El presidente nos sonríe con cierto pesar. Se nota en su cara que ha sido difícil y lo entiendo. Lo comprendo; pero comprendo más a Tsuruga-san. ¿Por qué todo tenía que terminar así?

Yashiro me frota el brazo y ciento que mis lágrimas caen por mis mejillas. – ¿Podemos pasar a verla?- me atrevo a preguntar pero el presidente niega lentamente. Me toma las manos. Estamos sentados frente a frente y Yashiro está a mi lado. –lo siento, Kotonami-san, pero se nos ha prohibido la entrada a todos.-

Sus palabras se quedan vagando en mi mente y no lo comprendo. ¿Quién nos ha negado la entrada? – Entiendo.- susurro y Yashiro me sigue frotando el brazo. –… ¿puedo pasar a ver a Kyoko…?- pregunto en un susurro y el presidente me da una vaga sonrisa.

Yashiro me abraza y yo apoyo mi frente contra su hombro. ¿Por qué? Porque… no entiendo esto. ¿Qué es lo que no podemos hacer?

Yukihito me soba la espalda. Se siente cálido. – Kanae…- me llama y levanto el rostro para mirarlo. – ¿Estas mejor?- me pregunta y no lo entiendo

Me fijo en sus ojos. Son expresivos; está preocupado. – quiero ver a Kyoko.- digo y el menea la cabeza. – que pasa. ¿Por qué no puedo verla?- pregunto y yashiro me besa la frente.

El presidente sigue frente a nosotros, lo miro y el intenta sonreír pero no puede. Me vuelve a tomar las manos. – Kotonami-san. Ella no es quien conocíamos por Mogami Kyoko.- se toma un segundo para respirar.- el siquiatra informo de su pérdida de memoria. Kyoko está en blanco y no podemos hacer nada… no podemos verla y ella no necesita vernos.- afirma y sigo sin entender.

Miro a Yashiro y la espera una respuesta de mi parte. –Estoy segura que si…- ella no necesita vernos. No me va a conocer. ¿Entonces qué es lo que espero?, ¿acaso quiero que me reciba y felicite aun si no me reconocer?... ¿eso es lo que quiero?...

Yashiro carraspea un poco antes de hablar. Esta tan afectado como cualquiera de nosotros. – aun si nosotros la vemos, ella no nos recordara… será mejor dejarla y esperar a que el tiempo arregla su mente.- comento y el presidente está de acuerdo con él.

Yo sigo queriendo verla.

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Luego de que nos informaran el estado de Kyoko, todo fue más monótono y sin sentido. Íbamos al hospital cada día para ver a Ren y luego sentía que debía preguntar por mi amiga, pero Yukihito me detenía y me pedía que la dejara. Para nosotros era como si Kyoko estuviera muerta, la pedimos y no la recuperaríamos… solo perturbaríamos su vida apareciendo frente a ella.

Y así fueron todos los días: íbamos, charlábamos con Tsuruga-san y nos quedábamos un tiempo en la sala de espera antes de irnos.

Nunca he perdido la esperanza de que se nos deje ver a Kyoko-chan. La sigo queriendo. La quiero y quiero verla.

Estamos sentados en la sala de espera y Yukihito está concentrado en un informe que le han entregado; creo que trata sobre un contrato para Tsuruga-san. –amor…- susurro pidiendo que me mire y lo hace. –Iré por unas bebidas, volveré pronto.- digo y el asiente volviendo a lo suyo

Me levanto y voy a la cafetería que está en el primer piso. Uso las escaleras y llego rápidamente a la pequeña tienda que había en el centro médico. Pido dos botellas de agua y el hombre me las entrega a cambio de un par de monedas.

Miro la amplia sala y fijo mi mirada en todas las personas que esperan por ser atendidos. Todos lucen cansado y preocupados.

Me dispongo a volver junto a Yashiro y pienso en usar el ascensor que es más rápido.

Al llegar a él, marco y las puertas se abren dejando bajar a una mujer que viene acompañado de su médico y enfermera. La mujer, posiblemente de mi misma edad o un año más joven, se veía que estaba en un estado bastante complicado. Sentí algo de pena por ella, estaba conectada a un aparato respiratorio y algo que parecía ser más complicado aun. Deje que bajaran y me subí para llegar más rápido hacia Yashiro.

Me miro en el espejo que hay en la pared del ascensor y veo que tengo ojeras. –tal vez no estoy muy lejos de verme igual de demacrada que la mujer que acaba de bajar o todas esas personas que esperaban en el primer piso.

Pienso en Kyoko y recuerdo su rostro. Ahora solo quiero que tenga una buena vida por delante y, tal vez, llegármela a encontrar en un futuro. Quisiera volver a ser su amiga.

Luego de unas horas en la sala de espera Yashiro me pide que volvamos al departamento y acepto.

Tal vez ya era hora de abandonar la esperanza de ver a Kyoko y seguir con mi vida.

Yukihito me toma de la mano y nos vamos juntos hacia el ascensor. Allí me miro al espejo y recuerdo a la mujer que vi bajar del ascensor hace unas horas.

- ¿Qué sucede?- me pregunta Yashiro. Lo miro y le sonrió. – tengo ojeras de enferma.- digo y el asiente señalando las suyas. Lo miro con detención y veo que el también tiene unas pequeñas maras negras bajo los ojos. –parecemos osos pandas.- le digo y él me abraza rosando su mano sobre mi vientre. Recuerdo que estoy embarazada y siento que algo va mal. No sabría explicarlo, es solo un presentimiento.

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Entro al hospital y las enfermeras me saludan amablemente. Saben quién soy y yo sé quiénes son. He venido a este hospital por dos meses continuos, cada día y suelo pasar más de dos horas aquí.

Antes venia mas por Ren, pero ahora también lo hago por Kyoko. No, ya no, ahora se llama Kiyoko.

Siempre se me olvida que la chica ya no se llama igual. Fue ella quien lo decidió y la comprendo, aunque me gustaría que no hubiese sido así.

Cuando llego al piso en donde están mis dos enfermos, me encuentro con Yashiro en la sala de esperas. Se le ve preocupado y le pregunto qué ha sucedido. Siento algo de temor antes de saber lo que me va a decir y pienso en Kiyoko. Ellos lo saben, saben que Kyoko es Kiyoko, pero no. Yashiro no me dice aquello.

- es Kanae…- susurra y recuerdo a mi segunda integrante de mi sección favorita, Kanae Kotonami. –presidente…- dice alzando la vista y se toma un segundo. Sus ojos se abren como platos y veo que está mirando a alguien tras de mí.

Me giro y veo a Kanae salir con una carpeta en sus manos, tiene dibujada una débil sonrisa en su rostro.

Yashiro se pone de pie para recibir a la chica.

Kanae llega a nuestro lado y veo que una enfermera viene tras ella con un bolso, posiblemente perteneciente a Kotonami-san.

Ella me saluda con una reverencia y veo el gesto de dolor en su cara. Ella vuelve a mirar a Yashiro y menea la cabeza. ¿Qué significa aquello?

Yashiro intenta sonreír pero no puede. La enfermera esta a mi lado y me entrega el bolso dándome una leve palmadita de consuelo en el hombro antes de volver al pasillo.

Miro a manager y Kanae se cruza de brazos como si intentara abrasarse a sí misma.

Tuve la intención de preguntar si todo estaba bien, pero Yashiro me corto la idea. El chico le beso la frente a su novia y se fue rápidamente de allí. ¿Era idea mía o vi a Yashiro llorar? Miro a Kanae y ella me mira sonriendo, mientras un par de lágrimas se escapaban de sus ojos.

Aquí hay gato encerrado.

Kanae se deja caer sobre los asientos que hay frente a nosotros y me siento a su lado por cortesía. – Kotonami-san.- digo y ella me interrumpe.

- no puedo.- dice y los nervios me comen por dentro, es como cuando veo las teleseries colombianas que dan en la televisión.

Ella se gira para mirarme y me toma una de mis manos que tengo apoyadas sobre mis piernas. –por favor presidente. No, Lory-san. Usted tiene que hacer algo por Yashiro. Yo no puedo hablar con el…- me dice y baja la mirada. Sé que está llorando.

Coloco mi mano libre sobre las de ella. – Kotonami-san. Primero tienes que decirme que ha sucedido… ¿se han peleado?- le pregunto y ella niega con la cabeza. Recuerdo que tengo el bolso de Kanae a mi lado y me pregunto porque una enfermera venia con ella.

La chica respira hondo. –yo he perdido al bebe. No puedo, simplemente, no tengo lo que se necesita para estas embarazada.- dice y parece estar calmada referente a su tema. – por favor, tiene que hablar con Yashiro. Tiene que calmarlo, decirle algo… yo no puedo. Yo no puedo consolarlo.- me dice y entiendo lo que ha sucedido.

Recuerdo haber escuchado a Yashiro decir que sería padre, que estaba feliz y quería poder jugar con su hijo…

Una gran pérdida. – tranquila, yo hablare con el.- digo y la chica levanta el rostro aliviada para dar paso a sus lagrimas. La abrazo.

Kanae estaba más preocupada por Yashiro que por sí misma.

Kyoko, no sabes cuanta falta haces aquí. Kanae realmente debería está siendo abrazada por ti, no por mí. En este momento… ella te necesita.