Yashiro sonríe y saca su teléfono móvil, marca el número de Ren y este contesta. –Kuon? ¿Cómo estas amigo?- le pregunta y el hombre contesta y luego le corta.

Kanae lo mira curiosa. -¿Qué ha sucedido?- pregunta y Yashiro sonríe dejando el móvil sobre el cenicero del auto. –me ha saludado, me dijo que está bien y justo ha sonado el timbre. Me pidió un segundo, escuche la voz de la chica y Kuon rápidamente me dijo que me hablaba después cortándome la llamada.- explica Yashiro y Kanae asintió comprendiendo que Kuon ya estaba dando el siguiente paso a la situación; era el único que no lo había hecho y eso la había sentirse feliz por él.

Todo iba para mejor.

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Estamos en el departamento de Kuon, en el balcón mientras disfruto de su telescopio; amo ese telescopio. – Te amo…- susurro mientras observo por el lente y él me deja una taza de café a mi lado, sobre la mesa de cristal que tenia a juego con las sillas.

-¿me amas a mi o amas al telescopio?- pregunto sentándose frente mío alrededor de la mesa. Lo mire de reojo y acaricie suavemente el frio metal blanco del aparato que me permite ver las estrellas. – Claro que te amo a ti mi amor.- comento mientras le regalo una mirada de lujuria.

El me imita y decido rápidamente desviar el tema. Miro la taza con café. -¿es un triple?- pregunto y el asiente mientras bebe la suya. – Gracias Kuon-san.- digo y sonríe.

Mientras disfrutaba de las estrellas el me pregunta el porqué no había contestado a sus llamadas y decido ignorarlo, pero no se cansa de preguntar y dejo el telescopio a un lado para invertir algo bueno que contestar. Pongo mis manos sobre la mesa tomando una posición seria, quería decirle que mi gato había muerto y estuve en luto por una semana; pero no pude ya que el tomo mis manos y las levanto. Se las acerco a la cara y frunció el ceño. – Lo sabia… las vi cuando entraste.- dijo y supe que estaba hablando de mis muñecas ¿acaso me habían quedado las marcas de las cuerdas?

Le arrebato mis manos y las acerco a mi cara, la luz no es escasa porque hemos alumbrado con muchas velas, al igual que todas las noches que pase con él, así que veía perfectamente el color marrón que tenía mi piel a la altura de las muñecas. Mierda, esto no debería haber pasado.

Miro a Kuon y el parece enfurecido. – tranquilo, no es lo que estas imaginando.- digo, pero ni siquiera se que es lo que está pasando por su cabeza.

- quien ha sido, dime. Dime él porque tienes esas marcas en tus muñecas.- me pidió en un tono… bueno, no me lo pidió, me lo exigió.

- lo siento… no puedo contártelo… no es para tanto, solo he forcejeado con una cuerda.- digo intentando quitarle importancia al asunto pero Kuon ahora si esta molesto.

Se puso de pie y me tomo de la mano para llevarme dentro. Me sentó en el sillón y fue hasta el comedor por una silla para sentarse frente mío. Se cruzo de brazos y suspiro. – bien, ahora me vas a explica que parte de "tenia atada una cuerda a mis muñecas y he forcejeado con ella", es normal.- me dijo y sonreí bajando la mirada. Debía inventarme algo bueno ahora ya, pero no tuve los segundos suficientes ya que me tomo del mentó y me sostuvo para que lo mirara a los ojos. –no desvíes la mirada… mírame a los ojos.- me exiguo y le sostuve la mirada por unos segundos antes de sonrojarme. No podía mirarlo tanto tiempo sin sonrojarme. ¿Acaso el no entendía eso?

- vamos, dime.- dijo y suspire para pensar si debía hablar o no.

Tampoco era algo tan grave, solo había sido mi orgullo contra el de Shin, era algo común en nuestra casa, siempre nos tratábamos igual y hacíamos cosas extremas. En mi caso, le he quitado sus papeles de residente japonés y los he quemado, otras veces he tomado su ropa y la he cortado en cuadritos con la tijera, también he cambiado su crema hidratante con crema para postres, he vendido su ipad, te licuado su móvil, le he teñido visos, lo he esposado a un poste de "prohibido estacionar", le he mandado flores a sus novias pasajeras las que después parecen chapes a su lado, lo he drogado con brownies y no me acuerdo del resto.

Kuon alzo una ceja y solté una risita, nunca olvidaría las expresiones del rostro de Shin cada vez que le he hecho una de esas bromitas que no matan a nadie.

Kuon me miro preocupado sin entender nada y luego de unos segundos relajo la mirada.

Me tendí sobre el sillón para seguir riendo hasta que me canse. –Lo siento Kuon-san, pero no puedo contarle.- dije volviéndome a sentar y el asintió con su cabeza para mirar el cielo del departamento. –no se preocupe, son simples bromas las que me llevan a esto.- dije mostrando mi muleca y el sonrió.

- aun así, no pides que me lo quite de la cabeza.- dice y yo me siento algo culpable.

El se inclina hacia mí y toma mi muñeca, la acaricia y la besa. -…no me creerás pero se ven muy feas.- dijo y me sonrojé. Me acerque para mirarla y él seguía sosteniendo mi mano. Si, de cerca algo se notaban; pero de lejos ni se veían.

Levente mi mirada y me encontré solo a unos centímetros de Kuon. Nuestras miradas estaban fijas en la del otro. Nuestras respiraciones al mismo compas…

¡Kami-sama, Jesús, Buda, Zeus y todos los dioses!, me van a perdonar pero mi fuerza de voluntad no es sobre humana o como la de un inmortal.

Shin Dong, te quiero, te respeto y agradezco todo lo que haces por mi… pero ni mil años de escarmiento he harían decirte que esta sería la primera vez que voy a besar a Kuon Hizuri como Kiyoko Eun Jo.

Nuestro labios se encontraron nos fundimos en un sentimiento mutuo que llevábamos a flor de piel, desde el primer momento que nos vimos en Okinawa hasta ahora. Era cálido, sus labios eran suaves y sus movimientos eran tiernos. Había cambiado...yo había cambiado… nuestros sentimientos eran más puros y nuestras caricias con más pasión.

Sus manos pasaron de mis muñecas hasta mis mejillas y desde allí guiaron a mi cabeza hasta que quedo sobre el sofá. Sonreí y fue Kuon, esta vez, el que asalto mi boca con sus dulces caricias.

Mis manos recorrieron su cuerpo reconociendo el cuerpo que les pertenecía desde años memoriales, mis piernas se enlazaron con las de él y el calor de su cuerpo encendía al mío. Amaba a Kuon.

Sus manos bajaron hasta mi pecho y mi muslo, allí reconocieron lo suyo y continuaron arrebatándome gemidos de placer que había olvidado que podía entonar. Todo fue mágico e inolvidable y con una pasión contenida de hace años.

Pasamos la noche en su cama y despertamos abrazados. El me beso la frente y yo sus labios. -…no quiero echar a perder el momento.- dijo y me sonó a que todo lo maravilloso había acabado.- pero tu celular lleva sonando desde la media noche.- me dijo y recordé haberlo escuchado mientras Kuon y yo hacíamos el amor. Me sonrojé y me levante rápidamente para ir por él. ¿Desde cuándo que andaba con mi celular? Ayer no recordaba tenerlo y ahora está en mi abrigo. Que místico.

Lo saque y encontré una nota pegada al aparato. "sabia que te escaparías, lo tenía todo preparado; las cuerdas flojas, la llave de emergencia, el abrigo y tu celular dentro de este. ¿Creías que eras más inteligente que yo? No, boba. Ahora contesta el puto aparatito y deja de darme dolores de cabeza. Atte.; Shin Dong, el hombre que te atormentara hasta que le cuentes la verdad de tu relación"

¿Esto era un sueño o era verdad?... tome la nota, la arrugue y sentí las manos de Kuon tomarme por la cintura. Estamos desnudos. – ¿está todo bien?- pregunta curioso y yo desbloqueo la pantalla de mi móvil. Batería completa, se nota que lo tenía todo preparado. 20 llamadas pérdidas y una entrante. –shhh!- le digo a Kuon y el asiente quedándose abrasado de mi.

Contesto y pongo mi celular en la oreja donde no tengo a Kuon. – ¡valla valla, la reina del drama!, que alegría y honor poder comunicarme con usted.- dice y siento que se me quieres escapar un carcajada, pero me la aguanto. – sí, tiene que ser todo un honor para ti…- digo y Shin me interrumpe. – debías volver anoche a la casa, no estaba dentro de mis planes que te quedaras fuera… pensé que solo saldrías por las cuatro horas.- me dijo algo preocupado y sentí que Kuon ejercía un poco mas de presión un mi cintura ¿estará escuchando lo que dice Shin?

- pues no. No volveré para jugar con mi amiga la soga.- digo y Shin suelta una carcajada débil. ¿Habrá pasado algo?

- eso lose, pero me gustaría... me gustari aque estuvieras aquí… Kiyoko, te necesito.- dijo en un tono que soy capaz de reconocer a kilómetros. ¡El perro de Shin se ha muerto! O algo así, porque suena muy triste.

- volveré en un par de días.- digo y Kuon me besa el cuello. –Luego me hablaras de tus problemas….- digo con la intención de cortar pero Shin es más rápido y me lo grita haciéndome soltar el teléfono y que esta caiga al piso. –¡María Elena me dijo que está embarazada, YO SOY EL PADRE!- grita a todo pulmón antes de que se corte la llamada y creo que, si no hubiera sido por los brazos de Kuon alrededor de mi cintura, me hubiera desmoronado en el suelo.

Me quedo sin aire. Mis costillas no ceden y mis pulmones no crecen.

Kuon me toma en brazos y me pone sobre la cama. La notica de Shin es una buena notica, pero mi mente no es capaz de procesar más buenas nuevas y mi corazón está saturado de felicidad. Colapse. Shin realmente ama a María Elena, la conoció en un evento de pasarela y desde ahí que son amigos… ahora tendrá algo con que entretenerse que no sea yo. Es una notica estupenda pero me cuenta respirar.

Kuon está sobre mí tomando mi cara y preguntando qué es lo que me sucede. Ya se dio cuenta que no he exhalado ni inalado. Necesito aire… oxigeno, lo que sea; todo me vale.

-¡oye!- me exclama y me cubro la cara, mis manos están temblorosas y lose, lo siento, pero no puedo hacer nada. Me concentro en respirar y me controlo. Luego de unos minutos puedo volver a respirar. - ¿Estas mejor?- me pregunta Kuon y yo asiento. -¿Qué te ha pasado?- me pregunta y nos sentamos en la cama.

Pienso en si es el momento como para abrir una puerta hacia mi pasado y sigo que sí, es el momento en superarlo todo y crecer como persona. –ocasionalmente me quedo sin aire.- le digo y él me apega a él y me susurra al oído.- ¿y podría remedia, eso yo, haciéndote respiración boca a boca cada vez que haga falta?

Me sonrojo y siento que me falta el aire.

No estaría de más que me diera la respiración boca a boca en este momento.

...-...-...-...-...-...-...-...FIN...-...-...-...-...-...-...-...-...-...-...-...


bueno, aquí termina este fic. estoy agradecida por todas las lecturas que tiene y eternamente en deuda con andrea y adoriana-chan por haber comentado este fic. también muy agradecida de quienes lo han agregado a su favorito o lo están siguendo

ahora que a acabado la historia, pienso que tiene que haberles quedado muchas vacios en la historia, pero ya esta echa si y no hay mas vuelta que darle.

espero que hallan disfrutado de estos veintitrés capítulos, tanto como yo. ahora me dedicare a leer otros fics, como el que me ha dicho adoriana-chan.

¡viva skip beat! ¡viva, viva!

ahora les quiero desear un buen año nuevo, que celebren como mas les guste; en mi caso sera en mi camita viendo los fuego artificiales.

si tu viera que decidir entre continuar la historia o no... lo pensaría, aunque necesitaría ideas... podría haber mas romance entre kyoko y kuon o tal vez los separe, pero me ha gustado mucho este final "semi" abierto.

ahorita... si fueran tan amables de decirme si les gusto, si me odian, si escribo como la chimba y desean que me meta este fic a donde no me llega la luz del sol... todo es bien venido.

¡viva skip beat!

besitos, galletas y churrascos (echos con los tomantes y las paltas que me van a llegar por la cabeza.) para todos!