La brisa del viento golpea mi rostro. Amo y odio esa sensación, me trae recuerdos y me hace querer salir afuera. Deseo salir de aquí, pero no…. quiero refugiarme de todo el mundo, ya no soy igual que antes.

He estado un mes y medio dentro de esta sala de hospital y todo me parece aburrido. So-san siempre intenta hacerme reír o me pide que actuemos juntas y lo hacemos, pero no es lo mismo. Ya nada es lo mismo.

No sé cómo explicarlo. Simplemente es distinto.

Estuve un mes meditando sobre qué hacer, como seguir y enfrentar mi vida. Estuve medio mes haciéndome la dormida, la inconsciente o la sedada, solo para seguir meditando en que hacer y en lo que había sucedido. No soy la misma Kyoko de antes y lose; siento que estoy muy distante de ser lo que era. Pienso cortarlo todo.

Hoy en la mañana vinieron a quitarme los vendajes de mi rostro. Realmente soy distinta, pero conservo mis ojos y mi sonrisa, pero todo el resto es distinto. Soy distinta. No puedo ver a Tsuruga Ren.

Luego del accidente, se que perdí la conciencia. Tengo leves imágenes de los tubos de luces y las voces de los cirujanos, después de eso no recuerdo nada. Luego desperté en la habitación y desde allí, pase quince días durmiendo y haciéndome la dormida, realmente funciono. Medite muchos días hasta que llegue a la resolución de que no puedo ver a Ren… ni a nadie.

Desde que desperté, no han dejado entrar a mi habitación a ningún visitante ni familiar. He visto solo a la enfermera So y al doctor Yuu; a quien le pedimos disculpas por haberlo tratado de charlatán. So, a veces, es algo malvada; es como si tuviera a Natsu en las venas. Da un poco de miedo.

Yuu-san entra y ve que estoy sentada junto a la ventana. – No sería bueno que te vieran allí.- comenta y me giro para mirarlo. El hombre viste su delantal blanco, pero lo usa siempre abierto. Tiene un buen cuerpo y parece ser un hombre agradable; ahora entiendo porque So-san está enamorada de él. – ¿Por qué no vuelves a la cama?- me pregunta y vuelvo mi mirada hacia fuera. Mi ventana tiene vista al parque metropolitano y se ven un montón de edificios pequeños en filas. – Porque quiero que me vean aquí.- comento y el doctor se acerca a los monitores para revisarlo.

Luego de anotar algunas cosas en mi ficha, se acerca a mí y me toca el hombro.- ¿Qué pasa Kyoko-san?- pregunta y yo respiro hondo. Aun me complica respirar bien y debo usar un ventilador mecánico, para mi suerte no es invasivo y puedo hablar a mi antojo; aunque a veces desearía que me hubieran puesto un cateto en la tráquea para impedirme hablar. -… me gustaría salir.- digo en un tono apenas audible para Yuu, pero él me escucha y sonríe

El hombre me hace un gesto para que le estire mi antebrazo derecho. Lo estiro. –creo que podrías salir. Solo necesito conseguirme algún ventilado móvil y en menos de diez minutos bajar.- me dice mientras revisa que todas mis intravenosas estén bien colocadas. – ¿Estás de acuerdo?- me pregunta y yo asiento.- iré a conseguirme los implementos y… creo que sería buena idea bajar en silla de ruedas.- añade antes de salir y me mira como si no quisiera dejarme sola

Le sonrió y le hago una seña con la mano para que se valla. –llamare a So, ella vendrá mientras tanto.- me dice antes de salir.

Sí, quiero ver a So. Quiero decirle que ya me decidí.

Entra so vistiendo su ropa casual, una polera blanca y unos jeans. – Hola Kyoko-chan.- me dice y le sonrió. Al final, en quince días, ya nos hemos vuelto buenas amigas. – El doctor Yuu me dijo que me querías como visita.- agrego acercándose a mí para saludarme.

Me corrí la mascarilla que cubría mi nariz y mi boca para saludarla con un beso en la mejilla.

So se sentó en mi cama mientras so seguía al lado de la ventana. –Póntela.- dice señalando la mascarilla y le hago caso; no puedo pasar mucho rato sin ella y cuando lo hago, siento que me falta el aire.

Sonrió y ella me responde con una sonrisa. –so-san, estaba pensando en lo que hablamos ayer... – ¿ya te decidiste a aceptar las visitas? –No, aun no. Pues veras… yo no quiero verlos. No quiero ver a nadie. Siento que no soy la Mogami Kyoko que conocieron. –Que estas diciendo pequeña… estoy segura que no has cambiado en nada, tal vez ahora tienes una nariz más linda y tu rostro en fuente de belleza eterna, pero sigues siendo la misma chica.- dice So Yeon en un tono tan seguro que siento como si estuviera hablando de otra persona, porque yo; no soy la misma.

- ¿hay alguna forma de hacer lo que te pido?- pregunto esperanzada y So asiente. – No quiero que me vean, no quiero verlos… si puedes, diles que estoy muerta… porque Mogami Kyoko está muerta.- susurro mientras miro mis manos. La mate.

So se pone de pie y se acerca a mí. Se coloca a mi altura y me mira a la cara. – ¿Estás segura?- me pregunta y yo asiento. –bien, pero el único requisito es hablar con tu tutor.- me dice y siento que el universo está en contra de dejar morir a Kyoko Mogami.

- está bien.- digo y entra Yuu-san con una silla de ruedas acompañado de una chica que trae un ventilador con rueditas.

So Yeon me mira divertida. -¿estás segura que quieres salir?- me die y yo asiento. A pesar de que no quiero que me vean, si quiero salir. De todas formas, nadie me reconocería con el rostro que ahora tengo. No es muy diferente del anterior, pero si se marca la diferencia… aparte, usare una pañoleta para cubrir mi cabello naranja.

Luego de bajar y pasar la mañana en los jardines del hospital junto a so, tuvimos que subir para hablar la decisión que había tomado.

Cuando entro a mi habitación, veo a un hombre de lentes sentado en una de las sillas que tenía en mi habitación, junto a un hombre que me miraba con cierta impresión; el presidente Lory.

Me puse de pie y So saludo al hombre de lente con un beso en la mejilla mientras yo esperaba, ahí parada, a que alguien digiera algo.

El presidente; Takarada Lory, se dejo de apoyar en mi cama y se acero a mí. – Mogami Kyoko?- pregunto y lo mire sabiendo que era difícil reconocerme. – Sí, pero no.- quería responder pero lo hiso Yuu-san, quien entro justo para salvarme de responder algo que me complicaba en ese momento.

El presidente nos miro sin entender y Yuu le extendió la mano para saludarlo. –gracias por venir hasta aquí, soy el médico de esta chica. – dijo y el presidente asintió. –por favor. Vuelve a tu cama.- me dice a mi señalándome la cama.

Hago lo que se me pide y so se recostó a mi lado, sin ser reprendida por ninguno de los presentes, ya que no estaba ahí como enfermera; sino como una amiga.

So me tomo de la mano y yo mire a los hombres en mi habitación. El señor de lentes se presento como el siquiatra evaluador del caso y dio la partida al problema. –Por favor... si fuera tan amable de explicar lo que quieres.- me dijo y yo asentí.

Tome aire y me quite la mascarilla para que mi voz fuera audible a todos los presentes. – es algo que he pensado desde que ocurrió el accidente. No entiendo el porqué, pero perdí algo muy importante. Es como si…

- te perdiste a ti misma.- interrumpió el siquiatra y yo sonreí de lado, adoptando cierto gesto de Natsu.

-no.- me detuve y so tomo mi mascarilla acercándola a mi rostro. Era verdad, se me olvidaba que me hacía falta. Volví a respirar y la aleje nuevamente. –lo que sucedió es que todo se mezclo… uní todas mis partes y ahora si soy yo.- confesé sintiendo la verdad de mis palabras. Toda mi vida me busque e intente crear a Mogami Kyoko. Pero ahora me encontré mezclando a todas mis personalidades y partes distintas para crear a esta mujer…

- yo lo entiendo.- comento Lory y le sonreí. – No necesito mayor explicación alguna…- añadió y el siquiatra lo miro confundido. Supongo que el hombre no entendía como podía comprenderme con tan pocas palabras, pero yo si lo entendía; Lory- san siempre fue muy receptivo y comprensivo. De alguna forma lo sentía muy cerca de mí.

So, tomo mi mascara y me volvió a colocar. – No has dicho lo más importante.- me reprendió y miro a todos los hombres para luego enfocar su mirada en la de Lory. – ella quiere cortar todo lo que fue de su anterior vida… cortar lazos, tareas, responsabilidades todo. – dijo y el siquiatra me miro sorprendido, se que quería decir algo; pero no lo hiso ya que Lory hablo primero. –Empezar de cero.- dijo Takarada Lory resumiendo todo en una palabra y yo asentí mientras inspiraba el oxigeno que me brindaba la mascarilla.

Quiero respirar.


hola mina! esta ya es el capitulo nueve! que alegria y felicidad. tambien estoy muy feliz por los tres comentarios que me han dejado; gracias andree y adoriana-chan

pan de pacua y leche para todos! besitos y nos leemos pronto.