Los personajes le pertenecen a Masami Kurumada.
Notas: aclarando las dudas de algunos. La mayoría de personajes tiene mucho que ver en la historia, a excepción de Kai y Yusei, pero si no les he revelado mucho de ellos es porque necesito llevar con calma los distintos enigmas que pretendo dar a la historia. Gracias también por darme las cosas que debo mejorar, ya en este capítulo corrijo los nombres de los consejeros de Hades. Me disculpo por ello, pero tenía otro tipo de fuentes de información. En fin ahí va el capítulo.
"aprender a perdonar es propio del ser humano; aprender a olvidar es propio del ser humano; mentir es propio de mí, el arte del engaño no se aprende ni se nace con ello, es algo que se forma por si solo mediante el sufrimiento… y solo mediante el sufrimiento. No hay mentiras nobles, porque la mentira tarde o temprano crea sentimientos negativos en todos…"
Hypnos, Thanatos y Hades caminaban junto a Shun, este último llevaba sus pensamientos dirigidos al hecho de que Hades, aquel que una vez lo utilizó para dañar a sus amigos y tratar de destruir el mundo; Hypnos, el mismo ser que casi lo deja hundido en un sueño eterno pero tranquilo y Thanatos, quien quiso matar a su hermano y rompió la cadena de Andrómeda; ahora estuvieran tratando de ayudarlo o matarlo, cualquiera de las dos parecía extraña.
Al darse la vuelta para dirigir su mirada a Hades, el peliverde se dio cuenta de la ausencia de este; Hypnos y Thanatos lograron ver la sorpresa en el rostro del muchacho.
-Hay mucho que hacer si queremos ayudarte a escapar del terrible destino que te han impuesto.- le explicó Thanatos, con un tono calmado y lleno de algo parecido a la nostalgia.
-Ya llegamos.- anunció Hypnos.
"¿pretenden presentarse ante los demás así? Es probable que quieran matarlos."
-Descuida, sabemos defendernos muy bien.- dijeron los dioses al unísono.
El dios del sueño tocó la puerta ya que parecía que Shun había olvidado por completo que debían entrar a la mansión.
-Es una casa muy grande.- expresó el peliazul.
La puerta se abrió revelando a un Hyioga muy molesto.
-¡¿Quién es?! ¡¿Qué qui…- no logró terminar debido a la sorpresa de ver a sus antiguos enemigos, pero más fue su sorpresa al divisar a Shun en medio de los dioses.
-Tiempo sin vernos, Cisne.- saludaron ambos al mismo tiempo.
-¡Shun! ¡entra, rápido.- gritó alarmado el rubio.
-No te preocupes, no tenemos intenciones de lastimar a ninguno de ustedes.- trató de explicar Hypnos.
-Sí, como no. Ustedes vienen a armar estragos aquí.- dijo colocándose en posición de pelea.- ¡Shun, te dije que entraras!- insistió Hyioga.
"Hyioga, cálmate, no tienen malas intenciones" Shun se acercó para que su amigo se diera cuenta de que Hypnos y Thanatos no le detendrían.
-Shun…- la mirada de Hyioga se volvió tierna como si intentara consolarle -…No confíes en lo que te digan los enemigos.-
Una ráfaga de incertidumbre invadió el corazón del peliverde, después de haber visto algo extraño, al ver a los ojos a su amigo.
/lo que vio en los ojos del cisne/
Ciento cuarenta y cuatro gotas, una sola alma, dos historias, una fue mencionada por el dragón de oscuros cabellos…
-En el momento en que se repartían los diferentes poderes de los dioses, lo cual se hace por medio de 12 gotas de sangre de cada uno, las 144 gotas de sangre se desviaron hacia el mundo de nosotros los mortales, cayendo así los poderes en el alma que fuera digna de llevarla; fue elegida por los dioses. Debido a ello, al ser humano que llevaba consigo los poderes de los olímpicos que nació ese día en el universo, la luna, el sol y las estrellas desaparecieron de la vista de los humanos, dando así los científicos la explicación de un eclipse lunar.-
¿Qué has de pensar si el cisne, el Pegaso, el dragón y la diosa la han escuchado y el protagonista de la tragedia no?
Cobardía es el nombre de aquello que les impide a los caballeros de Athena decirte lo que debe serte revelado…
El error de los dioses es el nombre de su salvación y el de su perdición. Elige, salva o destruye. Elige a quien salvar y a quien destruir.
/en el mundo real/
Hyioga se quedó petrificado al ver como los ojos de Shun quedaron en blanco, intentaba obtener una respuesta, una respuesta que no era obtenida.
Los gemelos de miraron entre si, con una mirada ambos supieron lo que pensaba el otro.
Hypnos se acercó a Shun, le puso una mano en el hombro y se acercó a su oído.
-Despierta…- susurró con tono sereno, casi temible, como el llamado de un ángel a la hora de la muerte.
El dios del sueño cerró con delicadeza los ojos del peliverde, cayendo este hacia adelante; Hyioga se apresuró a tomarlo en brazos antes de dejarlo caer al suelo, colocó su cabeza en sus rodillas mientras trataba de descifrar qué sucedía ante sus ojos.
-¡¿Qué le han hecho, malditos?!- gruñó sin perder de vista el ahora tranquilo rostro de Shun.
-Solo le he dado tranquilidad. Si seguía escuchando aquello podía llegar a perder la cordura.- el tono que presentaba la voz de Hypnos era, como ya se dijo, temible y tranquilizante a la vez.
-Ya has escuchado una de las versiones de la historia, trata de no creer en todo lo que te dicen.- le advirtió Thanatos.
-¡¿se han atrevido a engañar a Shun?!- la mirada del cisne estaba fija en la expresión pacífica del rostro de su amigo. –"¿podrá ser que la verdad sea la que me han dicho Shun y los consejeros del dios del inframundo?"- pensaba.
-No le hemos mentido en ningún momento. Le hemos revelado parte de la verdad a cerca de su alma.- dijo Hypnos.
-¿Dónde están los demás?- preguntó el gemelo de ojos azul grisáceo.
-No tengo por qué contestar.-
-No hemos venido a hacerles daño.-
-¡no les creo nada!-
/dentro de la mansión/
Escondida tras una de las paredes de la mansión se encontraba Hestia, protegida por el cuerpo aparentemente débil que se le había otorgado.
-Pobre muchacho, ¿Cuánto más has de haber sufrido? ¿Cuánto estarás sufriendo ahora? ¿Cuánto más te han de hacer sufrir?- a pesar de ser virgen en eternidad, al ser la diosa que cuidaba del calor del hogar, tenía esa calidez de madre en el corazón.
/en Alemania/
-Mañana mismo regreso, al parecer todos están dispuestos a ayudar.- dijo la pelinegra.
-me alegró mucho, hermana. ¿segura que no quieres que vaya por ti?- preguntó el pelinegro.
-Segura. Además, recuerda que estamos en el mundo como mortales; tienes 16 años, no puedes ir por mi. "hermanito"- le dijo burlonamente.
-No me molestes.- siseó.
/afuera de la mansión/
-Por favor… ya te dijimos que no hemos llegado con malas intenciones.- dijeron los consejeros de Hades a tono sincronizado.
-¡¿esperan que les crea?!-
-¡¿Qué es ese griterío?!- Erín llegaba asustada al escuchar los gritos de su querido rubio.
-¡Erín, entra rápido!- ordenó Hyioga preocupado.
-¿Qué sucede?- preguntó la rubia.
-Solo entra…-
-Sí.- obedeció a la orden del cisne.
-¡qué jovencita tan bella has conquistado!- dijo el rubio ojos dorados con tono pícaro.
-¿Amiga tuya?- preguntó el ojiazul.
-Es solo una protegida.- dijo con la intención de protegerla.
-En ese caso… ¿crees que aceptaría ir a cenar conmigo?- preguntó Hypnos.
-"¿Qué se creen estos bastardos?"-
Hyioga sintió un movimiento de Shun y dirigió su mirada hacia él.
-¡Shun!-
Un quejido de cansancio se hizo presente antes de una sonrisa.
-Hyioga, ¿Qué ha sucedido?- dijo sin dolor alguno.
-Shun ¿no te duele hablar?- dijo emocionado y confundido.
-No…- por muy feliz que fuese, también resultó ser efímero. El peliverde se llevó una mano al cuello y luego empezó a toser muy fuerte saliendo de su boca pequeños y finos hilos de sangre.
-Ya, todo está bien. No te esfuerces.- le dijo Hyioga cuando la tos hubo parado.
Ambos entraron a la casa. Hyioga le dio una manta ya que había quedado bastante helado después del ataque de tos.
-"después, cuando quise encontrar a esos malditos, no lo logré… ahora que lo pienso bien, no percibí la misma energía divina y poderosa de la última vez, tampoco parecían dioses, eran humanos normales.- pensaba Hyioga.
"Hyioga ¿Dónde están los demás?" escribió Shun en la libretita.
-Seiya, Saori y Tatsumi fueron a ver algunas cosas de la fundación. Shiryu y Sunrei salieron a quien sabe dónde. Ikki fue a comprar la despensa. Hikari está en el patio. Erín, bueno, está sentada frente a ti. Seika fue a visitar a Miho. Y June llamó y dijo que llegaría por la noche.- le contestó.
Erín quería preguntar sobre lo sucedido afuera, pero vio que Hyioga prefería no mencionarle nada a Shun.
-¿Shun, qué tal la escuela?- le preguntó.
"Bien" Shun no quería mencionar nada sobre la sorpresita que le dieron Hypnos y Thanatos en la escuela. Entonces lo recordó: había llegado a la mansión junto con ellos, Hyioga había abierto la puerta molesto, pero luego de eso no recordaba nada; no se atrevió a preguntar por temor a la respuesta.
Un rato después, Shun se quedó dormido en el sofá y otro sueño llegó a perturbar el tranquilo descansar del peliverde.
/sueño de Shun/
-Shun… Shun…- le llamaba una voz bastante familiar. –No te preocupes, aquí si puedes hablar.-
-¿Hefestos?-
-Claro, chico, ¿Quién más?- le dijo en tono divertido.
-Me alegra verte.-
-Apuesto a que extrañabas hablar.-
-Sí, es extraño estar callado todo el tiempo.-
-Me alegra verte feliz.-
-Sr. Hefestos, ¿Hypnos y Thanatos son sus aliados?-
-Sí, no tienes que desconfiar de ellos.-
-Me alegra escucharlo.-
-Bien. Me he presentado para decirte que tengas cuidado.-
De la nada este tranquilo sueño se convirtió en pesadilla.
-¡Niño maldito, esta vez no te escaparás.- dijo la misma voz que se presentó en aquel fatídico atardecer en la isla de Andrómeda.
-No tengo intenciones de morir sin motivo alguno.- le dijo Shun con un tono serio pero calmado.
-No te hagas el valiente, no te queda bien.-
-No soy el único.- una sonrisa retadora se dibujó en el rostro del peliverde.
-Maldito…- siseó, pero justo en el momento de querer atacar al peliverde, este despertó de golpe.
/en el mundo real/
-"No me quedaré cruzado de brazos, tengo el presentimiento de que no de hacerlo."- pensó.
Continuara…
Notas: espero que les haya gustado el capítulo.
Sigan dejando comentarios y sugerencias.
Gracias por seguir la historia!
