Los personajes de saint Seiya son propiedad de Masami Kurumada.
"la vida es una serie de decepciones y alegrías, victorias y fracasos, despedidas y… bienvenidas."
-Interesante frase. ¿por qué la pausa antes de bienvenidas?- preguntó el profesor, intrigado ante la profundidad de Shun.
-Nada en especial, simples cosas personales que me hacen pensar.- contestó con una amplia sonrisa.
Después de la clase de literatura, Shun se dirigía hacia la cafetería para tomar algo, cuando la chica de cabello azul se le acercó. (Claro está que sin buenas intenciones)
-Supongo que esos "simples problemas" son por el abandono.-
-Tienes razón, pero, las bienvenidas existen.- dijo Shun sacando de su bolsillo una cajita negra.
La peli azul se fue indignada, tratando de disimular su enojo, se sentó en una mesa muy cerca del peli verde.
Tatsumi había salido, así que Shun, aprovechó para tomar cuanto helado como pudo. Después de su travesura del día, el chico de ojos verdes se dispuso a terminar con sus deberes escolares. Terminados estos, tomó la guitarra y comenzó a tocar melodías sin sentido, solo tocaba lo que se le ocurría. Tocando y comiendo más helado, el timbre sonó y fue a abrir la puerta.
-¡Hola Shun!- ante el saludo Shun no supo que hacer, de la sorpresa, comenzó a toser.- ¿estás bien?-
-Sí, no te preocupes, June-
-¿Está Tatsumi?- preguntó la rubia.
-No, ¿por qué?- dijo el peli verde temiendo que June viera el desastre que había.
-¡En ese caso, nos vamos!- dijo la rubia tomándolo del brazo y sacándolo de la casa.
-¡¿Qué dices?, ¿a dónde?!- decía Shun entre molesto y sorprendido.
-No puedes quedarte encerrado para siempre. Extraño salir juntos.- decía June mientras caminaban hacia el centro comercial.
-Tú ganas…- dijo Shun, resignado.
Caminaron un buen rato antes de llegar, cuando se encontraban en el centro comercial, Shun disfrutaba mucho de lo que se había perdido debido a su enfermedad y a la sobreprotección de Tatsumi.
-Ahora que ya disfrutaste… ¡a lo que te he traído.- dijo June, arrastrando a Shun a una tienda de ropa.
-Así que ese era la trampa…-dijo Shun, dejándose llevar por la rubia.
Una vez en la tienda de ropa, June tomaba los vestidos que le agradaban, parecían lujosos, así que Shun dedujo que ella iría a una fiesta.
-¿Son para una fiesta?- se atrevió a preguntar.
-Sí, una amiga del trabajo dará una fiesta de lujos, así que tengo que ir presentable.- dijo dándole los vestidos a la empleada que la asesoraba.
-Pero sigo sin entender que tengo qué ver yo aquí.-
-Quiero tu opinión.- dijo la rubia entrando al probador; dejando a Shun sentado frente a la puerta de este.
La empleada miraba de reojo a Shun, esperando que saliera June. Cuando esta salió, lo hizo con un bello vestido color verde manzana, con detalles a la cintura.
-¿Qué te parece, Shun?-
-Te ves muy bien.- dijo de manera sincera. Luego ella volvió a entrar al probador.
-¡Pero si te ves bien con ese!- dijo, pero sin respuesta de June, pero sí de la empleada.
-Para nosotras las mujeres es muy importante…- fue interrumpido por June, saliendo del probador con otro vestido, de un hermoso color azul marino, de escote de corazón, y un cinturón de perlas en la cintura.
-¡Te ver hermosa, June!- dijo sorprendido.
-No me convence.- dijo decepcionada.
-Joven, lo que quería decirle, es que, a nosotras las mujeres nos gusta tener la absoluta aprobación del ser amado.- dijo la empleada, haciendo que June se sonrojara al igual que Shun.
-¿Usted cree que hacemos buena pareja?- preguntó Shun.
-Por supuesto.- dijo la empleada.
-Bueno June, si tú crees mi opinión importante, te ves hermosa con ese vestido.- dijo mirando a su acompañante de pies a cabeza.
La verdad June y Shun no eran pareja, pero, Shun, aprovechando la situación, hizo una propuesta muy original a la rubia.
-Entonces me llevo este, ya que le gusta a él.- termino diciendo June, mirando a Shun.
Al salir de la tienda, Shun llevaba la bolsa en una mano, y con la otra sujetaba la mano de su, ahora, novia.
Después de un buen rato, Shun regresó a la mansión. Tatsumi estaba desesperado, gritaba por todos lados, esto hacía a Rima reírse a carcajadas y Alice soltaba una que otra risita ocasionalmente.
-¡ME TENIAS EN ASCUAS, MUCHACHO MALCRIADO! ¡PIENSA EN TU SALUD U POCO, SI TE VAS SIN DECIR PALABRA, ¿QUÉ HAGO YO?,¿ ME SIENTO A ESPERAR QUE EL TELÉFONO SUENE CON LA NOTICIA DE QUE ESTAS EN UN HOSPITAL, O PEOR, MUERTO?!- gritaba Tatsumi mientras Alice seguía revisando a Shun de arriba abajo.
Al fin terminada la discusión, los cuatro presentes hicieron lo de todas las noches: una película con bocadillos que Shun pudiera comer, una plática antes de despedirse y la despedida.
Cuando Shun se disponía a dormir, el teléfono sonó.
-¡Shun! ¿Cómo estás?- preguntaba Hyioga.
-Igual que hace dos horas…-
-Llamaba para decirte buenas noches, así que… ¡buenas noches!- decía de manera relajada.
-Buenas noches. Hyioga tengo una pregunta…- dijo Shun sorprendiendo al Rubio.
-Dime, hermanito.-
-¿Has tenido sueños extraños últimamente?-
-si te refieres a niños llamándome papá y a Erín mamá, sí, los he tenido.- dijo el rubio pensando en su amada rubia.
-No… me refiero a sueños, en los que te digan, cosas extrañas, como que la vida de los dioses corre peligro.- concluyó Shun.
-No. Pero, Shun, cálmate, eso ya se ha acabado.- dijo el oji gris para calmar a Shun.
-Gracias. Buenas noches.- dijo Shun antes de colgar.
Ya había apagado la luz, cuando el teléfono volvió a sonar.
-Shun, hola.- saludó Shiryu.
-Hola Shiryu, ya te extrañaba.- dijo el peli verde.
-Lo siento, no pude llamar antes.-
-No importa.-
-Shun, espero te cuides como es debido.-
-¡Ya estoy cansado de sermones! ¡¿por qué tanto cuidado conmigo?!-
-Porque eres mi hermano menor.-
-Seiya tiene la misma edad, y no lo sermonean todo el tiempo.-
-Seiya no estuvo en un hospital dos semanas por una enfermedad que requiere seguimiento médico.- dijo Shiryu, con un tono más serio.
-Ya no he vuelto a estar en el hospital.-
-¡¿Cómo?! ¡¿y las visitas semanales?!- dijo el chino alterado y preocupado.
-Cálmate, si voy a las citas, pero ya no son semanales, son mensuales.-
-Así me gusta.-
-Shiryu… ¿has tenido sueños que tengan que ver con los dioses?-
-No. Shun, no te preocupes, las cosas pasaron.-
-Sí, buenas noches Shiryu-
-Buenas noches. Te cuidas.- se despidió Shiryu.
Después habló Seiya, fue más o menos la misma charla, la misma pregunta y la misma respuesta. Shun se preguntaba por qué había tenido ese sueño. Se recostó y se quedó dormido.
/Sueño de Shun/
-Hijo de los humanos.- decía la misma voz de la última vez.
-Déjame en paz.- respondió de manera fría.
-Sé muy bien que dudas de la realidad de esto, pero te daré pruebas de mi poder.-
-¿Qué significa que soy el error de los dioses?- preguntó.
-Todo a su debido tiempo.- hizo una pausa.- para darte pruebas de que soy real, te diré algo.-
-Empieza a hablar.-
-Esta noche, recibirás la visita de alguien especial para ti.- concluyó la voz. Shun despertó preguntándose que era todo eso. Se levantó, y fue a la sala, después de unos minutos, el timbré sonó.
-Hola, ¿quisieras hablar?-
-Ikki…- dijo Shun mirando a su hermano.
-Sé que no es el mejor momento pero….- fue interrumpido por un fuerte abrazo de Shun.
-Te extrañe mucho, mucho…- dijo Shun llorando. Ikki correspondió al abrazo.
Después de separarse, entraron a la casa.
-Shun, perdóname, pero, en verdad, no tenía valor, para regresar.- se disculpaba Ikki, mientras abrazaba a su hermano.
-Ahora estás aquí, ahora que te necesito más que nunca.- estas palabras sorprendieron al mayor.
-Dime… puedes confiar en mí.-
-Es que… he tenido sue…su…- su respiración empezaba a cortarse, su corazón se aceleraba, y por último, cayó inconsciente en los brazos de Ikki.
-¡SHUN! ¡SHUN, CONTÉSTAME!- no había respuesta. Ikki solo lograba escuchar los intentos de respirar de su hermano.
Continuara…
