Lamento la tardanza en el capitulo #4. No he tenido tiempo para hacer mi fanfic ya que he salido de viaje y ahí aproveche para inspirarme un poco y sacar nuevas ideas para la historia.

Realmente este capitulo no lo tenía planeado al principio pero pensé que le iba a dar algo más de chispa a la historia en el futuro. No me peguen por no haber continuado con la idea original xD.

Esta vez lo hice algo corto no quería alargar mucho por que necesitaba cortarlo y se me seco el cerebro. xD (Se me seca muy rápido)

Ok basta de idioteces. -_- Aqui les va la siguiente parte de mi extraña historia de Frozen.

Capitulo# 4: Asesinato en medio de fiesta

Anna llevó a Alice a conocer todo el reino. Las plazas, los lugares de comidas, etc. Los niños se entretenían en la nieve y reían sin parar. Olaf se unió a la diversión patinando y lanzando bolas de nieve. La castaña observaba con alegría tranquilamente sentada en un tronco. Luego unos músicos llegaron y comenzaron a deleitar con la música a todos los pueblerinos. Todos los cuerpos danzaban al son de la música alegre. Aplaudían y zapateaban al ritmo de los tambores. Entre todos se agarraban de las manos para ser sacados al centro de la plaza ahora convertida en una inmensa pista de baile.

Kristoff y Anna reían y bailaban agarrados de las manos cariñosamente. Anna divisó a la joven castaña observando a su alrededor, no siendo participe de la gran fiesta que se realizaba. Fue hasta ella y le extendió la mano. Recibió una mirada confundida de la castaña para luego ser jalada al medio de la plaza entre toda la danzante gente.

Alice no comprendía lo que sucedía a su alrededor. Jamás había estado en una situación así antes. Ella había luchado contra linces, osos y otros lobos, soportado climas extremos entre otras cosas pero jamás se había hallado entre un mar de gente que bailaba y reía sin parar al son de una melodía.

-"¿Por qué no bailas?"- preguntó la pelirroja intrigada muertas tomaba de las manos a su nueva amiga. –"No seas tímida, yo tampoco soy muy buena bailando. Solo déjate llevar por el compás de la música y podrás hacerlo"-

Alice recordó una escena muy oculta en su memoria cuando su hermano Marcus le quitó el miedo de cantar en público y las asoció con las palabras de Anna. Sintió la misma calidez en Anna cuando su hermano la apoyaba o la consolaba, algo que no había sentido hace más de diez años atrás.

La joven olvidó todo y dejó que la música entrara en su alma. Sus pies comenzaron a moverse solos al compás de la música alegre animando a todos con su buena vibra. Kristoff y Olaf se les unieron y disfrutaron del baile grupal.

Luego de dos o tres canciones, los músicos comenzaron a cantar invitando a todos a corear haciendo que todas las voces se unieran volviéndose una poderosa voz. Alice cantaba a todo pulmón mientras reía y bailaba.

En la mitad del baile, cada caballero pedía el honor a una dama para bailar con él. Kristoff se postró a Anna de manera burlona y bailaron sonrientes. Alice no consiguió pareja para el baile y se sintió algo triste. Decidió volver a ir a sentarse en ese viejo tronco, cuando un joven muy apuesto hizo una reverencia frente a ella muy educadamente pidiendo su mano para la pieza. Anna miró por el hombro de Kristoff la cara roja de Alice y rió ligeramente. Luego volvió a sumirse en los ojos de su compañero de baile que la miraban de una manera dulce y cariñosa. El tiempo fue alentándose para la joven pareja y comenzaron a bailar más lento y romántico a pesar de que la música era alegre y rápida. Ella con sus brazos alrededor de su cuello y él con los suyos alrededor de su cintura.

Mientras tanto, nuestra novata en el baile se divertía con el joven cuando los músicos notaron el cambio de la atmosfera de la plaza. Esta se había tornado romántica. La música se volvió más lenta y dulce. Todas las parejas tomaron la misma posición en la que Kristoff y Anna estaban.

Alice se mostró inquieta cuando el joven se acercó aún más a ella y colocó sus brazos alrededor de su cintura. –"¿Qué es lo que haces?"- preguntó confundida frente a la mirada encantadora del joven.-

-"¿Nunca has bailado una canción romántica, preciosa? No te preocupes. Solo debes poner tus brazos aquí, yo pongo los míos acá y déjate llevar por la atmosfera y la música"- dijo el joven mientras colocaba los brazos de Alice alrededor de su cuello y bailaban lentamente, sin prisa.

Alice miró a sus amigos para pedirle ayuda a Anna con la mirada pero lo único que encontró fue a la pareja fundida en un tierno beso. Alice se sorprendió al pensar que ella debía hacer lo mismo con este joven y se mantuvo atenta todo el resto del baile.

El chico la miraba directamente a los ojos y Alice podía sentir un ligero calor en sus mejillas y una sensación desconocida para ella en su cabeza. Luego, él cerró sus ojos y se acercó a los labios de la joven quien sorprendida por la acción del chico, se separó de él bruscamente. Este le reclamó del porque se separó de él. Alice no supo reaccionar ante esa situación. El joven de repente cambió su actitud amable y educada a una irritante y grosera. Aprovechó que la gente estaba distraída y tomó fuertemente a la chica por la muñeca para arrastrarla a un oscuro callejón.

Alice estaba totalmente confundida. Creyó que este joven era amable con ella pero se equivocó ya que este la golpeó contra el piso violentamente. Acto seguido él se lanzó encima de ella y comenzó a besarla salvajemente. La joven trató de alejarse de él pero una pared le impidió retroceder más. Él la aprisionó entre sus brazos y la pared mientras besaba su cuello y la manoseaba. Alice no soportó más y con su increíble fuerza logró quitarse al hombre de encima. Este sonrió maliciosamente y le dio con la rodilla en el estómago causando que Alice se desplomara en el piso.

La joven cerró sus orbes verde agua y cuando volvió a abrirlas estas se tornaron un azul hielo brillante. Sus caninos se alargaron y su cola y orejas peludas emergieron. Sus manos se tornaron garras y comenzó a gruñir como un lobo. El hombre retrocedió asustado al ver a la joven convertirse en una bestia. Trató de correr a avisarles a todos acerca del monstruo pero este se lanzó encima de él, tumbándolo al piso y arrastrándolo hacia las sombras. El hombre imploraba que lo perdonasen pero ya era demasiado tarde. Ya estaba muy adentro de la boca del lobo*.

Anna y Kristoff se separaron debido a la falta de aire. La pelirroja movió un mechón de cabello rubio de su pareja y acarició su rostro para besarlo de nuevo pero se detuvo al notar que su amiga ya no se encontraba bailando con su respectiva pareja. La buscó con la mirada por todas partes pero ellos ya no se encontraban allí.

Kristoff notó la preocupación de Anna y decidieron buscarla juntos. No estaba en la plaza, ni cerca del castillo, ni en ninguna otra parte. Se fueron alejando de la celebración hasta llegar a una zona algo oscura y abandonada. Anna se postraba inquieta ante ese lugar de aura pesada y algo maligna pero tomada del brazo de Kristoff entraron a esos callejones de sombras.

Pasaron varios minutos y no lograron encontrar ni una huella de Alice ni de su pareja. Anna cansada se apoyó en la pared del callejón a reposar. Un escalofrió corrió por su columna vertebral al sentir algo húmedo en la pared. Pensó que se trataba de algo sucio o asqueroso pero fue peor. Observó su mano y esta era de color carmesí profundo. Anna pegó un grito de horror que alertó a Kristoff, que regresó a ver a su compañera. Esta señalaba a la pared del callejón donde se hallaba el cadáver de un hombre joven alrededor de un gran charco de sangre que salpicaba hasta las paredes.

Esta escena macabra les erizó los pelos a ambos. El cuello del hombre estaba totalmente desgarrado y su ropa rasgada con marcas de filosas garras penetradas en su piel con la más absoluta fiereza.

Anna no soportó y cayó desmayada en los brazos de Kristoff. Él la llevó rápidamente al castillo montado en su fiel reno, Sven. Elsa al ver a su hermana caída pregunto acerca de eso. Kristoff la interrumpió y le contó acerca del horrible asesinato en las afueras del reino. Elsa sorprendida mandó a preparar su caballo y a algunos caballeros para que la acompañaran. Kristoff recostó a Anna en su cama y pidió a los sirvientes que cuidasen de ella. Luego salió del castillo, montó a Sven y guió a Elsa y sus caballeros al lugar donde había ocurrido el derramamiento de sangre.

Al llegar, nadie creía lo ocurrido. Los aldeanos siguieron a la caballería de la reina a las afueras del reino para encontrarse con el cadáver. Luego de verlo todo con sus propios ojos, la reina ordenó más protección en las afueras del reino y que matasen a todas las bestias salvajes que se aproximaran. Los cazadores reales confirmaron que las heridas mortales en el cuello del cadáver coincidían con las que hacen los lobos para matar a su presa.

Elsa también ordenó que buscaran a su amiga Alice quien estaba desparecida y podría terminar como el hombre. Los caballeros partieron en su búsqueda mientras la reina regresó a su castillo, consternada por lo sucedido.

En el castillo, Anna se levantó mareada y confundida al encontrarse en la cama de su cuarto. Se llevó una mano a la frente y sintió el líquido congelante en este. Todavía su mano estaba empapada en sangre. La joven salió de su cama al baño para lavárselas. Luego de quitarse los rastros de sangre se sintió relajada y se recostó en la cama.

La puerta del castillo se abrió dejando pasar a la reina y a Kristoff. Se quitaron las capas para protegerse de la nieve y subieron a la habitación de Anna. Al verlos, la pelirroja corrió a los brazos de su hermana atemorizada como una niña pequeña en una tormenta eléctrica. Elsa acariciaba su cabello tratando de calmar a su hermana que temblaba y lloraba. No podía soportar ver a ese hombre muerto de una manera tan brutal. Anna abrazó más fuerte a su hermana buscando consuelo y enterró su nariz en su hombro. Lagrimas brotaron de sus ojos, lágrimas de dolor y angustia. De rabia y de preocupación. La rubia platina frotaba su mano por la espalda de Anna mientras pensaba que el agresor de ese hombre no se convertiría en un peligro para el reino.

La pelirroja notó que algo faltaba. Paró de llorar por un momento y preguntó por la ubicación de su amiga Alice. Kristoff y Elsa se miraron preocupados. Luego Elsa le dijo que ella aún seguía desaparecida. Anna volvió a buscar consuelo en los brazos de Elsa. Sin embargo, un toque en la puerta del castillo alertó a los tres.

Bajaron las escaleras y abrieron las puertas del castillo para dejar pasar a una Alice tiritando de frío con una vestimenta diferente y cubierta de nieve. Tenía una bolsa guidando de su costado. Sus ojos estaban desorbitados y sumidos en locura. Los tres se sorprendieron al ver a la joven de esa manera toda trastornada. Los sirvientes, a órdenes de Elsa, le trajeron ropa limpia para que se cambiara y una taza de té para que se tranquilice y que cuente lo sucedido.

-"El joven que estaba muerto en los callejones era el chico con el que bailaste en la plaza, ¿No es cierto Alice?"- preguntó Kristoff a la joven que bebía lentamente su té.

-"Si era él"-

-"¿Podrías decirnos que fue lo que lo atacó?"- preguntó Elsa algo preocupada con sus manos entrelazadas.

-"No lo sé. Luego de bailar un poco el simplemente se fue, dejándome totalmente sola en la plaza. Al no tener pareja simplemente me retiré a las afueras del reino a buscar algo de ropa nueva hasta que encontré este lindo vestido. ¿No les gusta? También compré este bolso"- sonrió Alice mientras agitaba su vestido de color café y ébano con encajes de flores.

-"Son muy bonitos, Alice. Pero qué pasaría si te dijera que el joven que bailó contigo lo encontramos muerto en uno de los callejones del pueblo con la garganta desgarrada y mordidas y arañazos por todo su cuerpo"- concluyó la reina aclarando su voz contando cada mísero detalle de la escena.

Alice tragó en seco y puso una cara de horror a sus compañeros. –"No puedo creerlo, pero ¿Qué fue lo que le sucedió?-.

-"Según los cazadores del reino, el causante de las heridas podría ser un lobo salvaje hambriento que ronda por el bosque en busca de una presa fácil. Será mejor que todos tengan cuidado ya que no quisiera que hayan más víctimas"- aseguró Elsa preocupada mientras abrazaba a su hermana que aún no se recuperaba del trauma de esta tarde.

-"¿Qué es lo que le sucede a Anna?"- pregunto inocente Alice.

-"Anna fue la descubrió el cadáver del hombre en primer lugar. Ahora ella está algo paralizada por el trauma de ver a ese pobre hombre asesinado de una manera tan horrible"- dijo Kristoff mientras acariciaba la espalda de Anna quien no soltaba a su hermana en ningún momento.

-"Anna, creo que lo mejor será que vayas a la cama"- añadió Elsa levantando el rostro de su hermana con su dedo índice mirándola directamente a los ojos.

Anna balbuceaba y miraba hacia todos lados paranoicamente. Elsa y Kristoff se hallaban preocupados por ella. Alice se ofreció a cuidar de Anna por la noche mientras ellas descansaban ya que se hallaban agotados. Los dos sonrieron agradecidos; llevaron a Anna a su habitación y la recostaron en su cama. Alice se sentó en el filo a observar a su amiga que la apoyaba. Esta despéese unos minutos de paranoia y miradas a su alrededor se quedó profundamente dormida. Alice aprovechó y salió al balcón a admirar el sol en su pleno atardecer. La bola de fuego cayó en la inmensidad de las montañas perdiéndose en el horizonte para dar paso a las penumbras.

El tiempo para Alice había transcurrido rápido por lo que no se había percatada que la luna creciente ya se hallaba presente en el cielo. Aún faltaba para que sea luna llena, la época de los lobos. Una ráfaga de nieve sacudió su cabello castaño haciendo que este se torne blanco perlado, sus orejas peludas encima de su cabeza se agitaban con la fuerza del viento. Esta se movió como antenas parabólicas para captar el más mínimo sonido en los alrededores. También su olfato estaba agudizado. Un ligero olor a pino llego a su nariz haciéndola estornudar. De repente escuchó a lo lejos los gruñidos de dos lobos peleando. "Seguramente están peleando por territorio o comida" pensó. Luego de perderse en sus pensamientos oyó el movimiento de las sábanas de Anna.

Se acercó a ella y divisó que esta se quejaba de algo y hacía muecas y gestos de terror. Alice enseguida supo que se trataba de una pesadilla. Sintió compasión de ella y decidió usar sus poderes para tranquilizarla. Puso su mano sobre su frente y sus ojos brillaron por un momento. Los gestos de Anna y su movimiento cesaron para poder dormir tranquila sin ninguna pesadilla que la atormente. Alice estaba tan cansada que no soportó más, se recostó al lado de Anna y se quedó profundamente dormida.

Que les pareció Eh? Por favor comenten. Se que soy lenta en publicar lo caps pero tambien estoy ocupada en escribir one-shots de distintas categorías para el futuro.

Chao nos leemos.