"A pesar de sus diferencias, tenían algo en común y era que estaban locos el uno por el otro"

Todo parecía volver a la normalidad. Aquel lugar sabía distinto a la última vez que había estado ahí, pero al menos continuaba sintiéndose en paz. Podía ejercitarse por mucho más tiempo antes que su pecho comenzara apretarse. Había dejado algo importante atrás.

Se detuvo frente a la playa y observó el mar agitando golpeando la arena. El cielo se veía gris, y unas pocas gotas caían de vez en cuando. Hacía frío, pero Haru tenía su cuerpo cálido por haber estado corriendo.

Habían pasado ya cuatro días desde que había regresado a Australia, y no había vuelto a hablar con Makoto. Ya había perdido la ilusión de que vendría con él y al mismo tiempo tenía cada vez menos deseos de quedarse en ese lugar solo, sin Makoto. Solo quería acabar con todo en ese lugar y volver a Japón. Ese día regresaba Rin, y lo esperaba con cierta ilusión de que trajera noticias de Makoto, e incluso viniera con él. Y al mismo tiempo deseaba que su amigo estuviera mejor después de lo sucedido con Sousuke. Tampoco se había comunicado con él durante esos días.

— ¡Nanase! — se escuchó a lo lejos.

Haru se quitó los audífonos de las orejas y se volteó. Era uno de sus compañeros de natación. Corría a toda velocidad hacia él mientras agitaba uno de sus brazos.

—Nanase. — dijo en un hilo de voz cuando estuvo junto a él. Apoyo sus manos en sus piernas y se encorvó mientras recuperaba el aliento —Al fin te encuentro. — logró decir cuando junto un poco de aire —El entrenador te ha estado buscando desde temprano. Quiere que vayas a verlo. —

Haru asintió —Gracias, iré enseguida. — volvió a mirar el mar y espero que su compañero, del cual ni siquiera recordaba su nombre, se fue.

Sabía lo que el entrenador quería con él. Pero aun no tenía una respuesta para él. Antes estaba completamente seguro de lo que le diría, pero ahora ya no estaba del todo seguro cual era.

Caminó con paso tranquilo hasta la piscina que había en su facultad. Había muchos de sus compañeros en el agua dando sus últimas pruebas para saber si podrían competir al otro día. En cambio él no tenía que hacerlo, podía saltarse todo ese proceso aunque nunca se jacto de eso con los demás, no le importaba lo suficiente.

—Haru. — la voz de su entrenador lo llamo desde un lado de la piscina. Estaba rodeado de alumnos en trajes de baños —Ven aquí. — le hizo un gesto con el brazo para que se diera prisa.

—Lo siento, me tarde corriendo. — dijo Haru por cortesía —Había olvidado por completo que hoy quería verme. —

—Todos los alumnos están regresando de sus vacaciones. — admitió un poco agobiado — ¿Dónde está Rin? — lo buscó con la mirada.

Haru se encogió de hombros —Vuelve hoy, supongo. —

El entrenador resopló —Ve a los camarines, necesito hablar contigo. —

—Entrenador… — intentó explicarse de inmediato.

—Ve Haru, estoy ocupado ahora. — intervino atendiendo a los demás.

Entró en los camerinos. Lucía completamente vacío. Todo desordenado en el suelo, pero un ruido lo sobresalto al final del último pasillo. Había sonado como si hubieran lanzado algo contra una de las taquillas. Se sentó en una de las bancas sin mucho interés en el ruido, pero el golpe se volvió a sentir y se sobresaltó en su asiento. Se levantó y rebuscó al culpable.

Rin estaba forcejeando con su bolso sin darse cuenta de la presencia de Haru.

— ¿Tuviste un mal viaje? — su voz resonó en los camarines y Rin se sobresaltó al escucharlo.

Se giró y lejos de sonreír al verlo, su mirada se ensombreció, pero al menos le sostuvo la mirada.

—Hola Haru. — su voz sonaba apagada, sin vida —No te vi. —

Haru hizo una mueca —Acabo de llegar. —

Rin volvió a tironear su bolso. Lucía turbado, perdido y bastante irritado. Lo escuchó maldecir un rato.

— ¿Te encuentras bien? — la preocupación empezó a corroer a Haru, pero no se atrevía a acercarse o alejarse un solo paso siquiera.

—Todo bien. — dijo sin mirarlo.

El bolso por fin cedió y pudo sacar su traje de baño.

Haru tomó una bocanada de aire y la fue soltando con lentitud mientras aguardaba.

—No fue un buen viaje, es todo. — le gruñó para que dejara de hacer eso.

— ¿Pasó algo en Japón? — preguntó al notar que comenzaba a calmarse. Se sentó en una banca cerca de él.

Rin negó —La misma mierda de siempre. — su voz sonaba dolida.

Haru solo lo miró. No sabía lo que le ocurría realmente. Sabía que Sousuke se había ido el mismo día que él había regresado y dudaba que eso aún lo tuviera de esa forma.

—Ya todo se terminara. — intento calmarlo.

Rin lo miró de reojo. Sus ojos brillaban — ¿Sabes que lo intenté todo, verdad? —

—Lo sé. — asintió y le sonrió —Hiciste todo lo posible. —

—Se fue, Haru. Se fue para siempre. — bajó la mirada apenado —Ni siquiera me dejo explicárselo. —

Haru tragó saliva antes de preguntar — ¿Cuándo te enteraste que Sousuke se había ido? —

Rin no pareció entender la pregunta — ¿Cuándo se suponía que me tendría que haber enterado? —

— ¿Te enteraste antes de volver? —

—Sí… — contestó — ¿Por qué? —

Haru lo dudó un momento, pero debía ser sincero. Rin se lo merecía, se merecía todo de él —Cuando regresé, Makoto fue al aeropuerto y me contó que Sousuke se había ido unas horas antes. —

La expresión de Rin se congeló por un momento — ¿Y no me lo dijiste? —

—No creí que necesitaras saberlo… —

— ¿Tú creíste? — le increpó.

— ¿Qué hubieras hecho? Ya se había ido ¿Habrías ido tras él? —

Rin se levantó del suelo —Por supuesto. — dijo como si fuese obvio.

— ¿Y por qué no fuiste ahora? —

—Porque tenía que volver acá. — se excusó —Estas competencias no son un juego si quieres llegar a ser un profesional por elr esto de tu vida. — le recordó.

Haru resopló —Lo siento, Rin. — se mordió el labio —Debí decírtelo. —

— ¡Maldita sea Haru! — le gruñó agarrándose el cabello con ambas manos —Debiste decírmelo. — dijo con los dientes apretados. Intentaba canalizar su irá sin desquitarse con Haru, pero comenzaba hacérsele difícil aquella tarea.

—Makoto hizo que me olvidara de todo. — volvió a disculparse —Además no quería causarte más dolor contándote que Sousuke había decidido irse sin despedirse de ti o si quiera darte la oportunidad de explicarte. —

—Qué gran amigo, Haru. — alzó la voz.

—Rin. — lo llamó cuando este le dio la espalda y lo dejo solo en aquel pasillo.

—Necesito un momento. — le pidió un poco más tranquilo —Por cierto… — se giró antes de dar la vuelta por el pasillo —Makoto habló conmigo antes de viajar. — sus palabras estaban cargadas de un sentimiento que Haru no pudo identificar de inmediato —Me pidió que te dijera que no iba a venir. Ni ahora ni nunca. — las palabras fluyeron con tal facilidad de la boca de Rin. No espero una respuesta o reacción de Haru, simplemente desapareció de su vista.

Se quedó pasmado por un momento. Aquel sentimiento era venganza, Rin se estaba desquitando con él al decirle de aquella manera el mensaje de Makoto, pero el contenido era incluso peor que el odio de Rin en esos momentos. Había tenido la esperanza de que viniera e incluso se había permitido bajar todas las barreras que había levantado, y todo para nada, porque incluso si no iba a venir, también debía significar que no estaba interesado en que él volviera para allá. No entendía nada.

Unos pasos por la entrada llamaron la atención de Haru.

— ¿Llegó Matsuoka? — el entrenador parecía más desesperado que hace un rato.

Haru le apuntó hacia las duchas aun inserto en un ensimismamiento terrorífico.

—Bien. — asintió más tranquilo. Caminó hasta Haru y se sentó frente a él —Tenemos una conversación pendiente. — apoyó sus codos en sus piernas — ¿Pensaste lo que te dije? —

Él recordaba la conversación que habían tenido antes de irse. Recordaba cada una de sus palabras, sus gestos, todo. E incluso antes de irse tenía la respuesta, pero él quería que lo pensara y así lo hizo, hasta que la respuesta ya no era tan clara y otros intereses parecían interponerse entre su vida profesional y él. Pero ahora parecía todo estar claro de nuevo. Aun así, no era capaz de abrir su boca para hablar con su entrenador. Simplemente lo miraba, sin poder decir algo.

— ¿Haru? ¿Te encuentras bien? — la voz preocupada del hombre no le hacía tampoco entrar en razón.

Unos pasos resonaron por toda su cabeza. En la misma dirección por la que Rin se había ido hace un momento.

—Matsuoka. — dijo el entrenador en cuanto vio al pelirrojo —ven aquí. — chaqueó los dedos e hizo que se acercara — ¿Qué le sucede a Nanase? —

Rin miró a Haru un momento —Solo necesita un momento. — le tocó el hombro a Haru. El calor que le trasmitió le hizo reaccionar — ¿Haru? — su voz ya no sonaba agresiva.

Haru los miró a ambos —Aun no tengo una respuesta. — murmuró.

El hombre asintió —Puedo esperarte hasta mañana, después de la competencia. — concedió levantándose.

—Perfecto. — agradeció Haru saliendo lentamente del transe.

Ambos lo vieron salir del camarín antes que les advirtiera que los quería en el agua en cinco minutos para la última práctica antes de la competencia.

— ¿Ya no sabes si te quedaras? — preguntó Rin.

Haru se encogió de hombros y lo miró con reticencia. Acababa de decirle algo horrible y ahora simplemente actuaba con total naturalidad, ¿qué demonios le pasaba a ese sujeto?

—Lo siento, Haru. — dijo al fin y buscó la mirada de Haru —No quise ser tan brusco… es solo que… tú sabes… —

—Te dolió, y necesitabas causarle el mismo dolor a alguien más. — asintió levemente.

Los ojos de Rin se iluminaron —Exacto. —

Haru sonrió de lado —Conozco ese sentimiento. — dijo con ironía. Luego su mirada volvió a nublarse — ¿De verdad no va venir? —

Rin se mordió el labio antes de acercarse y sentarse junto a Haru —Hable con él ayer. — admitió —Me pidió que te dijera eso, pero la verdad es que ni siquiera él estaba seguro de esa decisión. Estaba un poco nervioso e indeciso. — agregó pensativo, tratando de recordar todos los detalles posibles —Me pidió que te dijera que hicieras tu vida Haru. — hizo un gesto de dolor al decirlo —Supuse que se refería a tu decisión de quedarte aquí o volver. —

Haru miró al piso —Gracias. — no sentía tanto dolor después de todo. Le dio una mirada a Rin y dudo un momento —Cuando volví fue porque la noche anterior vi a Sousuke en la casa de Makoto y al fin entendí lo que nosotros le hicimos sentir a él. — le contó —Pero Makoto en realidad te ayudo esa noche. —

— ¿Haciendo que se fuera? — arqueó una ceja.

Haru negó —Él se iba a ir de todas formas. — le recordó —Pero hizo que se fuera sin odiarte. Solo está dolido, pero eso lo cura el tiempo. —

La mirada de Rin cambió totalmente — ¿Makoto hizo eso? —

—Supongo que sí. — le sonrió —Así que deja de gruñir. — le pidió antes de darle un empujón y levantarse.

—Gracias, Haru. — le tomó el brazo antes que se fuera —Aunque todo fue una locura desde que llegaste aquí, quiero que sepas que en realidad llegaste para salvarme. — le sonrió.

—Solo arruiné nuestras vidas. — hizo una mueca.

—No. — meneó la cabeza —Tal vez estuvo mal, pero no podría arrepentirme de lo que paso. No podría arrepentirme de haberte querido como te quise. —

Haru solo lo escuchó en silencio, y también notablemente sorprendido.

—No deberías decir esas cosas frente a Sousuke. — sonrió para quitarle la solemnidad al momento.

Rin lo soltó del brazo y lo empujó —No seas idiota. —

Tal vez no podrían tenerlo todo en la vida, pero al menos seguirían conservando su amistad.