Los personajes de Saint Seiya son propiedad de Masami Kurumada.

"la culpa corre por nuestro ser, hasta que nos deja sin vida, solo como un cuerpo vacío."

Iki, Tatsumi y Yusei se encontraban en la habitación junto con Shun.

-El problema de tus pulmones ha llegado a afectar tu respiración y hace que tu corazón trabaje de más, en pocas palabras, si no te cuidas quedarás bajo la tierra.- dijo el médico molesto por la falta de cuidado del peliverde.

-No creo que sea para tanto…- respondió Shun evitando la mirada de los presentes.

-Si no te preocupas por tu salud, no me quedará más remedio que amarrarte a la cama.- respondió Tatsumi.

-Y de mí tampoco te escapas, si no te veo bien, yo tomaré medidas "drásticas".- dijo Ikki a su hermano.

-Yo también tendré que tomar medidas más serias. Aunque me temo, que hay una que deberé tomar cuanto antes.- dijo Yusei sentándose junto a Shun.

-¿A qué se refiere?- preguntó Shun.

-Me refiero a retomar las visitas semanales.- dijo el médico.

-No creo que sea para tanto…- dijo el peliverde.

-No es que creas o no, es que vas a cuidarte o si no te cuidamos nosotros.- concluyó Tatsumi. Hace unos momentos el mayordomo hubiese sacado a Ikki a jalones de la mansión, pero cuando Shun despertó, y lo vio ahí, en sus ojos había un brillo que Tatsumi extrañaba desde hacía tiempo.

-Ya que, por más que discutas no te saldrás con la tuya, me retiro. Te quiero mañana en la terapia.- así se despidió Yusei del resto y guiado por Tatsumi salió de la mansión.

Tatsumi regresó a la habitación de Shun, solamente para desearle buenas noches, ya que comprendió la necesidad de los hermanos de hablar a solas.

-Ikki, sobre lo que quería decirte…- el semblante divertido de Shun cambió a uno serio y asustado.

-Creo que lo mejor es que descanses…- Shun tomó el brazo de Ikki para impedir que se fuera.

-Es importante, Ikki, por favor.-

-Dime.- Ikki se asustó ante el comportamiento de su hermano. Se sentó junto a Shun para escucharlo mejor.

-Últimamente…- dudó en continuar.- he estado soñando cosas extrañas…-

-¿En qué sentido? –

-Me encuentro en un lugar muy extraño, frío, brillante… no sabría describirlo con exactitud. También hay una voz, siempre me llama "hijo de los humanos", y me dice que los dioses están en peligro…-

-Shun… yo creo…- Ikki pensaba que una clase de crisis de paranoia atacaba a su hermano.

-¡No!, no estoy paranoico.-Shun sabía exactamente lo que pensaba el peliazul.- "el error de los dioses" así me llamo, y me advirtió de la llegada de una "persona especial" esta noche. Y llegaste.-

Ikki no sabía que responder, todos los argumentos que usaba para calmar a su hermano no servían para esa clase de cosas.

-No sé qué decirte, pero te creo. Y lamento no haber estado aquí.- respondió cabizbajo el fénix. Shun se recostó en el regazo de su hermano, se acomodó y cerró los ojos.

-Estás aquí ahora, hermano…- se quedó dormido. Iki miraba a su hermano con ternura, al final se recostó en la pared de la cama y se dejó vencer por el sueño-

La mañana comenzaba con pequeños rayos de luz entrando en el cuarto del peliverde. Ikki despertaba con pesar, trató de buscar la cabeza de su hermano en sus piernas y se sobresaltó al no encontrarla. -¡Shun!- gritó.

-¿Qué sucede, Ikki?- preguntó el peliverde terminando de atarse los zapatos.

-¿Qué demonios haces?- preguntó molesto.

-Me preparó para ir a la escuela…-

-¡Ayer casi te mueres y ahora sales a la calle como si nada!... eres todo un ejemplo a seguir, hermanito.- Ikki se expresaba molesto.

-Me siento bien, no te preocupes.- dijo tomando el hombro del mayor. Shun salió de la habitación seguido por Ikki.

Tatsumi también había opuesto resistencia, pero los trucos de Shun lograron convencer al malhumorado hombre; con la condición de que ellos irían a recogerlo y se irían juntos a la terapia de Shun.

Las clases no fueron muy gratas que digamos, los mismos problemas con la misma peliazul. El receso fue más tranquilo, un libro, una galleta y una soda eran todo que Shun necesitaba. A la salida, como había sido acordado, Tatsumi e Ikki esperaban en el auto, un "hola" bastó como saludo, en el camino, Shun contaba su día en la escuela, uno que otro regaño de Tatsumi o de Ikki por la soda helada y el estar sentado en pasto rociado con sereno. Al llegar al hospital, Tatsumi e Ikki se sentaron en la de espera y Shun se dirigió hacia el consultorio de Yusei.

-¿Cómo estás?- preguntó el pelinegro.

-Bien, pero usted no me va a creer.- dijo el peliverde

-Es por tu bien, y lo sabes.-

-Sí, lo se.- respondió con una sonrisa de lado.

Después de quince minutos de terapia respiratoria, Shun y Yusei se juntaron con los demás. Yusei llevaba consigo una cajita blanca que le entregó a Tatsumi.- Son los medicamentos que debe tomar Shun a partir de hoy.-

-¿Nuevos medicamentos?- preguntó Shun muy sorprendido.

-Sí, ahora que tu corazón se ve afectado, debemos controlar eso, y buscar medicamentos que se adecuen a ambos problemas.- ante esta respuesta Shun solo soltó un suspiro.

Ya en la mansión, Shun hizo la tarea, y después se puso a escuchar música y a leer. Ikki se había quedado dormido en el sofá de la sala, cuando un sueño se presentó en su mente.

/sueño de Ikki/

Se encontraba en un lugar muy familiar, pero no lograba reconocer dónde, hasta qué lo recordó, era esa calle por la que había estado escapando de pandora, se dio cuenta de que tenía la apariencia de un niño y Shun la de un bebé que llevaba en brazos.

-Ikki, no te asustes, he venido a advertirte algo.- la voz era de Pandora.

-Según recuerdo estabas muerta.- dijo con frialdad el fénix.

-solo escucha, la vida de los dioses está en peligro, y tu hermano es su salvación, pero sé muy bien que los olímpicos no son de fiar, cuida a tu hermano. Desconozco los planes de los dioses, pero no creo que sean buenos para ustedes, los caballeros de Athena. Además tu hermano es…-

/fin del sueño/

Ikki despertó de golpe, sudado y muy frío. Se quitó la camisa para secarse la cara, dejando al descubierto su perfectamente formado abdomen, al caminar hacia la cocina, los jóvenes podían ver a través de las ventanas; las chicas admiraban y los chicos envidiaban.

Recordando que Shun no había comido mayor cosa, le hizo un sándwich de queso derretido (era lo único que podía hacer, meter un pedazo de queso en un pan y colocarlo en el microondas)

Shun por su parte, tenía la cabeza dándole vueltas, por lo que cerró su libro y cerró los ojos.

-Shun, te traje algo de comer.- dijo al mismo tiempo que abría la puerta.

-gracias, pero no quiero.- dijo el peliverde negando con la cabeza.

-tienes que comer.-

-es que todo me da vueltas.-

-debe ser por la medicación, cuando llegue Tatsumi llamaremos al médico para ver que hacemos…- Ikki se detuvo al ver que Shun ya estaba profundamente dormido. Lo tomó en brazos, lo recostó en la cama y lo acobijó hasta los hombros.

*Ikki pov.*

Se ve tan tranquilo, ¿Cómo fue que me aparte de él? Soy un idiota, es mi hermano y yo lo dejo solo.

¿qué puedes haber hecho para sufrir así, Shun? Te necesito, eres a la única persona que necesito. Lamento tanto no haber estado aquí, me siento tan culpable, por favor, perdóname.

Esta maldita culpa no me deja en paz, necesito que tú seas feliz, así podré estar tranquilo. Nunca me iré de nuevo. Lo prometo. Shun, yo te lo prometo, como tu hermano.