Los personajes le pertenecen a Masami Kurumada.
"Palabras de doble sentido, doble filo. ¿Cuál será el verdadero? Decidir qué creer es más difícil que dar respuestas"
-¡Shun!- grito Ikki.
-Hola, querido hermano…-
La mirada del caballero de Andrómeda permanece tan dulce como siempre… eso es una mentira, su mirada se ha vuelto extraña, no mala, pero no es la misma mirada que antes tenía.
-¿Shun?- Hyioga se preguntaba si en verdad estaba viendo a ese que alguna vez fue su amigo.
-¡Cisne! Cuánto tiempo sin vernos.- dijo Hades.
-No se supone que debas ser agradable…- susurro Pandora.
-¡¿Qué le han hecho a mi hermano?!- grito el fénix.
-Nada, Ikki. No me han hecho nada malo.-
-Shun ¿Qué estás haciendo?- preguntó la pelilila que tenía a los tres jueces acorralándola.
-¡¿Cómo pude ser tan ciego?! Tenía a cuatro diosas tan cerca y tan lejos… Ja, no están de mi parte ¿o sí?- preguntó mientras rodeaba lentamente a Selena, Afrodita, Hestia y Perséfone.
-Shun, yo sé que no eres así…- dijo Natzuki.
-¡Qué lindas palabras! Pero me temo que los roles han cambiado, ¿Verdad, Athena?-
La diosa se sorprendió de la pregunta del peliverde. Shun la veía con un poco de recelo, pero su expresión era indescifrable.
-¡Shun de Andrómeda!- gritó un hombre de cabellos blancos.
-¡Ahhh! Zeus, llegas en mal momento.- dijo Iris con una sonrisa sarcástica.
Unos guerreros con armaduras color blanco aparecieron en el lugar. Miraban con odio a los caballeros atenienses, pero parecían tener más rencor a hacia el grupo vestido de lujos.
-Caballeros de Athena, apartaos si no queréis salir heridos.- dijo Zeus.
-¡Padre!- grito la diosa de la sabiduría.
-Athena, llévate a todos tus servidores y déjame a los traidores.-
-Pero…-
-¡Vamos, Zeus! ¡No seas aburrido!- dijo Shun con una sonrisa, mientras se plantaba delante del dios del cielo.
-¡¿quieres pelear, chico?!-
-No, la verdad no.-
-Las cosas han cambiado ¿eso dijiste?-
-Sí eso dije. Ahora soy yo el que mueve las piezas, yo tengo el juego a mi favor, soy el que controla ahora el tablero.-
-No te creas tanto, niño.-
-Demuéstrenle.- ordenó mirando a los jueces que aún tenían rodeada a Athena.
Los jueces atacaron, pro no lastimaron a la diosa.
Minos quedó a pocos centímetros de que sus hilos tocaran la piel de la pelilila.
Radhamantys rodeó con sus alas negras la espalda de la diosa.
Aiacos detuvo su mano en punta a unos milímetros del cuello de la Athena.
-¡Shun!- gritó confundida.
-¡Shun! ¡¿Qué rayos estás haciendo?!- grito el ruso.
-Hyioga, no te metas.- dijo sin siquiera mirarlo.
-¡¿Qué intentas?!- grito Seiya, quien estaba a punto de atacar.
-Cuidado, Pegaso…- siseó Hades.
Obstruyó su paso con la espada, la misma que había utilizado para intentar asesinarlo.
-Hades…-
-Já. Pegaso, ¿Qué te sorprende tanto?-
-¡Seiya!- grito Shiryu.
-Tú tampoco te escapas, Dragón.- dijo Hypnos.
-Tu eres mío, te haré pedazos, cisne.- dijo Thanatos al tiempo que miraba a Hyioga.
-¡Shun! ¡Responde! ¡¿Qué intentas hacer?!- grito un desesperado Ikki.
-¿Me extrañaste, Ikki?- dijo Pandora mientras amenazaba su pecho con el tridente.
Deméter, Iris, Poseidón y Hefestos retenían a Zeus.
-¡Atrás!- gritaba June al tiempo que atacaba a los dorados con su látigo.
-¡Shun! ¡Ríndete! Ni siquiera tienes armaduras para un ejército.- grito Shiryu mientras esquivaba los ataques del dios del sueño.
-¡No las necesito!- gritó el Error de los dioses.
-¡¿Qué dices?!- preguntó Seiya mientras retrocedía, alejándose del dios del inframundo.
-¡En fin! Ya no importa, tengo lo que necesito ¡Nos vamos!- Ordenó.
Una nube blanca, dura y un tanto filosa envolvió el lugar.
-¡No están!- gritó Zeus.- Seguidlos.-
Se fueron, Zeus y su ejército.
-¿Qué…?- dijo Seiya confuso.
-¿Qué es esto?- dijo Hyioga.
-Yo esperaba, por lo menos, cuchillos.- dijo Aioria.
-¡No digas eso!- intervino Moo.
-Muchachos…- Saori estaba notablemente afectada ante la sorpresa.
-Calma. Creo que si hubiera querido matarnos, lo hubiera hecho ya. En cambio, nos tiró…- se quedó pensativo.
-Sal, nos distrajo con sal.- dijo Shiryu mientras sostenía un poco.
-¡¿Qué daño puede hacer la sal?!- preguntó Seiya.
-Ni idea…-
Ikki no dijo nada, tomó un poco de sal y sonrió entre divertido y nostálgico.
-¡¿De qué te ríes?!- preguntó alterado Milo.
-Es sal coloreada. Color blanco, pero con colorantes.-
-¡¿ah?! En mi idioma, por favor.- dijo Hyioga.
-Cuando era pequeño, a Shun le gustaba colorear la sal de blanco. Nunca entendí por qué.-
-¿Y cómo sabes que está coloreada?- preguntó Saori un poco más calmada.
-No tiene partes grises, la sal normal tiene partes más oscuras.-
-Ya veo… ¿Qué pretendía hacer con esto?- preguntó Shaka.
-No sé. Pero no creo que en verdad sea malo.-
-Ikki…- Mizuki sabía que su novio no era bueno con las palabras y los sentimientos a la hora de combinarlos.
-Confío en él. Pero esta vez, él no parece confiar en mí.-
/En la dimensión intermedia/
-Shun ¿Por qué sal?- preguntó June.
-Porque me gusta la sal coloreada y Deméter tenía mucha.-
-Mi culpa.- dijo la peliverde.
-Pude haberlos dormido…- dijo Hypnos.
-Yo pude haberlos ahogado…-
-Julián…-
-Ya, me callo.-
-Además, hace algún tiempo, mi hermano me dio algo muy especial, hecho de sal coloreada, blanca, para ser exactos.-
-¿Qué fue?- preguntó la rubia.
-La única artesanía que le he visto hacer: Un portalápices.-
/flashback/
En un día con las nubes grises, un niño corría tras un pajarillo color amarillo.
El pájaro cantaba y el pequeño peliverde le seguía.
Mientras tanto, un niño de cabellos azules, se estresaba por no poder terminar aquello que quería hacer.
-¡No puedo dárselo con sal blanca! ¡El color favorito de Shun es el verde!- reclamaba mientras se rascaba la parte de atrás del cuello.
-¡Ikki nii-san!-
El mayor guardó lo mejor que pudo su regalo y salió a ver a su hermano.
-¿Qué pasa, Shun?-
-¡Mira! ¡El pajarito está comiendo de mi mano!- dijo emocionado el pequeño.
-No te valla a dar un picotazo.-
-¡Ikki! ¡El pajarito no haría tal cosa!-
-Solo ten cuidado.-
El ave se fue.
-Ahh. Ya se fue.- dijo decepcionado Shun.
-Ya, entra.-
Cuando entraron a la habitación, no había nadie más.
El menor noto algo que sobresalía del colchón de su hermano y lo sacó.
-Nii-san ¿Qué es?-
El peliazul se sorprendió y no supo qué responder.
-Ikki…- dijo impaciente el menor.
-Es que… bueno, es tu cumpleaños y…-
Recibió un lindo abrazo de parte del pequeño Shun.
-¡Gracias! ¡Me gusta mucho! ¡¿Es sal colorada?! Me gusta mucho.-
-¿De verdad?-
-¡Claro que sí! ¡Gracias, Ikki nii-san!-
-Me alegro que te guste.-
/Fin del flashback/
-Ya veo…- dijo June.
-En fin. Creo que los convencimos. Ahora el problema es…-
-Lidiar con el insoportable de Zeus.- dijo Hades sin demasiados ánimos.
-Exacto.- respondió Shun.
-Pero la balanza está a nuestro favor.- dijo Iris.
-Esperemos que siga así.- dijo Hefestos.
/En el Olimpo/
-¡Sal! ¡¿Entiendes, Hermes?! ¡Sal!-
-Ahhh. Ya entendí para qué quería tanta sal…-
/Flashback/
Dos días antes de que Deméter fuera a la dimensión intermedia…
-¡Hermes!-
-¿Qué sucede?-
-¿Tienes la sal que te pedí?-
-Sí, pero… ¿Para qué la quieres?-
-No sé. Es un presentimiento.-
-Eres extraña, hippie.-
-Ajá. Tu eres el patrón de los ladrones, no digas nada.-
-Cállate.-
/Fin del flashback/
-¡¿Qué tanto fantaseas?!-
-Lo siento. Pero… ¿Por qué no acabaste con ellos de una vez?-
-Lárgate…-
El mensajero se fue y Zeus se tumbó en su trono (Era bastante presumido).
-Véngate, y listo.- dijo "ella".
Continuara…
Notas: Se preguntarán ¿Por qué ocupar sal? Pues, bueno, por una extraña razón en el colegio me dieron sal coloreada… y como todo el mundo se quejó, usarlo como un elemento sentimental fue mi salida!
En fin, la historia irá tomando un grio bastante extraño… espero les guste y por fa, dejen sus comentarios… créanme, animan mucho!
