Disclaimer. Los personajes no me pertenecen, pero eso ya lo saben así que continuemos.
Para cuando Mimi regresó a la preparatoria de sus vacaciones de invierno, una nueva esperanza se filtraba hacia su corazón. Había dedicado todo su tiempo a liberarse del encanto de Taichi y una luz de esperanza le iluminaba el día.
Cada vez que se reunían todos los antiguos elegidos Mimi evitaba el contacto visual, intentaba no reír tan exageradamente de sus bromas y encontrar las situaciones en las que la actitud del castaño la molestaba. Hasta ahora todos sus métodos parecían estar resultando, pero cuando dejara de procurar sus reglas, sería cuando todo volvería a derrumbarse. Solo se necesitaban segundos para que Mimi se volviera a sentir como de diez años.
Pero un nuevo semestre comenzaba, y Mimi no era la clase de chica que pierde sus esperanzas.
Así que cuando se encontró a Tai en el pasillo, recordó todo el progreso que había logrado en las vacaciones, y le sonrió, para seguir su recorrido hasta su salón, hasta que recordó que el de su amigo se encontraba en la misma dirección. Aun cuando la castaña no quería pasar tanto tiempo con su amigo, ignorarlo resultaría demasiado sospechoso, incluso para Taichi.
"¡Mimi! ¿Qué hiciste en las vacaciones?" le dijo mientras pasaba un brazo sobre sus hombros. Oh Dios.
"Tai, nos vimos casi cada semana. No pude haber hecho algo de lo que no se enteraran"
"Si, hablando de eso. ¿Tienes novio? Sé que no nos has dicho nada, pero…"
"No tengo" el color subió a sus mejillas, pero intentó concentrarse en otra cosa, claro que el que estuviera tan cerca de su amor platónico no le ayudaba mucho.
"Un chico de mi clase me pidió que te lo presentara, ya sabes. Es buena persona, sabes que no te juntaría con algún ser aterrador"
"Gracias Tai, pero por ahora no estoy interesada"
"Oh bueno, hice lo más que pude. ¿De casualidad sabes algo de cálculo?"
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Llevaba cinco minutos sentada cuando Miyako entró a la cafetería. Una nube de enojo se divisaba en su aura, y por lo general él único que lograba causar algo así en la pelimorada era su novio, Ken.
"Ken está ayudando a Sakura en algebra, ¿Puedes creerlo?" se sentó bruscamente, haciendo que el contenido del vaso de Mimi casi se derramara sobre la mesa, pero a la otra chica pareció no importarle.
"Tu novio ayuda a cualquiera que lo necesite Miyako, deberías sentirte agradecida de estar con un chico tan amable" Mimi continuo pellizcando su dona y tomando de su café, ya sabía que lo que su amiga quería era hablar no escuchar, por lo que no necesitaba dejar de comer para ayudarla.
"No lo entiendes Mimi. Sakura es probablemente la chica más bonita de mi salón, y no conforme con eso es muy lista, pareciera que el sujeto de arriba me jugó una broma. No necesita ayuda de mi Ken, quiere quedarse con él."
"Miyako, aunque esas fueran las intenciones de la chica, Ken nunca te haría algo así. Tal vez tú no ves la manera en la que te mira, pero es como si nunca se pudiera aburrir de tu rostro, como si quisiera explorarte cada vez más."
"Si, está bien, pero Sakura es linda, parece modelo Mimi, y un hombre tiene debilidades"
"La única debilidad de un hombre enamorado debe ser su novia, y así está Ken" Mimi volvió a mantenerse callada mientras su amiga volvía hablar, siempre, por más que interviniera, Miyako terminaría encontrando la respuesta sola y luego la pareja continuaría tan feliz como siempre. En ocasiones la castaña se atrevía a pensar en que a su amiga simplemente le encantaba el drama, el pobre chico nunca hacía nada para que Miyako perdiera su confianza.
"Mimi dónde estabas, el profesor de álgebra te está buscando" su amigo pelirrojo se les acercó, el incidente de Koushiro había quedado olvidado, pero la castaña aun sentía que debía arreglar unas cosas con él.
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Estaba tendida sobre su edredón celeste, terminando el trabajo extra que el maestro le había encargado por no prestar atención a su clase, cuando su celular se iluminó mostrando el nombre de Sora en la pantalla.
Mimi dudo un momento en contestar, y la acción le resultó tan ilógica que sintió arrepentimiento por el simple hecho de querer ignorar la llamada.
"Hola Sora Sorita"
"¡Mimi! ¿Dónde estás? Llevamos media hora esperándote" la voz de la pelirroja parecía molesta, y eso fue lo que desconcertó, y preocupo, a la castaña. Sora nunca se alteraba, bueno, casi nunca.
Pero fue también cuando recordó como llevaban planeando ellas y sus amigos una salida en el boliche. Sora era una deportista competitiva, esa era su mayor similitud con Tai, porque aunque la pelirroja aceptaba perder en sus juegos, lo tomaba como un obstáculo que debía superar. Pero si algo la molestaba era tener que esperar para que la competencia comenzara y, al parecer, ninguno de sus amigos había querido iniciar sin ella.
Para cuando llego al lugar, todos sus amigos ya estaban con sus zapatillas cambiadas y con sus bolas al lado.
Mimi fue con el joven que repartía los zapatos. Un muchacho de cabello un poco largo y negro que lo acomodaba de lado, sus ojos verdes parecieron inspeccionarla, y mientras en otras situaciones la chica se hubiera sentido incómoda, consideraba que ahora se lo merecía por haberlo estado mirando tan descaradamente. Al entregarle su talla el muchacho pareció querer decirle algo, pero una mano grande se acomodó en el hombro de Mimi antes de que este pudiera hablar.
"Mimi rápido, tienes que ayudarme a ganarle a mi chocolatito" la voz de Taichi era más burlona de lo normal, denotando que era una ocasión especial. Sora odiaba que su novio le diera apodos.
Faltando solo tres turnos para que el juego terminara, Koushiro y Ken iban en primer lugar, todos habían decidido ponerse en parejas. Mimi jugaba con Tai, Hikari con Cody, Sora y Takeru, y Miyako con Jou. Davis había quedado cansado de una práctica de futbol y al llegar a su casa durmió sin ser consciente de la hora. Mientras que Yamato tuvo ensayo con su banda, cada vez tenían menos oportunidades para juntarse, por lo que no desperdiciaban ninguna que se les presentara.
Su mesa estaba atiborrada de hot dogs, nachos y refrescos que solo Tai tomaba.
"Koushiro ¿Cómo puedes ser tan bueno en este juego infernal?" el moreno no había logrado ninguna chuza en todo lo que llevaban del partido y ahora, con el juego a poco de terminar, comenzaba a pensar que se necesitaba algo más aparte de lanzar la bola con todas sus fuerzas.
"Es todo sobre el control en la muñeca, conocer los ángulos de la pista de juego y las variables que se te puedan presentar" el pelirrojo parecía estar muy concentrado en su explicación" Además de tener una sorprendente suerte"
El juego terminó sin una mayor sorpresa, pero ninguno estaba listo para despedirse aún.
El boliche se encontraba en el centro comercial, por lo que los jóvenes fueron a caminar. Después de una hora todos cargaban ya con alguna bolsa de compra y un helado.
Estaban dirigiéndose a la salida cuando Mimi vió a Yamato. Tomó otra cucharada de su helado y por unos instantes creyó que no le podría quitar la vista.
Estaba en las escaleras eléctricas, con una chica de casi su estatura en su brazo.
Casi al mismo momento que ella, los otros se percataron de la presencia de su amigo.
"Es Yamato, vamos con él" Taichi era el más entusiasmado en acercarse, como era costumbre no entendía el asunto.
"Está con una chica Tai, no creo que te quiera ver" su novia, como siempre, era quien se encargaba de aclararle las situaciones al castaño. No solo por querer ayudarlo, sino que al corregir los malentendidos, se evitaban muchos problemas.
"La chica es muy linda. Se ven tan bien juntos" Miyako los miraba con estrellas en los ojos.
"Fue por eso que no pudo venir"
"Si, recuerdo que menciono algo de que iba a salir" Takeru comenzó a hablar "Es amiga del baterista de su banda, el chico llevaba meses intentando convencer a mi hermano de que le diera una oportunidad"
El grupo se quedó en silencio, no había nada más que decir. Hasta que Mimi volvió a hablar.
"Espero que les vaya bien juntos" y Mimi lo dijo desde lo más profundo de si. Después del tiempo que había pasado con el rubio, pensaba que se merecía a alguien que en verdad lo quisiera. Alguien con quien ser feliz.
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Mimi no recordaba cuando había sido la última vez que se había sentido así de aburrida. Probablemente había sido hace solo un día, en su clase pasada de historia, y, como era su costumbre, se dedicó a examinar a sus compañeros, inspeccionarlos hasta sus entrañas, analizarlos.
Mia, la chica sentada frente a ella, estaba con la vista a su pupitre, desde su perspectiva parecía estar concentrada en su trabajo, pero solo se necesitaba echarle un rápido vistazo a su cuaderno para ver como se dedicaba a sus dibujos. Mimi imaginaba su cuarto lleno de retratos, y como se pasaría sus tardes admirando el arte cubista.
Hiro era un chico callado y difícil de leer. Era la clase de persona de la que siempre podías estar seguro hacía lo que le encomendaban; dedicado, eficiente y perfeccionista. Pero la chica casi podía verlo en su habitación, jugando videojuegos o viendo películas. Alguien igual a todos, que no deseaba ser visto como simple y ordinario.
Luego estaba Koushiro. A Mimi normalmente le aburría observar a su amigo, en todas las clases se dedicaba solo a hacer su trabajo, incluso cuando terminaba ayudaba a los demás. Pero por ese día el pelirrojo no estaba con la cabeza en su cuaderno, parecía tan distraído como la misma Mimi.
El chico se sentaba a su izquierda, así que la castaña intentó acercarse a él lo más sigilosamente posible. La parecieron horas hasta llegar a su lado, pero nadie la había visto.
"Hola, ¿Qué sucede?"
"Mimi, ¿Qué haces aquí?"
"Yo pregunté primero Izumi"
Su amigo calló en ese momento.
Los minutos fueron pasando, y Mimi se comenzó a desesperar al no recibir ningún tipo de respuesta.
"¿Tiene algo que ver con Aiko?" la chica recordó el incidente de la fiesta de navidad, cuando su amigo le contó de los sentimientos que estaba desarrollando por esa chica.
Sin poder evitarla los ojos de Mimi se dirigieron a ella. Aiko era ligeramente más alta que ella, sus ojos eran castaño oscuro y su cabellera era ondulada y le llegaba a la mitad de su espalda. Su piel era clara y sus labios rosados y carnosos. Ellas no acostumbraban hablar, pero no por desagradarle a la otra, sino simplemente por estar en grupos de amigos diferentes.
Cuando volvió su vista a su amigo, pudo apreciar como sus mejillas comenzaban a enrojecer.
"Así que en verdad te gusta"
"Mimi, no quiero hablar de eso"
Koushiro permaneció callado después de eso, la castaña no sabía si era una señal para que hablara ella o para callarse, pero como era su costumbre decidió hablar.
"Lo entiendo, querer a una persona y no saber sus sentimientos hacia ti es horrible, pero si la tienes tan presente en tu cabeza, creo que deberías hablar con ella"
Su intención era seguir hablando, desde que eran niños se habían acercado, el ser compañeros de clase había ayudado a que su relación mejorara aún más, pero Mimi se vio interrumpida por un regaño del profesor hacia ambos.
Al terminar la clase intentó retomar el tema con su amigo, pero a la mínima insinuación el pelirrojo evadía el tema.
Perdón por la tardanza pero he tenido unos problemas con la luz y el Internet de mi casa pfff…
Sin contar que estoy entregando proyectos y semestrales, estoy de cabeza, pero ya casi salgo así que está bien.
Pero bueno, el tercer capítulo está aquí y el próximo lo subiré próximamente. Lo más seguro es que comience a subir solo los lunes, para ya tener una fecha exacta, así que nos vemos pronto.
Adiós.
