El camino de vuelta a la Academia Cross fue lento y tortuoso, o al menos así le pareció a Yuuki. Nadie emitía una palabra, Kaname contemplaba el camino con aire melancólico, Zero mantenía el paso firme, centrado solo en llegar a destino y Aidou llevaba la cabeza gacha, avergonzado y temeroso de las consecuencias que iba a enfrentar por su culpa.
Yuuki no se atrevía a articular palabra, sabiendo muy bien que aquella partida había sido enviada en su busca y sin estar muy segura de cómo explicarles a todos el porqué de su huida.
Cuando por fin llegaron a la academia, Yuuki se detuvo en la reja de entrada, sin saber bien que hacer. Contempló la familiar estructura blanca, dejo sus ojos vagar por el espeso bosque alrededor donde había pasado tantos años de su vida, donde había tenido tantos picnics y aventuras, todo aquello le resultaba ahora un recuerdo lejano, como si pertenecieran a otra persona.
¿estás bien?- preguntó Zero pasando a su lado. Kaname se había detenido con ellos pero mantenía silencio.
Yo… no estoy segura- contestó con sinceridad.- Ya no pertenezco aquí. Este no es mi lugar- explicó.
Zero estiró su mano, para tocar la de ella, pero un destello veloz lo impidió. Kaname le había tomado por la espalda, abrazándola con ternura. Sin embargo, en sus ojos había frialdad dirigida a Zero.
Tu perteneces aquí- le dijo con suavidad Kaname y todos supieron que no estaba hablando de la academia.
Yuuki lo sabía. Sabía dónde estaba parada: en el medio de la tormenta, en el medio de dos hombres que amaba, en el medio de su nueva situación de vampiro.
¡Yuuki! – gritó con emoción el director de la academia al verlos llegar. Su auténtico buen humor era lo único que había conseguido relajar un poco aquella tensión que los chicos habían provocado. La chica sonrió, pero no con su habitual sonrisa sincera sino que fue forzada, luchando por incorporar al hombre que se había detenido a medio camino al ver a Kaname sujetando a la chica.
Director Cross, estoy contenta de volver a verlo.- asintió Yuuki con tono formal. Kuran sintió la tensión en los hombros de la chica por lo que la soltó e indico con un gesto a la clase nocturna para que se marcharan sin decir una palabra.
Aidou los siguió aún con la cabeza gacha, pero algo lo detuvo. La mano helada de Yuuki había tomado la suya deteniéndolo a mitad de un paso. El rubio, sorprendido, la miró sin saber bien que hacer.
Esto… gracias. Yo no se muy bien como decir esto, pero creo que no podría haber hecho esto sin ti. Espero que Kaname no sea muy duro contigo- le dijo más a Kaname que al rubio. Éste asintió y se marchó. Con una última mirada y un asentimiento, el líder de los vampiros se alejó.
Zero continuaba en silencio, repantigado contra un árbol. Cuando Yuuki lo miró, este le sostuvo la mirada un momento antes de emprender la marcha hacia el lado opuesto por donde la clase nocturna se había marchado.
Debió ser difícil- comentó el director, sacando a Yuuki de su ensimismamiento.
Si- contestó.
Vamos, tomemos una tasa de te.- la chica asintió y siguió al hombre dentro de la academia.
Su oído vampírico buscaba señales de estudiantes, de vida dentro de la academia pero el único corazón que latía en un radio cercano era el del mismísimo hombre.
¿Qué pasó con todos los demás estudiantes?- preguntó curiosa. El director se encogió de hombros mientras abría la puerta de su despacho. Allí todo estaba en tan perfecto orden como siempre y la tetera ya ardía en el fuego de la chimenea como si hubiera percibido su llegada y hubiera hecho los arreglos para aquella charla.
Los envié a casa. Fueron noches turbulentas Yuuki así que por su seguridad les di vacaciones anticipadas.- explicó sirviendo las tazas de té y ofreciéndosela a la chica.
Lo siento.- se disculpó con verdadero pesar. Lo último que habría querido había sido poner en peligro las vidas de los estudiantes por su inesperada rebeldía. Siempre su deber había sido protegerlos y ahora los había espantado.
No te preocupes, no es que se quejaran demasiado. Además, hay cosas más importantes de las que preocuparnos.
Yuuki asintió mientras daba un sorbo del cálido té. Sin embargo este no consiguió calentarla, ni siquiera consiguió aportarle algún sabor. Todo el mundo parecía más brillante, más llamativo, sin embargo los sabores parecían haber perdido dimensión. Si hubiera estado bebiendo alcohol o simplemente agua, todo sabría igual. Dejo la taza sobre la mesa antes de proseguir.
Yo… estoy confundida – confesó. El director asintió comprensivo.- esto es demasiado para mí. Primero me convierto en los seres que siempre he temido, luego recupero mis recuerdos tan horribles como fueron y ahora Zero y Kaname…
Dime Yuuki, ¿realmente les temías tanto?- preguntó sabiamente el hombre.
Yo…- comenzó pero no pudo continuar. Siempre había sentido una extraña conexión con aquella raza, pero supuso que tenía relación con el encanto que sentía por su salvador Kaname.
Exacto. Creo, querida Yuuki, que siempre lo supiste. Aun cuando intentaba protegerte, convertirte en una persona normal, siempre lo supiste. Cuando le entregaste tu sangre a Zero, sabias que jamás podría hacerte daño entonces, la verdadera pregunta es, ¿Qué forma quieres asumir?-Yuuki lo miro como si lo viera por primera vez. Como si fuera un hombre nuevo. Un hombre viejo, curtido por guerras interminables, por una vida de pesares, pero aun así increíblemente sabio.
Yo quiero descansar- dijo Yuuki queriendo alejarse de la horrible verdad que el director le presentaba.
El hombre asintió y la dejó marchar mientras contemplaba la taza llena de la chica.
Yuuki regresó a su habitación esperando encontrarla como la había dejado, un completo desastre de desesperación e ira, pero en cambio, la encontró en perfecto estado, como si allí nada terrible hubiera ocurrido. Se sentó en el borde de la cama mirando su propio reflejo en la ventana junto con el de la abundante nieve que comenzaba a caer nuevamente y se arrepintió profundamente de todo lo que había causado y de la decisión que tendría que tomar en breve.
Tras ella, una sombra se proyectó en la ventana.
Aidou estaba repantigado sobre el marco de la puerta con una expresión indiferente en su hermoso rostro. A simple vista no parecía haber sufrido el castigo de Kaname, pero ella no podía estar segura.
Aidou-sempai - comenzó Yuuki pero este la interrumpió.
Solo estaré aquí unas horas más y luego he de marcharme al hogar de mi familia. Pero antes de irme, quería intercambiar unas palabras contigo- su tono era formal y ligeramente apesadumbrado.
¿te marchas? ¿Por qué?- preguntó Yuuki levantándose para mirarlo.
Ha sido una decisión de Kaname y yo estoy de acuerdo. Este ya no es mi lugar. Pero antes…-
¿Qué? ¿Kaname sempai te dijo que te marcharas? ¿con todo lo que has hecho por mí? Voy a hablar con él - Yuuki emprendió el camino, pero Aidou la detuvo.
Si, debes hablar con él, pero no sobre mí. Yuuki, la verdad es que he venido a despedirme y a decirte que Kaname-san te ama. Y Zero-kun también lo hace. Y tú sabes que debes darle una respuesta a ambos pues no se detendrán hasta que lo hagas. Así que Yuuki, desde el fondo de tu corazón, no seas cruel con ellos, no hagas que te esperen más de todo lo que lo han hecho pues puedo decirte que no ha sido fácil para ninguno.-
Yo…- la chica no supo que decir ante las palabras sinceras del apuesto vampiro
Yo lo entiendo, y estoy seguro que ellos lo entienden también. Es una gran decisión y tú necesitas descubrir quién eres antes de llegar a una conclusión. Lo que te estoy pidiendo es más que eso: incluso si no estás lista para decidir, házselos saber pues tienen el derecho y tú el deber de decirles dónde están parados. Yuuki, la verdad, has sido una buena compañía todos estos años y creo que voy a extrañarte.- dijo al final. Yuuki, con lágrimas en los ojos, se abalanzó sobre sus brazos y se quedó así hasta que logró reunir la compostura para dejarlo ir.- además, aquí ya no hay chicas que me admiren- comentó con sorna el rubio e hizo a Yuuki reír.
Quién diría que te extrañaría Aidou-sempai- Yuuki sonrió con melancolía y momentos antes de que el rubio se marchara por fin, le dijo en voz baja:
Se valiente Yuuki-chan-
Aquellas fueron las últimas palabras que la chica iba a escuchar de él y que luego se convertirían en su guía para lo que estaba a punto de hacer.
