Capítulo 2

La ciudad de noche era un espectáculo para los ojos que pudieran contemplarla. las farolas en las calles le daban un aspecto mágico y espeluznante. El silencio envolvía a la ciudad, ni un alma se movía a esas horas de la noche. Nadie, excepto Yuuki y su perseguidor.

La chica disminuyo el paso, y disfrutó un momento de la calma reinante. Inspiró profundo un momento y se dejó llevar por el aire nocturno, sin pensar en nada. Desde el tejado más cercano, los ojos azules la observaban con detenimiento: era una chica muy bonita y su transformación había acentuado sus rasgos. Aún podía recordar el embriagante sabor de su sangre, dulce y ácida a la vez y podía evocar el latido de su corazón desbocado cuando aún latía en su pecho. Ahora era un ser completamente diferente, pero mantenía un aura mágica y atrayente. No solo él llegó a esa conclusión.

Por las calles pudo oír con claridad las voces de los borrachos ocasionales que dejaban el bar y caminaban a tientas hacia sus casas. Yuuki no parecía haberse percatado de nada, pues seguía con los ojos cerrados, sumida en un trance mágico. Las risotadas de los hombres estaban cada vez más cerca y él pudo predecir que se dirigían, sin saberlo, en dirección a la chica.

Se quedó quieto, agazapado contra el tejado color rojo, esperando. Supuso que la chica iba a darse cuenta de la cercanía de humanos y echaría a correr, pero eso no pasó.

Los dos hombres mayores vieron con emoción a la muchacha parada en el medio de la callejuela de piedra, vestida con un camisón de seda verde y el pelo revuelto contra el viento. Ella tenía extendido sus brazos y los ojos cerrados.

Pequeña, es tarde para que estés aquí sola. Podrías encontrarte con bandidos, ¿por qué no dejas que mi amigo y yo te acompañemos a un lugar más protegido?- habló uno de los hombres. Yuuki no se inmutó.

El otro hombre sonrió y se acercó y entre ambos rodearon la delicada figura de Yuuki. Ésta por fin abrió los ojos y contempló a los hombres a su lado. Al instante, ambos retrocedieron, como si hubieran visto al mismísimo demonio. Y estaban bastante aproximados: Yuuki tenía los ojos rojos, señal inequívoca de que el vampiro que había en ella tenía hambre. Y mucha.

A la figura en el tejado no le quedó más remedio que entrar en acción. Salto por los techos y comenzó a descender por los balcones y llegó al suelo justo cuando Yuuki se acercaba peligrosamente al cuello del hombre que le habló. El otro se había quedado paralizado de miedo.

¡Hermana!- vociferó el joven saliendo de la nada. Yuuki se detuvo y lo miró y una pizca de reconocimiento se acentuó en sus ojos. Aidou la miraba con una sonrisa enorme que no se reflejaba en sus fríos ojos azules.- Me asustaste por un momento. Menos mal que te encontré- le dijo y se acercó a ella.

Yuuki no se movió ni un centímetro, pero sus colmillos se retrajeron unos milímetros. Aidou se quitó la campera del uniforme blanco y se la echó a los hombros antes de separarla de los hombres que los miraban embobados. Por fin, los ojos de Yuuki cambiaron de rojo a sus antiguos ojos castaños y la chica se volvió a sentir normal. Se había dejado llevar por el apetito de sangre y a punto había estado de atacar a los hombres.

Yuuki se arrebujó en el saco y se dejó alejar unos pasos de los hombres. Aidou se acercó a ellos y les susurró una orden que ambos obedecieron con una mirada vacía.

No soy tan bueno como Kaname-sama, pero creo que eso los habrá convencido lo suficiente- le dijo a Yuuki a modo de disculpa. Acto seguido se inclinó ligeramente, una reverencia que solía hacer frente a Kaname cuando este estaba molesto.

¿Cómo me encontraste?- preguntó la chica, confundida. Había estado segura de que nadie la había seguido.

Yo vine tras usted en cuanto se fue- el tono respetuoso que usaba con ella no le gustaba nada.

Aidou-san puedes decirme Yuuki- de pronto se sintió cansada. Tenía hambre y lo sabía.

El rubio no dijo nada.

¿Puedo saber hacia dónde se dirige Yuuki-chan?- probó.

Yo… no estoy segura- Era la verdad. Los fragmentos de su memoria le indicaban ir al sur, pero eso era todo lo que conseguía cuando se concentraba.

Yuuki-chan creo que mejor sería que regresemos a la Academia. Puede hacer este viaje cuando haya descansado y comido- ofreció.

¡No! Debo hacer esto ahora Aidou-sempai-

Pero debe descansar, además, seguro que Kaname-sama estará encantado de acompañarla.-

Dije que no. Puedes volver a la academia Aidou-sempai, pero no puedes decirle a nadie que me viste- advirtió.

Yuuki-chan, no voy a volver a la academia. Sería bueno que me dejaras escoltarte por las buenas o tendría que seguirte de nuevo. ¿Sabes lo difícil que es esconder nuestro olor?, estoy exhausto y solo lo he hecho unas horas.- se quejó con una sonrisa

Yuuki medito la propuesta. No quería que la retrasara, pero era buena idea tener a alguien que la detuviera si llegaba a caer en el influjo de la sed de sangre de nuevo, aunque Aidou-sempai no tuviera el expediente más limpio. Al fin asintió.

Mejor que tomes esto Yuuki-chan. No son lo mismo que la sangre, pero te mantendrán satisfecha al menos por unas horas.- le dijo tendiéndole una de las tabletas que los vampiros usaban como suplemento para evitar morder a los humanos.

Yuuki aceptó una y la tomó. Su cuerpo se sintió un poco más fuerte, y la sed disminuyó bastante, pero algo en su instinto le decía que no era eso lo que ella de verdad quería.

Ambos volvieron a emprender el viaje hacia el sur, con Aidou vigilando de cerca a Yuuki. Justo antes de marcharse, Aidou reconoció un rostro en la lejanía: alguien a quien él identificaba como cazador de vampiros. Esperó un momento por si este atacaba pero en cuanto los divisó a ambos, corrió en la dirección opuesta como alma que lleva el diablo.

Zero- sempai, hay alguien que pregunta por usted- dijo una muchacha de cabellos rubios trenzados.

Sin darle siquiera las gracias, el muchacho corrió hasta a la verja de entrada donde un hombre vestido de negro lo esperaba. Su rostro era apenas distinguible pero Zero supo de inmediato de quien se trataba:

La hemos visto- le dijo sin saludar.

¿Dónde?-

En el pueblo. Estuvo a punto de atacar a dos hombres pero un muchacho la detuvo.-

¿Un muchacho? ¿pudiste ver quién era?- algo no encajaba en la cabeza de Zero. Los únicos seres capaces de detener a un vampiro cuando estaba a punto de alimentarse era otro vampiro igual o más fuerte y todos los vampiros que él conocía estaban patrullando los bosques.

No sabría decir su ascendencia. Era un muchacho de cabello rubio, ojos azules y la ropa de la clase nocturna- eso último lo dijo con un silbido de asco. Los cazadores de vampiros odiaban ese supuesto pacto que la clase nocturna había hecho sobre no atacar humanos, pero ellos tenían orden de no atacarlos a menos que estuvieran a punto de matar a alguien. Es por eso que conocían a cada uno de los vampiros de la academia y sus familias.

Gracias Sakao- sensei. Voy a ir a comunicar que viene de vuelta-

Una cosa más Zero.- lo detuvo el hombre- Ambos se marcharon hacia el sur-

Zero camino meditabundo por los pasillos de la academia. ¿Por qué Yuuki iría hacia el sur acompañada de uno de los de la clase nocturna? ¿No habían sido enviados a traerla de vuelta? ¿Acaso Kaname planeaba llevarla a otro lugar y ocultarla de él?

Por fin dio con la habitación de Yuuki donde Kaname se encontraba. Estaba completamente diferente a como la había dejado. Kaname se había encargado de que reemplazaran todos los muebles por unos nuevos, y ahora lucía exactamente como Zero la recordaba antes de que Yuuki se marchara.

Cuando vuelva, quiero que se sienta como en casa de nuevo- le dijo Kaname luego de que Zero ojeara el lugar con ojo crítico

¿eso es lo que de verdad quieres Kaname-kun?- preguntó

¿Qué estas queriendo decir Zero-kun, que no quiero que vuelva la mujer que amo?-

Lo que quiero decir es que quizá no tienes planeado que regrese aquí.- Kaname levantó una ceja y Zero le comentó la noticia que había traído su compañero.

¿con uno de los alumnos de la clase nocturna?- preguntó sorprendido.

No actúes como si no lo supieras. Tú la tienes y planeas esconderla y luego marcharte con ella.- Sacó la Bloody Rose del bolsillo de su chaqueta y la apretó con fuerza.

Zero-kun, pensé que entendías que esa arma de juguete apenas hace mella en nosotros. Y además, ¿por qué enviaría a alguien en mi lugar? Yo mismo iría a buscarla y me la llevaría-

Ambos guardaron silencio un momento.

¿Quién entonces es aquel de ojos azules que viaja con ella?- pregunto Zero.

Kaname hizo un repaso mental de todos sus súbditos y cayó en la cuenta. Alguien faltaba desde el principio, alguien a quien le había encargado expresamente la seguridad de Yuuki: Aidou Hanabusa. ¿Cómo había pasado eso por alto?

Es Hanabusa.- dijo al final

¿Aidol-sempai? ¿el mismo maldito que la atacó dos veces y que dejó bien en claro que moría por su sangre, ese Aidou?- espetó Zero cada vez más enojado

Él sabe que esta fuera de los límites-

Por supuesto que lo sabe. Por eso la está llevando con él al sur.- Kaname medito por un segundo las palabras del joven

Hay que ir tras ellos- dijo al final.

Zero no discutió. Ambos comenzaron a alistar sus cosas para el viaje.

¿Qué hay al sur Yuuki-chan?- pregunto el rubio

No lo sé aun. Hay algo en mi memoria que me dice que es importante, pero no logro atrapar el recuerdo completo.- Yuuki sonaba confundida y enojada

¿Qué tan al sur debemos ir entonces?- La chica guardo silencio.- no lo sabemos tampoco- estaba hablando consigo mismo pero Yuuki asintió mientras evitaba una enorme chimenea de una casa.

El sol estaba apareciendo en el horizonte. Los primeros rayos iluminaban el cielo y hacían que los vampiros se sintieran desfallecer. Incluso Kaname, el más fuerte de todos ellos, se sentía cansado.

Maldición, ya es casi de día. Espero que Yuuki esté bien- comento Kaname mientras detenía su marcha. Esperaba que Aidou supiera resguardarla del sol pues incluso él lo necesitaba.

¿me estás diciendo que ustedes ya no pueden avanzar más?- Zero se dirigió con asco a la comitiva de vampiros que iban con él. Él no era completamente vampiro y por eso su cuerpo le permitía moverse aún a plena luz del día.

No menosprecies a la raza que te hizo quien eres- le respondió Kaname golpeándolo donde le dolía.

Por esa raza estamos en esta situación para empezar. Seguiré yo solo- les dijo

Ni se te ocurra. La única razón por la que te estoy dejando venir es porque Yuuki te quiere y porque necesito tener a un nivel E controlado para que no cause destrozos.-

Yo puedo contenerme bastante bien Kaname.- se saltó el honorífico dejándole saber que tanto le molestó el comentario.

No voy a arriesgarme a dejarte sin supervisión.-

Zero estuvo a punto de continuar camino solo aún sin la aprobación de Kaname, pero sabía que el vampiro podía tener razón.

Además, Yuuki y Aidou necesitan descansar. Son como nosotros, no se moverán hasta que el sol haya bajado- agregó Kaname.

Pasaron el resto del día echados bajo la sombra de los árboles.