(Sakura's POV)

Estar en el avión por tantas horas fue agotador. No era la primera vez que viajaba en un avión con mis padres, pero si era la primera en que lo hacíamos por tantas horas sin tener un descanso. Hicimos varias escalas y cuando finalmente llegamos al aeropuerto de la Ciudad de México, tomamos un taxi que nos llevara hasta lo que sería a partir de ahora, nuestro nuevo hogar.

Era de día cuando llegamos, las 3 de la tarde, lo sabía porque había configurado el "reloj mundial" en mi teléfono y así sabría los horarios de Japón y de México al mismo tiempo. Pero aunque eran las 3 de la tarde, lo único que yo deseaba era llegar y dormir todo el día. En Japón eran las 5 de la mañana.

Cuando llegamos por fin a nuestra casa, bajé del taxi y en silencio tomé mis maletas y comencé a caminar detrás de mi madre, quien tenía la llave.

Eché un vistazo a mí alrededor y observé por un minuto el vecindario al que me tendría que adaptar. Era una colonia decente, de casas grandes y al parecer vivía mucha gente adinerada en este lugar, algunos vecinos se nos quedaban viendo por breves instantes y otros nos dedicaban una sonrisa, como dándonos la bienvenida.

A un lado de mi casa, había otra en la que estaba un letrero como los que ponen en Japón al haber vendido una casa. Supongo que este decía lo mismo y tal vez pronto tendría un nuevo vecino.

-¿Te gusta? – me preguntó mi padre colocando una mano sobre mi hombro y abrazándome.

-Es lindo –

-Te dije que te agradaría, verás cómo harás nuevos amigos y estarás hablando Español en poco tiempo – palmeó mi cabeza dos veces y me besó en la frente. Es un gesto que mi padre siempre tiene conmigo y él sabe que me hace sentir mejor siempre.

-Si...- aun así no supe que responder y solo avancé con él a la entrada de la casa.

Era una residencia grande, de dos pisos y jardín trasero con piscina, al parecer mi padre había pensado en todo y quería que nos sintiéramos cómodas tanto mi madre como yo. En el primer piso estaba la cocina, el comedor y la sala de estar, si volteabas por un pasillo que estaba a la izquierda de la puerta principal, había dos puertas más: una de cristal que dejaba ver lo que sería el cuarto de televisión y una más con el nombre de mi padre en una placa, supongo que ese será su oficina personal, a él normalmente cuando debe traer trabajo a casa le gusta hacerlo tranquilo y sin molestar a mi madre en el cuarto por las noches, por eso se iba a su oficina.

Lo que era el segundo piso constaba de más habitaciones, entre las cuales estaba la mía, la de mis padres, baños y una biblioteca – por el momento vacía- pero que iríamos llenando con el paso de esta semana cuando la agencia de mudanzas terminara de transportar nuestras pertenencias.

La casa estaba muy bien, no podía quejarme de eso, sé que podría estar cómoda aquí, pero aun así el vacío después de haberlo dejado todo allá no desaparecía, más el de no haber aprovechado más el tiempo con Sasuke, quizás pudimos haber llegado a ser amigos y no solo compañeros de laboratorio.

Entré a mi cuarto y dejé mis maletas a un lado del armario, mi madre entró a dejarme el nuevo uniforme que usaría a partir de mañana en mi nueva escuela y me dijo que me hablaría cuando estuviera lista la comida.

Y como dije anteriormente, lo único que deseaba era dormir…

Y eso hice.


Cuando desperté ya era de noche, mi cuerpo aún se sentía cansado por tantas horas de vuelo pero mi hambre era más grande por lo que bajé las escaleras para buscar algo de comer. Conociendo a mi mamá, dejaría un plato con comida en el microondas para que solo lo recalentara y me sentara a comer.

Lo único que seguía siendo igual que en Japón era la comida, aunque en aquí existieran muchas formas distintas de hacer las cosas, nosotros habíamos encontrado un pequeño mercado oriental al que ahora sé que visitaríamos seguido para que nuestra alimentación no cambiara mucho.

Disfruté esa comida como nunca, cerré mis ojos incluso mientras masticaba y por un momento pensé que estaba de vuelta en mi casa. El cambio era definitivamente difícil, aunque tengo que admitir que estaba ansiosa por ir a mi nueva escuela, tal vez hubiera un chico mejor que Sasuke ahí para poder olvidarme de una vez por todas de él, pues era por quien más sufría al estar lejos.

Subí a mi cuarto cuando terminé de cenar, tomé una ducha y me quedé dormida apenas me acosté en la cama, esperando que la noche no pasara tan rápido, pero tampoco tan lento para poder salir y despejar mi mente.

Y así como lo había deseado, la mañana llegó con el sonido del despertador. Me levanté con pereza y me cambié a mi nuevo uniforme y me cepillé un poco el cabello.

-No está tan mal – pensé cuando me vi al espejo. El uniforme era negro, así que no había problema con mi cabello con eso de que por lo general encuentro problemas para combinar la ropa.

Tener el cabello rosa es complicado, yo que llevo toda mi vida así lo digo por experiencia, así que nunca se lo pinten chicas.

Bajé a la cocina y me senté a un lado de mi padre, quien leía algo en su teléfono y tomaba de su taza de café. Me serví un vaso con leche y tomé un poco del desayuno que hizo mi madre, quien también ya estaba sentada frente a nosotros comiendo.

-¿Lista para el primer día de escuela? – preguntó mi madre

-Eso creo – respondí.

La verdad era que ella se veía más emocionada que yo.

-¿Y ustedes para su nuevo trabajo? – pregunté yo.

Mi padre asintió emocionado. Él era el del ascenso, ¿Cómo no iba a estar emocionado?, pero aun así mi mamá también se veía feliz. Ella era diseñadora gráfica y decoradora de interiores, además de que había estudiado arquitectura, entonces tenía mucho de donde elegir trabajo y lo mejor era que podía dedicarse a sus tres carreras en un solo empleo. A pesar de que no era una experta en español aún, podría lidiar con ello porque su trabajo se enfocaba más en sus diseños que en lo que tuviera que decir.

Cuando terminamos de desayunar los tres nos levantamos y nos despedimos de mi papá, que estaba por salir para tomar su auto e ir a la nueva sucursal abierta de su empresa. Yo salí detrás de mi madre con mi mochila en la espalda y cerré la puerta con llave en lo que ella abría su auto.

Me subí al vehículo y cuando volteé hacia la derecha para ponerme mi cinturón de seguridad observé la casa de al lado, la que ayer tenía el letrero de "vendida" y vi que había un hombre quitándolo y llevándolo adentro de la residencia.

-Al parecer ya llegaron los nuevos vecinos – dije.

-¿Ah si?, qué rápidos – dijo mi madre y volteó también a ver el jardín de los vecinos.

Vimos cómo se bajaba una mujer con unas maletas, un joven de cabello largo atado en una coleta y otro con el cabello más corto y desordenado en la parte de atrás.

Mi madre arrancó el auto y cuando puso el cambio de la reversa, el chico del cabello desordenado volteó un poco hacia nuestra dirección y pude verlo.

¿Sasuke-kun?


Hola :) Disculpen la tardanza -exámenes de admisión-

Pero ya estoy de vuelta ^^ Espero les guste el capítulo de hoy, trataré de actualizar más seguido, tengo muchas cosas con las cuales ponerme al corriente.

Compartan la historia y dejen sus reviews, así me animo a actualizar más rápido :D