(antes del accidente, cuando kyoko y ren recién habían partido a sus vacaciones de tres días)
Yashiro estaba acomodado en el sofá de su departamento, viendo calmadamente un programa de variedades ya que no tenía mucho trabajo que realizar. Ren se había tomado unos días de vacaciones y eso disminuía, considerablemente, su trabajo. Además, había que sumar el hecho de que Ren se había llevado a Mogami-san y aquello lo dejaba sin tareas o funciones como manager que realizar. Realmente aprovecharía esos tres días al máximo.
Sinceramente se dedicaría a perder el tiempo frente a la televisión. – ¡Pero qué…!- exclamo al ver que esta se apagaba sola. Miró hacia un costado y vio a Kanae con un par de tijeras en las manos, las que luego enterró fuertemente en la mesita que había junto al enchufe. – Toma tu aparatito infernal y aprovecha de llamar a un corredor de propiedades….- dijo frunciendo el ceño y lanzándole su teléfono móvil. –¡Estoy harta!- grito y salió del living para luego entrar a su habitación y dar un fuerte portazo que se escucho en todo el edificio.
Yashiro logro atajar el móvil y se quedo un par de minutos observando la mesita de las revistas y el enchufe que ahora estaba separado del cable de energía. Kanae estaba nuevamente molesta y el la entendía. Hace un par de semanas que su cambio de humor hormonal se estaba haciendo presente y la hacía comportarse de maneras muy violentas o muy amorosas.
Desbloqueo la pantalla de su móvil y vio que tenia 32 llamadas perdidas. Ahora entendía porque Kanae estaba tan molesta como para echarlo de la casa. La chica había entrado al living usando una bata mal abrochada, su cabello revuelto y una ropa interior muy seductora. Aun así, aquello no importaba mucho ya que, Yashiro, solo pudo prestar atención a las horribles ojeras que la mujer tenía bajo sus ojos. Kanae realmente no había dormido en noches y ahora lo necesitaba más que nunca.
Tal vez no era mala idea salir de casa por un par de horas, de todas formas, a pesar de que quería pasar todo su tiempo junto a Kanae, ya había tenido más que suficiente con las ocho horas nocturnas de amor que habían tenido en la noche. Al fin y al cabo, Yashiro era el responsable, más que las hormonas, de que la chica no durmiera sus ocho horas continuas como cualquier persona normal.
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Kanae entro a la habitación y se recostó sobre la cama haciéndose un ovillo. No sabía porque había actuado así, pero le molestaba el ruido del celular y Yukihito era el responsable. Últimamente todo era su culpa. No quería pensar así, pero cada cosa que él hacía, a ella le molestaba.
Ahora se sentía indispuesta, enferma y cansada. No quería más guerra. Quería dormir y dejar de sentir su estomago revuelto. Llevaba semanas sintiéndose así y aun no visitaba al médico, pero sabía que la causa de aquello era la falta de sueño y sus largos horarios de trabajo.
Tal vez debería tomarse unos días de vacaciones, como le dijo Kyoko, e irse de vacaciones a las montañas o a la playa. Podría ir con su amiga, ya que la idea había sido de ella. Así se distraería y se recompondría del todo.
Se giro pensando en la buena idea de tomarse unas vacaciones. Seria genial poder ir con Kyoko a las montañas a acampar, sería como una pijamada de una semana y no tendrían mayores preocupaciones.
Kanae odiaba sentirse así, pero estaba muy preocupada. Desconocía el motivo, pero esa sensación que no la dejaba sola estaba empezando a costarle horas de sueño. –Tal vez estoy loca…- susurro mientras se abrasaba a si misma. A veces se sentía tan sola y, ahora, por alguna extraña razón, se sentía aun más sola. Sentía que estaba perdiendo algo, se sentía triste y solo quería llorar. Esto era culpa de las hormonas, de seguro que eso era.
Yashiro entro suavemente a la habitación intentando no hacer mucho ruido ya que suponía que su amada estaba durmiendo. Sonrió al verla echa un ovillo y se acerco para taparla. Se acomodo a su lado y la abraso para dormir a su lado. Amaba aquello. Amaba a esa mujer y amaba dormir en su compañía.
También amaba sus cambios de humor, de alguna manera, le parecía tierno y le divertían bastante.
Tiriririri tirirí tiririri tirirí…..BRUUUUUMMPPP…tiririri tirirí. – ¡mierda Yashiro! ¡Apaga esa cosa!...- grito Kanae asustada, saliendo de sus pensamientos por la canción del celular, y saltando de la cama para mirarlo con rabia.
Yashiro, molesto por haber arruinado el momento, tomo su celular levantándose de la cama y corto la llamada sin ver quien marcaba. Miro a Kanae y dejo caer su móvil sobre el velador. La chica tenía los ojos hinchados y las mejillas mojadas. El hombre cambio su expresión y se preocupo por la chica. – Kanae…- susurro y esta intento mantener su expresión, pero no pudo, ya que Yashiro se acerco a ella y la abraso. – Tranquila…pequeña.- le susurro mientras sobaba su espalda.
Se sentó en la cama sin soltarla a ella y la sentó sobre sus piernas mientras la mimaba. Últimamente era para lo único que servía. Mimar y consolar a su mujer.
Kanae se dejo abrasar y querer, pesando que así se iría aquel sentimiento al igual que otras veces, pero no; esta vez perduro por mucho más tiempo.
Yashiro había estado pensando en pedirle a Kanae que fuera, con él, hasta un centro médico para ver si tenía algún tipo de enfermedad. Se estaba preocupando e incluso ya se había hecho la idea de que la chica estaba embarazada. Podía ser. El embarazo era una posibilidad y no debía descartarla ya que Kanae presentaba todo los síntomas; mareos, distorsión de las horas de sueño, euforia maniaca y depresión… cosas como esas no podía dejarlas pasar.
Luego de una media hora, la chica seguía llorando abrasada de él, pero ahora estaban tendidos en la cama mientras Yashiro pensaba seriamente en cómo darle la noticia. Acababa de descubrir que las posibilidades de que Kanae estuviera embarazada eran novecientos noventa y nueve de mil. –amor...- susurro y la chica gimoteo un "que". – ¿Puedo preguntarte algo?- dijo y la chica, frunciendo el ceño, dijo "ya lo estas haciendo". –veras… ¿en las mañanas te sientes bien?. Me refiero a si no amanecerás con vómitos, ¿o si?.- pregunto y Kanae se apoyo en su brazo para mirarlo. Se sentó y se quedo mirando al hombre que ahora, imitándola, se había sentado en la cama.
Posiblemente estaba embarazada. Lo sabía, ese sentimiento… era eso. Ella ya lo sabía, pero no quería creerlo y menos decírselo a Yashiro... aunque ahora el lo había descubierto solito. Aun así, no se había hecho nada para asegurarlo al cien por ciento. - …no…- musito Kanae y Yashiro la miro con una ceja alzada, incrédulo.
Kanae no quería aceptar que había cometido un error con las pastillas anticonceptivas y se había descuidado. Le costaba creer que se había equivocado en algo tan sencillo, pero no podía negarlo y menos ahora que Yashiro ya había lanzado la piedra de la verdad sin esconder la mano. – segura…- musito reafirmando su primera respuesta.
A pesar de querer esconder su error, no podía evitar que sus ojos se llenaran de lagrimas por la emoción de que alguien más le reconociera que si estaba embarazada. Era realmente algo que no se esperaba y aun así, la hacía muy feliz… solo quería contarle a su amiga la buena noticia.
