Los personajes de Saint Seiya son propiedad de Masami Kurumada.
"trampas, encuentros, reuniones, verdades, mentiras… todo se relaciona, no importa que no tengan parecido alguno, todo es parte de la vida, y la vida es parte de sí misma, pero tal vez, solo tal vez… sea parte de otras vida o de algo más grande…"
Eran más o menos las dos de la madrugada cuando Shun despertó, fue a la sala y prendió la televisión con el volumen mínimo. Las horas pasaron y se hicieron las siete.
-Ya te levantaste, prepárate, vamos a desayunar fuera.- dijo el mayordomo.
-Pero Ikki no ha despertado.- y como invocado apareció el nombrado.
-¿Me llamaban?- preguntó.
-Báñate y vístete.- ordenó Tatsumi
-¿Para?-
-Saldremos a desayunar.- dijo suavemente Shun.
-Ya voy…- dijo de mala gana.
A las siete y treinta ya todos estaban listos.
Comieron los famosos "pancakes" que hacían a Shun babear. La relación entre Ikki y Tatsumi había mejorado rápidamente, debido a que Ikki había madurado y dejado los rencores en el pasado y el corazón de Tatsumi se había ablandado a causa de Shun.
Charlaban amenamente y los regaños no faltaban los regaños por comerse el hielo del jugo de naranja.
De regreso en casa Ikki se tumbó en el sillón de la sala, Tatsumi salió a comprar y Shun a dar un paso, una vez Ikki dormido.
Mientras caminaba se encontró a una mujer, muy bella, con el cabello verde oscuro que cuidaba las plantas de su jardín. La mujer se paró al verlo, le entregó una carta (un bonito sobre color blanco con un lazo dorado).
-Gracias…- dijo antes de seguir caminando. La mujer lo detuvo.
-¿La tomas así cómo así?- preguntó la mujer de ojos color zafiro.
-Sí. ¿Por?- dijo él con una sonrisa.
-Te la da una extraña, no tiene remitente, ni código postal.-
-¿Y?-
-¡PODRÍA SER UNA CARTA DE TERRORISTAS, SECUESTRADORES, ASESINOS ¿Y TÚ LA TOMAS ASÍ COMO ASÍ?!- preguntó la mujer muy alterada.
-este…- no supo que decir.
-No es bueno que un niño sea tan descuidado.- dijo la mujer con dulzura.
-Deméter, supongo.- dijo Shun sorprendiendo a la mujer.
-¿Cómo lo supiste?-
-La presencia es divina, y su amor a las plantas.- dijo mirando el pequeño jardín.
-Cuídate, no debes ser lo que te digan, tomo tus decisiones, Shun.- dijo Deméter antes de desaparecer sin dejar rastro.
Siguió caminando hasta encontrarse con June.
-¡Shun! Tienes que buscar la mejor ropa que tengas.- le dijo después de darle un beso en la mejilla.
-¿Por qué?-
-Para la fiesta. Es esta noche.- dijo la rubia.
-Pero si es fiesta de tu compañera, ¿Qué tengo que ver yo?-
-Lo que pasa es que, ya te presumí a todas mis amigas y a las hipócritas también. Quiero mostrarte a todas las creiditas.- dijo tomándolo por el brazo.
-Muy bien. Pero regresamos temprano.- condicionó el peliverde.
-Como digas.- le volvió a dar un beso.
Caminaron juntos por un parque, se detenían de vez en cuando, platicaban, se daban de comer palomitas de dulce el uno al otro.
-¿Cómo te librarás de Tatsumi?- preguntó June.
-Mejor pregúntame cómo me librare de Ikki.- dijo con un tono ido.
-¡¿Ikki?!-
-Ah, sí. Regresó hace unos días.- dijo con un dedo debajo de su labio.
-Y yo sin saber nada, eres poco comunicativo.- reclamó.
-Perdón. Qué linda te ves enojada.- le dijo Shun entre risas.
-Gracias.- le dijo para besarlo de nuevo, en la mejilla.
-Ya veré como salir. Con suerte Ikki se duerme.-
-Te dejo porque tengo que ir a arreglarme.-
-¿no te parece muy temprano?-
-Hombres… no entienden…- dijo mientras se iba.
Llegaba sigiloso para ver si lo esperaban para regañarlo, pero no fue así. Por tanto, subió a su habitación. Minutos después Ikki entró.
-Shun, necesito hablar contigo.-
-Dime.- dijo mientras se hacía a un lado para hacerle espacio a Ikki en su cama.
-En este tiempo, viajé, conocí personas.-
-¿y?-
-De una de esas personas quería hablarte.-
-Ajá. Habla.-
-Se llama Mizuki, es una mujer increíble.-
Shun no comprendía muy bien a dónde quería llegar se hermano.
-Y bueno… se escucha raro viniendo de mí, pero… es mi novia. Es la mujer ideal, no le gusta comprar ropa por horas, no le gustan los zapatos de tacón, no se pinta de payaso…- se detuvo al oír las carcajadas de Shun.
-Lo siento, jajaja, me jaja, me perdiste en jajaja, la frase "mi novia"-
-Es en serio.- dijo algo desanimado el peliazul.
-Ya, no te pongas así, pero es extraño.-
-Ella y su familia vienen a cenar esta noche.-
La sonrisa de Shun desapareció.
-Este…- dijo el peliverde.
-Si no te importa, podrías quedarte en tu habitación, quiero conocer bien a su familia, y tiene una hermana de tu edad, así que…- dijo entre tartamudeos Ikki.
-No importa, de todas formas quería salir esta noche.-
El semblante de Ikki cambió.
-Más te vale regresar temprano.- dijo medio molesto medio preocupado.
-Sí, no te preocupes.-
Más tarde llegó Tatsumi.
-Hoy llegan personas a cenar.- dijo Ikki.
-Entonces yo salgo de nuevo. No estoy para aguantar más mocosos malcriados.- dijo en tono burlón.
-¿Cómo qué más?- reclamó Shun
-No me refiero a ti, me refiero a Ikki.-
-¡hey!- reclamo el susodicho.
-Tu, Shun, eres necio.- dijo el mayordomo.
-Solo un poco.- dijo el peliverde.
/Grecia/
-Seika, ¿tienes todo listo?- preguntó el castaño.
-Sí, ¿y tú?-
-También.-
/Japón/
Eran ya las siete de la noche. Shun entraba al cuarto de Ikki para pedir ayuda con el frasco de loción que estaba muy duro de abrir.
-¿Me ayudas?- dijo el peliverde.
-Sí, pero ayúdame tu con esta maldita camisa.- dijo. Se encontraba con una camisa blanca sin abotonar, con el cabello alborotado y la corbata colgando de lado a lado.
-Ya voy- Shun ayudó al peliazul y luego este le ayudó a él.
Shun se iba, pero antes…
-Ikki, eso lleva un saco encima.- le dijo.
-No me importa.- dijo de mal humor. La camisa la llevaba de fuera, la corbata floja, el cabello alborotado y se le ocurrió la grandiosa idea de combinar tenis con pantalón de vestir.
-Eres único, hermano.- le dijo antes de cerrar la puerta.
/China/
-cambia la cara, Shiryu.- le dijo Sunrei.
-Estoy preocupado…-
-Sí, sí, como digas, pero para eso es todo lo hice.-
/Japón/
Shun llegaba al lugar indicado por June, un salón de eventos grande y lujoso, dentro, había una discoteca a todo volumen, luces por todas partes, de colores y diferentes formas; pero lo único que llamó la atención del peliverde, además de June en el hermoso vestido azul marino, fue la fuente de chocolate y los diferentes dulces y galletas que la rodeaban.
Acudió a una señal de June para que se acercará.
-Shun, mis amigas: Sora.- una chica de cabello blanco, alta y de grandes ojos color cielo.- Mei.- una chica de cabellos negros y largos hasta la cintura, blanca como la nieve y tan bella como lo indica su nombre.- y Hana.- una chica de cabellos negros pero muy cortos.
-Un gusto conocerlas.- dijo haciendo la reverencia japonesa.
-Igualmente, ¿Es cierto que eres novio de June?- peguntó Hana.
-Sí, es cierto.- dijo tomando la mano de la rubia.
-Qué lástima.-
-¿Hana?- Sora tenía una mirada pícara.
-Es que es lindo y guapo.- dijo haciendo que todos estallaran en risas menos Shun.
Pasaron dos horas en las que Shun casi se acaba la fuente de chocolate y los dulces.
Se despidieron de las amigas de June y regresaban a casa caminando.
/mansión Kido/
La mesa estaba lista, el timbre sonó, era hora de la verdad.
Ikki abrió la puerta, al frente estaba el padre de Mizuki. Un hombre alto, de cabello medio canoso, con aspecto agradable pero estricto; después estaba la hermana de la novia de Ikki, una chica más o menos de la estatura de Shun, de cabello azul claro; por último estaba la tan esperada por Ikki.
Entraron todos a la casa. El padre se presentó primero.
-Mi nombre es Kai Kitabatake.-
-Ikki.- dijo el peliazul.
-Natzuki Kitabatake.- se presentó la chica más joven.
-Ikki…- dijo Kai.
-¿Qué?-
-Tu apellido.-
-No me gusta mi apellido.-
-Da igual, necesito conocerte.-
-Kido.- dijo a regañadientes.
-¡¿Kido?!- gritó Natzuki.
-¿Eres familiar de Shun Kido?- preguntó el padre.
-Es mi hermano ¿lo conocen?-
-Es alumno mío, y compañero de Natzuki.-
La noticia sorprendió a Ikki, pero no paso de unos cuantos comentarios, la cena se centró en la relación de Mizuki e Ikki.
Natzuki quería que se la tragara la tierra; Shun Kido, el hombre que (según ella) era el más desgraciado en el mundo era ahora el hermano del novio de su hermana.
Mientras la peliazul miraba hacia el vacío, Ikki se perdía en el color café de los ojos de Mizuki, esta a la vez, quedaba hipnotizada en la expresión seria del peliazul. El padre guardaba silencio, había aceptado al "candidato" para yerno; pero nunca se esperó que fuese hermano de su alumno, el más extraño y callado ellos; tenía la impresión de que la seriedad y timidez venía de familia.
Mientras la cena marchaba bien, el timbre sonó.
-Lo siento, debe ser Shun o el mayordomo de la casa.- se disculpó Ikki.
Abrió la puerta y no solo fue él el sorprendido, el visitante también quedó impactado.
-Ikki, ¿Qué haces aquí?- preguntó el rubio.
-Hyioga, lárgate.- dijo con un tono serio y calmado.
-No, estoy aquí para ver a Shun, y voy a verlo.- con esas palaras entró a la casa.
Las personas en el comedor habían salido para ver quién llegaba en momento tan inoportuno. Se sorprendieron al ver al rubio ahí.
-¿Quiénes son?- preguntó Hyioga.
-Soy la novia de Ikki.- dijo la pelinegra acercándose al susodicho.
-Es juego, ¿verdad?-
-No. ¿Qué quieres?- preguntó Ikki.
-Ver a Shun.-
-No está.-
La conversación era tan fría que hasta divertía a los invitados, menos a Natzuki esta seguía repitiendo para si que era una pesadilla.
La puerta había quedado abierta y por esta entraron Erín, Sunrei y Shiryu.
-¿y ellos?- preguntó Mizuki.
-Más gente con la cual no quiero hablar ahora.- dijo el peliazul.
-No seas amargado.- le reclamó Erín.
-Lo que pasa es que está muy acaramelado con su "novia"- Hyioga se mofaba de Ikki de manera descarada.
-¿Ikki?- Shiryu encorvo una ceja al ver a Mizuki agarrada del brazo del fénix
Siempre por la puerta abierta entraron Seiya y Seika, acompañados de Tatsumi y Saori.
-¡¿no me piensan dejar en paz?!- gruñó Ikki.
-Por lo menos preséntanos a la desafortunada de tu novia.- Hyioga seguía molestando.
-¿Novia?, ¿Ikki aquí? ¿Qué está pasando?- Seiya no entendía nada.
-¡qué alegría verlos a todos!- Saori trataba de aliviar la tensión.
La familia Kitabatake se divertía con el espectáculo. Menos Natzuki.
-Yo también me alegro. Pero ¿Dónde está Shun?- Shiryu quería saber
-Salió, espérenlo afuera.- Ikki quería quedarse con sus invitados.
-No. Soy Hyioga, hermano y amigo de Ikki.- se presentó ante las demás personas.
-Soy Kai Kitabatake.- se presentó.
-Mizuki, la novia de Ikki.- le encantaba repetir que era novia de Ikki.
-Mis más sinceras condolencias.- dijeron Seiya y Hyioga al unísono
-Todos ustedes… ¿conocen a Shun?- preguntó la peliazul.
-Sí, somos sus hermanos.- Shiryu era el único que sabía controlarse.
-Sí como no.-
-No escuché tu nombre.-
-No tengo por qué decirlo.-
-¡Natzuki!- regañó Kai.
-Me largo.-
Se fue a la cocina y esperaba el momento de irse de esa casa.
-Raroooo.- dijo el inmaduro de Seiya.
-Me llamo Shiryu y ella es Sunrei.- dijo en tono tranquilo.
-Un gusto.- dijeron los dos Kitabatake.
-Yo soy Seiya y ella es mi hermana Seika.- Seiya era menos formal.
-Se parecen mucho.- Kai quedo sorprendido. Sus dos hijas no se parecían en nada
-Saori, mucho gusto.- dijo la pelilila.
-Igualmente.-
-Tatsumi.- el mayordomo era frío pero no descortés.
/patio de la mansión/
-Entremos por la cocina, Ikki tiene invitados.- decía Shun mientras sostenía a June por la cintura y esta caminaba sobre los pies de su novio.
-Primero otro beso.- pidió June, y luego se acercó a los labios del peliverde y ambos se rozaron.
-El quinto.- dijo al separarse.
-¿Qué es esto?- dijo June sacando de la chaqueta de Shun el sobre blanco.
-Una carta.-
-Ya sé que es una carta.-
-¿Recuerdas de lo que te hable en el camino?-
-¿"El error de los dioses"?-
-Sí. Tiene que ver con eso.-
-Dime.-
-Me la entregó Deméter.-
-Cuidado con andarle haciendo ojitos.- dijo mientras se colgaba del cuello de Shun.
-No te preocupes, solo tengo ojos para ti.- le dijo dándole otro beso.
-Así me gusta.-
-En fin, ¿la abrimos?-
-Sí quieres.-
La abrieron, pero en vez de haber un página, salió una niebla que cubrió todo alrededor.
/visión creada por la niebla/
El mundo era oscuro, las personas sufrían, había gente suicidándose, gente matándose entre sí, la lluvia caía en un edificio y en otro no, la gente gritaba desesperada por la lluvia acida, había sol, pero este quemaba al contacto con la piel.
Un grupo de personas estaba en un cementerio, solo habían seis lápidas. Al frente del grupo iba June con su traje negro y un ramo de Lirios y rosas en la mano, los demás eran Tatsumi, Seika, Sunrei, Erín y unas cuantas personas desconocidas.
De la nada, una voz empezó a hablar. Pero la visión se detuvo y Hefestos apareció ante June y Shun.
No crean esto, son trampa y nada más, ¿entendieron?
Ambos asintieron.
-Bien, perdón.- dijo para luego desparecer.
/fin de la visión/
-No lo creas.- le dijo la rubia.
-Está bien. ¿en qué estábamos?- dijo el peliverde como si nada hubiera pasado.
-En que yo me estoy muriendo de frio, quiero ver a la novia de tu hermano y su cara cuando le digamos que somos novios.-
Continuara…
Notas: espero les guste. Les prometo que lo meloso se acaba en el siguiente capítulo.
Sigan dejando sus comentarios. Me animan mucho, y me ayudan a que la historia sea de su agrado.
Una cosa más, para los que les gusta vocaloid, Sicronycity girl tiene fics muy buenos.
Y para los que les gusta Tsubasa Resevior Chronicle subí un nuevo fic.
