Saludos a todos aqui una loca reportandose xD
No me tarde en subir mucho este capitulo. Lo quiero hacer de muchos capítulos no muy largos (maximo 4000 palabras, para mi eso es corto) ya que quiero que esta historia tenga un gajo de suspenso y de intriga. Bueno ya saben. ;)
Disfrutenlos y por favor no se olviden de los reviews para poder mejorar o felicitarme por mis "hazañas"
Capítulo 1: La felicidad puede acabar pronto
El reino de Arendelle rebosaba de alegría, todos hacían sus labores felices al vivir con tranquilidad. En lo más alto del castillo, la princesa Anna dormía plácidamente. Un rubio se acercó a ella silenciosamente tratando de no levantarla. Quería darle una enorme sorpresa.
-"Anna, Anna, vamos levántate"- insistía el joven sacudiendola mientras la chica se quejaba y se acurrucaba más en su cama. –"íbamos a hacer el picnic en la montaña hoy. ¿Acaso lo olvidaste?- sonrió Kristoff al saber que eso la iba a levantar.
Y así fue. Ni bien el rubio terminó la frase la princesa salió disparada como flecha de la cama y comenzó a arreglarse el cabello que estaba todo enmarañado como todas las mañanas.
-"Perdóname, Kristoff. Lo olvide totalmente"- justificó Anna mientras peleaba con su peine. –"Aun tengo que bajar a desayunar"- refunfuño la joven.
-"No te preocupes por eso. Yo te traje el desayuno a la cama"- dijo observando la bandeja con dulcecitos cubiertos de azúcar y leche caliente con chocolate que estaba sobre su mesita de noche.
La joven tomó un dulcecito y se lo puso en la boca para poder terminar de peinarse. Terminó de arreglarse sus dos típicas trenzas que caían por su pecho y comió los pastelitos con la leche. Kristoff la observaba babeante y Anna tomó uno entre sus dedos y cuando lo iba a depositar en la mano del joven se lo llevó rápidamente a la boca dejando la mitad fuera. Kristoff rió al ver la infantil acción de la joven pero ya sabía lo que ella quería.
Kristoff alzó una ceja y mordió el resto del dulce hasta llegar a tocar los labios de Anna. Luego se dieron un dulce beso que duró por varios minutos hasta que se separaron por falta de aire. Anna soltó una leve risita al ver a Kristoff con una marca de azúcar sobre el labio. Kristoff no entendía de qué se reía. Ella le quitó el azúcar y lamió su dedo para luego darle una sonrisa.
-"Al parecer te gustaron mucho esos dulces, Anna"- dijo Kristoff mirando pícaramente a la joven.
-"Si, mis felicitaciones al chef"- dijo satisfecha. –"¡Cierto! Sal de aquí. Necesito cambiarme y alistarme para irnos"- concluyó sacando a rastras a Kristoff de la habitación. –"Anda a preparar el trineo y dile a mi hermana si quiere venir con nosotros"- gritó Anna atravesó de la puerta.
-"Si su majestad"- dijo el chico haciendo una reverencia a la puerta en modo de burla.
-"¡Te oí!"- gritó Anna.
Dicho esto Kristoff bajo las escaleras muerto de risa por lo ocurrido. Elsa estaba hablando con los sirvientes y se extrañó al ver al alpinista tan risueño. Luego recordó y sonrió para sí misma. Se alegraba de que su hermana menor sea feliz.
-"¿A dónde vas?"- preguntó intrigada la reina haciendo que el rubio baje de las nubes.
-"A preparar el trineo. Ah cierto, Anna no le ha dicho, su majestad. Es que vamos a salir a hacer un picnic en las montañas y queríamos saber si usted deseaba ir con nosotros"- dijo con tono de respeto a la reina de Arendelle.
-"Realmente me encantaría, pero debo hacer algunos labores en el palacio. Quizás en otra ocasión. Por ahora estoy algo ocupada"- dijo la reina algo apenada.
-"No se preocupe su majestad, si no lo desea no se lo rogaré. Pero aún así espero tener su consentimiento para que Anna y yo podamos salir del reino"- dijo Kristoff
-"Está bien. Lo acepto. Con tal de que Anna sea feliz"- renegó la reina haciendo un gesto de aprobación y resoplando unos pequeños mechones de su rostro que le impedía ver claramente.
-"Muchas gracias majestad. Ahora mismo le iré a avisar a Anna"- dijo dirigiéndose a las escaleras.
-"No te preocupes, yo le diré. Tu ve a preparar el trineo y a Sven. Olaf de seguro también ha de querer ir, así que será mejor que le avises"-
Kristoff no se negó y salió del castillo para dirigirse a los establos. Se encontró con su viejo amigo Sven quien lo recibió alegremente. Lo olfateó en busca de una zanahoria hasta llegan a su bolsillo del cual saco una y se la comió enseguida. Kristoff saco la segunda y comenzó a comerla dándole la mitad a su fiel reno para que se dejase poner las riendas y poder amarrarlo al trineo que Anna le había dado en recompensación por haber roto el suyo.
Mientras tanto Elsa subía las escaleras del palacio hasta llegar a la habitación de su hermana. Tocó la puerta pero esta estaba abierta. Entró lentamente y vio a su hermana arreglándose el vestido lista para partir.
-"Tu sí que te demoras bastante en alistarte, Anna"- se burló la reina de su hermana lanzando una mirada pícara. –"Hay cosas que ni siquiera el tiempo las cambia"-
-"¿De veras lo crees? Señorita perfección"- añadió Anna levantando una ceja en desaprobación mientras se acercaba a su hermana y la tumbaba a la cama. –"tú sigues igual de aburrida que cuando éramos niñas"-
-"¿Ah, de veras eso crees? ¡Creo que te hare cambiar de opinión!"- contrarrestó Elsa agarrando una almohada y golpeando a la pelirroja quién estallaba de risa y tomó varios peluches y comenzó a arrojárselos a su hermana.
Elsa se protegía y se escondía. En esa distracción, Anna aprovechó y tomo la otra almohada y así comenzó una guerra entre las jóvenes hermanas recordando sus momentos de niñez cuando jugaban y se divertían juntas.
Después de varios minutos de risas y golpes de almohadas, Elsa pidió tregua a su hermana y la declaró ganadora. Sin embargo, la reina dio el golpe de gracia a Anna dejándola boquiabierta al notar que la habían engañado. Siguieron con la pelea hasta que las almohadas estallaron dejando llover las plumas de ganso por todas partes. La escena era muy alegre.
Las hermanas agotadas, se recostaron una al lado de la otra muertas de risa. No se habían divertido tanto juntas desde hace mucho tiempo atrás.
-"Extrañaba sentir esta sensación- suspiró Anna mirando al techo. Elsa estaba confundida.
-"¿Qué sensación, Anna?"- preguntó la reina intrigada acomodándose el pelo y rozando algunas plumas que flotaban alrededor de ellas.
-"La sensación de tener a mi hermana de vuelta"- dijo sentándose en la cama mientras miraba tiernamente a Elsa quien no pudo contener las lágrimas.
Las dos se abrazaron y comenzaron a llorar. –"Lamento no haber estado ahí contigo, Anna. Lo siento mucho"- lloró Elsa secando sus lágrimas y enterrándose en el cabello rojizo de su hermana quien acariciaba la espalda de su hermana para tratar de consolarla.
-"Esta bien, no te preocupes hermana. No te sientas culpable"- dijo Anna consolándola. Susurró en su oído un "eres la mejor hermana" haciendo que Elsa dejara de llorar.
Un grito de Kristoff separó a las hermanas de su abrazo. Anna se había olvidado por completo que Kristoff la esperaba listo para partir y ella estaba bien divertida quemando tiempo.
-"Oh, no. Kristoff me está esperando. ¿Quieres venir a un picnic en las montañas?"- pregunto emocionada la pelirroja agarrando las manos de Elsa y dando saltitos.
-"Lo siento, Anna no puedo por ahora. Tengo unos asuntos comerciales que resolver. Ve tranquila ¿sí? No se vayan demasiado lejos del reino y cuídense mucho"- dicho esto Anna salió disparada de la habitación, bajo las escaleras y corrió hasta Kristoff quien la alzó y le dio varias vueltas para depositarla de nuevo en la nieve. Sven se mostraba feliz por la llegada de Anna y Olaf estaba entusiasmado por el viaje.
Elsa contemplaba todo desde el balcón. Suspiraba por ir con ellos pero debía cumplir sus deberes como la reina de Arendelle. De repente sintió una brisa helada diferente. Tenía un aire de malignidad y oscuridad. Se extrañó al sentir esto y decidió advertirles. Ya era demasiado tarde. Todos habían abordado el trineo y habían partido a las montañas. Solo alcanzo a divisar el movimiento de despedida de su hermana y Olaf. Rió e ingresó al castillo, cerrando los ventanales para que la nieve no ingrese.
Un sirviente le informó a Elsa que los cazadores reales iban a emprender una travesía para conseguir carne de ciervo para la cena. La reina les deseó suerte a los dos y estos montaron en sus respectivos caballos y partieron en busca de su presa.
Mientras tanto, el grupo de viajeros ya habían alcanzado su destino en una gran meseta al pie de la montaña nevada. Bajaron del trineo y prepararon la manta y los bocadillos del picnic. Anna, Kristoff y Olaf se sentaron alrededor de la manta mientras que Sven se recostó a la sombra de un gran pino.
Comenzaron a comer los dulces preparados y a tomar zumo de naranja. Luego encontraron una pequeña cajita azul con un lazo muy bonito. Kristoff dijo que era un regalo de Elsa y Anna lo abrió rápidamente. Eran deliciosos caramelos bañados en chocolate. Su olor era tan delicioso que Anna lo quedó contemplando por varios minutos hasta probar uno. Estaban tan deliciosos que cayó en la nieve juguetonamente perdiéndose entre el dulce.
En ese trance Kristoff, se escabulló y trató de robar un chocolate. Recibió una bola de nieve en la cara proveniente de Anna, quien estaba muriéndose de la risa junto con
Olaf al ver la cara de sorprendido del joven. Este respondió con dos bolas de nieve que cayó sobre Anna. Esta armó un fuerte de nieve y así comenzó su guerra de bolas de nieve.
Sin embargo ellos estaban tan entretenidos en la pelea que no notaban que alguien los observaba desde lo más alto de la montaña. Anna se refugió en su fuerte y sintió una presencia. Miró hacia la montaña pero no había ni la más mínima alma en ella. Lo ignoró y continuó lanzando bolas de nieve a Kristoff.
Los cazadores buscaban un rumbo hacia la montaña buscando un hermoso ejemplar de ciervo para llevárselo a la reina. Prestaban atención al más mínimo movimiento y siempre con su ballesta en alto ya que no sabían si se trataba de su presa o de un depredador. El cazador más experimentado iba a la cabeza mientras el novato temblaba de miedo debido a los distintos sonidos del bosque. De repente, escucharon varios gruñidos provenientes de los arboles altos y dispararon en varias ocasiones. No había señales de animales salvajes por ninguna parte.
El cazador experto decidió que volverían al reino si el premio mayor. Decepcionados dieron media vuelta rumbo a palacio cuando encontraron algo maravilloso: huellas de ciervo frescas.
Ambos bajaron de sus caballos y los ataron a las ramas de los árboles. El cazador sin experiencia corrió en dirección de las huellas a pesar de las advertencias de su compañero y encontró un bello ejemplar de un ciervo macho arrancando las hojas de un arbusto para alimentarse. El cazador, oculto entre el follaje, preparo su arma para disparar cuando un lobo aparece de los arbustos y embiste al ciervo tirándolo al piso. El cazador experto tapó la boca de su compañero y le dijo que no haga ni un sonido para no alertar al lobo. El animal de color blanco como la nieve comenzó a devorar al ciervo tiñendo su pelaje blanco de sangre. Los cazadores miraban con horror la escena y escuchaban los quejidos del ciervo y los gruñidos de su atacante engullendo cada trozo de carne casi entero. El joven cazador enfureció tanto al perder su presa perfecta que tomó su ballesta y apuntó al lobo dándole en el costado derecho. El animal gimió de dolor y se arrancó la flecha con los dientes. Vio al par de hombres y se abalanzo furioso a atacar por lo que le habían causado. Ambos lanzaban flechas pero el lobo hábilmente las esquivaba. Este en su límite dio un salto espectacular derribando al viejo cazador al piso. Puso su pata sobre su cuello y comenzó a asfixiarlo. Entonces este sacó un pequeño cuchillo de su cinturón e hirió la pata del lobo para que lo soltase. Este retrocedió gimiendo de dolor y cojeando. Mostraba sus colmillos y tenía sus orejas hacia atrás símbolo de alta agresividad. Sin embargo decidió huir de los hombres porque sabía que esta era una batalla que él no podía ganar. Corrió por la nieve montaña abajo hasta llegar a una parte sin arboles ni arbustos. Su pata no resistió más y se desplomó en el suelo. Respiraba con dificultad hasta que finalmente se desmayó.
Nuestros amigos viajeros cansados se recostaron sobre la nieve, felices y llenos, a contemplar el cielo lleno de nubes blancas. Reían a carcajadas y bromeaban entre ellos.
-"Vaya Anna. De veras tienes un brazo muy fuerte. La ultima bola de nieve que me lanzaste me dejó doliendo el hombro"- reclamó Kristoff, recibiendo una risa de la pelirroja que contemplaba sus disque "músculos".
-"Al fin te diste cuesta, tonto. Soy una persona muy valiente y fuerte. Obviamente mucho más que tú"- le seguía el juego Anna mientras acariciaba a Sven.
-"Puede que seas más fuerte, más valiente pero no eres más rápida que yo"- apostó Kristoff recibiendo una mirada de sorpresa de sus tres acompañantes.
-"¿Quieres apostar?"- dijo desafiante. –"¡¿Qué te parece una carrera hasta ese árbol de allá?!"- exclamó Anna emocionada y optimista. –"¿O es que acaso temes a perder?"-
-"Acepto su reto, princesa. Pero déjeme decirle que va a perder esta vez contra el campeón en correr sobre nieve"- decía Kristoff haciendo su voz más elegante causando una risa en Anna.
Los dos se posicionaron tras una línea trazada por Olaf para evitar trampas. El muñeco de nieve se trepó en una roca y grito "En sus marcas, listos y fuera" iniciando la carrera. Kristoff empezó de la manera más rápida que podía llevándole la delantera a Anna, pero se cansó a medio camino abriendo el paso para que ella lo rebasara. Se aproximaban a la línea de meta y Kristoff no deseaba perder así que acelero con todas sus fuerzas. Sin embargo, una roca se le cruzó haciéndolo rodar en la nieve muy rápido llevándose a Anna con él. La pelirroja cayó encima de él y el rubio solo la miraba rojo como un tomate. Estaban en una posición muy incómoda. Sven los observaba emocionado mientras Olaf reclamaba por el ganador de la carrera, así que el reno decidió callarlo quitándole su nariz de zanahoria y metiéndosela en la boca. Anna cerró sus ojos y deposito un beso en los labios del joven, quien noto la reacción de la chica sorprendido.
Anna se quitó de encima y le tendió la mano a Kristoff para ayudarlo a levantarse, pero logró divisar algo al horizonte y quitó la mano haciendo que el joven cayera de cara de nuevo en la nieve.
La joven se acercó lo suficiente para distinguir el bulto en la nieve: era una joven cubierta en sangre totalmente inmóvil. Corrió hasta ella y llamó a sus amigos para que viniesen enseguida. Todos quedaron maravillados por la joven, tal vez de la misma edad de Anna con el cabello caoba de largo hasta la cintura con varios mechones blancos incluyendo uno que cubría gran parte de su rostro. Su piel era tan tersa y blanca que parecía mezclarse con la nieve. Tenía sangre proveniente de su brazo izquierdo y de su costado. Kristoff toco las venas de su cuello y confirmo que aún estaba viva solo que muy débil. Anna logró divisar una pequeña nube de aliento congelado salir de su boca.
Subieron a la joven herida en el trineo. Kristoff tiró de las riendas y ordenó a Sven que trazara la ruta al reino de Arendelle y que fuera lo más rápido que sus patas lo pudiesen llevar. Anna y Olaf se quedaron en la parte trasera del trineo a cuidar de ella. Anna sentía el aura de la chica diferente a todas. Al parecer ella era especial.
¿Especial? ¿En que sentido? jajja ok solo olvidenlo o ignorenme, es que estoy media loca.
Gracias a PrincessSnowflake por comentar y recién me di cuenta que llame a mi reino inventado Snowflake. ¡Que coincidencia!
Espero que les haya gustado!
BYE ;)
