Día cinco

Remus y Tonks acordaron tener una cita por videollamada a eso de las nueve de la noche, momento en el que los dos tenían tiempo libre y estaban seguros que nadie los iba a molestar. Ni imaginaban lo que les esperaba a los recién investidos "novios" por la corona británica.

Tres semanas atrás, Sirius había acordado, junto a los demás, que harían una fiesta con chicas en una casa al azar. La mala fortuna quiso que la tertulia (una palabra suave para lo que iba a pasar allá) tuviese lugar en la casa de Remus. Era amplia y vivía solo, así que no habría problemas de espacio. Remus aceptó, pensando que Sirius traería unas amigas para que Peter y él tuvieran algo de acción. Sirius y Peter seguro que iban a tener acción, pero Remus estaba dividido: no sabía si iba a encontrar a "la chica", cosa que muchos hombres sabemos que no existe, salvo en la imaginación de los chicos criados por sus madres, pero tampoco quería una aventura de una noche. Un argumento extraño, proviniendo de alguien para quien la palabra "sexo" era un concepto teórico y no una experiencia real. Algo así como comparar la Teoría de las Cuerdas con las Leyes del Electromagnetismo. ¿Se entiende? Si no, me importa un rábano. ¿Continuemos?

Sin embargo, algo estaba a punto de salir muy, pero muy mal.

Era la hora de la cita remota. Remus había encendido su PC y activado el programa que le permitiría tener un chat en vivo con su novia. A los pocos segundos, un aviso en la ventana le dijo que Tonks acababa de conectarse y ahora tenía imagen en vivo. Ambos probaron los micrófonos antes de comenzar la cita.

Caos total.

—¡Llegaron las chicas, llegaron las chicas! —gritó Sirius y, segundos más tarde, las voces de varias chicas jóvenes se mezclaron con las de los amigos de Remus.

—¡Oye Remus! ¡Las chicas están aquí, y hay una que se muere por conocerte!

—¡Vete al diablo Peter! —le gritó Remus a su vez, retomando la conversación no iniciada con Tonks.

—¿Qué es ese sonido?

—Es una fiesta de la que olvidé hablarte —dijo Remus. Era cierto: el hecho de haber conocido a Tonks había borrado por completo todo lo demás, incluida la fiesta que estaba comenzando en el primer piso—. Aún podemos tener una charla civilizada.

—Me parece justo —repuso Tonks con una voz que Remus jamás le había escuchado: baja, susurrante, ronca—. Así podríamos hablar de algo a lo que le tengo muchas ganas.

—¿Pasteles de chocolate? —aventuró Remus. Tal parecía que él no era muy experto en leer a las chicas, pero decirlo sería una falta seria a la verdad. Con suerte podía entender lo que decían ellas.

—¡Vaya! Olvidé que jamás has tenido una relación de pareja. No, no quiero hablar de pasteles de chocolate, aunque debo reconocer que también me gustan.

—Entonces, ¿de qué quieres hablar?

—Creo que ha quedado claro cuál será la temática esta noche.

Por un momento, Remus no tenía idea de qué mierda hacer, pero cuando oyó la voz de Peter, recordó el libreto. Se sintió estúpido: había olvidado la práctica que tuvo con él de la segunda parte del libreto, de la "escena". Su mente se ajustó a la nueva realidad y volvió a ser el tipo al que no se le escapaba una con respecto a las mujeres.

—Ah, más que claro. Lo dejaste explícito.

Tonks sonrió. Vaya, su sonrisa era mágica. Creo que el lector se dará cuenta que estoy narrando desde el punto de vista del protagonista, porque sería absurdo con mayúsculas que el autor de este fanfiction se enamore de un personaje que ni siquiera es suyo, y que ni siquiera existe. Eso, no tendría ningún sentido.

—Ahora que lo sabes, me gustaría contarte cuál es mi mejor fantasía. ¿No hay nadie escuchando, verdad?

—Esos malditos de mis amigos están demasiado ocupados con sus chicas en el primer piso. No serán un problema.

—Hace un poco de calor aquí en el departamento.

Tonks se quitó la sudadera de lana que llevaba puesta. Procuró hacerlo lenta y deliberadamente, cosa que Remus no se perdiera detalle alguno. Seguramente los lectores también estarán imaginando lo que estaba ocurriendo. Lo que pasa es que el argumento de esta historia es predecible y llena de clichés para que nadie tenga dramas leyéndola. Bueno, al grano.

—No pierdes el tiempo, ¿verdad? ¿Crees que es inteligente hacer lo que pretendes hacer?

—Mis amigas están en un babyshower. No vendrán en toda la noche. Puedo hacer lo que me de la gana.

Y Tonks se quitó la camiseta. Remus tuvo que admitir que su novia no tenía un buen gusto con la lencería.

—Creo que para estas alturas ya deberías tener una idea de cuál es mi fantasía.

Esta vez fue Remus quien se arrancó una prenda, en este caso, su camisa.

—Mmm… creo que te hace falta un poco de ejercicio.

—Y tú deberías escoger mejor tu ropa interior.

Ninguno de los dos dijo algo más, lo que venía a significar que los dos tenían razón. Mientras tanto, en el primer piso, parecía ser que una de las chicas estaba realizando un striptease.

Y Tonks se puso de pie de improviso. Remus se dio cuenta que llevaba una falda muy corta. No muy propio de ella, pero excitaba de todas formas.

—¿Te gustaría ver algo poco convencional?

—¿Me vas a hacer un desnudo? ¿Y sabes bailar?

—Por favor Remus. Me subestimas. Estuve trabajando como stripper por un par de meses difíciles para mi economía. Sé lo que estoy haciendo.

—Me cuesta creer que lo hayas hecho. Creí que no tenías la personalidad suficiente para aparecerte en pelotas ante un gran número de hombres.

—Cuando estás en una situación tan precaria como la que enfrenté, seguro que harías cualquier cosa, incluso deshacerte de tus complejos, aunque sea por un tiempo. ¿Quieres el show o no?

—Quiero ver de lo que eres capaz.

Tonks mostró una sonrisa muy coqueta.

—Estoy segura que obtendré lo que quiero.

Remus sabía —por gracia del libreto—, que sí lo haría, claro que de leer a experimentar había un camino un poco largo, empinado y sinuoso, tal como las rutas chilenas que van de la costa al altiplano.

Tonks se puso manos a la obra. Remus tuvo que reconocer que su nueva novia no estaba mintiendo: se movía muy bien, de manera grácil y sensual. La falda se la quitó en un movimiento tan armónico y sutil que no se vio como quien se quita la ropa para tomar un baño, sino que con el fin de provocar a quien estuviera viendo. Luego, el sostén desapareció del cuerpo de Tonks —no es que haya desaparecido, sino que se lo quitó con tal habilidad que pareció haberlo hecho, por Dios que tengo que explicar cosas a algunos lectores—, e instantes más tarde, después de varios amagos, ella estaba desnuda frente a Remus, bailando de una forma que jamás imaginó —bueno, sí, hay que recordar que leyó el libreto y que aparecía esa escena—, y Remus estaba, en contra de su mejor juicio, muy excitado. Incluso estaba tentado a hacer algo que juró jamás hacer.

Pero el show no se había acabado.

—Me desearás cuando haya terminado —dijo Tonks de manera muy provocativa y OoC. Acto seguido, ella volvió a tomar asiento, pero con las piernas extendidas, y se llevó una mano hacia…

Un portazo retumbó en la habitación y dos chicas, acompañadas por el bueno de Sirius, entraron haciendo zetas más que eses.

—¡Remus! ¿Qué mierda estás haciendo?

El aludido olvidó apagar la pantalla.

—¡Dios santo! ¡Ya estás viendo pornografía! ¡Eso te va a pudrir el cerebro! ¡Vive las películas eróticas! ¡Aquí hay una chica que quiere todo y más contigo!

Y se notaba a la legua. La pobre mujer echaba un poco de humo por las orejas y estaba colorada. Miraba a Remus con un rostro que expresaba una profunda lujuria. Obviamente, era una trabajadora sexual (no me gusta mucho la palabra "prostituta" o "ramera" y la empleo cuando se me olvida que debo usar un término más suave o cuando una mujer quiere herir a otra), y también era evidente que Sirius ya le había pagado por adelantado para que tuviese un poco de acción con Remus.

—¡Sirius! ¡No quiero acostarme con ella! ¡Tengo novia!

—No oficialmente —repuso Sirius, dándole una nalgada a ambas chicas—. Podrías darte una despedida de tu vida solitaria con esta mujer que se muere por un poco de acción. No te recomiendo que la hagas esperar más tiempo. Es difícil de controlar.

Remus supo que era una causa perdida. Sirius no iba a dejarlo tranquilo hasta que tomara a la chica y le hiciera el amor. Mientras tanto, al otro lado de la pantalla, Tonks había dejado de hacer lo que sea que estaba haciendo (hay que recordar que no puedo publicar contenido explícito aquí) y miraba la escena con una creciente sensación de tristeza. No podía creer que Marlene tuviese razón. Remus estaba dialogando con un tipo que llevaba dos chicas con él. Era obvio que una era para su novio, pero Tonks tenía una pantalla de alta definición instalada en su PC y podía ver cómo Remus argumentaba en contra del ofrecimiento de su amigo.

—¿Por qué me haces esto Sirius?

—Porque necesitas acción Remus, y una chica como tu novia sencillamente no te va a ofrecer lo que estas nenas te darán.

—Perdón, pero no eres nadie para decir qué hacer con mi vida sexual —chilló Remus, haciendo que las dos chicas se pusieran un poco nerviosas—. Si dices ser mi amigo, respetarás mi decisión. Y no pretendas que conoces a mi novia. Ella vale por un millón de esas chicas que trajiste y no la voy a cambiar por nada.

Había silencio en ambos lados de la línea. Por un lado, Sirius estaba estupefacto con la declaración de su amigo. Nadie le había hablado así desde que le jugó una broma a Peter, robándole los DVD de "La Guerra de las Galaxias" y reemplazándolos por DVD de la saga "Crepúsculo" y "Los Juegos del Hambre". Peter detestaba las películas basadas en libros para adolescentes, a excepción de "El Señor de los Anillos" y "Harry Potter". Tonks, por otro lado, estaba muda; no sabía que mierda decir. Estaba que se orinaba de la emoción al escuchar a Remus hablar con tanta vehemencia acerca de ella. Tuvo que ir al baño para exclamar que amaba a ese sujeto, y por supuesto, a orinar también.

—Vaya —dijo Sirius al final. Las chicas habían quedado olvidadas, pero eso no era problema, pues ambas estaban recostadas en la cama de Remus, besándose y haciendo cosas que no puedo narrar aquí por razones logísticas. Admito que hay partes de este relato que suenan machistas, pero perdonen a este narrador por ese detalle, pues esto es una obra de ficción y no necesariamente refleja la realidad. De acuerdo, eso tuve que colocarlo al principio, pero no importa—. No tenía idea que estuvieras tan loco por ella.

—No es que esté loco por ella. Pero me gusta mucho, y ella es la primera mujer que se interesa de manera honesta por mí. Quiero jugármela por ella, y esas dos chicas no me van a ayudar en nada.

Sirius bajó los brazos, reconociendo la derrota.

—Bueno, si es eso lo que quieres, entonces anda por ella. No tiene sentido que estés aquí, mirando cómo disfruto con estas dos bellezas. Si realmente quieres estar con Tonks, anda a su casa. Ya sabes lo que debes hacer.

Remus se preguntó qué rayos le había pasado a Sirius para que se comportara de manera tan OoC. Estamos de acuerdo en que los personajes de esta historia están pésimamente caracterizados, pero como dije antes, eso es lo de menos. En todo caso, Remus apagó su PC y salió a la noche temprana, corriendo como si el mismo Darth Vader lo persiguiera. Y en verdad andaba él allá, compartiendo con unos colegas como Voldemort, Sauron y Loki, tomándose unas cervezas y escuchando la marcha imperial, versión metalera, a todo volumen. Remus no les prestó mucha atención y corrió (recordemos que esto es un collage de clichés y estereotipos románticos) hasta el departamento de Tonks. Le tomó treinta segundos (no sin la inestimable ayuda de un tipo vestido con un pijama rojo y con un rayo estampado en el pecho) y, sacando fuerzas de flaqueza, tocó a la puerta con el ritmo de una canción de cuna.

Diez segundos más tarde, la puerta se abrió y allí estaba, Tonks, vestida con la típica ropa conservadora que usaba todos los días. Sin embargo, lucía extasiada más allá de todo límite.

—¿Es cierto lo que dijiste allá en tu casa?

Remus, aun en esas circunstancias, se apegó al libreto.

—¿Qué quieres creer?

Tonks sonrió.

—Que sí.

—Tus creencias tienen base, y mucha —dijo Remus, tomando a Tonks por la cintura y abrazándola fuertemente. Y cuenta la leyenda que así fue como Nymphadora Tonks tuvo la cintura estrecha.

—Apenas puedo creer que todo haya pasado por un estúpido error al escribir un número telefónico.

—Podemos hacer la diferencia más abismal si cabe —sugirió Remus con un guiño del ojo. Tonks sentía que algo iba a pasar, algo que iba a cambiar su vida por completo.

—¿Qué tienes en mente?

Remus hizo una pausa y después le susurró al oído.

—Bueno, estas ropas molestan un poco. ¿Qué te parece si lo discutimos después que nos hayamos quitado estos andrajos?

Tonks sintió ganas de orinar otra vez.


Nota del Autor: Y qué decir que ambos se casaron y tuvieron un par de retoños. No digamos que el final fue completamente feliz, porque hubo una crisis económica de tal magnitud que ambos estuvieron tentados en comerse a uno de sus hijos antes que las bolsas se recuperaran. También podría haber narrado cuando ocurrió una invasión de payasos que mataron de risa a millones y de un atentado en contra del Primer Ministro por parte de la "Patrulla del Mal", liderada por el conocido terrorista imperial Darth Vader. Pero quería hacer una historia cliché para contentar un poco a los lectores. Si no están contentos con el resultado de una mente atiborrada de alcohol y drogas recreativas, me importa un pepino.

¡Adiós!

Nota real del Autor: Bueno, espero que mi AI disfrute esta historia como yo lo hice escribiéndola. Hay algunas partes que suenan machistas o que no tienen sentido, pero como dije, es una parodia y ninguno de los pensamientos manifestados representan mis puntos de vista. Lo digo porque a veces me tildan de machista, pero no lo soy.

Un saludo.