Los personajes le pertenecen a Masami Kurumada.
"¿Han oído que cada quien vive en un mundo propio? Ahora veo que en mi caso, es más literal de lo pensaba… ¿Qué para cuándo no perteneces a la realidad? ¿Cuándo tu mente divaga en otra parte del inmenso universo de los sueño? ¿Qué pasa cuando eres parte de algo irreal? Un mundo hecho para mí… un mundo donde yo soy el amo y señor de todo, un mundo donde yo soy el principio y el final…"
-¡Zeus! ¡Ven rápido!- llamó Hermes.
-¡¿Qué quieres?!- respondió el dios.
-El chico no está.-
-¡¿Qué dices?!-
-No sé qué pasó. Pero ya no está.-
-Ese bastardo…- siseó Zeus.
-¿Qué ha sucedido para que Zeus esté gritando de esa manera?- preguntó Deméter.
-¡Lárgate!- dijo el padre de los dioses.
-Hermes ¿Qué ha sucedido?-
-El niño escapó. No sabemos nada más.-
Deméter ya sabía lo que sucedía, pero tenía que disimular un poco para poder enterarse de alguna que otra cosa importante.
-¿Tienen alguna sospecha?-
-Nada.-
-¡Tú eres la primera sospechosa!- dijo Zeus.
-Cálmate un poco Zeus. El niño escapó, pero no es como si no pudieras volver a secuestrarlo.-
- "Puedes buscarlo donde quieras, pero no eres capaz de llegar solo al lugar donde está".- pensaba la peliverde.
/En el Santuario de Athena/
-Moo, reúne a todos en el templo de Athena.-ordenó la pelilila.
-Sí, Athena.- respondió el santo de Aries.
Con los seis caballeros dorados reunidos, Athena se dispuso a hacerles saber lo sucedido en la mansión Kido.
-Ustedes, caballeros sobrevivientes de la primera guerra interna del santuario; han sido traídos a la vida a causa de mis poderes. Ahora, quiero pedir su ayuda una vez más, si no lo hacen por ustedes o por mí. Háganlo por sus compañeros que no se me permitió regresar del inframundo, aún después de dar su vida y sus almas al muro de los lamentos, por ellos, necesito que arriesguen una vez más sus vidas.-
-Princesa Athena, ¿Qué ha sucedido?- preguntó Milo.
-Ha sucedido algo con el heredero de la armadura de Virgo ¿Verdad?- habló Shaka.
-Tienes toda la razón. El caballero de Andrómeda, Shun, es el error que los dioses cometieron hace ya algún tiempo.- contestó la diosa.
-Pero, según los relatos de los ancestros, el error de los dioses es bueno, el alma preferida por ellos.- dijo el pelirrojo maestro.
-Maestro, me temo que aquel relato, es una mentira para encubrir la verdad.- contestó Shiryu.
-Los dioses buscan acabar con la vida del caballero de Andrómeda. Los poderes contenidos en su interior sanarán los poderes contaminados de ellos. Pero, como él es capaz de acabar con su existencia, tomarán sus dones y luego le matarán.-
-¿Dónde está?- preguntó Aldebarán.
-Se lo han llevado. Anoche se lo llevaron. Ni con el cosmos es posible localizarlo.- dijo el fénix, quien no había dicho una palabra en todo el trayecto de Japón a Grecia.
-Entonces…- Aioria sabía la respuesta, pero necesitaba cerciorarse.
-Sí, creemos que se lo llevaron al Olimpo. El único lugar donde podrían tener control sobre él. Y donde nosotros no podemos llegar con tanta facilidad.
-Athena… necesitamos algo a lo que atenernos por concreto lo más pronto posible.- dijo Hyioga.
-Es cierto, si no tenemos algo seguro, estaremos actuando a ciegas.- dijo Seiya.
-Eso lo sé, pero por el momento es lo más lógico. Si nos ponemos a pensar en toda as posibilidades, solo perderemos el tiempo, es mejor actuar con lo que tenemos.-
-¿Crees que de verdad este ahí?-
Para Ikki, el hecho la sola idea de perder a su hermano le quitaba todo el valor que siempre tenía. El simple hecho de ver sufrir a Shun le llenaba de duda, desesperación, cobardía y confusión.
-No te preocupes, Ikki…- el fénix apartó a Seiya de un brusco movimiento de su hombro.
-Seiya, déjalo.- Shiryu había notado la desesperación del mayor.
/En el departamento de June/
-Así que…-
-No me mires así. Suficiente he hecho con escaparme de las garras de los dioses.- dijo el peliverde con cierta molestia.
-Es que es muy divertido es hecho de verte como un niñito de 7 años.- dijo June entre risas.
-¡No es mi culpa! ¡No te rías!-
-Qué chaval más enojón.-
Un destello deslumbró la habitación.
Una mujer de cabellos rubios y castaños (como las mechas californianas, pero naturales) se hizo presente y buscó a Shun con la mirada.
-¡Lo siento pequeño! Te aseguro que no fue mi intención.- se disculpó mientras cargaba en brazos al peliverde que se retorcía molesto.
-¿Usted es…?- preguntó June.
-¡Ay! Mis disculpas, querida, no te vi. Soy Iris , la diosa del arco… íris.-
-Un gusto… pero…-
-¿Ah? Sí. Lamento haber convertido a tu novio en un infante.-
-El que requiere de una disculpa es otro.- reclamó el caballero de Andrómeda.
-Lo siento, pequeño; pero se me fue un poquito la mano al utilizar mis poderes. La idea era hacer un arcoíris para distraer a Hermes, pero creo que se fue el otro conjuro.-
-Ajá, sí. ¿puedes regresarme a la normalidad?-
-A eso vengo.-
-¿Me puedes bajar?-
-Espera un poco. Es que eres muy lindo.-
-Y es mi novio.- replicó June.
La diosa bajó a Shun. Acto seguido, posó sus dedos en la frente del "infante" y murmuró algo en griego.
-Ya está.-
-Gracias.-
-Shun… tu camisa no está.- dijo la amazona.
-¿Ah? ¡¿pero por qué?!- reclamó el peliverde.
-Agradéceme, querida. Te he dado un pequeño regalo.-
-¿Segura de que es una diosa?-
-Muy segura, niño. No lo dudes.-
-Ajam…-
-Te tengo otro regalo. Pero creo que ella…-
-No importa… soy débil ante ella y terminó convenciéndome de llevármela conmigo.-
- Así es el poder de las mujeres.-
-Le canté y todo.-
-¿Qué le cantaste?-
-"Si preguntan por mi" de Alex Ubargo…creo.- dijo dudoso.
-Ubago.- corrigió la diosa.
-Eso.-
-Pero no funcionó y ahora seré la Admirante del primer ejército.- dijo con aires de poder.
-Te dije que eso no.-
-Y yo dije que sí.-
-Volviendo a lo que estaba por decir…-
-Es cierto. Continúe.- dijo Shun.
-Tomen mis manos.- dijo.
Ambos obedecieron entre dudas.
En un abrir y cerrar de ojos estaban en un lugar distinto.
-¿Dónde estamos?- preguntó June.
-Es una dimensión intermedia.- explicó Iris.
-¿Una qué?-
-No existe en la realidad mortal ni en la realidad de los dioses.-
-¿Para qué nos has traído aquí?- preguntó el peliverde.
-Para protegerte. Aquí no pueden llegar los dioses, ni los mortales que no tengan tu permiso.-
-¿Mi permiso?-
-Esta dimensión fue creada a partir de los sueños fantasiosos que tienes.-
-¿Ah?-
-Es tuya. Solo tu la has creado, solo tu puedes destruirla. Eres el amo y señor de todo lo que aquí existe.-
-¿Yo?-
-Tienes más poder del que crees. No perteneces a ninguna de las dos realidades. Compartes sangre mortal y divina. Puedes destruir y puedes reconstruir. Puedes hacer lo que se te proponga. Esta dimensión es la frontera entre lo común y lo divino.-
-¿Qué es eso?- preguntó la rubia señalando un sencillo palacio de color negro.
-Puede ser lo que él quiera.-
-Creo que será la base de planes.- dijo sonriendo con satisfacción.
Su plan estaba empezando a formarse. Dirigiría una batalla para evitar que los dioses lo mataran; para evitar que esa cosa terminara de contaminar las fuerzas divinas; para que el mundo no fuera destruido.
Ante ese pensamiento, el Error de los dioses, solo podía desear que la ironía y la suerte estuvieran de su lado.
-¿No lo crees irónico?- preguntó a la rubia.
-¿Qué cosa?-
-Tenía menos dudas cuando yo era solo una pieza para proteger el mundo. Ahora que soy el que dirige los movimientos, me siento un tonto.-
-No lo eres, eres el mejor jugador y un increíble estratega.-
-Shun, tus habilidades como caballero son excelentes. Tu vida depende de ti, nunca ha dependido de nadie más.- le dijo la diosa.
-¿Dónde queda Ikki?- preguntó Shun.
-Él es tu hermano y siempre te ha protegido, pero, su protección te ha quitado la posibilidad de demostrar tu fuerza.-
-No entiendo.-
-Ha llegado la hora de creer en tu propio poder. Demuestra que eres capaz de llevarle la contraria al destino.-
-Muy bien. Entonces ¡Manos a la obra!- dijo con una sonrisa y la vista fija en la entrada del palacio.-
-Sí.- respondió June.
-Necesitamos aquí a todos los Aliados que tenemos. Planes… necesitamos elaborar los planes. Toda ayuda es aceptada.-
-Todos nuestros aliados están en camino.- respondió Iris.
Desde lo lejos, en un rincón, se encontraba "ella". Aguardaba el momento oportuno para destruir toda esa esperanza… de pronto, "aquella" le susurró al oído: "La madre del malnacido, ha sido tu guía a la perdición… He dado a luz a tu destrucción."
Continuara…
Notas: lamento el retraso, pero en verdad estuve ocupada entre hacer mis tareas, exámenes (si, tareas en período de exámenes) y entre mis murmullos de todo lo que me pasa por la cabeza (no, no soy esquizofrénica)
Otra nota: creo que sería bueno empezar a demostrar más mi personalidad. En el primer fic, las notas eran frías y monótonas. Por eso quiero que a partir de ahora, mi personalidad se vea reflejada. Intentaré contestar los comentarios y voy a ver si me acuerdo de editar el perfil (no tengo nada que me describa… "ups")
