dice Nanase. — gruño enojado.

Rin fue el que me lo dijo en realidad. Haru no habla conmigo. —

¿Qué estamos haciendo? ¿Qué nos estamos haciendo? — soltó un resoplido profundo. Sacó todo el aire que tenía adentro y al fin se calmo —Haru no quiere verte y Rin me miente. Que lio. —

Makoto volvió a sonreír y se levanto.

Solo nos queda ser pacientes. — se encogió de hombros.

Sousuke se rio —Una difícil tarea para mí. —

Ambos se rieron.

Al menos inténtalo, así no te vas a mortificar tanto. Solo deja que las cosas sigan su curso. —

Sousuke se quedó pensativo un rato después que dejo de reírse.

Tal vez sea mejor que me vaya de una vez por todas a Estados Unidos. Me están esperando allá después de todo. —

Makoto asintió —Si es lo que tú quieres. —

Me quede esta semana solo para torturarme. Sabía que él iba a venir y me quede porque soy un estúpido. — se encogió de hombros —Pero me equivoque. —

Te quedaste porque lo extrañabas. — intentó no ser tan duro con Sousuke como lo era él consigo mismo —Pero llegó dispuesto a arreglar las cosas contigo, no entiendo que sucedió. —

La mirada de Sousuke se apago.

Solo vino a despedirse. — dijo —No quería que lo odiara por lo que había hecho, pero en su mirada podía ver que había elegido a Nanase. —

¿Se lo preguntaste? —

No me contesto. No fue capaz. Apartó la mirada cuando se lo pregunté. — dijo dolido —Se enamoraron Makoto, debes entenderlo de una vez. —

Rin te ama, él me lo dijo. — intentaba luchar contra lo inevitable. Quería ser él quien convenciera a Sousuke y no que éste lo convenciera de la realidad que creía.

Sousuke soltó una risita irónica.

Entonces nos ama a los dos. Yo lo vi, Makoto. Lo vi a los ojos. Lo conozco desde pequeño. Se cuando miente, cuando dice la verdad, cuando siente vergüenza, cuando siente enojo. Se cada una de sus expresiones y ese día sabía que él no era capaz de reconocer lo que yo le estaba preguntando, porque le daba vergüenza aceptarlo, porque sabía que me iba a lastimar. —

Las fuerzas para discutir con Sousuke se le iban acabando.

Deja de perseguirlo, Makoto. — le recomendó —Tal vez Nanase no le corresponda, pero van a seguir estando juntos allá en Australia. —

Yo lo envié allá. — le recordó —En el fondo es mi culpa. —

No, tú no lo enviaste a acostarse con Rin. —

Le rompí el corazón. —

Y él hizo que Rin rompiera el mío. Deja de sentir lástima por él y por lo que le hiciste. —

No lo estoy justificando, pero lo entiendo y lo acepto. — se encogió de hombros —Todos cometemos errores, Sousuke. —

Tú lo defiendes mientras él te odia. —

Makoto negó —No me odia, solo intenta hacerlo. — le sonrió.

Eres odiosamente positivo. — gruñó.

Creo que Rin solo está confundido y vino a buscarte para que le ayudaras a aclararse. —

Claro, me engaña y luego tengo que convencerlo de que se quede conmigo. Tiene mucho sentido que lo haga. —

Makoto se rió.

No sé que más decirte. —

Sousuke le agradeció con la mirada.

Se que tratas de ayudar, pero no puedo Makoto. Es algo más fuerte que yo. No puedo estar cerca de ninguno de ellos sin que la rabia se apodere de mí. —

Solo el tiempo te ayudara. — Reconoció —Deberías irte. Estoy seguro que en un tiempo más estarás listo para hablar con Rin. —

Arqueó una ceja —Si es que se mantiene lejos de Nanase. —

Makoto asintió —Suponiendo que lo haga. — admitió —Se un poco más positivo. — le pidió —Solo enfócate en volver a nadar, en hacer tu vida lo más feliz que puedas y cuando ya no puedas ser más feliz, porque sientes que te falta algo, será momento de llamar a Rin. —

Sousuke se levantó de la cama —Gracias, Makoto. —

Para eso son los amigos. —

Deberías enseñarles que son para este tipo de cosas, y no para acostarse con ellos. —

Makoto volvió a reírse.

Seguí tan enamorado de él porque recordé todos nuestros buenos momentos en vez de odiarlo por la única cosa que había hecho mal. Por eso es que deseo arreglar las cosas con él. Haru es terco y no es fácil llegar a él, por eso lo hago yo. Al final de cuentas lo hago por ambos. —

Me cuesta comprender que seas tú el que lo persigue para hablar cuando es él quien debería disculparse por lo que hizo. —

Cada quien debe hacer lo que cree correcto. —

Sousuke tocó el hombro de Makoto con su mano.

Déjale un poco de espacio para que sea él quien te busque. Tiene que darse cuenta de lo que se pierde si no hace funcionar ese estúpido cerebro que tiene. —

Está bien. Prometo hacer eso. —

Sousuke lo atrajo hacia él y lo abrazo —Espero verte en Estados Unidos. — le dio una palmadita en la espalda.

Prometo ir a visitarte. — de devolvió el golpecito.

Aunque de preferencia solo. — arrugó el ceño.

Makoto solo le sonrió.

Iré hacer mi bolso. No le comentes a nadie que me voy. —

No lo haré hasta que te subas a tu avión. — prometió.

Gracias, Makoto. Espero que las cosas salgan como tú quieres, que suceda lo necesario para que tú seas feliz. —

Igual para ti. Espero verte en los juegos olímpicos en unos años. —

Cuenta con eso. Le voy a patear el trasero a Nanase. —

Lo acompañó hasta la puerta y lo vio marcharse mucho más tranquilo de lo que había llegado. Levantó la vista y miró en dirección a la casa de Haru. No pudo evitar preguntarse si ya había vuelto a casa y si estaba solo o con Rin. Tal vez lo defendió frente a Sousuke, pero en el fondo tenía razón, no entendía la amistad de Rin y Haru y aunque confiaba en Haru y Rin le había prometido que ya no sucedía nada, la confianza se había marchitado y a ratos le costaba encontrar las fuerzas para seguir peleando por lo que fuese que hubiese entre él y Haru.

"Último aviso de embarque para avión J-876 con destino a Sídney, Australia"

Makoto le tomó la mano a Haru y se la apretó con fuerza.

—Debes irte. — le sonrió para que se fuera tranquilo —Pero… no puedo prometerte que vaya contigo. — le soltó la mano con todo el dolor de su corazón.

En su cabeza solo estaba el recuerdo de la promesa que la había hecho a Sousuke. Debía dejar que Haru luchara también por él. Era la única forma de volver a confiar en él, de saber que lo elegía realmente por sobre Rin y que aquello no iba a volver a ocurrir.

La fila comenzó avanzar y Haru tomó su bolso y se lo puso al hombro.

—Se que vas a volver. — le sonrió Makoto.

Haru asintió.

—Prometo que las cosas van a cambiar. —