Luego de unos segundos recordé que, si quería una respuesta, debía pestañear remarcada mente y lo hice. Pestañe dos veces. Ella respiro hondo y aferro la tabla con mi ficha a su estomago. Pensó unos segundos y sonrió. – entonces si se conocen… y quieres saber de ella. ¿Vuelvo a estar en lo cierto?- pregunta y yo pestañeo dos veces.

Quiero saber de Kyoko

- está bien—dice y luego mira la hora en su reloj de muñeca.- ya es hora de que reporte tu estado… no te preocupes, no te quedaras solo, pronto vendrá alguna de las personas que te visitan siempre.- agrega y sale despidiéndose con una seña.

…este bien. Sus palabras me alivian…está bien. Kyoko está bien.

….-….-.-..-.-.-.-.-.-.-.-.-

Es sorprendente lo que acabo de hacer. Acabo de tener una conversación muy informal con uno de mis pacientes. No sé si está bien, pero estoy muy feliz de haber hablado con Tsuruga Ren. ¿Quién llegaría a creer que yo, So Yeon, una enfermera, tendría la posibilidad de hablar y cuidar a un gran hombre de la sociedad japonesa?

Bueno, siempre digo que por algo pasan las cosas…

Camino hacia la sala de espera y veo que siguen allí, los visitantes constantes del sex-simbol que tengo por paciente y de Mogami Kyoko. Ellos me miran y se colocan de pie. Me pongo frente a ellos y sonrió, relajando el ambiente, para darles la nueva noticia. – buenas tarde…- susurro y el hombre de mayor edad me sonríe, tan radiantemente que pienso que moriré de un paro cardiaco. –Tsuruga Ren ha despertado.- digo y todos me regalan una dulce sonrisa.

- que alivio.- dice una hermosa mujer mientras se aferra a los brazos de un hombre que tiene un gran parecido con Tsuruga-san.

No conozco mucho a esta gente, la he visto constantemente por catorce días continuos, viniendo en turnos y preguntando por los estados de sus familiares, pero nunca he dicho algo más que "no hay avances", "el doctor los espera en su despacho", "los horarios de visita comenzaran pronto", "por favor espere, les diré cuando pueden pasar"… me he limitado a responder solo con esas cuatro frases.

Hago una dogesa y pretendo salir de allí para volver a la sala de las enfermeras, pero una mujer; unos dos años mayor que yo, me toma del brazo. –disculpa… Mogami Kyoko… ella…-intenta preguntar y sus sentimientos calan en mi pecho. Entiendo completamente por lo que ellos están pasando y solo me queda limitar mi conducta natural para cumplir mi función como enfermera. – ella aun no tiene avances.- digo y la chica parece ensombrecerse de tristeza. Me duele el alma tener que decir aquellas palabras, pero no hay nada más que pueda hacer. Me encantaría poder acercarme a la chica y consolarla, pero no puedo…

- ¿podemos pasar a verla?- pregunta el hombre de cabellos rubios que esta junto a la chica y yo asiento con la cabeza antes de desaparecer por los pasillos del hospital.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Entro a la habitación de hospital con temor porque no me gustaba ver a Kyoko en ese estado. No podía creerlo…esto no podía ser verdad, no ahora.

Cada vez que la veo, me pregunto el porqué deje que fuera con Ren de vacaciones. Debí haberle dicho que no era una buena idea o que yo quería ir de camping con ella… cualquiera de las dos hubiera servido. Pero ahora está aquí y esta anestesiada hasta los huesos.

Me acerco hasta la silla que está ubicada junto a ella y le toco la mano para que sepa que esto a su lado. No puedo tomársela por culpa de la indumentaria que está conectada a ella, pero me conformo con tocársela por unos segundos. – siento que, más que demostrarte que estoy a tu lado, soy yo la que siente la necesidad de saber que estas a mi lado.

- estoy segura que si estuvieras despierta ahora, me tomarias de las manos y empezarías a felicitarme, abrasarme y darme mil y un besos… eso es lo que quiero. Kyoko, se que despertara. Confió en ti. Siempre lo he hecho y siempre me ha resultado. Así que ahora despierta, por favor despierta… te quiero aquí….te necesito.- comente al borde de las lagrimas mirando a mi amiga.

No puedo entender cómo fue que termino así… Kyoko está en una cama, conectada a un una maquina que a hace respirar, otra que controla sus pulsos y actividad cardiaca, mientras que hay otra que controla el sistema motor de sus órganos internos. Luego lo sigue un especie de dializador, porque creo que hay un problema con tenerla sedada y sus riñones. También tiene mangueras conectadas a su cuerpo y unas seis intravenosas que aplican ciertos calmantes y vitaminas. Sueros. ¿Alguien podría soportar tanto tiempo en ese estado?

Era terrible… para mí era terrible.

Me había ilusionado con decirle a Kyoko cuando la viera. Me había ilusionado con su respuesta y ahora…

- esperare por ti, todo lo que me haga falta.- comente y sonreí. Quería salir de allí.

Me paro, me acerco a la puerta y sintiendo que Kyoko me dice "nos vemos y cuídate Moko-san" lo sentó tan claro que pienso que de verdad lo dijo.

-Mo. Gracias Kyoko.- dijo dándome una vuelta para sonreírle. –cuando despiertes….te contare como es que ahora estoy viviendo junto a Yukihito… de seguro que te faltara el aire de tanta emoción que sentirás. Porque, piénsalo, tu mejor amiga está saliendo con el mejor amigo del hombre que es tu sempai…- Kanae sonrió y se dio la vuelta para salir. –así que despierta rápido, tonta. Quiero contarte el como me graduare, primero que tu, de "Love Me".

Salgo de la habitación y veo a Yashiro apoyado contra la pared, frente a la puerta. Me sonríe y respiro profundo para no llorar… por más que intentara ser fuerte ante todo, me resultaba muy difícil. –¿Le has dicho?- me pregunto mientras me abrazaba cálidamente para dirigirnos a la sala de espera

- no…- susurre y el me beso la nuca.

Yashiro podía ser muy amable con migo cuando se lo proponía… y yo se lo agradecía tremendamente. – no te preocupes, ya habrá una posibilidad para que le digas que será tía…- dijo mientras yo sentía que las piernas me fallaban.

Kyoko tiene que despertar…la quiero viva, ahí a mi lado… mi quería amiga. Cuento te necesito.