"amigos que en realidad son enemigos. Enemigos que en realidad son amigos ¿acaso el mundo nos pone a prueba?, ¿Qué será de la indiferencia? ¿será que no hay tanta diferencia entre el sueño y la muerte?..."

Shun despertaba con pesar, al intentar hablar, un fuerte dolor en la garganta le atacó, a causa de este, intentó mover su mano derecha, acto seguido, los ojos de Ikki comenzaron a derramar lágrimas de alegría.

-¡Shun! ¡hermano!...- gritó Ikki al ver a su querido hermano despierto y sonriendo.

-¿Ikki, qué pasa?- preguntó Hyioga, al ver a Shun sentado en la camilla, corrió a unirse al abrazo de Ikki y Shun.

El peliazul se separaba cada tanto de su hermano para verlo y luego reír y volverlo abrazar.

Seiya entraba al piso de la habitación de Shun, y como él no le encontraba nada de gracioso a la situación de la que estaba al tanto, entró muy molesto al cuarto.-¡¿se puede saber qué tiene de…- llevaba en la mano un celular, al ver a Shun despierto, soltó el objeto y corrió hecho un mar de lágrimas y risas a abrazar a su querido amigo.

De la nada, se abrió la puerta con fuerza y una sonriente rubia no lo pensó dos veces antes de abrazar a su amado peliverde.

-¿tienes radar o algo parecido?- dijo Hyioga.

-No me molestes.- le contestó June sin separarse de Shun.

-¡Hay que avisarles a los demás!- dijo Seiya.

/patio del hospital/

Shiryu estaba mirando el cielo, recordando tan extraño relato contado por su maestro.

-Ese acontecimiento sucedió ese mismo día… el mismo año… y ahora vuelven a coincidir. ¿será posible que…? – el celular sonó y Shiryu contestó, con temor de una mala noticia.

-¡DESPERTÓ! Shiryu, despertó…- le dijo Hyioga a través del auricular.

Los ojos de Shiryu se llenaron de alegría y vida. Se echó a correr hasta llegar a la habitación y abrazar a su tan extrañado amigo. –No sabes cuánto te hemos extrañado, Shun.- le dijo.

Saori llegó y abrazó a Shun acariciándole el rostro y el cabello, como una madre lo haría con su hijo enfermo.

*skip time*

-Parece que estás bien…en teoría.- dijo el médico. –No podrás hablar por un buen rato, unos dos meses, por decir poco. No tengo respuestas para lo que has pasado.. pero lo importante es que nuestro peliverde favorito ya está bien.- concluyó mientras le revolvía el cabello a Shun.

-Está muy pálido… ¿seguro que estará bien?- Ikki ya había sufrido suficiente la desesperación de ver a su hermano sufrir sin poder ayudarle como para volver a hacerlo.

-Una buena alimentación y buenos cuidados ayudaran en eso.- le dijo el pelinegro acercándose a Shun.

Shun asintió con la cabeza y una sonrisa.

-Mañana podrás irte, pero quiero que te cuides bien, de verdad; no quiero verte morir, ninguno de los que estamos aquí queremos.-

-Si no te cuidas como es debido, ¡te cuidamos a la fuerza!- le dijo Shiryu.

"gracias", escribió Shun en una pequeña libreta.

/ Mansión/

Tatsumi estaba viendo las estrellas cuando el timbré sonó.

-¿Quién e…- abrazó a Shun y se separó un poco para asegurarse de que en realidad era él.

-Me alegra tanto que estés bien, Shun. No quiero que vuelvas a hacernos esto ¿me oíste? Nunca.- le dijo cuando ya estaban todos sentados en el sillón.

"sí, ya te escuché…" escribió el peliverde en la libreta.

-¿no puedes hablar?- le preguntó el mayordomo.

-No, no puede. Tampoco puede caminar sin apoyarse en algo o alguien.- le contestó Ikki mientras veía a su hermano, quien estaba viendo hacia la cocina. -¿tienes hambre?-

Shun asintió y Tatsumi rápidamente se levantó para cocinar los famosos "panqueques"

-Me alegra verte comer así.- le dijo Shiryu a Shun.

-lo mismo digo.- agregó la castaña.

-¡pero dame uno!- le dijo Seiya, a lo que Shun le extendió un plato con dos panqueques.

-Así me gusta, muy obediente.-

-¡Seiya!- le regañó Saori.

-Hambre es hambre.-

Shun una pequeña risita y después todos estallaron en carcajadas.

A la hora de dormir, ya todos se habían despedido de Shun y este había caído dormido al colocar la cabeza en la almohada.

/en algún lugar/

-¿estuvo bien mandar ese mensaje?- preguntó la mujer de cabellos blancos.

-Lo dudo, pero… ¿Quién fue el descuidado que hizo eso?- preguntó el hombre alto.

-Mejor pregunten quién fue el que mando el antídoto.- dijeron los gemelos al unísono.

-¡Hipnos, Tanatoos! ¿Qué hacen ahí?- preguntó el hombre de cabellos celestes al verlos sentados en el techo del lugar.

-No es necesario responder.- dijo Tanatoos.

-Es necesario obtener respuestas… ¿no crees, Poseidón?- agregó Hipnos.

-Nadie los ha invitado.- dijo Deméter.

-Pero que grosera eres, un poco de simpatía no hace daño.- le dijo el hombre de cabellos negros como la noche.

-¡Hades!, te creía muerto.- le dijo

-Y después se quejan de que uno no viene a visitarlos.- dejo llevándose una mano a frente.

-¿han regresado ustedes a la tierra?- preguntó la mujer

-¡qué lista!, lamento que mi hermana Pandora no haya podido venir, pero tenía otras diligencias.-

-Qué curioso, Hipnos y Tanatoos se visten igual.-

-No molestes, hippie.- (tampoco sé si así se escribe)

-Si me disculpan, me tengo que ir.- dijo Poseidón.

-¿y si no te disculpo?- dijo el hombre de barba elegante.

-Muy gracioso, anciano. Igual me largo.-

-Qué poco simpático, ya no puede uno ni bromear.-

-No te lo tomes a mal, Hefestos.-

-Sí, sí, ya vete Julián.-

-Hipnos…- Julián se dio cuenta de que ni los gemelos ni hades se encontraban ahí.

/mansión Kido/

-Chicos, vengan.- dijo el pelinegro con tono preocupante.

-¿Qué sucede?- preguntó la pelilila.

-No quiero decirle nada a Shun ni a Ikki por el momento, por eso esperé a que ambos estuvieran dormidos.-

-Ve al punto, Shiryu, me estás asustando.- le dijo Seiya.

-Recuerdan que en cumpleaños de Shun hubo –hizo una pausa para aclararse la garganta.

/en algún lugar/

-Esa lagartija va a contar lo que no debe ser mencionado.- dijo el hombre de cabellos blancos.

-Hay que hacer algo.- dijo la Artemisa.

Así, el peliblanco hizo una extraña figura con las manos.

/mansión Kido/

-¿Qué pasó?, ¿se fue la luz?- preguntó Hyioga.

-No, Hyioga… lo que pasa es que los focos se cansaron y decidieron descansar.- le dijo Seiya sarcásticamente.

-Muy gracioso, costas de huesos.-

-No empieces, cabello de margarina.-

-Cállate, caballito de guerra.-

-Hazlo tú, cisne sin plumas.-

-Mejor cállense los dos.- dijo un Ikki muy molesto.-Si siguen gritando así van a despertar a Shun, y si eso pasa ustedes se las van a ver conmigo.-

-Ni miedo que te tuviera.- dijo el castaño.

-¿ah sí?- un aura amenazante rodeo al peliazul.

-Estaba bromeando, solo bromeando.-

-Más te vale. Duérmanse ya.- dijo con el tono de hermano mayor molesto.

Al día siguiente Shun salió de la ducha para cambiarse, salió para comer un pedazo de pan y jugo de naranja.

-¡¿se puede saber a dónde vas?!- preguntó Ikki.

"a la escuela", como siempre escrito en la libretita.

-Necesitas un bastón para caminar ¿y piensas ir a la escuela?-

"sí, no estoy tan mal"

-A mí no me vengas llorando que te sientes mal.- le dijo Ikki volteándose en dirección al patio.

Shun salió de la casa dejando una nota en la puerta.

-Shun, eres demasiado… ¿Shun? Ese chiquillo necio…-recogió la nota de la puerta.

-"regresó temprano" ni que nada.- dijo siseando.

/en la escuela/

Shun entraba tambaleándose y sujetando el bastón con la mano derecha. Natzuki volteó a ver a la puerta y una sonrisa se dibujó en su rostro, corrió a abrazar al peliverde y lo besó en la mejilla.

-¡Buenos días!, ¡buenos días!, ¡buenos días!- le repetía la peliazul al separarse.

Shun se acercó con dificultad a ella y la volvió a abrazar.

-Te extrañe mucho… chiquillo maleducado.- le susurró.

"Lamento haberte preocupado" le escribió.

-No puedes hablar ni caminar, ¿verdad?-

"puedo caminar pero con ayuda de un bastón" una sonrisa se dibujó en el rostro de Shun.

-No te hagas el gracioso.-

Natzuki ayudó a Shun a entrar al salón.

-¡Shun!- dijo el profesor al verlo.

"hola"

Un abrazo y un par de preguntas antes de dar inicio a las clases.

Al final del día, Shun regresaba a casa, cuando lo jalaron hacia un callejón.

-Es una suerte que no puedas gritar.- dijo el rubio.

-No te asustes, Shun- le dijo el peliazul.

-Escucha, tenemos que advertirte algo.- continuo el rubio.

-hagas lo que hagas, no vayas por el mismo camino mañana.- dijo el peliazul.

"¿Por qué?"

-Qué buena letra tienes. Porque quieres llevarte al lugar donde piensan matarte.- le dijo el rubio.

-¿verdad que es una buena razón?- prosiguió el peliazul.

"Son Hipnos y Tanatoos ¿verdad?"

-Claro, ¿Quiénes más?-

-Somos inconfundibles.-

"es raro verlos con ropa igual y moderna"

-Yo siempre me veo bien.- dijo Tanatoos.

-Yo me veo mejor.- dijo Hipnos.

Para cuando se dieron cuenta, Shun se había ido ya hace 5 minutos.

-"creo que nuestros supuestos enemigos , no lo son. Creo que ellos dos son humanos a fin de cuentas, un par de hermanos que pelean por cosas comunes, son diferentes, pero se pareen mucho no solo en físico, también por dentro y sus poderes también… La muerte es como un sueño y el sueño puede llevar a la muerte…"- pensaba el peliverde en su camino a casa.

Continuara…

Notas: me disculpo de nuevo por la tardanza, pero esto del cambio de ciclo está bien complicado.

Espero les guste el capítulo.

Dejen sus opiniones, por favor.

Gracias por seguir leyendo este fic de principiante…