Alcanzada

III

Arabesque


Cada vez faltaba menos para la actuación y la señora Antonovna por fin había encontrado quien le hiciera unos carteles como ella quería, dejando que las orejas de Iryna y las chicas descansaran. Los nervios no eran nada para Natasha, quien se centraba en cada uno de sus movimientos. No podía fallar y esas dos palabras las tenía grabadas a fuego en la piel. Se acordó de las invitaciones para sus tres amigas para que las dejaran pasar a los vestuarios y vieran el hermoso "traje" de novia roja y los zapatos. Se seguía perdiendo con las combinaciones de rojo y negro. Todas se marcharon antes de que la señora se acercara con el pintor.

Cada vez que escuchaba a alguien decir la palabra pintor, era prácticamente imposible no acordarse de Steve. Era algo prácticamente automático con el que no sabía como olvidar. De la misma forma que no sabía parar con las cartas a Bucky. Quizás debía darle el si a verse. O buscar a Steve y asegurarse que ya estaba bien.

Sharon, por su parte, intentaba no perder aquel empleo solo por la gente que tanto presionaba. Cada vez era más difícil manejarse en ese mundo siendo mujer entre tanto hombres, se sentía como aquella protagonista de series de espías. Por otra parte, era algo muy notable que no solo se dedicaba a los casos, quería que sus tres amigas le pagaran el mejor desayuno en el restaurante donde podría burlarse de aquellos que en su día la utilizaron y tiraron cuando decidió a sincerarse con la rusa. Algo no podía negar: le debía mucho a las rusas. Tanto Tesla como Tania, a su modo extraño, hacían que todo cogiera un tinte de serie americana de mejores amigas que le parecía absurdo pero bonito: Tesla con aquel amor por la ciencia y su sinceridad sin anestesia; Tania con su sonrisa y valor (sin comentar de los postres que llegaba a hacer).

Algo más profundo que todo aquello finalmente era que no todo lo que les habían pintado llegaba a ser cierto. Todas aquellas charlas diciendo que era lo mejor o aquellas en las que la gente sonreía como si se hubieran inyectado botox o hubieran esnifado cocaína no revelaban que tan dura podía ser la vida de un adulto intentando ser independiente: el alquiler, la comida, el trabajo, el policía cabrón con las multas, la casera o la vida misma. A veces echaban de menos ser simples niñas despreocupadas. Intentaban darse una alegría pero con todo, era una tarea realmente complicada. Ni siquiera los libros "For Dummies" servían para saber como llegar a una buena jubilación (si es que antes no les atropellaba uno de esos conductores que se sentían como en Fast And Furious) y pasar de las drogas para intentar ser mínimamente feliz. Debían contentarse con esa agradable compañía entre amigas con la que contaban, pero finalmente seguían notando ese inexplicable vacío.

Quizás era ver como todavía no habían cumplido con aquello que habían soñado, o como lastres del pasado seguían amarrados a ellas y no las dejarían marchar a no ser que los arreglaran o hicieran un pacto con el diablo.

-¡TESLA!- grito Sharon- ¡SE HA VUELTO A IR LA LUZ!

-Ya voy...- gritó bastante cansada

A veces se planteaban a ver porque se iba tanto la luz. Tarasova aseguraba que no traía trabajo a casa por miedo a matarlas, pero le parecía muy extraño que la luz se fuera tanto. Sharon agradecía trabajar con el Online para que todo no se fuera a pique, al igual que Tania y Natasha, pero justo en ese momento necesitaba enchufarlo y aquello le daba rabia.

-Encuentra una casa normal para cuatro ya, por favor. La instalación de luz es vieja y dudo que la señora pague bien las cuentas- se sinceró Tesla tirándose al sofá en plancha- ¡AAAHHHH!- gritó desesperada. Bueno, era la única que sabía a que palanca darle cuando se iba.

-Chicas, me acabo de enamorar- soltó Tania de pronto, sorprendiendo a las cuatro. Se sentaron juntas en el salón y no tardaron en coger algo para picar. Ella estaba totalmente roja y todas la miraban con gran interés- ¡Teníais que haber visto! El doctor y yo operamos juntos aquel cerebro, era su auxiliar y...luego me invito a un café, como amigos

-Tania, no debería enamorarte mientras le abrís a uno el coco- matizó Tesla- Es muy poco romántico

-¡No es amor! Es interés por alguien que abrió con elegancia aquel "coco"

-¿Volveréis a operar juntos?- preguntó interesada Sharon

-Si, es mi instructor antes de empezar sola- dijo bastante emocionada- debe de tener un

-¡NO!- la pararon las tres. No querían escuchar la posible medida perfecta de su cerebro.

Siguieron hablando un rato hasta que notaban que el cansancio las estaba matando, por lo que se fueron a descansar. Sinceramente, agradecían todo aquello. Era un pequeño respiro a lo que tenía que soportar con Antonovna. Todavía se preocupaba porque en vez de tener su propio cartel, lo único que tenían eran letras cutres. Era la primera vez que veía algo así, pero Iryna decía que nada más volver, vería el resultado final por "el pintor ultimate". Las chicas tenían un ligero interés en él, pero ella no lo tenía en absoluto. No contaba con aquello para nada. Se montó un pequeño alboroto por el que Antonovna entró y puso orden. Se concentraron en hacerlo perfecto antes, ya que era entre los últimos ensayos que iba a realizar antes de la actuación. Ella estuvo realmente concentrada, intentando no perder el equilibrio, intentando no perder ningún detalle en el camino.

Hasta que vio la mayor distracción de su vida.

Steve Rogers entrado por la puerta.

Él también estaba muy asombrado. Podía decir que nunca vio sus ojos tan abiertos desde aquella noche en la última fiesta universitaria, donde se atrevió a usan un vestido bastante sugerente, algo que en lo personal, odiaba. Había cambiado de una forma considerable. Lo notaba más guapo.

-¡ROMANOVA, LA PIERNA!- Le gritó Antonovna y como si no hubiera visto nada, lo subió.

No le costó tanto como pensaba tener que ignorar a Steve. Pero igualmente no dejaba de sentir varias cosas. Era realmente extraño. No era una mezcla de nostalgia y sentimientos rencontrados, era algo más diferente. Algo que no podía expresar, pero tampoco la dejaba actuar. ¿Tenía que ir a saludarlo o hacer como si no lo hubiera reconocido? Nada más terminar la sesión, Natasha se obligó a si misma a salir corriendo. No quería estar más ahí. Quizás, su mayor problema era no saber como actuar ante reencuentros o simplemente que él reencuentro fuera precisamente con él.

-¡Espera!-le gritaba. Había sido lo suficientemente descarado como para esperarla en la puerta.

Algunas de sus compañeras miraban celosas. Si querían, le ponía un lazo y para ellas.- ¡Nat!

Ella siguió adelante, como si no tuviera a nadie llamándola. Lo intentaba ignorar o despistar entre la gente, pero parecía que un imán los acercaba constantemente. Se paró al lado del portal. Liho ya había salido a saludarla. Algo tenía claro , si se iban de esa casa, se llevaría a la gata con ella. Noto como Steve llegaba y la abrazaba por la espalda. Como si no fuera más de casualidades, justo estaba Sharon bajando la basura. Y se rio, logrando que él la soltara. no quiso cambiar palabras, así que dejo a todos, hasta la gata, en el portal.

-¡El gran Steve Rogers con mi compañera de piso!- seguía riéndose Sharon- ¿es un reencuentro o como?

-Yo también me alegro de verte, Carter- dijo un poco mosqueado. ¡Con lo que le había costado alcanzar a Natasha!

-Mira, no estoy en pijama, tengo la cartera y llaves. Liho puede proteger a tu Nat mientras te invito a una hamburguesa y patatas

Sharon consiguió que Steve la invitara a la hamburguesería más cercana. Sabía que aquello tenía un nivel de interés muy elevado, pero pensaba cumplirlo, aunque se sintiera un poco ridícula siendo entre los dos quien se había cogido un menú completo (con su postre, patatas deluxe y refrescos bien grandes) mientras que Steve uno mucho más pequeño.

-Sharon...¿Cómo es que estás viviendo con Natasha?- se atrevió a preguntar

-Yo también me alegro de saber de ti- le respondió un tanto borde. Este solo miro para otra parte- Ahora soy abogada, así que no me hinches, Rogers.

-Me parece alucinante que mi exnovia ahora me hable así

-Gracias a dios- soltó ella, un tanto feliz. Sin duda, ya no era aquella niña de Hydra loca de amor- Vivo con Tesla, Tania y Natasha desde que terminamos esos asquerosos días de universidad. Pero la casera es una hija de...

-¿Quiénes? -¿no las recuerdas de la uni? Ah, es verdad, pintabas cuadros y seguías detrás de ella- ironizó Sharon antes de comerse otra patata. Realmente se estaba riendo de él, para que comprendiera un poco como jugaron al inicio con ella. Deseaba marearlo un poco antes de ayudarlo.- Las amigas rusas de Natasha: Tesla Tarasova y Tania Belisky, "de ciencias". Serán un sol pero yo que tu no le daba a Tesla un sartén, cocina de un mal... ¿sabías que Natasha casi salió con Matt Murdock?- dejó una pausa para asustarlo- Ella no quería nada, obviamente. No ha salido con nadie todavía, aunque sigue mandandose cartas con Bucky. Le esta dando largas de verse, y no nos quiere contar porque

-Sharon, tienes que ayudarme con ella

-Como si no tuviera cosas- se detuvo un momento antes de soltar con una sonrisa un tanto siniestra las palabras que Steve quería oír- espera, Rogers, creo que puedes ser un buen cliente. Te ayudo a un precio que no podrás quejarte


Dios mio...yo tengo algo claro en mi vida y es que un movimiento como es el Arabesque no lo hago en mi vida

ya son 3/10! y ya se cual sera el proximo fanfic. Sorry, no me ire tan facil de fanfiction

Espero que no haya sido un chapazo~