La mujer pregunto y el chico bajo la mirada apenado por hacer enojar a su madre. -... me alegro de tenerte nuevamente frente a mi.- dice la mujer y le besa la cabeza al niño para luego ponerse de pie y mirarme. Yo suelto la mano del pequeño y no sé qué decir, ¡fue el niño quien me tomo de la mano! ¡Yo solo quería encontrar a yoghi! ¡Yoghi!
-gracias…- dijo la mujer haciendo una reverencia y tomando la mando de su hijo quien me miro para luego imitar a su madre.
Sonrío algo avergonzada y ella levanta la cabeza mirándome con unos ojos que expresaban alegría. –gracias por cuidar de mi pequeño…- comento y le sonreí. –discúlpeme, no quería alejar a su hijo de usted.- digo y ella hace un gesto con la mano como si no importara; es un gesto tan propio de ella, que creo que nada nos ha separado por estos seis años.
-no te preocupes, siempre hace lo mismo.- dice y sonrió.
- se le ha perdido el perro.- comento y me mira como si le acabara de decir la peor cosa del mundo. Me queda mirando unos segundo y luego mira a su hijo quien parece estar observando cualquier cosa que lo entretuviera durante ese tiempo. El niño debe tener un año y medio por su estatura y… valla, es realmente sorprendente, porque sus palabras las modula muy bien. ¿Un año y medio? Increíble, de seguro que es superdotado.
La mujer de cabellos negros suspira y me mira suplicante. –Disculpa, pero ¿podrías ayudarnos a buscar al perro?- pregunta y sonrió asintiendo.
Ella estira su mano. – mi nombre es Kanae Kotonami. Un placer.- me dice y tomo su mano sintiendo la calidez que desprende su piel.- soy Jo, también es un placer.- digo y ella asiente.
Ella le dice a su hijo que salga a buscar al animal, pero que no se separe mucho de nosotras.
- ¿Cuántos años tiene?- pregunto y ella me sonríe. – ya va para los tres años. – me dice y siento una punzada en mi corazón.
- es muy astuto y muy lindo.- digo mientras mantengo mi respiración controlada atreves de un conteo mental. Siento que me quedare sin aire.
- sí, saco mi inteligencia y la belleza es por parte del padre.- dice y le regalo una sonrisa.
Nos dedicamos durante una hora a buscar al perro sin tener mayor suerte. No lo encontramos y Moko-san paree estarse preocupando. – el perro es de mi esposo, no puedo perderlo… sería un gran golpe para el.- me dice y siento ganas de abrasarla, pero me limito a tomarle la mano y darle un par de palmaditas. –Lo encontraremos, tranquila Mo…- digo deteniendo mis palabras y carraspeo para ocultar la palabra que deje a medias. Estuve a punto de decir "Moko-san", debo tener más cuidado.
Ella me sonríe y nos separamos un poco para buscar al animal.
Lo encontramos acostado bajo un árbol y Kanae le puso rápidamente la correa para que no volviera a escapar. Fue un alivio encontrarlo y pudimos dedicarnos a conversar el resto del tiempo, hasta que Moko-san dijo que eran las ocho y media; hora de volver a casa. Suspiro y acaricio al perro que estaba echado sobre mis piernas. – eres realmente agradable Jo-san, quisiera seguir conversando contigo; pero mi marido tiene que estar vuelto loco buscándonos y ya han pasado tres horas desde que nos separamos en la zona de juegos para niños. – me comento y yo asentí. –podríamos compartir dirección de email.- digo y ella asiente.
- sí, pero mas allá de eso, me gustaría hacer algo para compensarte lo de hoy. Nos ayudaste a buscar a yoghi y te estoy totalmente agradecida. Hago cualquier cosa, una salida, un café, un almuerzo… lo que me pidas.- me dice y sonrió; Kanae ha cambiado bastante en estos seis años. Siento que ha madurado, que hemos madurado y ya no somos las mismas niñas de antes… las dos hemos aprendido de las lecciones de vida.
-¿estás segura?- pregunto a Kanae y ella asiente amablemente. Se pone de pie y me estira la mano para ayudarme a parar.
Nos quedamos frente a frente y hago una dogesa. –Podrías llevarme hasta un edificio en el barrio oeste de Tokio.- digo y escucho que me dice "sí, claro". La miro y ella está llamando a su hijo. El niño viene corriendo hasta nosotros y me mira sonriendo. – vamos, dame la dirección y te llevamos hasta ahí.- dice y siento que voy a explotar de la emoción. Esto realmente es más que maravilloso, es sorprendentemente bueno.
Camino junto a la mujer y le doy la dirección. – ¿Vives ahí?- me pregunta sorprendida y niego. -¿segura que puedes llevarme?- le vuelvo a pregunta y ella asiente. –claro, yo vivo a unas cuantas manzanas de allí, serian unos cinco minutos en auto y unos quince caminando.- me comenta dándome a conocer que vive muy cerca y seria de mala persona negarse a llevarme.
Suspiro satisfecha y ella suelta una risita ante mi felicidad. – lo siento.- dice algo avergonzada. –no te preocupes, es que estoy tan feliz… no sabes el bien que me estás haciendo al llevarme hasta allí.- digo y ella hace un gesto de que estoy exagerando las cosas, pero no es así. Ella realmente me está salvando el pellejo.
Cuando llegamos a donde han aparcado el auto, veo a un hombre apoyado en el vehículo y le sonrió. Es Yashiro, tiene un par de años encima, pero sigue viéndose igual de bien; es como si no envejeciera.
El me mira y sonríe. Saluda a su esposa e hijo y Kanae me presenta como Jo-san y le dice que nos llevara porque vivimos cerca. Le recuerdo que no vivo ahí y ella hace el gesto de "no pasa nada".
Me subo al vehículo y Yashiro se interesa por saber mi carrera, mis gustos y él como conocí a su mujer, pero este último no lo logro a contestar por que Kanae comienza a hablar de lo grandiosa que es la fecha del año. Ella tiene razón, estamos en pleno verano, cerca de la navidad y es una fecha realmente bonita.
Ella me sonríe y así pasamos todo el viaje, conversando de nosotros y del pequeño diablillo de Kouta. Les pregunto a Yashiro y Kanae como es que se conocieron y formaron el romance y ellos hacen un pequeño resumen que no alcanzan a terminar porque hemos llegado hasta el edificio.
- aquí vive el tío Kuon!- exclama Kouta y Kanae suelta una risita.
- ¿qué departamento tienes Jo-san?, ¿te acompaño?- pregunto Kanae y yo negué con la cabeza.
- no te preocupes, es en el piso quince (el último piso del edificio), el conserje ya me conoce y no habrá problema.- digo bajándome del auto y despidiéndome de la linda familia. Como los extrañaba…
.-.-.-.-.-.-.
Sonrió cuando Jo-san se baja y suelto un suspiro de alegría. Me había gustado compartir mi tiempo con ella y me sentía mejor al haberle devuelto la mano llevándola hasta el edificio. Miro la construcción y la veo entrar rápidamente.
- ¿…se conocerán?- pregunto Yashiro y me doy cuenta que lleva rato hablándome. El me sonríe y sabe que no le había prestado atención.
- este es el edificio de Kuon… y en el piso quince esta el departamento de Kuon.- dice y suelto un bufido. –creo que estas exagerando, solo es coincidencia.- digo y el sonríe de medio lado. –no, no lo es… el departamento de Kuon es todo el último piso; ósea el piso quince.- me explica y abro los ojos de par en par.
-ósea que… esa mujer y Kuon… ¿lo ha superado? … no lo creo. Kuon siempre… eran las chicas las que querían con él y ahora… tiene a una chica de un rostro hermoso bajo su mismo techo… ¡ahí Yashiro!- exclamo sorprendida y el suelta una carcajada. - ¿quieres comprobarlo?- me pregunta y yo asiento. Sí, quiero saber si esa chica es la que ha logrado enamorar a Ren en estos últimos días, porque desde la última vez que lo vi; hace seis días, está loco porque no ha podido contactar a un mujer que para él es muy importante… ¿realmente es esta chica?
Yashiro apaga el motor del auto y me mira. Sí, quiero saberlo… necesito saber si esa chica es quien ha venido a remplazar a mi amiga Kyoko.
