Los personajes le pertenecen a Masami Kurumada.

"Hace mucho… mucho tiempo atrás, existió el reino de la inhumanidad. Y en ese reino solo podía reinar… mi pequeño hermano de 16 años de edad…" –Servant of Evi- ,(con un arreglo de Ikki).

"Aún no es tiempo, mi pequeño… los esperaré un poco más".

Eso me dijo. Me di cuenta de que las altas e intimidante puertas que se cernían sobre mí, se cerraban lentamente. Emitieron un chirrido…como si estuvieran diciendo: "Vuelve que aquí no perteneces"… O por lo menos eso quise creer. Probablemente dijeron: "Si quieres vete pero regresaremos por ti." En fin… detalles.

El punto es: me alejé con una sonrisa y entonces caí en cuenta sobre el porqué de mi extraño cambio de ánimo.

Aquellas grandes puertas, eran las llamadas "Puertas de la Muerte*". Controladas por Thanatos, esas que nos llevan al inframundo, antes del Arco de la Desesperanza".

Creo que Hades simplemente ignoró el hecho de: "Ah, una muerte más…un alma más." O tal vez pensó: "Bueno… ya hay demasiadas almas errantes… que regresé porque hace estorbo".

Le voy más a la segunda…

Corro lo que me pareció una eternidad… hasta que una mujer (bastante hermosa… muy hermosa) joven, de ojos… bueno sus ojos eran agujeros negros, me recordaron a la teoría del bing bang. Con la piel color arena y larga uñas largas y aparentemente afiladas. Llevaba una capa que parecía contener el universo entero en ella. Otra cosa que me hizo dudar de lo grande que parecía el universo.

"Has llamado a la muerte… Y has sido rechazado." Dijo como echándome en cara que no era bien recibido ni por la muerte.

Pensé "Ajá, ¿y qué?" y ella respondió "Las Moiras* somos las encargadas del destino… Nos has desafiado, insolente mortal." Dijo. Me percaté de que ya no era una, si nos tres hermosas mujeres: una de cabello negro y los mismos ojos, otra igual pero de cabellos rojizos y la otra idéntica a las otras dos, pero de cabellos blancos.

Siempre imaginé a las Moiras como unas molestas señoras pasas que hablarían como ardillas torturadas. No esas mujeres hermosas de voz seductora (Mejor me callo ya)

"¿No voy a morir entonces?" pregunté confiado en la respuesta.

"Aún no. Pero tarde o temprano los mortales mueren."* dijeron en una armonía tenebrosa.

"¿Mortales que mueren? No sabía…" dije. Luego me arrepentí de ser grosero con las mujeres que podían matarme de la manera más horrible que se les ocurriera solo con un hilo, un caldero y agua del Aqueronte.

"Ya vete."

No hizo falta una segunda orden, me fui gustoso y si demora. No tenía ni ganas ni ánimo de quedarme a esperar el cambio de opinión de la muerte.

Veo al Aqueronte, pero en un parpadeo estoy ya del otro lado. No me voy a molestar en darle vueltas al asunto. ¡Voy a vivir! Y eso es lo que importa. Voy a seguir compartiendo la vida con mis amigos y mi novia… Tendré una familia, llegaré a casa… Ok, demasiado a futuro.

La luz… se siente tan bien. Ahora sé lo que Orfeo sintió cuando creyó ver el sol con Eurídice.

Por fin…

XXX

Ikki creía haber perdido a su hermano… la esperanza lo había abandonado casi por completo. Lo único que necesitaba en esos momentos era la voz de su hermano, su risa, su calidez y su humanidad para reconfortarlo de todo lo malo del universo.

La rubia se le acercó y se acuclilló a su lado. Le miro unos momentos y después dijo:

-Ya verá que… pronto todo estará bien.- dijo con una sonrisa en el rostro. Coa que molestó al caballero de Fénix.

-¿En serio?- preguntó sarcástico.

Ella asintió y acarició los cabellos de Shun. Pasó su mano por su mejilla y por último sus labios. "Lo primero que haré cuando despiertes será besarte." Le susurró.

Afortunadamente, Ikki no escuchó eso.

Hyioga se sobresaltó de la nada y abrió sus ojos, estos se llenaron de lágrimas y dijo en un sonido casi ineludible:

-Su cosmos…-

Thanatos asintió sonriendo. Hades sonrió con aire de superioridad, con una mirada que se podía traducir como: "admírenme ilusos. He traído de vuelta al chico utilizando a mi amigo, JAJAJA."

-¿Shun?- Ikki llamó esperanzado con una respuesta.

-Hermano…- Shun se sentó y le sonrió.

Ikki lo abrazó y le regañó:

-Cuando se te ocurra volver a hacerme creer que estás muerto te prometo que te voy a encadenar a mi mano y no te dejo ir solo ni al baño.- le dijo.

-Ok, ok. Pero no fue mi intención… Me alegro de no haber muerto.-

-Todos nos alegramos de eso.- dijo Shiryu.

-Me las vas a pagar. Te juro que no te dejaré en paz en un mes entero. Seré tu sombra hasta que se me pase el enojo.- le dijo Seiya al tiempo de abrazarlo. –Lo siento, debí confiar en ti.-

-Si hubieras hecho eso, el plan no habría funcionado. Así que gracias.-

-La próxima vez que hagas algo como esto… te las vas a ver conmigo, niñato del demonio.- le dijo Hyioga revolviéndole el cabello.

-Gracias... creo. Pero a todo esto…-

-S…- Shun se acercó y miro "molesto" a la rubia.

-Tu, me debes una cosa…-

-Ah. sí.- lo besó y no se soltaron en un par de minutos… en lo que Ikki casi destruye el santuario entero.

-Eres un chico muy rebelde.- le dijo Shaka.

-Bienvenido.- dijeron los Dorados.

-Si, de nada.- dijo Hades.

-Hola.- dijeron todos los demás aliados.

-Shun… en serio creí que te irías.- dijo por fin la pelilila.

-¡Por lo menos salúdame!- replicó el dios del inframundo.

-Perdón. Gracias Hades.- dijo el peliverde.

-De nada. Mira que por tu culpa me quede sin 235 almas que juzgar y condenar hoy.-

-Amm. Ignoraré eso.-

-Bueno. Si estás bien y ya no soy necesario… me voy. Bye bye.- dijo Julián.

-Adiós.-

Poseidón desapareció.

-Nosotros también nos vamos.- dijo Zeus hablando por todos los dioses ahí presentes, menos Athena.

-Ya que…- dijeron todos.

-Gracias.- se despidió Hera.

-Nos veremos luego.- se despidió Hades con sus jueces y Pandora.

-Nosotras no nos vamos.- dieron Mizuki, Natzuki ( esta ya estaba diciéndole todas sus verdades al peliverde) Alice y Hikari.

-Me alegro de ello.- dijo Ikki.

-Yo igual.- dijo Shun.

-Ajá.- dijo Seiya. Ganándose un buen golpe de pate de Hikari.

-Vámonos, Shun debe descansar. Que mejor lugar que nuestro hogar.-

Todos asintieron.

Después de despedirse de los dorados, se dirigían a Japón.

Shun se quedó dormido sobre el regazo de Ikki.

-Me alegra verlo así.- dio Saori.

-Sí. A todos.-

June estaba dormida al lado de Shun, recostada en su asiento, sosteniendo la mano del peliverde.

-¡GOOOL!- gritó Seiya desde un rincón.

-¡CALLATE!- gritó Ikki.

-También estás gritando, tonto.-

-Pony del infierno. Algún día te mataré.-

Shun se movió e Ikki le acarició el cabello.

-Cumpliré mi promesa.-

XXX

Dos semanas después, las chicas se habían ido a pasar un buen rato juntas. Para distraer a June que se pasaba en plante de: Shun aún no debería hacer esto, Shun esto, Shun lo otro.

Para aprovechar, Ikki y Shiryu planearon una "noche de hombres (Ikki y Shiryu), adolescentes inmaduros (Seiya y Hyioga) y niños (Shun, claro, solo según Ikki)".

-¡Primero hay que hacer las palomitas!- dijo Hyioga.

-Yo no puedo comer porque se me dan tos.- dijo Shun.

-¡Entonces comeremos chocolates!-

-¡Sí!-

Ikki suspiró y vació los chocolates en un tazón.

-¡Chocolates!- gritó Seiya.

-¿Qué película quiere ver?- preguntó Shiryu.

-¡Acción!- dijeron Ikki y Hyioga.

-No, terror.- dijo Shun.

-¡Acción!-

-Ya que…-

-Vamos a la habitación de Saori, ahí está la cama más grande.- dijo Hyioga.

-Ok.-

Nadie se opuso.

Ya estaban preparados para ver el filme, pero Shun y Seiya no parecían muy entusiasmados.

Seiya hacía ruidos extraños con la boca y Shun jugueteaba con los colgantes de la lámpara de noche haciendo ruido.

Hyioga les lanzó una sábana a cada uno y un rompecabezas de 1,000 piezas.

-Si no van a poner atención, hagan esto y quédense callados.-

-Está bien.-

Los más jóvenes se sentaron en el suelo, envueltos de modo que solo dejaban ver su rostro.

-Hyioga…- Ikki regañó por el hecho de que estaba nevando y Shun estaba en el suelo.

-No se va a morir.-

Suspiró y e concentró en la película al ver a Shun concentrado en el juego de mesa.

Un rato después…

-¡Seiya! Esa no va ahí.-

Todos prestaron atención al "pleito".

-¡Pero si encaja!-

-¡Pero no va ahí!-

-¡Que sí!-

-¡No!-

-¡Mira, encaja bien!-

-¡Pero es el cielo y ese es un trozo de un pez!-

-¡Pero encaja!-

-¡No va ahí!-

-¡Sí!-

-¡no!-

-¡Que sí!-

-¡Qué no!-

Los mayores intercambiaron una mirada divertida y preocupada. Cuando dejaron de escuchar la pelea, voltearon a verlos.

Seiya estaba dormido sobre el rompecabezas a medio terminar y Shun sobre a espalda del castaño.

-Já. Se ven muy tiernos.-

-Se van a enfermar, súbanlos a la cama.- dijo Shiryu.

Ikki cargó a Shun y lo colocó en medio de él y Shiryu.

Shiryu cargó a Seiya y lo dejó junto a Shun, es decir, junto a él.

Más tarde, se escuchó un quejido.

Seiya le había dado un inconsciente manotazo a Shun. Luego le dio una patada, después le dio con la cabeza.

Ikki se cansó y se movió en medio de los dos más jóvenes.

Más tarde, cuando las mujeres de la casa llegaron, acompañadas también de Mizuki, Natzuki y June, se encontraron una linda sorpresita.

Saori las llamó y todos quedaron con la boca abierta, incluso Tatsumi que había hecho de chofer.

-Se ven tan tranquilos…- dijo Tatsumi incrédulo.

-Miren a Seiya… está callado.- dijo Saori.

-¿Seiya? ¡Miren a Ikki! ¡Su expresión es calmada y no está quejándose!- dijo Mizuki.

-Son unos haraganes desordenados.- dijeron al unísono Hikari y Natzuki.

-Shun se ve muy lindo…- dijo June sonrojada.

-Hyioga se ve demasiado tranquilo. No es normal.- dijo Erín.

-Shiryu… nunca había visto una posición más extraña para dormir…- dijo Sunrei.

Shiryu estaba con la cabeza sobre Seiya y los pies sobre Hyioga.

-Bueno, dado que están dormidos, me retiro.- dijo June.

-Nosotras igual.- dijeron las hermanas.

-Adiós.-

Saori durmió en la habitación de huéspedes.

A la mañana siguiente, les echó en cara lo divertidos que se veían dormidos todos en la misma cama.

Los chicos parecían tomates cuando les dijo que sus novias queridas los habían visto.

Erín se burlaba de Hyioga, Sunrei no podía evitar reírse del pobre Dragón, June (Ya estaba ahí) seguía diciendo que Shun era enteramente normal y tierno al dormir. Ikki agradecía mil vece que Mizuki tuviera presentación de parcial esa mañana y que Natzuki la acompañase, no tenía una muy buena cuñada.

-Cambiando de tema… - dijo el peliazul.

-¿Si?-

-Creo que Shun se merece un título de tirano.-

-¿Ah?-

-Salvaste a este mundo inhumano. Solo para que siguiera así.-

-Y tan solo con 16 años de edad.- añadió Hyioga.

Shiryu asintió y Shun les miró confundido.

La vida siguió, no más peleas para los jóvenes santos de Athena.

Las risas inundaban siempre la casa, la amistad perduraba y el amor seguía creciendo día a día.

XXX

-Hace mucho tiempo atrás… existió el reino de la inhumanidad, y en ese reino solo podía reinar, mi pequeño hermano de 16 año de edad.- eso solía contar Ikki a los pequeños d años.

Notas: ¿Quieren el otro final? ¿O lo dejo así? Díganme.

Espero de corazón que les haya gustado la historia y que la encuentren agradable.

*1: Las puertas dela muerte las encontré en un libro: "Los héroes del Olimpo" la saga, por si la quieren leer, es bien genial, marcó mi vida como Saint Seiya.

*2: las Moiras son las encargadas del destino según los griegos. Ellas cortaban el hilito y la gene e moría (que lindo ¿no?)

*3: es un juego de palabras, suponiendo que las moriras hablaban griego antiguo, al decir Mortales se refieren a los maldecidos y muren dicen Los maldecidos rinden a la Muerte (Hades).