Los personajes le pertenecen a Masami Kurumada.
"es verdad que llorar es semejante a deshacerse de los pesares… lo malo es cuando los problemas no se dicen… y cuando la fortaleza para llorar desaparece."
-no tengo tiempo para perder en discusiones absurdas.- dijo molesto el hombre de cabellos canos.
-¡No son absurdas! Tu más que nadie debería saberlo.- dijo la mujer de cabellos verde oscuro.
-Deméter, entiende que ese error solo sirve para morir.- dijo el joven de rojizos mechones.
-¡Es un ser humano! Y, de alguna u otra manera es un dios.- dijo, para después arrepentirse al ver la furia que se reflejaba en los ojos de todos los presentes.
-¡Ese niño no es humano ni dios! ¡Es una creatura que no pertenece a ningún lado.- dijo con Furia el hombre alto de porte autoritario.
-Acéptalo, Zeus… tienes miedo de esa "creatura"- dijo el joven pelinegro.
-¡Hades! ¡¿Qué demonios haces aquí?!-
-Vaya… qué bienvenida más cálida, hermanito.-
-Responde.-
-Vengo a enterarme de la situación. No te creas tanto, desde el inframundo puedo ver tus miedos.-
-Eso lo sé. Pero esto no te concierne.-
-¡Claro que sí! ¿crees que en el inframundo no pesan los errores que hemos cometido?- dijo Hades con recelo.
-Tus poderes ya son malignos.-
-Pero los muertos están regresando. Me refiero a los que han cometido los peores pecados, aquellos que han cometido masacres solo por diversión, los que se divierten con la tortura de los de su especie; están regresando como almas capaces de revivir los peores errores cometidos por los seres humanos.- dijo Hades mientras miraba al vacío.
-No, esto no es posible.- Zeus de movía de un lado a otro.
-Pues lo es, no dudes un segundo de que es verdad.-
-Ese maldito niño…-
-No le llames así ¿Debo recordarte que tú mismo le permitió seguir viviendo?-
-Se supone que moriría poco después de nacer.-
-Pero no pasó.-
-Tendría que haber muerto en la isla de La Reina Muerte.-
-Tampoco sucedió-
-En el sacrificio.- hablar de todos sus fracasos molestaba a Zeus.
-Volviste a fallar.- sin embargo a Hades le divertía.
-En la guerra del santuario de Athena.-
-Nada.-
-En el norte de Europa ¡No me importaba si asesinado o congelado!- gritando Zeus empezaba a perder la calma.
-Así que ¿estás molesto?-
-Lárgate… ¡Lárgate de una vez!-
-Calma, ya me voy.-
Mientras Hades caminaba por las calles de Alemania, pensaba en todo lo que había pasado en aquel lugar.
-Jaime. ¡Jaime, ven!- una voz muy familiar perturbó la calma del pelinegro.
-¡qué no me llames así!- gritó.
-No te enojes. Recuerda que no puedo decirte Hades.- le dijo la pelinegra.
-Por lo menos dime James.-
-No. Eres mi pequeño hermanito, Jai-me.- la voz de la chica era juguetona.
-¡Pandora! No me gusta.- Jaime dijo esto con una voz tan infantil que Pandora no logró contener una tierna risita.
-Ya. Los demás nos esperan, debemos irnos.-
-Eso lo sé. Yo les dije donde esperarnos.- dijo el pelinegro tratando de recuperar la supuesta superioridad que había perdido.
-Sí, sí. Date prisa Jaime.-
/en la mansión Kido/
-Shun ¿estás despierto?- Ikki entraba a la habitación de su hermano.
-Sí. ¿por?- dijo curioso.
-Ayer no pudimos hablar.-
-Es cierto. Entonces hablemos ahora.-
-Hyioga me dijo que ayer, cuando llegaste de la escuela, Hypnos y Thanatos te acompañaban ¿Es cierto?-
-Sí. Se me olvidó comentarte.-
-¡¿Te hicieron algo?!-
-No. Son nuestros aliados, ellos me explicaron que significa "el error de os dioses"-
-Qué bueno, extraño, pero bueno. Pero, dime ¿Qué significa?-
-Para que reencarne un dios, se necesitan 12 gotas de cada uno. El día en que nací, las 144 gotas se desviaron y acabaron fusionándose con mi alma, por la furia de las entidades divinas, ese día estuvo envuelto por la completa oscuridad.- dijo con cierta nostalgia y tranquilidad que preocupo al peliazul.
-¿Pero para qué estaban aquí Hypnos y Thanatos?-
-Porque se supone que la mayoría de los dioses me quieren matar y también sus poderes se están contaminado de no sé qué cosa, y necesitan de mis supuestos poderes para purificar los suyos.-
-¿"Poderes"?- repitió Ikki sin entender demasiado.
-Debido a que soy un humano, al caer las 144 gotas sobre mí, adquirí todos los poderes y habilidades de los dioses.-
-Esto va de mal en peor.- dijo el fénix, más para sí mismo que para se hermano. –Creo que deberíamos decirle a los demás.-
-Creo que sí.-
/cinco minutos después en la sala principal/
-¿Qué pasa?- pregunto Saori.
-Debemos hablar de algo, algo muy extraño.- dijo Ikki.
-Habla, no me hagas esperar tanto.- dijo Seiya.
-Faltan las chicas.- dijo Hyioga.
-Esto solo nos concierne a nosotros.- dijo Shun.
-Entonces, es algo para los caballeros ¿me equivoco?- dijo Shiryu.
-No. Es precisamente de ello que queremos hablar.- dijo el peliazul.
-¿Qué sucede?- Saori se mostraba más que preocupada.
-El error de los dioses. Eso es lo que he estado escuchando constantemente desde hace unos días.- Shun comenzaba a revelar el secreto que solo conocían June, Ikki y él mismo.
-El error cometido hace 16 años. Un humano impregnado con la sangre de todos los dioses.- dijo Shiryu, sorprendiendo a Shun e Ikki.
-No tengo idea de cómo lo sabes, pero así es.-
-Los dioses te consideraron digno…- no logró terminar, pues fue interrumpido por el peliverde.
-No. Esa es la historia que cuentan los ancestros; pero la verdad es que, el error de los dioses es eso: un error.-
-Pero…- de nuevo Shun le detuvo.
-Un error que les está costando caro. "eres su salvación, pero también su perdición. Podría destruirlos si quisieras." Eso me dijo Hypnos.-
-Entonces…- Hyioga ya había comprendido el por qué sus anteriormente enemigos estaban con Shun aquella tarde.
-Sí. Según tengo entendido tenemos muchos en contra, pero, también hay dioses que están dispuestos a ayudarnos: Deméter, Hefestos, Hypnos, Thanatos y Hades. Son los únicos que sé. Pero creo que hay más.
-¡¿Hades?!- al unísono, los caballeros y la misma Athena se pararon de la sorpresa.
-Sí. Hades está de nuestro lado.-
-Shun ¿Por qué no habías dicho nada?- Saori se acercaba y le levantó el rostro.
-Al principio no le di importancia. Ahora las cosas están empeorando, los poderes malignos de los dioses se han incrementado, están fuera de su control.-
-¿Poderes malignos?-
-Es por eso que los desastres están empeorando. Por eso, las cosas para nosotros también se pondrán peor, los dioses intentarán matarme y temo, que por consecuencia, ustedes se vean involucrados.-
-No temas. Creo que debería saber que no somos cobardes.- le dijo Seiya.
-Pero yo sí.- Shun estaba hecho un mar de lágrimas en su interior, pero en su rostro se disfrazaba con una sonrisa. –No quiero que les pase nada malo. Menos a causa mía.-
-No digas tonterías. Además, somos buenos para defendernos, no somos unos debiluchos.- Hyioga demostraba determinación.
-Gracias. Gracias amigos.-
/por la tarde/
/Shun Pov/
Después de sincerarme con mis amigos, un sentimiento amargo me invadió. No quería preocupar a nadie, por eso me fui a mi habitación; estando solo, comencé a llorar sin razón aparente. Las cuatro paredes de la recámara me hacían sentir peor, a causa de eso, tomé mi guitarra y salí al patio sin llamar mucho la atención.
Las notas sin sentido son, para mí, las mejores. Solamente quiero desahogarme, no quería llorar, sabía que si me escuchaban llorar, mis amigos, Hikari o las chicas vendrían a ver; no quería eso.
En medio de mis lamentos egoístas, siento la presencia de Ikki observando desde lejos, me alegro que respete el hecho de que yo quería estar solo. "Solo" de la nada, esa palabra me trajo un sentimiento de terror.
Al momento de sentir que Ikki se alejaba, una de las cuerdas de la guitarra se rompió. Entonces me di cuenta de que había anochecido.
-¡Shun!- June, ella me llamaba. Pero yo no quería que me viera así, deprimido por nada.
-June.- dije sin demasiados ánimos.
-Shun, tócame una canción.- dijo mientras se sentaba frente a mí. Yo tenía el rostro bajo.-¿Shun?-
-No puedo.- dije. De la nada sentí como las lágrimas amenazaban con recorrer mi rostro.
-Pero si tú tocas muy bien.-
-No puedo, la cuerda se reventó, no puedo complacerte…- entonces, me quebré, la voz me temblaba y me cubrí el rostro con las manos.
-Shun…- no pude evitar abrazarla, escondí mi rostro entre el hueco que tiene entre el cuello y el hombro; su blusa se mojaba con mis lágrimas y ella correspondió a mi abrazo.
No tengo idea de cuánto tiempo pasó, pero me quede dormido en sus brazos, en esos brazos cálidos que me acariciaban con delicadeza.
Ella lograba cosas que ni siquiera mi hermano o mis amigos lograban. Ahora, al recordar, solo puedo atinar a abrazarla.
Cuando desperté. Estaba solo, en el patio, pero el recuerdo estaba más que presente.
Era domingo, por lo que, después de bañarme comer y conversar un rato. Volví a quedarme solo en el jardín con mi guitarra. Pero, de nuevo las lágrimas caían en las páginas donde anotaba las canciones que me gustaban. Pero esta vez sabía la razón, bueno, eran dos razones: la primera era porque el miedo me invadía, temía lo que podía llegar a pasar, no quería perder a nadie, no quería que nadie saliera lastimado, yo solo era un error, solo eso. La segunda era porque había sido un completo estúpido al llorar frente a June, lo único que logré fue preocuparla, hacer que se sintiera obligada a consolarme. Al final no soy solo un error, no, soy un error estúpido y egoísta, un error, una carga. Las malditas lágrimas no quieren cesar pero me veo obligado a pararlas a la fuerza, pues June viene, iluminada por la luz de la luna que ha vuelto a salir demasiado rápido.
-¿te pasa algo?-
-No. Estoy bien, anoche querías que te tocara una canción, así que escucha.-
/June pov/
Anoche lo vi llorar, anoche le abrasé. Por primera vez, por primera vez en tres años, vi al verdadero Shun; al chico frágil y sensible, al Shun que necesita un abrazo para dormir en paz. Puede sonar extraño, pero me sentí feliz de verlo llorar. Sin embargo ahora, ha vuelto a colocar esa coraza de hierro, mejor dicho, bronce; esa coraza que no me deja ver otro sentimiento que no sea felicidad, una felicidad que, desgraciadamente, es falsa.
Notas: si logré actualizar!
Espero que el capítulo sea de su agrado.
Pero esta semana si me tiene que tener paciencia.
Dejen sus opiniones!
Gracias por leer!
