"¿Cómo puede alguien ocultar sus pensamientos? Es fácil, simplemente se acepta la realidad, y luego, se cambia por una ilusión, que se muestra, creando la hipocresía."

-Shun… Shun…- Ikki movía suavemente a su hermano.

El peliverde abría los ojos con pesar, mientras se sentaba en la cama.

-¿Cómo a qué hora llega Tatsumi?- preguntó el mayor.

-No sé… ¿por?-

-Necesito salir… pero no quiero dejarte solo.-

-No te preocupes. Además, al rato llegan Alice y Rima.- el sueño aún seguía presente en la voz de Shun.

-¿Quiénes?-

-Una vieja amiga de la familia Kido y su hija.-

-Muy bien. Regreso pronto.- Ikki salió de la habitación cerrando la puerta suavemente para dejar descansar a su hermano que ya se había vuelto a acomodar entre las sabanas.

/En la sala de consultas de Yusei/

Ikki abrió la puerta de golpe.-Necesito hablar de mi hermano.-

-Sí, pasa, un gusto verte.- dijo el pelinegro con sarcasmo.

-No tengo tiempo para cortesía.- respondió con su tono molesto que solo cambiaba al hablar con su hermano.

-Eres… el hermano mayor de Shun ¿verdad?-

-Sí. Vine a preguntarte algo sobre lo que pasó anoche.-

-Dime…-

-¿A qué se debe esa debilidad de la qué hablabas?- preguntó con un tono sereno pero al mismo tiempo serio.

-No sé si estás al tanto de los viajes de Shun.-

-Sí… los viajes.- Ikki comprendió que esos viajes eran todas las batallas en las que habían estado.

-Bueno, fueron lugares complicados. Nació aquí e Japón, pero fue criado en la isla de Andrómeda, ¿me equivoco?-

-No.-

-Luego de regresar a Japón, viajó a las calientes playas de Grecia; después al frío del norte de Europa; y luego de nuevo a Grecia.-

-¿y?- Ikki seguía sin comprender.

-Me ha dicho Tatsumi que las excursiones fueron duras, a pesar de ser cortas. Todo esto, junto con el poco tiempo en que se realizaron, bueno llegaron a esto. Los cambios de temperatura, y lo que haya pasado en esos lugares, lo han debilitado a este punto.- concluyó el médico.

-Ya veo.- Ikki se sentía de alguna manera culpable.

*Ikki pov*

Yo pude sacarlo de todo esto, pude, debí haber evitado que mi hermano sufriera tan cruel destino; ¿por qué deje a Shun en ese lugar? ¿por qué llegué a odiarlo por ser parte de aquello en lo que yo deje que se involucrara? Me pregunto… ¿la vida de Shun… será mejor sin mí?

*fin Ikki pov*

-¿Es todo?- preguntó Yusei al verlo tan callado.

-Una cosa más.-

-Te escuchó.-

-Shun ha estado dormido casi todo lo que lleva la tarde, y no se siente muy bien. ¿Podrá ser la medicación?-

-Sí, es algo fuerte y ya estaba acostumbrado a la otra forma. Pero en cuanto se acostumbre no habrá problema.-

-Gracias.- dijo ya fuera del consultorio.

-Qué familia… no se parecen en nada.- dijo mientras comparaba mentalmente a los hermanos.

/mansión Kido/

Shun dormía tranquilamente cuando de nuevo ese lugar apareció en sus sueños.

/sueño de Shun/

-Hijo de los humanos.- la voz de aquel ser se hizo presente, pero esta vez era diferente.

-Tengo nombre.- la respuesta de Shun sorprendió al ser misterioso.

-Shun.- dijo en un suspiro molesto. –He venido a dictarte tu destino.

-No escucharé a menos que me digas y quién eres y quién era el que vino las últimas dos veces.- el semblante del peliverde era serio y desafiante.

-¿Cómo sabes que somos dos seres diferentes?- preguntó sorprendido.

-Por las presencias, son diferentes.-

-Primero escucha y después te digo…-

-¡No!- su tono era molesto, pero no lo estaba realmente, sabía que sería difícil averiguar lo que quería.

De pronto un hombre alto, con una barba recortada elegantemente, pero con tez rugosa y pesada apareció.

-Shun. Perdona las molestias. ¿Te ha hecho algo este entrometido?- preguntó el hombre.

-No le he hecho nada.- el ser anterior respondió.

Al ver el aspecto de este, Shun se quedó sorprendido. – el cabello de color celeste, los ojos del mismo color, alto, de piel blanca y voz serena y atemorizante… es Tanatoos ¡el dios de la muerte!-

-Me da gusto verte de nuevo.- dijo con una sonrisa Sínica-

-A mí no.- dijo con total sinceridad Shun.

-Lárgate, Tanatoos.- dijo el hombre de barba. Sus órdenes fueron acatadas de mala gana.

-Perdona, pero Zeus es medio tonto y dejó que ese se metiera en tus sueños.- dijo mientras hacía ademanes.

-Sí, no hay problema, solamente el dios de la muerte se mete a mis sueños.- dijo sin sorpresa alguna, ya estaba acostumbrado a ese tipo de expresiones.-y a todo esto ¿Quién eres?-

-Yo soy Hefesto.- dijo erguido y con porte elegante.

-y… ¿me van a decir qué es eso del "error de los dioses"?-

-Aún no.-

-¡Ya me cansé de su juego!-

-No es nada parecido a un juego. Pero todo debe hacerse según el destino.-

-¿cuál es la necesidad de hablarme en sueños?-

-Debemos prepararte, y yo quería conocerte, al igual que muchos otros.- dijo con una sonrisa.

-¿Por qué? ¿por qué Tú? ¿Por qué no me pueden dejar en paz?- dijo muy desanimado.

-Yo suelo ser más agradable, y no es que queramos hacerte daño.-

Shun mantenía la mirada puesta en el piso brillante.

-Para que veas que mis intenciones son buenas, te diré un secreto.-

-¿secreto?-

-sobre tu hermano… te aseguro que no ha perdido el tiempo.- dijo como un padre le dijera a su hijo.

-Está bien.- dijo riendo.

-bueno, pues…-

/fin del sueño/

El sonido del timbre despertó a Shun. -¡Rayos!- dijo mientras se dirigía a la puerta.

-¡Hola¡- dijo Alice.

-Shun, ¡vamos a dibujar!- dijo la pequeña pelirroja mostrando sus páginas y colores.

-Claro.- contesto a la petición de Rima. –Pasen.-

-Shun ¿estabas dormido?- preguntó Alice.

-Sí, ¿se nota?- dijo entre risas.

-lamento haberte despertado.-

-no importa.- dijo sentándose en el suelo junto a Rima.

Comenzaron a dibujar cada quien lo suyo, Alice veía el esfuerzo de Rima por dibujar y a Shun por dibujar peor que Rima.

*Alice pov*

Me alegra que Rima haya encontrado el hermano que perdió, ese pequeño de ocho años que se adelantó, que no pudo conocer a su hermanita. Pero Shun ha tomado su lugar en el corazón de Rima, y se ha ganado mi cariño muy rápido. Lo vi tan feliz, pero estaba tan triste, lo vi sonreír, mientras escondía lágrimas.

No quiero perder a más personas, me da miedo que algún día las cosas empeoren, bueno, ya lo hicieron, pero… ¿qué pasaría si…? No, la vida no puede ser tan cruel, ¿o sí? Si ya lo hizo una vez...

*fin alce pov*

-¡No es así!- gritó Rima.

-¿Qué cosa?- preguntó Shun sorprendido.

-Eso no va ahí.- dijo señalando el camino que Shun había dibujado.

-¿Por qué no?-

-Simplemente no va ahí.-

-Pero si es mi dibujo.-

-No importa, no va ahí. No me gusta.-

-¿Y dónde quieres que lo ponga?-

-No me preguntes, es tu dibujo.- dijo cruzando los brazos y volteando la cara.

Alice soltó una carcajada y Shun un suspiro de resignación.

Ikki y Tatsumi se habían encontrado en la entrada a la mansión.

-¿qué traes ahí?- preguntó Ikki señalando una bolsa en las manos del mayordomo.

-Comida y una película.- respondió.

-¿para?-

-Lo hacemos todas las tardes. Lo mejor sería que nos acompañaras, así te acercas más a Shun.-

-tienes razón. Gracias.- dijo en voz baja, ya que le costaba aceptar que Tatsumi tuviera razón, y más con respecto a su hermano.

Entraron a la casa y se encontraron con una escena muy divertida: la pequeña se encontraba sobre los hombros de Shun y este corría por la casa haciendo que Rima riera a carcajadas.

-Ya llegamos.- dijo Tatsumi.

-Hola…- Alice hizo una pausa al ver a Ikki.-¿con quién tengo el gusto?-

-Ikki. Alice supongo.- dijo

-¿Ya nos conocíamos?-

-No, pero Shun me dijo que vendría.-

-¿Eres amigo de Shun?- dijo muy alegre. Tatsumi no pudo retener una risita al escuchar "amigo".

-Soy su hermano mayor.- dijo algo molesto.

-¡Ikki!- Shun llamaba a su hermano.

-¿si?- respondió el peliazul.

-Ya conociste a Alice, ¡qué bueno! Ella es Rima.- dijo volteando sus ojos hacia arriba.

-No me agradas.- dijo la pequeña mirando de pies a cabeza a Ikki.

-¡Rima!- Alice reprendió a su hija por tan imprudente comentario.

-Estoy acostumbrado.- dijo, pero miró a su hermano como diciéndole "ella tampoco me agrada a mí"

Después Tatsumi preparó todo para la tarde de películas y bocadillos y se decidieron a seguir con la rutina normal. Ikki logró hacer que Shun comiera un poco; Tatsumi se sentía alegre de ver a Shun feliz, y por alguna u otra razón, Ikki parecía haber madurado en esos últimos años.

Habían un par de miradas que se atravesaban de vez en cuando, demostrando rivalidad sin una pisca de simpatía y la mirada de una madre reprendiendo a su hija.

Después de que las dos mujeres se fueron, los residentes de la mansión se fueron a dormir, Ikki se había quedado junto a Shun hasta que se quedó dormido, cuando pretendía irse, no pudo, ya que Shun había quedado sosteniendo una de sus manos, por lo que decidió no moverse y dormir sentado; al fin al cabo que no quería separarse de su hermano, pero al mismo tiempo, la pregunta de qué sería de su hermano sin él rondaba su cabeza.

/en los cinco picos de China/

Shiryu observaba las estrellas, recordando los buenos momentos que había compartido con sus amigos, en eso, Sunrei se le acercó por detrás.

-Es un cielo hermoso, y lo sería más si recordaras con felicidad y no con tristeza.- le dijo la china.

-¿Tú crees? Yo solo puedo sentirme culpable.- dijo con nostalgia en sus ojos.

-¿culpable?-

-Tengo un mal presentimiento, sobre todo con Shun.-

-¿Por qué?-

-El maestro me enseñó a sentir las constelaciones, a verlas en mi mente.-

-¿pasa algo con la constelación de Andrómeda?-

-No lo sé, y eso es lo que me intriga, desde hace unos días que Andrómeda ha sido rodeada por una especie de barrera, y no puedo verla, puede que sea solo una nube, o cosa de la ´posición del sol o la luna, pero no me gusta nada.- dijo el pelinegro mirando el cielo nocturno.

-¡No seas negativo!- le reclamó Sunrei para después darle un beso en los labios.

/en Siberia/

-¡Erín! ¡Erín!- gritaba Hyioga.

-¿qué quieres?- preguntó molesta por el ruido.

-Nada, pero pensé que no estabas.- dijo el ruso rascándose el cuello.

-Ya duérmete, hace frío y si te enfermas no me acercaré más que para cuidarte.- dijo la rubia.

-Buenas noches.- dijo tomando su celular.

-sí piensas llamar a Shun, te recomiendo que no lo hagas.-

-no me contestó en todo el día, me preocupa.-

-Lo más probable es que se sienta mal, y este dormido.-

-ya qué.-

/en Grecia/

-Seiya, ¿Qué haces?- preguntó Seika.

-Shun cumple años pronto, quiero darle algo y no sé qué.-

-A mí no me preguntes.-

-Nadie te estaba preguntando.-

-No me contestes, te estoy tratando de ayudar.-

-Mucho ayuda el que no estorba.-

-¡ven aquí!- dijo la castaña persiguiendo a Seiya.

/Santuario/

-Shaka.- el viejo maestro notaba a Shaka preocupado.

-Maestro Dhoko, ¿necesita algo?- respondió el santo de Virgo.

-De haber sabido que te la pasarías así todo el día, no te enseño a ver las constelaciones.- dijo entre risas, para tratar de animar a Shaka.

-¿qué significa que una constelación no se pueda ver?-

-Puede ser que el sol o la luna tengan algo que ver.-

-¿solo eso?-

-¿Qué te preocupa?-

-Shun, el heredero a la armadura de virgo; me tiene preocupado.-

-No seas paranoico.-

/templo de Atena/

-El cumpleaños e Shun se acerca, son ya 16 años, ¿habrá cambiado?- se preguntaba a sí misma.

-Seiya, ¿seguirá igual de inmaduro?-

-Shiryu, ¿es capaz de madurar más?-

-Hyioga, ¿qué ha sido de Hyioga?-

Las preguntas de la diosa se daban a conocer al aire y a la tierra.

/en algún lugar/

-Parece que las cosas van según lo planeado.-

-Eres muy buen actor, Hefesto.-

-No estaba actuando, no quiero hacerle daño, es muy buena persona.-

-te estas contagiando de la estupidez humana.- dijo Tanatoos.

-No me molestes.-

-Eres un tonto, ese niño hará lo que nosotros digamos.- dijo el hombre de cabello blanco.

-Eso lo sé, pero no me quita el remordimiento.-

-A mí tampoco.- dijo la mujer de cabello azul claro.

-No debería decir nada, pero… es solo un niño y no se merece lo que ustedes quieren hacerle.- dijo el hombre de cabellos castaños y largos.

Continuara…

Nota: intento aclarar dudas, así que espero que las cosas les gusten.

Hay cosas que no puedo decir, ya que sería arruinar la trama de la historia.

Dejen sus opiniones y sugerencias.

Gracias!