Capítulo 5: la despedida.

Kaname y Zero estaban incómodamente sentados en uno de los sofás de la sala común de los dormitorios de la clase nocturna. Era de seda rojo sangre y tan espaciosa que permitía que ambos muchachos se sentaran a varios palmos de distancia el uno del otro. Zero miraba al suelo mientras que Kaname, con su cara apoyada delicadamente sobre su mano izquierda, esperaba con expresión aburrida.

Al fin, Yuuki entró en la habitación, vestida de una manera que Zero y Kaname jamás habían visto. Llevaba unos pantalones cortos de cuero suave y flexible y sus medias con una cinta en el muslo para llevar su vara de combate, aunque esta aún reaccionaba al contacto con la piel vampírica de Yuuki. Encima llevaba puesta una capa de viaje y el largo cabello recogido en una trenza de lado. A ojos de los muchachos, estaba impresionante.

Yuuki carraspeó, juntando el valor para empezar a hablar, aunque las piernas le fallaban por el nerviosismo y su voz sonó estrangulada cuando comenzó a hablar:

Kaname-san, Zero-kun los he reunido aquí porque necesito comunicarles lo que he decidido. Puede que no sea de su completo agrado, pero es mi decisión y les pediré que la respeten.-

Por supuesto Yuuki, siempre cuentas con mi apoyo- dijo Kaname ganándose una mirada de desprecio de Zero que permaneció en silencio expectante.

Gracias Kaname-san. Ahora, sobre lo que he decidido…- Yuuki tomó aire para decir lo que estaba a punto de decir- me marcho.

Ninguno de los dos chicos dijo nada, esperando a que continuara, pero la muchacha no lo hizo. Se limitó a mirarlos, a medir sus reacciones, sus muecas y el pulso de Zero que se había elevado notablemente.

¿adónde vas?- preguntó Zero con voz entrecortada.

Aún no lo sé. Hay cosas sobre mi pasado que quiero resolver.- explicó la chica. Kaname continuaba mirándola fijamente como si esperara que ella fuera a pedirle permiso, o a pedirle que la acompañara, pero ella no lo hizo.

Iré contigo- declaró Zero levantándose de un salto. Sin embargo, no fue Yuuki quien lo detuvo sino Kaname. Sin quitarle la vista de encima a la chica, habló:

Creo estar seguro de que Yuuki no está invitándonos a que la acompañemos. Creo que es un viaje que quiere hacer sola- Yuuki asintió con cierto pesar por desilusionar a Zero

Pero ya lo has hecho, ya has recuperado tus recuerdos ¿qué más quieres saber?- Preguntó Zero sin prestar atención a Kaname.

No es suficiente saber…

¿Entonces qué?- exigió saber Zero enfrentando directamente a la chica. Yuuki podría haberlo detenido en cualquier momento, pero prefirió enfrentarse con toda la ira de su amigo y dejar de huir.

Yo… quiero venganza.- concluyó la chica, dejando boquiabiertos a ambos jóvenes. Ni Zero que siempre la había considerado inofensiva, ni Kaname que jamás la hubiera creído capaz, se habían visto venir una declaración tan impactante.

Yuuki, tu sabes que esa no es la respuesta…- comenzó Kaname

Yo puedo ayudarte, tu sabes que busco lo mismo- dijo Zero alzando la voz.

No, lo siento. Yo tengo que hacer esto y luego… luego tal vez mi mente logre aclararse.- explico.

No te dejaré.- acotó Zero pero Kaname volvió a hablarle.

Si lo harás, Zero-kun. Y yo también lo haré. Si es lo que Yuuki quiere, la dejaremos marchar. Solo esperemos que vuelva intacta y que se sienta mejor.- había compasión en su voz, pero dureza también. Odiaba la idea de que se fuera sin él, pero no iba a detenerla como no lo había hecho otras veces en el pasado. Debía dejarla marchar si quería que volviera a sus brazos como él ansiaba.

Gracias Kaname-San.- agradeció Yuuki, pero Zero no estaba dispuesto a ser tratado como un niño. Apurando el paso, el chico salió por la puerta de entrada, dejando solos a Yuuki y a Kaname.

Yuuki, quiero que sepas que si me necesitas, puedes llamarme en cualquier momento y ahí estaré. No hace falta que digas nada, solo llámame y haré todo lo que esté en mi poder para ayudarte.

Gracias Kaname-san por tu comprensión y ahora, debo marcharme.- el joven vampiro asintió y la miró irse por la puerta frontal, con la frente en alto y pasos seguros. Estaba orgulloso de ella y la amaba y aquellos dos sentimientos podían ser fatales.

Yuuki se marchó al anochecer, al amparo de las sombras y con la luna como única guía seguida de cerca por los penetrantes ojos de Zero.

El chico la perdió de vista cuando Yuuki atravesó la verja hacia la noche en busca de lo mismo que él: Venganza.

CONTINUARÁ